El Kojiki («crónica de antiguos hechos») es el libro más antiguo de la historia japonesa y, a su vez, el texto más antiguo de Japón. Recopilado en 712 por el erudito de la corte Ono Yasumaro, la obra comienza con los dioses y la creación del mundo, continúa con la genealogía de los primeros emperadores y termina con el reinado de la emperatriz Suiko en 628. No es necesariamente un registro histórico preciso, ya que principalmente el Kojiki se comisionó para establecer un clara línea de descendencia entre los emperadores reinantes de los siglos VII y VIII con los dioses sintoístas y la diosa suprema del sol, Amaterasu.
Propósito
Durante el periodo Nara (710-794) del antiguo Japón, la corte imperial estaba ansiosa por establecer su conexión histórica con los dioses, en especial con la diosa del sol, Amaterasu, y los padres fundadores de la nación japonesa presentes en la mitología sintoísta. Pero existía una preocupación: que las tradiciones orales y registros no oficiales fuesen alterados y enviciados, por lo que se requería un registro oficial permanente para la posteridad. Por esas razones, el emperador Temmu (reinado 672-683) comisionó la obra, a pesar de que él no vivió para ver el trabajo finalizado. El erudito y funcionario de la corte, Ono Yasumaro, fue seleccionado por la emperatriz Gemmei (reinado 707-715) para completar la colección y presentar un canon establecido de la historia japonesa centrada en la mitología sintoísta y en la genealogía del linaje imperial y de las familias nobles más poderosas (uji), especialmente del clan Yamato. Yasumaro se basó en antiguas fuentes escritas y orales , en su mayoría genealogías de poderosos clanes, por lo que el trabajo no solo es un registro valioso de su tiempo, sino también de textos y tradiciones anteriores, ahora perdidos.
El Kojiki se escribió en caracteres chinos con algunas estructuras de oraciones adaptadas del japonés. Hay elementos, como dioses y nombres, que muestran la influencia de China y Corea, pero en su totalidad, es una construcción japonesa. Como muchos trabajos japoneses posteriores, no solo era un texto de prosa; el Kojiki insertaba regularmente poemas y canciones folklóricas. La obra está dividida en tres libros que tratan sobre dioses, los primeros dioses de carácter heroico y los emperadores que les sucedieron; sin embargo, carece de una narrativa conductora, de un personaje principal o de un tema unificador. Esta falta de estructura puede dificultar la lectura del Kojiki; por lo que existen numerosas inconsistencias, personajes que desaparecen e interrogantes sin respuesta.
El Kojiki es mayormente aclamado por su descripción de «La era de los dioses» cuando se crearon el mundo y las islas de Japón.
El Kojiki es mayormente aclamado por su descripción de «La era de los dioses» cuando se crearon el mundo y las islas de Japón y los dioses gobernaron antes de retirarse para dejar que la humanidad reinara sobre sí misma. De hecho, se dice que hay ocho millones de dioses o divinidades (kami) en el Kojiki, aunque este número está tradicionalmente asociado al «infinito», por lo que no debe tomarse literalmente. Hay dioses de la creación, dioses del fuego, de las tormentas, del mar y de los vientos, también existen incontables kami que se manifiestan en las montañas, ríos, árboles y en cualquier otro elemento natural de característica notable. Hay dioses antepasados que lideran importantes familias y locales, y por el otro lado, todo un grupo de demonios, espíritus malignos y duendes, los cuales habitaban bosques, lagos y tumbas esperando la oportunidad de cometer una travesura al desventurado transeúnte.
Las historias de los dioses a menudo son violentas y sangrientas, con casos en los que los padres matan a niños o en los que unos hermanos se eliminan entre sí o forman relaciones incestuosas. Las partes del Kojiki que relatan los reinados de los primeros emperadores de Japón son más serenos y, según los eruditos modernos, históricamente poco confiables. Tan solo en el caso de los últimos 250 años de monarcas se pueden corroborar algunos detalles con fuentes chinas y coreanas contemporáneas. Además, la era del Estado japonés, tradicionalmente fundado en el año 660 a.C., se considera una exageración de los autores para que Japón pudiera reclamar una base igual a la de China y Corea contemporáneas.
Así en la oscuridad del gran comienzo, nosotros, confiando en las ancestrales enseñanzas de origen divino, conocimos cuándo fue concebida la tierra y cuándo nacieron las islas. Igualmente, en el distante inicio original, nosotros, confiando en los primeros sabios, observamos la era del génesis de las deidades y el establecimiento del hombre. (Kojiki, p. 5)
Inmediatamente, todas las divinidades celestiales comandaron a dos augustas deidades, aquel-quien-invita [Izanagi] y aquella-quien-invita [Izanami] a «hacer, consolidar y dar a luz a esta tierra sin rumbo». Brindándoles una lanza celestial ornamentada por joyas, les encargaron la tarea. Ambos dioses, de pie sobre el Puente Flotante del Cielo, colocaron la lanza hacia abajo y removieron el agua salada hasta solidificarse y al levantar la lanza, el agua salada en la punta cayó y se transformó en una isla. Esta fue la isla Onogoro. (Kojiki, p. 22)
Susanoo mata al monstruo dragón y encuentra la espada la cual con el tiempo se convertiría en un símbolo japonés:
la gran serpiente de ocho cabezas se hizó realidad tal como el anciano había dicho e inmediatamente hundió sus cabezas en cada uno de los barriles y bebió todo el licor. Una vez intoxicada de tanta bebida, sus ocho cabezas se desplomaron y durmieron. Entonces aquel-augusto-veloz-impetuoso [Susanoo] desenvainó la espada de diez palmos de su costado y cortó a la serpiente en pedazos, de forma que el río Hi se tornó río de sangre. Cuando intentó cortar el tronco de la serpiente, la hoja de su espada se rompió. Extrañado, insertó la punta de su espada en la carne y descubrió en el interior una maravillosa y larga espada. (Kojiki, p. 75)
Su Majestad Kamu-nuna-kaha-mimi [el emperador Suwizei] gobernó el Imperio. El emperador, Kamu-yamato-ihare-biko-no-mikoto [el emperador Jimmu], vivió ciento treinta y siete años. Su augusto mausoleo se encuentra en la cima de Kashi Spur, en la ladera norte del monte Unebi. (Kojiki, p. 185)
Los extraños rasgos físicos del emperador Hanzei (reinado 406-410):
Su Majestad Midzu-ha-wake residía en el palacio de Shibakaki, en Tajihi, y gobernaba el Imperio. La estatura de este Soberano Celestial era de nueve piesy dos pulgadasy media (2.8 metros). La longitud de sus dientes era de una pulgada (2.5 cm) de doble fila, muy bien alineados, arriba y abajo, asemejándose a maravillosas perlas ensartadas. (Kojiki, p. 353)
Legado
El Kojiki tuvo una secuela en el Nihon Shoki («Crónica de Japón» también conocida como Nihongi), que fue escrita por un comité de eruditos de la corte en 730. Se diseñó para abordar algunas de las discrepancias en el primer libro y para reafirmar las genealogías de algunos clanes descuidadas en el Kojiki. El Nihon Shoki repite también muchos de los mitos del Kojiki, pero a menudo desde un punto de vista distinto y con cambios en los detalles.
El Kojiki es más que una fuente de historia invaluable y una recopilación entretenida de la mitología japonesa; es el pilar del sintoísmo, sus dioses y sus rituales. La obra quedó de alguna forma abandonada durante el periodo medieval, pero volvió a estar en el ojo público en el siglo XVIII cuando el erudito Motoori Norinaga (1730-1801) escribió 44 volúmenes de comentario sobre el Kojiki en 1798. El libro de Motoori, Kojiki-den, fue el impulso para revivir el sintoísmo y reestablecerlo de nuevo como religión de Estado. El Kojiki continuó teniendo influencia, y en los siglos XIX y XX, con el aumento del nacionalismo japonés, se usó como evidencia de que los japoneses eran descendientes de los dioses; por lo tanto, eran seres superiores a otras razas. Hoy en día, el libro se sigue estudiando no solo por su mitología, sino también por su temprana visión de la cultura japonesa, las creencias y el enfoque estilístico de sus autores y la evolución del idioma.
Licenciada en Lengua Inglesa y egresada de Traducción e Interpretación bilingüe. Mis intereses principales son los idiomas, la evolución de la traducción, el arte, el cine y la subtitulación.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentran el arte, la arquitectura y el descubrimiento de ideas que se extienden a todas las civilizaciones.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 12 mayo 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.