El antiguo Lejano Oriente estaba dominado por tres Estados conocidos hoy como China, Japón y Corea. Estos reinos comerciaron materia prima y mercancias de buena calidad, intercambiaron prácticas e ideales culturales y pelearon entre sí en igual medida a través de los siglos. La compleja cadena de reinos sucesivos en los tres Estados ha creado una red rica en eventos que algunos historiadores han intentado desenredar con dificultad; una situación que no parece mejorar debido a las afirmaciones nacionalistas e ideales modernos impuestos por las tres partes. Tal como el historiador Kim Won-Young sostiene: «Corea actuó como un puente cultural entre China y Japón» (Portal, 20). Los historiadores continúan el debate sobre este puente y se cuestionan si se trató de un puente unilateral o bilateral. En el primer caso, ¿en qué dirección se estableció? Basta con afirmar que ese puente existió, ya que sus consecuencias en el arte, la política y la historia de ambos países aún resuena en la actualidad.
Se cree que es muy posible que hubiera contacto entre las islas japonesas y la península coreana durante el período neolítico (6000-1000 a.C.), especialmente si se considera el bajo nivel del mar en esa época y la proximidad geográfica tan cercana entre las dos masas de tierra. Sin embargo, los primeros lazos de los que se tiene constancia entre Japón, específicamente la isla de Kyushu que los coreanos conocían como Wae (y los chinos como Wa), se establecieron en el periodo conocido como de los Tres Protorreinos, entre los siglos I y III d.C. Los territorios fragmentados del sur de la península todavía no eran estados centralizados, pero las comandancias chinas que ocupaban el norte de corea en aquella época desarrollaron relaciones internacionales, en especial Lelang. Los Wa, que para entonces eran una confederación de Estados pequeños en el sur y el oeste de Japón de los cuales el más importante era Yamato, enviaban emisarios y tributos. Estas misiones están registradas en 57, 107, 238 y 248 d.C.
Desde el siglo IV d.C. en adelante, Corea estuvo dominada por los tres reinos de Baekje (Paekche), Goguryeo (Koguryo) y Silla, junto con una cuarta entidad, con menor centalización, la Confederación de Gaya (Kaya). Las relaciones entre Gaya y Japón eran las más cercanas entre todos estos reinos. Los debates entre académicos aún se enfocan en el grado de influencia que cada uno ejerció sobre el otro; el asunto se encuentra usualmente teñido por inclinaciones nacionalistas, de modo que algunos historiadores afirman que Gaya era una colonia japonesa, mientras que otros proponen que jinetes de la estepa Euroasiática llegaron a Japón a través de Gaya e introdujeron los túmulos funerarios en esa cultura. Si bien no existe evidencia suficiente que respalde ninguna de las dos opciones, la mayoría de los académicos están de acuerdo en que la cultura de Gaya era más avanzada; hallazgos recientes de armaduras de caballo de hierro, notablemente las encontradas en la tumba de Pokchon-dong del siglo V d.C., sugieren que el pueblo de Gaya dominaba el uso de estos animales.
Desde la perspectiva de Japón, la ocupación de Corea en el siglo XX d.C. buscó justificación histórica del Nihon shogi.En este texto, el cual data del siglo VIII d.C., se establece que entre el año 369 y 562 d.C., algunas partes del sur de Corea eran colonias japonesas. Sin embargo, muchos historiadores desacreditan la fiabilidad de la fuente de una etapa tan temprana de la historia y, en todo caso, se cree que pudo haberse malinterpretado para poder satisfacer sesgos nacionalistas, ya que en ese momento Japón no poseía la tecnología, los recursos o el Gobierno centralizado necesarios para poder conquistar territorios extranjeros. Quizás, la compleja relación entre ambos Estados durante este período turbulento de la historia se puede resumir de la mejor manera en las palabras del historiador M.J. Seth:
El pueblo Wa de Japón occidental puede haber vivido en ambos lados del estrecho de Corea, y parece haber tenido vínculos cercanos con el pueblo de Kaya. Es incluso posible que los pueblos de Wa y Kaya fueran parte del mismo grupo étnico. El hecho de que las evoluciones políticas de Corea y Japón siguieran patrones similares es demasiado llamativo para ser una coincidencia. (32)
Aún más certero que la historia política precisa es el hecho de que el hierro era el producto de exportación más importante de Gaya hacia Japón. Los alfareros de Gaya posiblemente también le transmitieron la innovación de la gres gris de alta termperatura (dojil) a Japón, donde se fabricaba la famosa gres sueki (o sue). Gaya también exportaba productos de hierro, tales como herramientas de agricultura, espadas, armaduras ribeteadas, cascos y puntas de flecha. Otro producto de exportación exitoso fue la gayageum (kayagum), una sítara con 12 cuerdas de seda, la cual se cree que fue inventada por el rey Gasil en el siglo VI d.C. Este instrumento fue adoptado por los músicos de Japón y se consagró como un potente símbolo de la cultura coreana, incluso hoy.
El reino de Baekje también estableció vínculos comerciales y culturales durante el período Asuka (538-710 d.C.). La cultura de Baejke también fue exportada a través de profesores, académicos y artistas, quienes también extendieron elementos de la cultura China. De esta forma, junto con los comerciantes y colonizadores de Baekje y Gaya vino el cultivo de arroz, la alfarería torneada, los sistemas de jerarquía social, los códigos de leyes y gobierno, los clásicos textos de Confucio y las lenguas altaicas del noreste de Asia. Es posible que los monjes de Baekje llevaran la escritura china a Japón en el año 405 d.C. y el budismo en el año 558 d.C. Además, se pueden observar elementos del diseño arquitectónico de Baekje en muchos edificios de madera que aún sobreviven (por ejemplo, el templo Horyuji en Nara) y en las cámaras funerarias horizontales en Japón, ya que un gran número de artesanos de Baekje fueron allí cuando el pueblo de Wa de Japón era un aliado.
El hecho de que las relaciones fueron más allá del plano comercial se puede ver evidenciado en el ataque en conjunto de Baekje, Gaya y Wa a Silla en el año 400 d.C., repelido por un ejército enviado por el rey de Goryeo, Gwanggaeto el Grande. En 660 d.C., Baekje una vez más recurrió , aunque sin éxito, a la ayuda militar de Wa para enfrentar un ejercito compuesto por Silla y la dinastía Tang. Baekje fue conquistado, pero las fuerzas rebeldes resistieron y pudieron persuadir a su aliado japonés para que enviara un ejército de más de 30.000 hombres. Este ejército fue aniquilado por una alianza naval entre el reino de Silla y la dinastía Tang en el Río Baecheon (modernamente conocido como Kun), y así se selló el destino de Baekje.
El hecho de que las relaciones fueron más allá del plano comercial se puede ver evidenciado en el ataque en conjunto de Baekje, Gaya y Wa a Silla en el año 400 d.C.
El reino de Goryeo, de igual manera, comercializó con el antiguo Japón, y se sabe que algunos artistas y académicos residieron en Yamato. La evidencia del intercambio cultural se puede observar de manera más obvia en las pinturas de las tumbas, gracias a las cuales hoy se celebra al reino, y en otras obras similares de la tumba Fujinoki de alrededor de 700 d.C. en Ikagura. Es probable que los migrantes que escapaban del reino de Goryeo en colpaso, luego de su destrucción a manos de Silla, llevaran esta y otras prácticas culturales a Japón, tal como lo hicieron sus contrapartes de Baejke.
Cuando el Reino Unificado de Silla tomó el control de toda la península coreana en el año 668 d.C., las relaciones con el sur de Japón se mantuvieron especialmente en los períodos Nara y Heian. Las relaciones comerciales y las condiciones pacíficas eran de interés para Japón si este pretendía acceder al mercado chino sin ningun impedimento. Una vez más, sin embargo, las hostilidades directas nunca estuvieron muy lejos, como en el año 733 d.C. cuando Japón envió una flota para atacar el territorio de Silla y, luego, nuevamente en el año 746 d.C., esta vez con una flota de 300 barcos. Las décadas siguientes vieron una estabilidad regional mayor y se intercambiaron embajadas entre ambos Gobiernos. El comercio se vió incrementado gracias al gran líder militar de Silla, Jang Bogo (muerto en 846 d.C.), y el reino incluso tuvo una presencia administrativa permanente en Dazaifu, Kyushu (Japón occidental), donde los japoneses utilizaron un equipo de traductores de Silla. Esto se llevó a cabo a pesar de que los piratas de Silla continuaron hostigando a los comerciantes costeros japoneses durante el siglo IX d.C.
Cuando el reino de Goryeo (Koryo) remplazó a Silla como poder dominante de Corea a principios del siglo X, las relaciones comerciales continuaron y se importaron productos y mercancías de origen japonés, especialmente espadas, mercurio, mandarinas, perlas y abanicos de papel. A cambio, Goryeo exportaba grano, papel, tinta, ginseng, esterillas de paja y libros. Los monjes budistas de Goryeo viajaron a Japón y dejaron evidencia de sus habilidades artísticas y arquitectónicas. En el año 1231 los mongoles liderados por Ogodei Kan invadieron Corea en el primero de seis ataques a lo largo de las décadas siguientes. Finalmente, cuando se estableció la paz en 1258, el precio para los coreanos significó la obligación de proporcionar barcos y materiales para las invasiones mongolas (fallidas) en Japón en 1274 y 1281.
Historia posterior
A lo largo de los siglos siguientes, las relaciones entre Corea y Japón alternaron entre alianzas comerciales amistosas y enfrentamientos directos. La piratería se convirtió en un problema serio con grandes flotas que trasnportaban grupos invasores y saqueaban profundamente el territorio coreano. Esto condujo al rey Taejong de Joseon (Choson) a atacar la base pirata japonesa en la isla de Tsushima en 1419. Si bien esta acción no erradicó completamente a los piratas (waegu), si permitió establecer un acuerdo comercial con Japón, el Tratado de Gyehae, fundamentado en 1443.
A finales del siglo XVI, muchos alfareros y artistas coreanos fueron llevados a Japón forzadamente luego de la invasión de Toyotomi Hideyoshi en la península coreana en un conflicto a veces denominado «las guerras de la cerámica», pero más comúnmente conocido como las guerras de Imjin (1592-8). Estos artistas, admirados por la porcelana blanca que habían producido en grandes cantidades, ejercieron una gran influencia en la alfarería Satsuma japonesa. Corea fue destruída por la invasión y muchos sitios culturales y obras de arte fueron destruídas o llevadas a Japón. Pero lo peor estaba aún por venir con la primera guerra sino-japonesa de 1894-5, librada en suelo coreano, y la ocupación japonesa total de la península hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Song Nai Rhee et al. "Korean Contributions to Agriculture, Technology and State Formation in Japan." Asian Perspectives, Vol. 6, No. 2, Fall 2007, pp. 404-459.
Wayne Farris, W. "Ancient Japan's Korean Connection." Korean Studies, Vol. 20, 1996, pp. 1-22.
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Profesora y traductora de inglés independiente. Además me desempeño como subtituladora. Apasionada por las lenguas y la comunicación y la historia se suma como la pieza faltante para completar mi búsqueda del conocimiento y la expansión de mis habilidades.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 25 noviembre 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.