Cristina de Pizán

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 26 marzo 2019
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Disponible en otros idiomas: inglés
Christine de Pizan (by Leinad-Z, Public Domain)
Cristina de Pizán
Leinad-Z (Public Domain)

Cristina de Pizán (también llamada Christine de Pisan, 1364 - c. 1430) fue la primera escritora profesional de la Edad Media y la primera mujer de letras de Francia. Nació en Venecia, Italia, pero su familia se trasladó pronto a Francia cuando su padre fue nombrado astrólogo de la corte del rey francés Carlos V (que reinó de 1364 a 1380). Aunque siempre valoró su herencia italiana, se dedicó a Francia y a la corte real durante el resto de su vida.

Enviudó cuando su marido murió de peste en 1389 y la dejó con tres hijos y la responsabilidad de cuidar a su madre y a su sobrina. Sin alternativas para ganarse la vida, Cristina se dedicó a escribir. Escribió baladas románticas para la aristocracia francesa que fueron tan bien recibidas que se dedicó a escribir. Entre sus obras más conocidas se encuentran:

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  • Cien baladas (1393)
  • Lecciones morales (1395)
  • Epístola al dios del amor (1399)
  • Carta de Othéa a Héctor (1399)
  • Dicho de la rosa (1402)
  • Sobre la mutabilidad de la fortuna (1403)
  • El libro de la ciudad de las damas (1405)
  • El tesoro de la ciudad de las damas (1405)
  • El libro de las hazañas de las armas y la caballería (1410)
  • El libro de la paz (1413)
  • Canción en honor a Juana de Arco (1429)

Aunque los estudiosos de hoy en día siguen debatiendo si se la puede llamar "feminista" cuando el concepto no existía en su vida, no se puede negar que encarnó los valores y los principios del feminismo, concretamente, que las mujeres eran iguales a los hombres en todos los aspectos y debían tener los mismos derechos, oportunidades y respeto que cualquier varón. Sus obras influirían en escritores posteriores, tanto masculinos como femeninos, durante la primera época del Renacimiento, tras la cual cayeron perdieron popularidad y solo fueron redescubiertas a finales del siglo XIX.

Juventud y matrimonio

Cristina nació en Venecia, Italia, hija del erudito, médico y astrólogo Thomas de Pizán, quien fomentó su educación. Se desconoce el nombre de su madre, pero era una mujer aristócrata de la familia Mondino de Venecia, y la pareja tuvo tres hijos: dos niños y una niña. La familia se trasladó a París, Francia, cuando Cristina tenía cuatro años y su padre fue nombrado astrólogo de la corte.

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Desde pequeña, Cristina se sintió atraída por las actividades literarias, pero su madre la desanimó porque consideraba que debía recordar su lugar y concentrarse en las "tareas femeninas" como hilar telas y ocuparse de las tareas domésticas. La erudita Charity Cannon Willard señala: "Es evidente que su madre se impuso, porque Cristina explicó que se había visto obligada a recoger las migajas de conocimiento que pudo de la sabiduría de su padre" (33). En sus obras posteriores apenas se menciona a la madre de Cristina, salvo por que necesitaba cuidados y vivía con ella.

Después de 25 años de vida estable y de clase alta, de repente Cristina se encontró sola y responsable de sus tres hijos, su sobrina y su madre.

Thomas de Pizán, en cambio, aparece en los escritos de Cristina y evidentemente hizo lo que pudo para apoyar la educación de su hija. La familia vivía en la orilla derecha del río Sena, cerca del corazón de la industria editorial de la ciudad. Cristina creció en el palacio de Carlos V, conocido por su biblioteca, y en la proximidad de los escribas, copistas, ilustradores e iluminadores que producían los libros de la época.

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Se casó a los 15 años con el secretario de la corte, Etienne du Castel, en 1379, con quien tuvo tres hijos (uno de los cuales murió joven). Tuvieron un matrimonio feliz y no hay indicios de que Cristina quisiera hacer otra cosa que ser la esposa de Etienne y criar a sus hijos. Sin embargo, la suerte de la familia cambió radicalmente cuando Thomas de Pizán murió en 1388 y lo siguió Etienne, a causa de la peste, al año siguiente. Después de diez años de matrimonio y veinticinco de vida estable en la clase alta, Cristina se vio repentinamente sola y responsable del cuidado de sus tres hijos, su sobrina y su madre.

Sus primeras obras de poesía

Sin saber cómo ni cuánto ganaba su marido, Cristina intentó negociar con la burocracia francesa su último salario y una prima que le correspondía, pero carecía de experiencia en el manejo de una situación así. Su marido había muerto mientras realizaba un trabajo para el rey en otra ciudad, lo que complicaba aún más las cosas, ya que se le habría pagado de forma diferente por ese tipo de servicio que por sus funciones habituales en París.

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La corrupción de los funcionarios del gobierno con los que trataba sin duda influyó, pero el principal obstáculo para que recuperara el salario de Etienne era su condición de mujer y, como tal, se le había negado la oportunidad de saber algo de los negocios o las finanzas de su marido. Al parecer, los funcionarios con los que hablaba la rechazaban con frecuencia y se pasaría los siguientes trece años envuelta en pleitos en un intento por ganar lo que le correspondía por derecho o de proteger lo que le quedaba de los acreedores.

Comenzó a escribir poesía, según dice, para distraer la mente de sus problemas y parece que sobrevivió vendiendo tierras. Sus dos hermanos habían regresado a Italia para hacerse cargo de las tierras de su padre y no pudieron ayudarla más que, tal vez, como intermediarios en los negocios de las tierras que vendió en Italia. En escritos posteriores, Cristina se quejaría de que "no había podido dedicar sus primeros años a aprender lo que le habría sido útil más adelante, en particular, cómo ocuparse de los asuntos financieros de su marido tras su muerte" (Willard, 33). Al principio no pensaba en seguir una carrera literaria para mantenerse y mantener a la familia; solo escribía poesía para sentirse mejor.

Christine de Pizan Presenting Her Book to Queen Isabeau
Cristina de Pizán presentando su libro a la reina Isabel
PKM (Public Domain)

Antes de la muerte de su marido, Cristina leía mucho, desde historia antigua hasta sus contemporáneos, y luego se inició en otra disciplina como las ciencias o la filosofía. Después de su muerte, continuó siendo autodidacta, aunque los estudiosos modernos no saben explicar cómo consiguió los libros. Sin embargo, es probable (casi seguro) que siguiera teniendo acceso a la biblioteca de la corte, ya que muchos de sus primeros poemas están dirigidos a miembros de la corte real y aparece como escritora de la corte.

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Como escribe la propia Cristina, estudió cada tema con diligencia y detalle en busca de poder intelectual pero, cuando llegó a la poesía, su corazón le indicó que la poesía era su vocación. La poesía le hablaba y ella respondía a la inspiración devolviéndole la palabra. En 1393, ya tenía suficiente para publicar su primer libro, Cien baladas, que presentó a la corte. La corte francesa apreció su trabajo y la animó a escribir más gracias a su mecenazgo financiero, y fue así que comenzó su carrera literaria.

Carrera literaria y obras principales

Los primeros poemas de Cristina casi siempre tienen como protagonista a una joven narradora enamorada o que llora la pérdida de su amante. Estos temas eran ya habían sido establecidos por los trovadores franceses del siglo XII y estaban en el centro de la tradición literaria del amor cortés. La poesía que celebraba el concepto de amor cortés solía presentar a una mujer tan bella, misteriosa, virtuosa y amable que hechizaba al caballero que debía servirla y protegerla, pero también solía presentar a estas mujeres como tentadoras que corrompían la virtud del caballero. La poesía de Cristina a menudo retoma estos temas, pero los presenta a un nivel más personal e intenta eliminar los elementos misóginos del género.

Un ejemplo de su visión se aprecia en una de sus primeras obras más conocidas, "Sola estoy, sola quiero estar", en la que la hablante medita sobre la pérdida de su amante y lo sola que está, "más perdida que nadie", pero al mismo tiempo afirma que no cambiaría su situación y que no necesita ser rescatada por ningún "caballero". Cada estrofa termina con el verso "Sola estoy, sin amante", pero la hablante se limita a exponer repetidamente los hechos de su situación y cómo se siente al respecto; no hay nada en el poema que indique que desea hacer algo para cambiarla, como en los versos:

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Sola estoy, para alimentarme con el llanto
Sola estoy, sufriendo o descansando
Sola estoy, y esto es lo que más me gusta

(Willard, 54)

Los poemas de amor cortés con el motivo de la damisela en apuros eran muy populares en la corte francesa, como debía saber Cristina, y obras como "Sola estoy" la consagraron como una nueva voz en las letras francesas, a la que se prestaba atención por su alejamiento de la idea central del género. En "Sola estoy", está claro que la hablante no busca otro amante y que soportará su pérdida por sí misma gracias a su propia fuerza y determinación.

En 1399 publicó su bestseller Carta de Othéa a Héctor, en la que el legendario héroe Héctor de Troya recibe lecciones de gobierno y virtud de la diosa Othéa. Ese mismo año publicó otra de sus grandes obras, Epístola al dios del amor en la que la narradora aparece como secretaria en la Corte del amor y lee una carta del señor y dios de la corte, Cupido. Esta obra retoma varios temas de la literatura amorosa cortesana, satiriza la misoginia inherente al género, que tan a menudo presenta a las mujeres como débiles y necesitadas de rescate o como malvadas seductoras, y destaca lo mal que tratan los hombres a las mujeres y cómo el dios del amor quiere que eso cambie. En 1402, Cristina publicó su Dicho de la rosa, una crítica de la obra poética más vendida, el Roman de la rose de Jean de Meun.

The Book of the City of Ladies
El libro de la ciudad de las damas
The Yorck Project (Public Domain)

El Roman de la rose a es un poema alegórico que detalla cómo un amante debe cortejar a su amada para ganar su corazón y su virginidad. El enamorado entra en un jardín, debe sortear o conquistar diversos obstáculos, y finalmente consigue arrancar la rosa de su deseo. La primera parte del poema fue compuesta hacia 1230 por el poeta Guillaume de Lorris, del que no se supo nada más, y la segunda por Jean de Meun hacia 1275. Cristina encontró la sección de Jean de Meun excepcionalmente misógina, y su crítica es una refutación de la caracterización de las mujeres como viles tentadoras, seductoras y la fuente de todos los males del mundo.

Amplió su visión de la verdadera naturaleza de la mujer y de lo femenino en sus dos obras más importantes, El libro de la ciudad de las damas y El tesoro de la ciudad de las damas (también conocido como El libro de las tres virtudes) en 1405. El libro de la ciudad de las damas ha sido calificado de obra protofeminista, obra feminista y obra maestra de la literatura feminista, pero, sea cual sea la etiqueta que se le ponga, se trata de un escrito revolucionario, completamente inédito y compuesto de manera brillante. La académica Jill E. Wagner comenta:

Cristina se anticipó a la necesidad feminista de "una habitación propia" de Virginia Woolf, pero apuesta a gran escala y sigue la tradición medieval al elegir deliberadamente una ciudad, no una habitación. Al tiempo que da voz a los que no la tienen, y presenta así un material nuevo y provocador a su público, se adhiere a un modelo histórico establecido y respetable, la Ciudad de Dios de San Agustín. (69)

El libro de la ciudad de las damas es una alegoría en la que tres mujeres, Razón, Justicia y Rectitud, construyen una ciudad con la ayuda de Cristina, la narradora. La estructura sigue el modelo de la obra de San Agustín, pero Cristina emplea de forma cuidadosa e inteligente la técnica de refuerzo de la memoria del método de los loci (también conocido como palacio de la memoria), mediante la cual una persona que desea recordar cierta información la imagina en diferentes habitaciones de una casa o palacio. Como señala Wagner, al construir la obra de este modo, Cristina se aseguró de que las mujeres del futuro recordaran el poder de las mujeres del pasado y pudieran sacar fuerzas de ellas.

El tesoro de la ciudad de las damas continúa este tema como una guía práctica para que las mujeres cuiden de sí mismas, de sus casas y de las tierras y los negocios de sus maridos. La inspiración para esta obra fue el propio sentimiento de impotencia de Cristina tras la muerte de su marido y su incapacidad para desenvolverse en el mundo financiero de los hombres como nueva viuda. Cristina afirma que, después de escribir El libro de la ciudad de las damas, lo único que quería hacer era descansar, pero que Razón, Justicia y Rectitud (que la habían ayudado a construir el libro anterior) no le permitían dormir hasta que hubiera terminado la segunda obra.

The Book of the Three Virtues
El libro de las tres virtudes
Drmies (Public Domain)

En 1410, Cristina recibió el encargo de escribir un libro sobre el arte de la guerra llamado Libro de las hazañas de las armas y de la caballería, que describía una guerra justa, las razones para hacerla y sugerencias para prevenirla. Este último punto se desarrolló a partir de una sección de El tesoro de la ciudad de las damas en la que Cristina aconsejaba a las mujeres que trataran de evitar que los hombres hicieran la guerra a sus vecinos, ya que era muy costosa en todos los sentidos. Continuó con este tema en su Libro de la paz (1413), en el que se habla del buen gobierno, del deber que un gobierno tiene para con su pueblo y de sugerencias para evitar los conflictos armados.

Cristina nació durante la Guerra de los cien años (1337-1453), en la que Francia e Inglaterra lucharon por la supremacía política sobre Francia. En octubre de 1415 los franceses perdieron la batalla de Agincourt, lo que supuso un golpe tan duro para Cristina que se retiró de la sociedad y de las letras y se recluyó en un convento.

La última obra de Cristina fue Canción en honor a Juana de Arco, escrita en 1429 en honor a la gran heroína de Francia en el momento de mayor popularidad. Juana de Arco acababa de levantar el sitio de Orleans (octubre de 1428 - mayo de 1429) y toda Francia celebraba el triunfo. El poema de Cristina es el primero que celebra a la doncella de Orleans y el único escrito en la breve vida de Juana. El hecho de que una mujer guiara a los hombres en la batalla y saliera victoriosa debió haber sido un sueño hecho realidad para Cristina, que había dedicado su vida adulta a defender la igualdad de las mujeres. Es probable que Cristina no viviera para ver la captura, el encarcelamiento y la ejecución de Juana, ya que probablemente murió en algún momento de 1430.

Influencia y legado

Las obras de Cristina de Pizán fueron traducidas a otros idiomas durante su vida y su influencia fue significativa. Tras su muerte, sus libros se siguieron imprimiendo y se siguieron traduciendo. La influyente Ana de Bretaña (1477-1514), duquesa de Bretaña y reina consorte de Francia, tenía las obras de Cristina en su biblioteca personal y las compartía con amigos que se las sugerían a otros. Las obras de Cristina fueron publicadas por William Caxton (1422-1491) en Inglaterra, el mismo que publicó los Cuentos de Canterbury de Chaucer, las Fábulas de Esopo y La muerte de Arturo de Malory. Sus libros se siguieron imprimiendo y gozaron de popularidad hasta principios del Renacimiento, cuando, por razones desconocidas, se dejaron de imprimir. Cristina fue redescubierta en el siglo XIX y ha ido recuperando adeptos, sobre todo por el interés feminista en El libro de la ciudad de las damas y El tesoro de la ciudad de las damas, que se suelen formar parte de la bibliografía de los cursos de estudios sobre la mujer a nivel terciario.

Aunque los conceptos y los valores que defendía Cristina pueden parecer de sentido común y obvios para muchos (si no para la mayoría) en la actualidad, no lo eran en absoluto en la Edad Media. Las obras de Cristina fueron revolucionarias en su época, y un aspecto fascinante de su carrera es la popularidad de sus libros, no solo en su propio país sino en otros, en una época en la que la Iglesia (cuyos valores dictaban los de la sociedad en general) denigraba y demonizaba regularmente a las mujeres.

La propia Cristina reconoció que vivió en "una mala época" en la que ella y las mujeres en general no eran apreciadas y, aún así, fue una de las escritoras profesionales con más éxito de su época. Sin embargo, fue una excepción a la regla, y la Iglesia y la aristocracia seguirían controlando y denigrando a las mujeres hacia el fin de la Edad Media. No será hasta el siglo XIX cuando surja en el mundo un movimiento feminista a nivel mundial que intente siquiera encarnar la visión de Cristina de Pizán y que reúna el apoyo y el reconocimiento necesarios para que su sueño esté un poco más cerca de hacerse realidad.

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Preguntas y respuestas

¿Quién fue Cristina de Pizán?

Cristina de Pizán (1364 - c. 1430) fue la primera escritora profesional de la Edad Media y la primera mujer de letras de Francia.

¿Por qué fue conocida Cristina de Pizán?

Cristina de Pizán es famosa por sus obras literarias que abogan por la igualdad de las mujeres, 600 años antes del posterior movimiento feminista.

¿Cómo influyó Cristina de Pizán en la sociedad?

Cristina de Pizán influyó en la sociedad demostrando la igualdad de las mujeres mediante la referencia a amplios ejemplos de heroínas de la literatura, la historia, la mitología y las escrituras. Ayudó a las mujeres a sentirse mejor con ellas mismas.

¿Quién fue la primera feminista?

Muchos estudiosos consideran a Cristina de Pizán la primera feminista, ya que fue la primera mujer que escribió extensamente sobre la igualdad de la mujer.

Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública y vive en Uruguay. Tiene estudios avanzados de lingüística, le encantan la historia y las humanidades en general. Es la editora de español de la World History Encyclopedia.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2019, marzo 26). Cristina de Pizán [Christine de Pizan]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17986/cristina-de-pizan/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Cristina de Pizán." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación marzo 26, 2019. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17986/cristina-de-pizan/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Cristina de Pizán." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 26 mar 2019. Web. 25 sep 2022.

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