La Cábala

Definición

Benjamin Kerstein
por , traducido por Rosa Maria Barquin
Publicado el 27 septiembre 2018
Disponible en otros idiomas: inglés, francés
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Kabbalistic Tree of Life (by AnonMoos, Public Domain)
El árbol de la vida cabalístico
AnonMoos (Public Domain)

El término cábala se refiere concretamente a la forma de misticismo judío que se extendió en la Edad Media. Sin embargo, en décadas recientes se ha convertido esencialmente en un término genérico de la totalidad del pensamiento místico judío. La cábala, cuyo significado literal es “aquello que se recibe”, abarca un conjunto de tradiciones esotéricas que datan de tiempos bíblicos y que siguen muy vivas hoy en día. Trata de varios temas, por ejemplo: la creación del mundo, la naturaleza de Dios, la experiencia mística del éxtasis, la próxima era mesiánica, y la naturaleza del más allá. En última instancia, la cábala representa la variante judía de lo que persiguen todas las tradiciones místicas; un conocimiento de lo divino directo e íntimo a un nivel más allá del intelecto.

A pesar de ser en esencia una tradición de conocimiento esotérico, la cábala fue popular y extensamente practicada hasta el amanecer de la era moderna, aunque en su momento hubo restricciones en cuanto a la edad y la relativa devoción de sus iniciados. Comprendía exploraciones de antiguos temas bíblicos del Talmud, historias de ascendentes extáticos al trono de Dios, vastos mitos sobre la creación del mundo, un intenso fervor mesiánico, y variedad de formas rituales y prácticas pietistas que dieron origen a movimientos que continúan influyendo en el judaísmo moderno.

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A raíz de la haskalá, o Ilustración judía, muchos judíos comenzaron a considerar la cábala, a lo sumo, una reliquia embarazosa de una época más crédula, y dejó de ser respetada por los nuevos judíos seculares de Europa. Sin embargo, recientemente la cábala ha experimentado un gran renacimiento suscitando un gran interés tanto en seculares como en religiosos e incluso algunas escuelas llegan hasta los no judíos de una forma sin precedentes.

LA CÁBALA REPRESENTA LA VARIANTE JUDÍA DE LO QUE PERSIGUEN TODAS LAS TRADICIONES MÍSTICAS; UN CONOCIMIENTO DE LO DIVINO DIRECTO E ÍNTIMO A UN NIVEL MÁS ALLÁ DEL INTELECTO.

Orígenes bíblicos

No existe una forma de misticismo regular en la Biblia hebrea, aunque abundan formas de magia y adivinación: por ejemplo: Moisés que lleva a cabo proezas mágicas como convertir un bastón en serpiente, figuras como Jacob que tienen visiones de lo divino o el rey David que baila en éxtasis cuando entra en Jerusalén. No cabe duda de que la totalidad de la tradición profética, que implica la canalización del discurso divino, podría considerarse un ejercicio místico.

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El tema místico de la Biblia más importante es la visión de Ezequiel del trono-carro de Dios. Su imaginería surrealista, críptica, y de alguna manera peligrosamente antropomórfica condujo a una exposición y exégesis apasionada que finalmente dio lugar a uno de los dos temas principales de la antigua tradición mística judía: el maaseh ha'merkabah o “la obra del carro”. El otro tema principal de la especulación mística antigua también aparece en la Biblia: la creación del propio mundo, los misterios de lo que vino a llamarse maaseh bereshit o “la obra del comienzo”.

El misticismo talmúdico y de la Merkabá

Es probable que la primera forma ordenada y reconocible del misticismo judío surgiera en el periodo del Segundo Templo y parece haber tomado su forma completa en la era Talmúdica. Se basa en la visión de Ezequiel, que ya se había convertido en el tema de una intensa especulación mística. El propio Talmud habla de ciertos rabinos que exponen los “secretos” del carro de Dios, aunque los propios secretos no se revelen. Estos pasajes también apuntan a prohibiciones firmes sobre revelar tales secretos en público o por escrito. Parece ser que solo se podrían transmitir oralmente a un número pequeño de estudiantes que ya tuvieran conocimiento de la ley y la teología judía.

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The Vision of Ezekiel
La visión de Ezequiel
Gerard Van der Leun (CC BY-NC-ND)

Estas restricciones se explican indirectamente en la historia famosa de los cuatro que entraron en el jardín, un cuento de cuatro rabinos que observan una visión divina: el primero murió, el segundo se volvió loco, el tercero se convirtió en hereje, y el último se marchó “en paz”; lo que se interpretó como una parábola de los peligros de las visiones místicas de los ángeles y de la corte divina de Dios.

Aunque que no está claro si estas historias hacen referencia a una tradición mística concreta, parece probable, ya que lo que los eruditos modernos han llamado "misticismo mercabá" surgió en torno a esa época. Esta forma de misticismo implica el descenso a los siete pasillos del palacio divino por medio de la meditación extática que finaliza con visiones de la corte de Dios y de su trono-carro. Se hizo referencia a importantes rabinos que practicaron esta forma de misticismo, y se recogió una literatura prodigiosa en relación a estos viajes.

El Sefer Yetzirah

La primera obra de literatura que se puede describir adecuadamente como protocabalística en un sentido formal es el Sefer Yetzirah o “Libro de la Creación”. La época en la que se escribió es controvertida, aunque probablemente sea postalmúdica y sin duda ya existía en el siglo X. A diferencia de sus predecesores, el Sefer Yetzirah no trata del carro divino, sino de la creación del mundo. El texto que es extremadamente corto y a menudo muy críptico, describe la creación que tiene lugar a través del encantamiento de Dios de las letras del alfabeto hebreo junto a la colaboración de diez sefirot (sephiroth) o “números”, a los que se da una ligera forma antropomórfica.

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Por consiguiente, el Sefer Yetzirah marca el comienzo de la cábala como se la conoce hoy en día. Aunque finalmente se reemplazó por obras medievales de mucha mayor sofisticación y extensión, el Sefer Yetzirah indujo a una mayor especulación mística y filosófica y parece marcar la primera forma de misticismo judío mundialmente extendida y generalmente aceptada.

Ten Sefirot
Los diez sefirot
Roy Lindman (CC BY-SA)

Al Sefer Yetzirah le sucedió el menos conocido pero esencial Sefer HaBahir o “Libro del Brillo”. También corto e incluso más críptico que su predecesor, el Bahir, no obstante, expandió el concepto de los sefirot considerándolos como vasijas para la energía divina que reflejaban aspectos concretos de lo divino manifestados en los mundos “inferiores”. La combinación de los dos libros conduciría a la creación del texto cabalístico el Sefer HaZohar.

El Zohar

El monumental Sefer HaZohar o “Libro del Resplandor” es el texto de la Cábala más importante. Al principio los orígenes del Zohar no estaban claros y suscitó una controversia considerable en su momento. Surgió en la década de 1200 y se atribuyó al antiguo rabino Simeón Bar Yochai, aunque los eruditos modernos están de acuerdo en que fue escrito en primer lugar por Moisés de León, un místico español, y/o por un grupo de místicos de mente similar cuyas especulaciones fueron luego recogidas y publicadas por de León.

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El Zohar es una extensa obra de unas 1000 páginas en ediciones impresas; está escrito en un dialecto pseudoarameo y propone una cosmología amplia y épica que estableció las normas para el misticismo judío de los siglos posteriores. Entre sus conceptos clave está el Árbol de la Vida: la configuración de los diez sefirot, que se conciben como las esferas o las entidades que componen los diferentes atributos de Dios. Estos sefirot son diferentes de la esencia de Dios, que es infinita y desconocida, llamada la ain sof o “sin fin” literalmente. Se identifican con características divinas concretas, por ejemplo: bina (“sabiduría” o “entendimiento”), hesed (“misericordia”), y gevurah (“fuerza”). Al mismo tiempo, representan partes del cuerpo divino como las manos y los pies.

Zohar
El Zohar
Matanya (Public Domain)

Sorprendentemente, la cosmología del Zohar contiene un elemento erótico explícito, con el sefirot de yesod (“la fundación”) y malchut (“la realeza”) que representan el pene y la vagina respectivamente, lo que convierte a Dios en un ser intersexual que participa de una forma de autoerotismo creativo, un concepto que sigue siendo esencial para los tipos de cábala posteriores. Igual de importante para formas posteriores de misticismo judío era la idea de que lo que transpira en el mundo material influye directamente en el mundo divino y viceversa: “El impulso de abajo evoca el de arriba” (Zohar I, 164a). Esto otorga a la humanidad un papel muy activo en la obra divina que influye el mundo de los sefirot a través del estudio, el ritual religioso, la oración y las prácticas místicas.

Aunque no tan acentuado como lo será en la cábala posterior, el Zohar contiene también elementos mesiánicos incipientes, con la idea de que existe una imperfección en la arquitectura divina como resultado del pecado humano y del exilio en curso de la shejiná y el pueblo de Israel, que puede repararse por medio del tikún mesiánico (“reparación"). Este tikún se puede apoyar cumpliendo los mandamientos judíos, realizando buenas obras y estudiando la Torá. Los sucesores de León se apoderarán de tales conceptos mesiánicos hasta el punto de convertirse elementales para el misticismo judío de varios siglos posteriores.

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El Ari

El Zohar se extendió rápidamente por el mundo judío y revolucionó el pensamiento y la práctica de la cábala. Se realizaron varios intentos para formar una tradición mística coherente y sistemática de sus, a menudo, enseñanzas oscuras, pero hasta la fecha la más exitosa fue la realizada en el siglo XVI por el rabino Isaac Luria, al que también se hace referencia como el Ari (“el león”).

Luria, de herencia mixta askenazí y sefardí, por lo que aunaba las dos escuelas de judaísmo más importantes y sus tradiciones místicas, dejó su impronta en un círculo de cabalistas establecidos en la ciudad de Safed, en Galilea oriental. Luria basó su sistema místico en el Zohar, pero incluyó enseñanzas originales que afirmaba haber recibido directamente a través del discurso espiritual con las almas de místicos hacía tiempo fallecidos y enterrados en la zona. Apenas dejó escritos propios, pero varios de sus estudiantes escribieron sus enseñanzas, siendo el más destacado Haim Vital, que publicó la versión más influyente de ellas.

LURIA BASÓ SU SISTEMA MÍSTICO EN EL ZOHAR, PERO INCLUYÓ ENSEÑANZAS ORIGINALES QUE AFIRMABA HABER RECIBIDO DIRECTAMENTE A TRAVÉS DEL DISCURSO CON LAS ALMAS DE MÍSTICOS FALLECIDOS HACÍA TIEMPO.

En pocas palabras, la cábala de Luria proponía que en el momento de la creación, el Dios infinito del ain sof se contrajo para crear el espacio en el que se crearía el mundo. Se hace referencia a ello como tzimtzum (“contracción” o “reducción”). Las vasijas de los sefirot y un haz de luz divina fluían por este espacio. Incapaces de contener esta energía divina, las vasijas se hicieron añicos creando los klippot o “fragmentos” que constituyen nuestro mundo material corrupto. Sin embargo, en este mundo material quedaban aún “chispas” de la luz divina original. Esta visión oscura de la creación del mundo fue posteriormente vinculada al concepto de galut (“exilio”). Luria planteaba que no sólo era el pueblo judío el que vivía en el exilio, sino también la morada de Dios en la shejiná y, de cierta manera, el mismo Dios y toda su creación.

Es en este punto que la cábala de Luria adopta una cualidad profundamente mesiánica. Mediante los conceptos del tikún del Zohar y el impulso de las “chispas” divinas mediante una tradición mística y el estudio y el ritual religioso, Luria propuso el surgimiento de una era mesiánica en la que el alma del mesías alcanzaría la realización de sus viajes a través de muchos ciclos de existencia reencarnada, denominada el gilgul (“ciclo”). El mesías reencarnado elevaría las últimas chispas entonces, completando así la reparación del mundo material hecho añicos, que sería disuelto en el mundo espiritual, reparando no solo la creación, sino también al mismo Dios. La cábala de Luria demostró tener incluso más éxito que la del Zohar, captando el deseo profundo de redención por todo el mundo judío. Sin embargo, su mesianismo intenso molestó profundamente al judaísmo tradicional que había tratado mucho tiempo de aplacar las emociones mesiánicas más que alentarlas.

Sabbatai Zevi

El fervor mesiánico despertado por la popularidad del Zohar y la cábala luriana finalmente se unieron a la figura de un místico turco llamado Sabbatai Zevi (Shabtai Tzvi). Ferozmente carismático y posiblemente enfermo mental, Zevi se convirtió en el más exitoso falso mesías de todos los tiempos. Nacido en 1626 en Izmir, Zevi llegó a ser muy conocido en los círculos judíos locales por su carisma y conocimiento cabalístico, pero también por su comportamiento desequilibrado y a veces abiertamente ofensivo. Parece ser que Zevi era a menudo presa de grandes emociones extáticas declarándose en ciertos momentos el mesías. Después de estos ataques caería en estados de ánimo oscuros e introspectivos en los que se arrepentía profundamente de sus acciones públicas previas. Finalmente fue expulsado de la comunidad judía local por su comportamiento.

Sabbatai Zevi
Sabbatai Zevi
Storkk (Public Domain)

En el año 1663 Zevi viajó a la tierra de Israel donde un pensador joven y talentoso llamado Nathan de Gaza lo proclamó el mesías prometido. Ya preparado para tal figura por el misticismo luriano, gran parte del mundo judío abrazó con entusiasmo el objeto nuevo de sus esperanzas y juró lealtad al nuevo mesías. Finalmente, las autoridades otomanas arrestaron y encarcelaron a Zevi y el sultán turco le dio un ultimátum: la muerte o la conversión al islam. Zevi eligió esto último, destrozando la fe que habían puesto en él sus seguidores. Aunque la mayoría del mundo judío reaccionó con conmoción y una terrible decepción a la supuesta apostasía del mesías, grupos pequeños de adeptos continuaron siguiéndole.

Nathan de Gaza se mantuvo leal y desarrolló una teología en la que el alma mesiánica- i.e. Sabbatai Zevi- debía descender al nivel más bajo del klippot luriano para elevar las últimas chispas divinas y provocar el tikún, explicando así la apostasía de Zevi. Esta doctrina se ha denominado ha´mitzvah sh´baah báverah (literalmente “el mandamiento que se cumple por su transgresión”) o lo que el líder erudito de la cábala Gershom Scholem llamó “la redención por el pecado”. Algunos sabateos siguieron a Zevi convirtiéndose al islam mientras practicaban sus doctrinas en secreto. Tal secta, los dönme, continúa existiendo hoy en día.

El jasidismo

A raíz de la apostasía de Sabbatai Zevi, se suprimió de nuevo la idea mesiánica, aunque la cábala luriana se mantuvo popular. Su encarnación final como un movimiento de masas y que demostró tener mucho más éxito que sus predecesores fue el jasidismo o judaísmo jasídico, aparentemente fundado en el siglo XVIII por un místico y sanador por la fe itinerante llamado el Baal Shem Tov (“propietario del buen nombre). Un poco al estilo de un monje zen, viajó por las extensas comunidades judías de Europa oriental predicando una doctrina pietista y populista que hacía énfasis en una experiencia de Dios emocional e inmediata en oposición a lo que él veía como el legalismo árido de la organización tradicionalista. Recalcó la alegría extática de la celebración y el ideal del devekut (“adherirse”), es decir, la canalización emocional consciente de la oración y el ritual hacia una conexión mística directa con Dios. Más que en la solemnidad, el jasidismo hacía énfasis en la alegría y la emoción, así como en la habilidad de cada judío para alcanzar el mayor nivel de iluminación espiritual y éxtasis, rechazando la idea de una élite rabínica o mística.

EL JASIDISMO HACÍA ÉNFASIS EN LA ALEGRÍA Y LA EMOCIÓN Y EN LA HABILIDAD DE CADA JUDÍO PARA ALCANZAR LA ILUMINACIÓN ESPIRITUAL Y EL ÉXTASIS, RECHAZANDO LA IDEA DE UNA ÉLITE RABÍNICA O MÍSTICA.

El Baal Shem Tov comenzó a ganar un gran número de seguidores que se organizaban en escuelas o cortes rabínicas con base en ciertas comunidades judías. Se refirió a las más importantes como tzaddikim (“los justos”). Mientras que el tzaddik era parecido al rol tradicional del rabino en el sentido de que era el maestro y líder de la comunidad, también adquirió un aspecto nuevo como el conducto directo de lo divino hacia sus seguidores. Aunque ninguno de los tzaddikim llegó a proclamarse mesías, los aspectos mesiánicos del Zohar y de la cábala luriana se mantuvieron fuertes. En particular, el jasidismo adoptó las ideas del klippot, del tikún, y de las “chispas” divinas como esenciales de su teología. Por medio de la experiencia extática, el apego a la ley y el devekut de la oración individual, el jasidismo creía que se podría lograr la reparación de las vasijas rotas y la redención de Israel y del mundo.

El jasidismo demostró ser un movimiento enormemente popular, aunque despertó hostilidades profundas entre las mentes más tradicionales, a los que se denominó mitnagdim (“los oponentes”). Aunque su número fue diezmado en el Holocausto, el jasidismo demostró tener poderes regenerativos notables, y sus centros en Estados Unidos e Israel han mostrado un enorme crecimiento en décadas recientes.

La cábala moderna

En la era moderna, la cábala ha atravesado ciclos de popularidad sucesivos y rechazo generalizado. Cuando surgió la haskalá o ilustración judía en los siglos XVIII y XIX, los movimientos seculares y racionalistas emergentes de la comunidad judía ridiculizaron la cábala denominándola absurda y algo bochornosa. Sin embargo, hacia el siglo XX, la cábala terminó por considerarse un fenómeno religioso, teológico y sociológico importante de la historia judía, y su estudio académico se consolidó con las obras de Gershom Scholem, Moshe Idel y muchos otros.

A nivel popular, los judíos de mente tradicional practican ampliamente aspectos de la cábala hoy en día, por ejemplo: el uso de amuletos mágicos y el canto de la liturgia cabalística, de los cuales el más famoso es el himno místico “Lecha Dodi”. Muchos judíos observan tales prácticas a pesar de ignorar las ideas místicas que hay detrás de ellas. A pesar de que la idea mesiánica se mantiene viva, está mucho menos extendida en la comunidad judía.

Quizá lo más destacable es un movimiento surgido que por primera vez enseña la cábala a los no judíos. El Centro de la Cábala se ha vuelto famoso debido a miembros como Madonna y predica una combinación sincrética de la cábala tradicional y del pensamiento New Age que ha demostrado ser sorprendentemente popular entre aquellos que no tienen ninguna conexión con el judaísmo. Dada la actual fascinación de hoy en día por varias formas de pensamiento místico, el conocimiento secreto y la extraordinaria maleabilidad histórica de la cábala, parece probable que siga jugando un papel importante, aunque a veces pasado por alto, en el pensamiento, la práctica y la espiritualidad judía en el futuro próximo.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Rosa Maria Barquin
Debido a mi gran interés por aprender humanidades, soy traductora voluntaria para WHE, lo que me da la oportunidad de profundizar en las olas del tiempo.

Sobre el autor

Benjamin Kerstein
Benjamín Kerstein ha estudiado historia judía, antigua, medieval y moderna durante diez años. Tiene licenciaturas de historia judía por las universidades de Ben-Gurion y Tel Aviv.

Cita este trabajo

Estilo APA

Kerstein, B. (2018, septiembre 27). La Cábala [Kabbalah]. (R. M. Barquin, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17391/la-cabala/

Estilo Chicago

Kerstein, Benjamin. "La Cábala." Traducido por Rosa Maria Barquin. World History Encyclopedia. Última modificación septiembre 27, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17391/la-cabala/.

Estilo MLA

Kerstein, Benjamin. "La Cábala." Traducido por Rosa Maria Barquin. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 27 sep 2018. Web. 14 jun 2024.

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