Mahabalipuram o Mamallapuram es una ciudad histórica declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO situada en Tamil Nadu, India. Durante el reinado de la dinastía Pallava, entre los siglos III y VII d. C., se convirtió en un importante centro de arte, arquitectura y literatura. Mahabalipuram ya era un próspero puerto marítimo en la bahía de Bengala antes de esa época. Una cantidad significativa de monedas y otros artefactos excavados en esta región también indica la existencia de relaciones comerciales preexistentes con los romanos, incluso antes de que pasara a formar parte del Imperio Pallava.
Orígenes
La historia temprana de Mahabalipuram se halla envuelta en un velo de misterio. Los antiguos navegantes la conocían como la tierra de las Siete Pagodas. Algunos sostienen que Mahabalipuram sufrió una inundación catastrófica entre el 10000 y el 13000 a.C. El controvertido historiador Graham Hancock formó parte del equipo de buceadores del Instituto Nacional de Oceanografía de la India y de la Sociedad de Exploración Científica, con sede en Dorset (Reino Unido), que en 2002 exploró el lecho marino adyacente a Mahabalipuram. Hancock se inclina por la teoría de la inundación y afirma que la inmersión le permitió vislumbrar la vasta extensión de las ruinas sumergidas de la ciudad. Tras la exploración submarina, según se informa, declaró: «Llevo muchos años defendiendo que los mitos sobre el diluvio universal merecen ser tomados en serio, una postura que la mayoría de los académicos occidentales rechaza… Sin embargo, aquí, en Mahabalipuram, hemos demostrado la veracidad de los mitos y el error de los académicos».
Existen diversas interpretaciones sobre el origen del nombre del lugar. La explicación más aceptada es que deriva del benevolente rey Bali, también conocido como Mahabali, cuyas hazañas se recogen en el antiguo texto indio Vishnu Puran. Tras sacrificarse a Vaman, una encarnación de Visnú, alcanzó la liberación. «Puram» es un término sánscrito que significa «ciudad» o «asentamiento urbano». «Mamallapuram» es la forma prácrita del nombre sánscrito original.
DURANTE EL REINADO DE MAHENDRAVARMAN I (600-630 d.C.), MAHABALIPURAM COMENZÓ A FLORECER COMO CENTRO DE ARTE Y CULTURA.
Bajo el reinado de Mahendravarman I (600-630 d.C.), Mahabalipuram experimentó un notable florecimiento como centro artístico y cultural. El propio monarca, reconocido poeta, dramaturgo y orador, impulsó el desarrollo de la ciudad mediante su generoso mecenazgo, lo que dio lugar a la creación de numerosos monumentos emblemáticos. Este periodo de esplendor artístico se prolongó durante el reinado de su hijo, Narasimhavarman I (630-680 d. C.), así como bajo el gobierno de los monarcas posteriores de la dinastía Pallava.
El templo rupestre de Adi Varaha Perumal, la construcción pallava más antigua de Mahabalipuram, recibe relativamente pocos visitantes a pesar de su importancia histórica. La magnificencia del mandapa original queda hoy enmascarada por una estructura moderna de apariencia convencional. Su construcción se inició antes del reinado de Mahendravarman I. El templo está consagrado a Visnú, de cuya encarnación como Varaha toma su nombre, y su diseño arquitectónico se ajusta a los principios expuestos en los textos agámicos vaishnavas. Tanto la sala exterior como el santuario están decorados con intrincados relieves. Cabe destacar dos esculturas en relieve que representan a los reyes pallava Simhavishnu (en torno a 537‑570 d.C.) y Mahendravarman I, acompañados de sus respectivas consortes.
La cueva Trimurti está dedicada a la trinidad formada por Brahma, Visnú y Maheswara (Shiva), que simbolizan los procesos de creación, conservación y destrucción. Además de la deidad principal, los pilares tallados y las esculturas muestran devotos en diversas posturas. Las cuevas Varaha y Krishna presentan escenas míticas asociadas a Visnú y a Krishna.
La cueva Mahishasuramardini, situada en la cima de una colina, recibe su nombre de la diosa Durga, también conocida como Mahishasuramardini, encarnación de Shakti, el poder divino. Esta denominación alude a su victoria sobre el demonio Mahishasura. Es la segunda cueva dedicada a la diosa Durga, junto con la cueva Kotikal.
Desde un punto de vista estrictamente geológico, la cueva Yali, o Cueva del Tigre, quizá no pueda considerarse una fisura natural, pero presenta un conjunto de pilares y esculturas de diseño muy elaborado que representan diversas criaturas míticas, leones y tigres. Además, alberga un relieve dedicado a Narasimhavarman II, también conocido como Rajasimha (700‑728 d. C.). En muchos aspectos, la Cueva del Tigre ilustra la evolución de las estructuras de los templos rupestres pallava a lo largo del tiempo.
También conocido como «La Penitencia de Arjuna», el Descenso del Ganges es un imponente bajorrelieve al aire libre esculpido en granito rosa. Esta espectacular escultura en relieve combina el mito del descenso del río Ganges con episodios épicos vinculados al Mahabharata. No obstante, los mandapas adyacentes, en particular el Krishna Mandapa, representan escenas de vida pastoral con figuras míticas y campesinos. Otras obras de arte rupestre similares en las proximidades quedaron inacabadas por razones que aún se desconocen con certeza.
Pancha Ratha, que se traduce como «cinco carros», es un conjunto arquitectónico de gran importancia al que tradicionalmente se ha asociado con los cinco hermanos Pándava del Mahabharata, Yudhistir, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva, y su esposa Draupadi. Cada ratha presenta una temática y una estructura propias, aunque todos fueron meticulosamente tallados en un único monolito de granito. Con alturas que oscilan entre uno y tres pisos, sus volúmenes adoptan formas que van de la planta cuadrada a la absidal. Las paredes de estas antiguas estructuras están decoradas con intrincados bajorrelieves y murales. El conjunto se completa con un airavata (elefante) y un nandi (toro) monolíticos, tallados con gran maestría. Aunque se concibieron como lugares de culto, estos monumentos nunca llegaron a consagrarse ni se utilizaron de forma activa para la realización de ritos sagrados.
Templo de la Orilla
El Templo de la Orilla, situado junto a la playa, se considera, según la tradición local, la única estructura superviviente de las legendarias Siete Pagodas. A pesar de los continuos efectos erosivos del aire marino húmedo y salino, el templo conserva su belleza en muchos de sus detalles. Construido entre los años 700 y 728 d. C., durante el reinado de Narasimhavarman II (Rajasimha), constituye el vestigio visible de un complejo más amplio de templos y estructuras civiles, buena parte del cual se supone hoy sumergido bajo el mar.
Este templo de cinco plantas está estratégicamente orientado hacia el este para que los primeros rayos del sol naciente iluminen a la deidad principal, Shiva. El acceso al recinto se realiza a través de un gopuram (puerta de entrada) con bóveda de cañón transversal. El shikhara (cúspide) del santuario propiamente dicho presenta una estructura piramidal. Al igual que otras construcciones destacadas de Mahabalipuram, se halla ornamentado con intrincados bajorrelieves, y el complejo del templo incluye varias esculturas monolíticas dispersas.
Conocido también como templo Olakkanatha o templo Olakkanneshvara, este santuario dedicado a Shiva —cuyo nombre alude a su «ojo de fuego» o tercer ojo— fue erigido aproximadamente en la misma época que el Templo de la Orilla. Situado en la cima de una colina, a cierta distancia de la playa, se ha planteado que en tiempos remotos pudo desempeñar funciones de faro. Cabe destacar que se alza sobre la cueva Mahishasuramardini, si bien se trata de dos estructuras independientes construidas en periodos distintos.
Mahabalipuram en la actualidad
La Bola de Mantequilla de Sri Krishna, una singular formación geológica de Mahabalipuram, cautiva a visitantes de todo el mundo. A diferencia de las esculturas tradicionales, esta «obra maestra» de la naturaleza destaca por su carácter único. Si bien Mahabalipuram se esfuerza por consolidarse como principal destino turístico costero del país, la ciudad mantiene un estrecho vínculo con su legado cultural. Cada año acoge festivales de danza clásica y representaciones teatrales que buscan preservar y difundir el patrimonio de una cultura milenaria.
Irónicamente, aunque el tsunami de 2004 provocó daños significativos en las infraestructuras existentes y mantuvo la ciudad anegada durante varios días, también contribuyó a sacar a la luz algunos tesoros que habían permanecido ocultos bajo el lecho marino durante siglos. Salieron a la superficie esculturas de granito, estatuas de bronce y restos que parecen corresponder a estructuras artificiales. El arqueólogo submarino Dr. Alok Tripathi señaló: «A medida que las olas del tsunami retrocedían, arrastraron los depósitos de arena que habían cubierto estas esculturas durante siglos». La exploración submarina de Mahabalipuram es un proceso aún en curso que promete desvelar nuevos restos monumentales de la ciudad y ayudar a resolver algunas de las interrogantes persistentes sobre su historia.
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Matemático, con experiencia docente tanto en educación secundaria como universitaria. Apasionado por la ciencia y las lenguas, destaca por su curiosidad intelectual, su afición a la lectura y su interés por el cine y la música.
Dola es escritora, artista y aficionada al arte y la historia, Ella usa sus destrezas para crear narraciones atractivas dedicadas al arte, arquitectura, cultura e historia para la revista en línea Lucky Compiler y su blog, del cual ella es co-propietaria.
Escrito por Dola RC, publicado el 16 octubre 2015. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.