Un sutra (del sánscrito «hilo») es una obra escrita en los sistemas de creencias del hinduismo, el jainismo y el budismo que se entiende que preserva con precisión las enseñanzas importantes de las respectivas religiones y guía a los fieles en el camino desde la ignorancia y el aprisionamiento en el ciclo infinito de renacimiento y muerte (samsara) hacia la liberación espiritual.
Por lo tanto, un sutra se considera un aspecto integral de las escrituras de las respectivas religiones. Las obras se conocen como sutras porque, al igual que un hilo (cordel o cuerda), unen de forma escrita una tradición que anteriormente era oral. Es casi seguro que inicialmente el término también fuera descriptivo, ya que las obras se escribían en hojas o en láminas de bambú prensadas que luego se unían con hilo.
Los Vedas hindúes se conservaron en forma oral antes de ser puestos por escrito durante el período védico (aproximadamente entre el 1500 y el 500 a.C.), al igual que las escrituras del jainismo, conocidas como Agamas, cuya forma escrita data de los siglos VI-III a.C., con sutras posteriores que se remontan al siglo V d.C., y los del budismo, del siglo I a.C. al siglo VI d.C. La mayoría de los sutras se ajustan a la definición anterior de representaciones autorizadas de las palabras originales de los sabios fundadores, pero algunos son manuales sobre cómo se debe comportar uno, sobre asuntos políticos o relatan críticas y comentarios sobre diversos temas.
El hinduismo (conocido por sus seguidores como SanatanDharma, «El orden eterno») sostiene que no tiene fundador y que sus principios fueron transmitidos por Brahma, creador del universo y el universo mismo, quien reveló los Vedas (conocimiento) directamente a la humanidad, y por lo tanto sus sutras, que forman parte de los Vedas, se consideran de origen totalmente divino. Los sutras del jainismo pretenden preservar las enseñanzas originales del vigésimo cuarto tirthankara («constructor de vados»), el sabio Vardhamana (más conocido como Mahavira, aproximadamente 599-527 a.C.). Los sutras jainistas también se conocen como suyas y proporcionan a los adeptos las pautas esenciales para llevar una vida significativa que alcance el objetivo de la liberación. Los sutras del budismo (también conocidos como suttas) siguen el mismo paradigma, ya que se entienden como las palabras auténticas del sabio Siddhartha Gautama (el Buda, 563 a.C. - 483 a.C. aproximadamente), que fueron memorizadas por uno de sus discípulos más cercanos y posteriormente plasmadas por escrito para preservar su visión.
LOS SUTRAS SIRVEN COMO UNA ESPECIE DE MANUAL de guía HACIA EL RECONOCIMIENTO DE UNA VIDA MÁS ELEVADA Y SIGNIFICATIVA.
Los sutras de cada religión han configurado los sistemas de creencias de generación en generación a lo largo de los siglos y aún hoy se recurre a ellos en busca de una orientación y un entendimiento adecuados. Los sutras de cada uno de estos sistemas de creencias difieren entre sí, a veces de manera significativa, pero su mensaje esencial es el mismo: los seres humanos se encuentran sometidos a la esclavitud debido a la ignorancia de la verdadera naturaleza de la existencia y, al liberarse de esta esclavitud, pueden alcanzar la liberación espiritual completa y romper el ciclo del renacimiento y la muerte.
El desconocimiento de la verdadera naturaleza de la vida y de uno mismo hace que el alma experimente encarnaciones repetidas en un cuerpo físico que debe sufrir la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte, y nos impide ver las posibilidades de transformación; los sutras sirven como una especie de manual que nos guía hacia el reconocimiento de una vida más elevada y significativa. Las obras se han copiado y conservado en múltiples ocasiones, en muchos idiomas diferentes, desde que se plasmaron por primera vez por escrito, y siguen sirviendo de guía a los adeptos en la actualidad.
Como se ha señalado, el hinduismo afirma no tener ningún fundador, ya que se dice que sus principios fueron transmitidos inicialmente desde el universo directamente a la humanidad. Según este sistema de creencias, la entidad conocida como Brahma (creador y supervisor del universo y el universo mismo) puso todo en marcha y lo mantiene. Se considera que Brahma es de una majestuosidad tan abrumadora que escapa a la comprensión de la mente mortal; sin embargo, aunque se mantiene distante, desea entrar en contacto con los seres humanos, por lo que depositó una chispa divina de sí mismo en cada individuo.
Esta chispa se conoce como atman, y el atman de cada persona vincula al individuo con todos los demás seres humanos y con todos los demás seres vivos, así como con Brahma. El propósito de la vida, según el hinduismo, es ser fiel al propio dharma (el deber), una responsabilidad que nadie más puede cumplir, de acuerdo con el propio karma (la acción correcta), con el fin de escapar del ciclo de renacimiento y muerte, y alcanzar la unidad con el propio atman, lo que a su vez nos lleva de forma natural a la unidad con Brahma.
Este conocimiento del orden eterno y de la naturaleza de la vida fue transmitido por Brahma a través de vibraciones que fueron «oídas» por los sabios indios de la Antigüedad, quienes las conservaron en forma oral. Durante el periodo védico, estas «vibraciones» se plasmaron por escrito en los Vedas. Alrededor del año 600 a.C., se produjo en la India una profunda transformación en el pensamiento social, político y religioso que llevó a algunos pensadores y reformadores religiosos a cuestionar los principios fundamentales del hinduismo y sus prácticas.
Al fin y al cabo, los Vedas estaban escritos en sánscrito (una lengua que el pueblo común no podía entender) y, por lo tanto, eran interpretados por el clero hindú, que vivía en un nivel de lujo muy superior al del resto de la población. Además, los sacerdotes hindúes le decían a la gente que independientemente de lo que estuvieran sufriendo o creyeran estar sufriendo, todo formaba parte del orden eterno y nadie debía quejarse.
Esta percepción de injusticia dio lugar a un movimiento reformista que provocó una escisión del hinduismo ortodoxo. Se fundaron numerosas escuelas diferentes que, o bien se adherían a la visión hindú, o bien la descartaban para crear la suya propia. Las escuelas que reconocían la autoridad divina de los Vedas se conocían como astika («lo que existe»), mientras que aquellas que rechazaban la ortodoxia y abrazaban la heterodoxia se conocían como nastika («lo que no existe»). Las tres escuelas nastika que recibieron mayor atención y atrajeron a más seguidores fueron el charvaka, el jainismo y el budismo.
LOS SUTRAS SE CONOCEN COMO SMRITIS («LO QUE SE RECUERDA»), YA QUE CONSERVAN LOS CONCEPTOS, LAS ENSEÑANZAS Y LAS INTERPRETACIONES DE LOS VEDAS REALIZADAS POR SABIOS DE ÉPOCAS ANTERIORES.
El charvaka, fundado hacia el año 600 a.C. por el reformador Brhaspati, rechazaba por completo los aspectos sobrenaturales del hinduismo y sostenía que la experiencia directa y personal era la única forma de establecer la verdad. La escuela charvaka, que enfatizaba el materialismo como realidad, también sostenía que todo lo que no pudiera ser aprehendido por los sentidos no existía, que los elementos observables del aire, la tierra, el fuego y el agua son lo único que existe, que la religión es una invención de los fuertes para controlar a los débiles, y que la búsqueda de la comprensión personal del placer es el sentido y la meta de la vida.
El énfasis del charvaka en lo práctico y lo empírico influiría en el desarrollo del método científico en la India y abriría nuevas posibilidades de avance en muchos campos que nunca habrían sido explorados por el teísmo ortodoxo anterior, que había marcado el pensamiento de la gente. Sin embargo, la insistencia de esta escuela en el placer por el placer como el máximo objetivo de la vida y su negación de una vida después de la muerte con recompensas y castigos, no satisfizo las necesidades de la gente y condujo a su declive. Nunca se han descubierto sutras charvakas y todo lo que se sabe de esta filosofía proviene de textos budistas y jainistas posteriores que la condenan.
Sutras hindúes
Los sutras hindúes, por su parte, son muy conocidos y han ejercido una poderosa influencia en la vida de los fieles y en la espiritualidad mundial desde que se plasmaron por primera vez por escrito. Según la creencia hindú, lo que Brahma pronunció originalmente se conoce como Shruti («lo que se oye») y se refiere a los Vedas. Otros textos, entre ellos los sutras, se conocen como Smritis («lo que se recuerda»), ya que conservan los conceptos, las enseñanzas y las interpretaciones de los Vedas formuladas por sabios anteriores. Existe un número considerable de sutras hindúes y, por razones de espacio, aquí solo se tratarán algunos de ellos.
Brahma Sutras: compuestos entre el año 200 a.C. y el 200 d.C. aproximadamente, la forma más antigua de este texto se atribuye al sabio Badarayana, vinculado a Veda Vyasa, el autor tradicional de la gran epopeya india Mahabharata. Los Brahma Sutras tratan sobre la naturaleza fundamental de Brahma, ofrecen comentarios sobre los Upanishads y critican las escuelas de pensamiento no ortodoxas, como el budismo, el jainismo, el samkhya y el yoga. Es el texto fundacional de la escuela vedanta del hinduismo, una de las seis escuelas astika formadas después del 600 a.C. aproximadamente y conserva la tradición hindú ortodoxa del periodo védico.
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Nyaya Sutras: Redactado hacia el año 300 a.C. por el sabio védico Gautama, este texto recoge la visión de otra de las primeras escuelas astika, la Nyaya, cuyo principal interés era la epistemología: el cómo sabemos lo que sabemos. La obra presenta los cuatro pramanas (formas de establecer la verdad o fundamentos del conocimiento): la percepción sensorial, la inferencia, la comparación y el testimonio de un experto. La escuela Nyaya fue la principal responsable de alejar a la gente del budismo al debatir públicamente con los maestros budistas y derrotarlos.
Yoga Sutras: Redactado entre el año 100 a.C. y el 500 d.C. aproximadamente, y atribuido al sabio Patanjali, este es el texto clásico sobre la filosofía y la práctica del yoga («disciplina»). Existen muchos tipos diferentes de yoga además del hatha yoga (que la mayoría de la gente, especialmente en Occidente, conoce como «yoga»), como el jian yoga (disciplina intelectual) o el bhakti yoga (disciplina devocional). Los yoga sutras son el texto fundamental del yoga darshana (filosofía del yoga) y los sutras hindúes más populares en general.
Samkhya Sutra: Se desconoce la fecha de su redacción, ya que se atribuye al sabio védico Kapila (fechas desconocidas, pero posiblemente hacia el año 620 a.C.), fundador de la escuela astika del Samkhya, que hacía hincapié en el racionalismo y la dualidad entre espíritu y materia. La filosofía Samkhya influye en el yoga, por lo que el Samkhya Sutra suele ir acompañado del Yoga Sutra, ya que el primero establece la condición espiritual y el segundo aborda cómo se responde a ella. Kapila, cuya filosofía pudo haber influido en el pensamiento posterior del Buda, introdujo en el hinduismo el concepto de las tres cualidades del alma, conocidas como gunas (Sattva = Sabiduría;Rajas = Pasión; Tamas = Confusión), que se convirtieron en un elemento central del sistema de creencias.
Kama Sutra: Redactado hacia el año 300 a.C. por el sabio Vatsyayana, el Kama Sutra es otro de los textos hindúes más conocidos en Occidente. Aunque a menudo se califica erróneamente de «manual sexual» esotérico, en realidad es un tratado sobre el valor espiritual del amor erótico, el placer sensorial como don divino y el vínculo romántico como medio para alcanzar una comprensión superior y la realización personal.
Sutras jainistas
El jainismo tiene un origen antiguo y divino equiparable al del hinduismo y afirma además que sus principios básicos fueron «escuchados», por primera vez, hace mucho tiempo por unos sabios conocidos como tirthankaras. Un tirthankara («constructor de vados») es un alma iluminada que construye «puentes» espirituales sobre los aspectos difíciles de la existencia, que permitie a los demás cruzarlos y seguir la disciplina espiritual que los liberará del sufrimiento del samsara y les otorgará la liberación. El vigésimo cuarto tirthankara en aparecer desde la primera revelación fue Mahavira, y los sutras jainistas contienen sus enseñanzas.
Existen varios sutras jainistas que los seguidores consultan habitualmente, como los Chedasutras, los Culikasutras, los Malasutras y los Prakinasutras, pero el texto fundamental es el TattvarthaSutra (compuesto entre los siglos II y V d.C.), que presenta y expone la visión esencial de Mahavira, incluidos los Cinco votos y las Siete verdades. El jainismo redefine el concepto hindú de karma como la acción de un aprisionamiento físico. El alma atrae partículas kármicas, se encarna, cree que es el cuerpo físico que habita y sufre en consecuencia, y se somete ciegamente a infinitas encarnaciones en la rueda del samsara.
El seguidor jainista recorre entonces catorce etapas espirituales que le conducen, bajo la guía de las enseñanzas del tirthankara, a la liberación. Al final de su camino, o bien fallece y se libera del ciclo de renacimientos, o bien permanece para enseñar a otros y convertirse en un «constructor de vados».
Sutras budistas
El budismo fue fundado por Siddhartha Gautama, a quien tradicionalmente se considera un príncipe hindú que desilusionado por la naturaleza efímera de la vida, renunció a su posición para seguir un camino espiritual que le condujo a la iluminación. Al alcanzar la iluminación, comprendió que las personas sufrían (y, por lo tanto, se ataban a la rueda del sufrimiento sin fin a través del samsara) porque no lograban entender que la naturaleza de la vida era el cambio constante. Al intentar aferrarse a experiencias en constante cambio como si fueran estados permanentes, uno se atrapaba a sí mismo en un ciclo de deseo y miedo del que podía liberarse mediante el reconocimiento de las Cuatro nobles verdades y la disciplina espiritual del sendero óctuple.
Las escrituras canónicas del budismo, redactadas por los discípulos del Buda tras su muerte, se conocen como el Tripitaka («tres cestas») porque se componen de tres categorías de enseñanzas: el Vinaya, el Sutta Pitaka y el Abhidhamma, que tratan respectivamente, de la vida y la conducta monásticas, las enseñanzas del Buda y el comentario y análisis de dichas enseñanzas. Otros sutras budistas comentan o explican aspectos del Tripitaka o abordan y amplían las creencias fundamentales que este expresa.
Al igual que ocurre con los otros dos sistemas de creencias, existen muchos sutras budistas, pero el más conocido es el texto fundamental de una colección de 38 sutras titulada Prajnaparamita (La perfección de la sabiduría). Estos sutras se compusieron entre el año 50 a.C. y el 600 d.C. aproximadamente, y los dos más famosos son el Sutra del diamante y el Sutra del corazón. El Sutra del diamante debe su nombre a una frase del Buda en la que afirma que el discurso debe llamarse así porque atravesará la ignorancia como un diamante. La obra aborda la diferencia entre lo que uno percibe como realidad y la verdadera realidad, así como la forma en que las definiciones de los aspectos de la realidad nos separan de la realidad real. Llamar «mesa» a un mueble con una superficie plana y cuatro patas, por ejemplo, impide ver la verdadera naturaleza de ese objeto; uno lo etiqueta como «mesa», se acostumbra a esa definición y nunca reconoce que su verdadera naturaleza podría ser algo diferente. Del mismo modo, las etiquetas que se aplican a cualquier cosa nos separan de la verdadera realidad. El Sutra del diamante, al igual que el resto de las obras de La perfección de la sabiduría, busca involucrar plenamente al lector en el abandono de las ilusiones aceptadas y el despertar a la plena conciencia.
El Sutra del corazón, compuesto hacia el año 660 d.C., es un resumen de los sutras anteriores que condensa su significado para presentar un tratado conciso sobre la importancia de desprenderse de la ilusión y reconocer la verdad. El Sutra del corazón es la obra budista más popular y leída, recitada habitualmente, en su totalidad o en parte, por los budistas de la escuela Mahayana, quienes a menudo memorizan largos pasajes del mismo. A través de una serie de diálogos, la obra atrae al público hacia la experiencia conocida como sunyata («visión clara»), un estado mental en el que uno puede distinguir correctamente la realidad de la ilusión y se libera de la ignorancia que aprisiona el alma y causa sufrimiento.
Conclusión
Los esfuerzos reformistas de las escuelas nastika lograron establecer sistemas de creencias totalmente nuevos, pero el hinduismo siguió dominando la imaginación religiosa de la mayoría de la población. Los esfuerzos de la escuela Nyaya, en particular, disuadieron a muchos de aceptar las doctrinas budistas y jainistas, y el budismo siguió siendo una pequeña secta filosófica hasta que fue adoptado por el emperador maurya Asoka el Grande (que reinó entre 268-232 a.C.), quien no solo popularizó las enseñanzas de Buda en la India, sino que envió misioneros para difundir su visión a otros países, entre ellos Sri Lanka, China, Corea y Tailandia, donde se hizo mucho más popular de lo que había sido (o sigue siendo incluso hoy) en su tierra natal.
Los budistas chinos emprendieron peregrinaciones a la India y algunos, como el famoso viajero Xuanzang (602-664 d.C.), tradujeron numerosos sutras budistas al chino y los llevaron de vuelta a China. Entre ellos se encontraba el Sutra del diamante, que más tarde se imprimió a partir de bloques de madera con el texto grabado y prensados sobre papel en el año 868 d.C., lo que lo sitúa siglos antes de la Biblia de Gutenberg y lo convierte en el primer libro impreso conocido del mundo.
Aunque los sutras del hinduismo y el jainismo han ejercido una influencia considerable fuera de la India, los sutras budistas son los más conocidos, simplemente porque han sido adoptados por muchas personas de otras nacionalidades. Sin embargo, las obras de estas tres religiones se complementan entre sí mucho más de lo que discrepan en cuanto al mensaje esencial de que la ignorancia es la base del sufrimiento humano y la compasión el primer paso hacia una vida plena y la liberación de la ilusión.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 14 octubre 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.