Vortigern

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
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Vortigern & Merlin (by PKM, Public Domain)
Vortigern y Merlín PKM (Public Domain)

Vortigern fue un gobernante británico del siglo V célebre por invitar a los sajones a Gran Bretaña para detener las incursiones de los pictos y los escoceses y permitirles que se hicieran con el control de la tierra. «Vortigern» es un título, no un nombre propio, y significa «Gran jefe» o «Señor supremo». El verdadero nombre de Vortigern se desconoce, al igual que muchos detalles de su vida.

Los relatos que cuentan su historia son lo suficientemente fiables como para respaldar la afirmación de que existió y fue instrumental para la migración sajona a Gran Bretaña, pero los relatos principales los escribieron sus enemigos, así que sus motivos no están claros. Regularmente se lo representa como un villano o, como mucho, como alguien de voluntad débil e incapaz de controlar a los sajones una vez hubo organizado, o alentado, su llegada a Gran Bretaña.

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Fuentes históricas

Su decisión de invitar a los sajones para que ayudaran a detener las incursiones de los pictos y los escoceses está plasmada en las historias de Gildas (en torno a 500-570, que es el primero que se refiere a él como «Señor Supremo» y lo culpa de la invasión sajona), las de Beda (672-735, que es el primero en llamarlo «Vortigern» y dice que es responsable de los sajones), las de Nennio (siglo IX, que lo presenta como alguien de voluntad débil y tonto), las historias de William de Malmesbury (en torno a 1095-1143, que dice que era un esclavo de sus deseos y fácilmente manipulable), las de Geoffrey de Monmouth (en torno a 1100 - 1155, que ofrece la descripción más completa de él como un villano) y las del poeta francés Wace (1110-1174, que sigue la misma línea que Nennio y Geoffrey). Claramente, ninguna de estas fuentes lo tiene en muy alta estima.

Las Crónicas anglosajonas se cuentan entre las evidencias objetivas que respaldan la historicidad de Vortigern.

Las Crónicas anglosajonas (de finales del siglo IX) también lo mencionan, pero no juzgan sus acciones. Son, por tanto, parte de los indicios objetivos que respaldan la historicidad de Vortigern. La entrada sobre él dice: «449 d.C. Y en sus días Vortigern invitó a los anglos allá, y vinieron a Gran Bretaña en tres ceols [naves], al lugar llamado Wippidsfleet [Kent]». Su historicidad también se confirma por nombres de lugares de Gales relacionados con él.

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Estas historias tempranas, aparte de las Crónicas, son más o menos consistentes en su representación de Vortigern como un rey irreflexivo al que le importaba más su propio placer y comodidad que el bienestar de su pueblo y que realizó «actos paganos» que desafiaban los valores y la moral cristiana. Los sajones se presentan como «paganos» que se dedican a destruir el país tan pronto como han expulsado a los pictos y a los escoceses y siempre se describen con imágenes animales, tales como «feroces como perros o leones». Culpan a Vortigern no solo de sus creencias personales y sus acciones, sino de la postura que presenta al allanar el camino para lo que estos escritores veían como una invasión sajona.

La Gran Bretaña del siglo V

Julio César llegó a la isla en 55 y 54 a.C. pero no hizo ningún intento serio de reclamar la tierra para Roma. La invasión real empezó en 43 d.C., bajo el reinado de Claudio, y Gran Bretaña seguiría ocupada hasta 410. Roma estaba sufriendo sus propios problemas en 410 porque los godos acababan de saquear la ciudad y el Imperio romano de Occidente se tambaleaba. Estas dificultades habían ido empeorando durante 200 años para la época del siglo V y, en consecuencia, Roma había ido disminuyendo poco a poco las guarniciones de Gran Bretaña a medida que se necesitaban más tropas en el continente.

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Aunque la necesidad de Roma de protegerse era entendible, su decisión de redirigir las tropas dejó a las gentes de Gran Bretaña indefensas contra los invasores. Para entonces, el ejército romano estacionado a lo largo del muro de Adriano y en otras áreas del país había servido como su protector durante más de 300 años. Una vez el poder de Roma se retiró, los pictos y escoceses del norte aprovecharon la oportunidad y empezaron sus incursiones en las granjas y los pueblos británicos. Hacia la misma época, la confederación sajona se deshizo en el continente y los inmigrantes y asaltante sajones empezaron a aparecer en las costas surorientales de Gran Bretaña.

Britain 383-410 CE
Gran Bretaña, 383-410 d.c. Notuncurious (CC BY-SA)

Gildas escribe que los britanos enviaron varios mensajes a Roma rogando ayuda (algo conocido como los gemidos de los británicos), pero Roma no podía dispensar de ninguna tropa. Las Crónicas anglosajonas resumen la situación en una sola línea: «443 d.C. Este año envió a los británicos por el mar a Roma, y pidieron ayuda contra los pictos; pero no tuvieron ninguna porque los romanos estaban en guerra con Atila, rey de los hunos. Y luego enviaron mensajes a los anglos, y pidieron lo mismo a los nobles de esa nación».

Los romanos habían desalentado cualquier clase de independencia por parte del pueblo, y la aristocracia britana se había vuelto tan romanizada que había olvidado la época en la que los jefes autóctonos había liderado a las tribus. En esta situación, resultaría entendible que un jefe quisiera pedirle ayuda a cualquier ejército armado disponible.

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Vortigern en el relato de Nennio

El monje galés Nennio en su Historia de Gran Bretaña presenta a Vortigern como un villano que era orgulloso, anticristiano, incestuoso y que vendió el país a los sajones. Según Nennio, después de que los romanos abandonaran Gran Bretaña, los pictos y escoceses comenzaron a invadir a voluntad. Las peticiones de ayuda a Roma fueron en vano, así que Vortigern, creyendo que podía beneficiarse del acuerdo, invitó a los sajones a acudir.

En el capítulo 37 Nennio describe la bienvenida de Vortigern a los sajones mediante un intérprete llamado Ceretic, que se ha identificado como el rey sajón Cerdic. Ceretic es amigo de Hengist, el rey sajón que Nennio presenta como alguien tramposo y engañoso. Hengist ha llegado con sus tropas a ayudar con las invasiones, pero, según Nennio, no trajo suficientes hombres. Para complicar aún más las cosas, hay pocos suministros así que tienen que empezar a tomar cosas de los pueblos vecinos hasta que Vortigern llega a sentir que son un problema peor que los pictos y les pide que se marchen. Nennio describe la reacción de Hengist y las consecuencias:

Pero Hengist, en el que se unían habilidad y penetración, al percibir que tenía que actuar con un rey ignorante, y un pueblo cambiante, incapaz de oponer demasiada resistencia, le contestó a Vortigern: «es verdad que nuestro número es reducido, pero, si nos das permiso, daremos voz en nuestro país para que acudan más fuerzas, con las que lucharemos por ti y por tus súbditos».

Cuando Vortigern aceptó la propuesta, se enviaron mensajeros a Escitia donde seleccionaron varias tropas guerreras y regresaron con 16 embarcaciones, con la hermosa hija de Hengist a bordo. Entonces el jefe sajón preparó el entretenimiento, al que invitó al rey, a sus oficiales y a Ceretic, su intérprete, que había disfrutado tanto antes del servicio de su hija al servir vino y cerveza, y no tardaron en emborracharse. El plan salió bien y Vortigern, por instigación del diablo, y encaprichado de la belleza de la damisela, le exigió al padre que se la entregara por medio del intérprete y prometió darle lo que pidiera por ella.

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Después Hengist, que ya había consultado con los ancianos que lo atendían de la raza oghgul, exigió, a cambio de su hija, la provincia en inglés llamada Centland, en británico Ceint [Kent]. Esta cesión se hizo sin el conocimiento del rey Guoyrancgonus, que era quien reinaba en Kent, y que experimentó un gran dolor al ver su reino entregado de tal manera clandestina, fraudulenta e imprudente a extranjeros. Así entregaron la doncella al rey, que se acostó con ella y la amó sobremanera. (Capítulo 37)

Una vez que Vortigern y Hengist están emparentados por matrimonio, el rey sajón hace más y más demandas, y todas ellas se satisfacen. El hijo de Vortigern, Vortimer, se rebela y sale victorioso en varias enfrentamientos antes de morir. Sin embargo, han expulsado a los sajones de la tierra y han perdido su poder; hasta que Vortigern vuelve a invitarlos a regresar. El resto del relato de Nennio habla de los débiles intentos de Vortigern de lidiar con los sajones, de su muerte y de la aparición del héroe Arturo que derrota a los sajones en la batalla del monte Badon.

Vortigern en Historia de los reyes de Gran Bretaña

Historia de los reyes de Gran Bretaña (en torno a 1136) de Geoffrey de Monmouth es un relato en gran medida ficticio sobre los gobernantes del país desde el primer rey Brut (en torno a siglo XII a.C.) hasta Cadwallader (en torno al siglo VII). A Geoffrey se lo conoce como el padre de la literatura artúrica por su desarrollo de la figura de Arturo a partir de la breve descripción que da Nennio de un caudillo hasta convertirlo en un rey noble y poderoso de los britanos de las leyendas. Aunque no cabe duda de que Geoffrey se inventó la mayor parte del libro, se sigue considerando semihistórico porque algunos acontecimientos se pueden corroborar con otras fuentes.

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Geoffrey sigue la narración de Nennio, pero la embellece con detalles, diálogos y una caracterización más profunda. El Vortigern de Geoffrey es un hombre de voluntad débil dividido entre los dictados de su supuesta religión y sus propios deseos. Invita a los sajones a Gran Bretaña para que lo ayuden, pero Geoffrey deja claro que ya desde el principio es incapaz de controlarlos. Hengist manipula al rey al presentarle a su hermosa hija Ronwen, emborracharlo y dejarle que piense que ha sido idea suya casarse con ella. Una vez casados, igual que en la narración de Nennio, Hengist le exige más cosas al rey, Vortimer se rebela y lo matan, y Vortigern vuelve a llamar a los sajones por su gran amor por su joven esposa.

No obstante, Geoffrey sigue la narración y presenta a Merlín (también llamado Ambrosius Merlin). Desde el momento en el que se presenta a Vortigern, sus valores cristianos son cuestionables y Geoffrey lo asocia a menudo con Satanás y las tinieblas. Cuando Vortigern ve a Ronwen por primera vez y se enamora de ella, Geoffrey escribe que Satanás entró en su corazón y luego lo explica: «Satanás entró en su corazón, digo, porque él, aun siendo cristiano, deseaba aparearse con una mujer pagana» (VI, 12). Cuando presenta a Merlín, deja claro que Vortigern se ha rodeado de magos y que Merlín demuestra que el supuesto poder de estos magos no es más que falsedades y mentiras.

Vortigern meets Merlin
Vortigern se encuentra con Merlín Schekinov Alexey Victorovich (Public Domain)

Vortigern está intentando construir una torre para defenderse de cualquier ataque, pero da igual lo hábiles que sean los albañiles, el edificio s Los magos de Vortigern le dicen que tiene que sacrificar a un joven que no tenga padre y rociar la sangre en los cimientos y después la torre se levantará. El elegido para el sacrificio es Merlín, pero, en vez de someterse, desafía al rey y le dice: «Haz que tus magos se presenten ante mí y yo los condenaré por haber inventado una mentira» (VI, 19). Después les dice que, si desmantelan la torre, encontrarán que debajo hay un lago, que es lo que está causando el problema.

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Derriban la torre y ven el lago, tal y como Merlín había predicho. Entonces, le dice a Vortigern que drene el lago y encontrará dos piedras huecas con dos dragones dormidos en su interior. El rey hace drenar el lago y encuentra las piedras y los dragones, uno blanco y otro rojo. Los dos dragones empiezan a luchar y Vortigern le pide a Merlín que interprete el significado. Merlín responde en un discurso que se asemeja al de un profeta del Antiguo Testamento:

¡Ay del dragón rojo, porque su exterminio se acerca; sus cavernas ocupará el dragón blanco que presagia a los sajones que has invitado a venir! Pero el rojo representa a la raza de Gran Bretaña que será oprimida por el blanco. Por tanto, sus montañas y sus valles se allanarán y los arroyos de los valles correrán de sangre. Los ritos de religión se eliminarán y la ruina de las iglesias se hará manifiesta. Al final, la oprimida prevalecerá y resistirá la crueldad de aquellos que vienen de fuera. Porque el Jabalí de Cornualles traerá socorro y les aplastará el cuello bajos sus pies. (VII, 3)

El Jabalí de Cornualles del que habla Merlín es el rey Arturo que derrotará a los sajones y conquistará la mayor parte de Europa e incluso derrocará a Roma, según la historia de Geoffrey. Vortigern muere y lo sucede Ambrosio Aurelio, hermano de Uther Pendragon, el padre de Arturo. Ambrosio y Uther caerán los dos en la lucha contra los sajones que Vortigern ha desatado en el país, pero Arturo los vengará y liberará a Gran Bretaña gracias a su victoria en la batalla de Bath.

Posible motivación

Según el historiador Ward Rutherford, puede que Vortigern contara realmente con que los sajones respetaran una práctica celta ancestral conocida como celsine (vasallaje) en la que la parte más débil se ponía al servicio de la más fuerte en tiempos de necesidad y cuando la crisis se resolvía la relación se desintegraba. Rutherford sugiere que Vortigern estaba poniendo a los britanos bajo la protección de los sajones, más fuertes, pero que, una vez anulada la amenaza de los pictos y los escoceses, los sajones no reconocieron los términos habituales de celsine.

Cualquiera que fuera la motivación o punto débil personal de Vortigern, se lo ha considerado un archivillano durante siglos.

Lo que dice Rutherford tiene sentido a la luz de la situación en Gran Bretaña después de que Roma retirase sus legiones. Sin la protección romana, los britanos se tambalearon al principio al intentar defenderse ellos solos contra las invasiones del norte y las incursiones del continente hasta que un gran líder, identificado en algunas fuentes como Ambrosio Aureliano y en otras como el rey Arturo, surgió para guiarlos. Aun así, los relatos de los primeros historiadores, en especial Nennio, sugieren que Vortigern sencillamente era demasiado débil de voluntad como para competir con el rey Hengist de los sajones, se dejó manipular y dejó que los sajones dominaran a los britanos.

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El estudioso Geoffrey Ashe sugiere que puede que Vortigern sencillamente estuviera actuando según la práctica estándar romana de contratar a federados para luchar por su causa. Los federados eran bárbaros a los que les prometían tierras y algún tipo de estipendio a cambio de servicio militar. El uso de federados habría sido una práctica bien conocida y común en Gran Bretaña tras 400 años de ocupación romana. Ashe señala que no siempre estaba exento de problemas y, en el caso de Vortigern, salió muy mal, pero no hay por qué echárselo en cara necesariamente.

Cualquiera que fuera la motivación o punto débil personal de Vortigern, se lo ha considerado un archivillano durante siglos. El título «Vortigern» viene del galés y se cree que pudo haber sido un rey galés. De ser así, los historiadores predominantemente galeses que escribieron sobre él, en especial Nennio y Geoffrey, podrían estar molestos porque uno de los suyos hubiese cometido tal error.

Nennio y Geoffrey no dan indicación alguna de que Vortigern considerara celsine, pero la sugerencia de que invitó a los sajones con ello en mente tiene sentido porque no había nadie más a quien pedir ayuda. Al fin y al cabo, bajo la ocupación romana, el problema de las invasiones norteñas se habría solucionado sin que un noble como Vortigern tuviera que hacer casi nada; pero la vida había cambiado considerablemente en Gran Bretaña desde la partida de los romanos.

Conclusión

Cualquiera que fuese su verdadera motivación, los historiadores posteriores que se basan en los relatos anteriores siempre representan a Vortigern de manera negativa. Rutherford cita los Anales Galeses que lo incluyen como uno de los «tres traidores de esta isla de Gran Bretaña» (135) y William de Malmesbury, aunque afirma que los britanos se sintieron indefensos ante la muerte de Vortigern, lo caracteriza como alguien de voluntad débil y esclavo de sus propios vicios.

Gildas afirma que no hizo más que pedirles a los sajones que acudieran después de consultar con el concilio, pero esto sigue sin mostrarle ningún respeto. Como ya se ha dicho, dado que estos escritores eran principalmente galeses celtas, y puede que Vortigern fuese galés, podría ser que lo tuvieran en tan baja estima no ya porque uno de los suyos hubiese invitado a los sajones a Gran Bretaña sino porque había sido lo suficientemente estúpido como para pensar que un pueblo no celta respetaría la práctica de celsine.

Tal y como señala Rutherford, puede que Vortigern pensara que los sajones entenderían la naturaleza de su petición y que respetaran la política de celsine, o puede que pensara que podía utilizar la vieja práctica para controlar a los sajones de alguna manera. De ser así, no parece que considerara nunca que un pueblo no celta podría no conocer la práctica o que la conociese, pero decidiese no respetarla. Al final, los sajones que presentan las historias no saben nada de esta práctica y , tras derrotar a los pictos y los escoceses, se vuelven contra los britanos. En los relatos de Gildas y Veda, aquí es cuando aparece Ambrosio Aureliano para liderar al pueblo y liberar al país; en los de Nennio y Geoffrey, es el rey Arturo.

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Puede que nunca se conozca al verdadero Vortigern, pero el gobernante que invitó a los sajones a Gran Bretaña ha sido infame durante siglos. De la misma manera que se le atribuye a Geoffrey de Monmouth la creación del personaje de Arturo, también estableció la versión aceptada de Vortigern como el traidor que traicionó a su país para satisfacer su lujuria. No obstante, si las afirmaciones de los eruditos Ashe y Rutherford son correctas, y Vortigern solo quería lo mejor con su oferta a los sajones, entonces es más un héroe trágico que un villano.

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Preguntas y respuestas

¿Quién fue Vortigern?

Vortigern fue un gobernante britano de la Gran Bretaña del siglo V conocido por invitar a los sajones al país, que después intentaron subyugar a los britanos.

¿Qué fuentes históricas hay sobre Vortigern?

Vortigern aparece nombrado en las historias de Gildas, Beda, Nennio y William de Malmsbury, y el relato más completo es la historia escrita por Geoffrey de Monmouth.

¿Es Vortigern una figura histórica real?

Vortigern se considera una figura histórica real, pero como los relatos sobre su vida los escribieron sus enemigos, se desconoce su verdadera motivación para invitar a los sajones a Gran Bretaña.

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, septiembre 02). Vortigern. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16084/vortigern/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Vortigern." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, septiembre 02, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16084/vortigern/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Vortigern." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 02 sep 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16084/vortigern/.

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