La fiesta más grande jamás celebrada en la Antigüedad fue el evento inaugural organizado por Asurnasirpal II (que reinó de 884-859 a.C.) en 879 a.C., al finalizar la construcción de su nueva ciudad de Kalhu, donde asistieron cerca de 70.000 personas, a las que se les sirvieron, entre otros obsequios, cerca de 10.000 medidas de cerveza y 1.000 bueyes.
Los reyes del Imperio neoasirio (912-612 a.C.) han estado considerados durante mucho tiempo algunos de los monarcas más despiadados de la historia antigua. Al mismo tiempo, estaban saqueando ciudades y faenando a aquellos que se revelaban contra ellos o se resistían a la conquista. Aunque, a menudo, perseguían intereses más apacibles.Senaquerib (que reinó de 705-681 a.C.) disfrutaba jardinear, amaba las flores y patrocinó parques públicos. Su hijo Asarhaddón (que reinó de 681-669 a.C.) estaba más interesado en proyectos de construcción que en la conquista militar, incluso cuando hizo campaña contra Egipto.
Su hijo y sucesor, Asurbanipal (que reinó de 668-627 a.C.), es conocido hoy en día por su impresionante biblioteca y sus esfuerzos por preservar la literatura y cultura más que por cualquiera de sus campañas militares. También se puede observar el mismo patrón en reyes anteriores del imperio y el epítome de esta tendencia es un evento que se podría consider la fiesta más grande jamás celebrada.
Asurnasirpal II, el tercer rey del Imperio neoasirio, instauróel modelode esta dicotomía entre el Gobierno de puño de hierro y las búsquedas estéticas cuando, en 879 a.C., organizó una gran fiesta para sus súbditos para celebrar la finalización de su nueva ciudad de Kalhu (también conocida como Calaj, Kalja y Nimrud) y la inauguración de su nuevo palacio.
Invitó a todo el país y 69.574 personas aceptaron, incluyendo los nuevos 16.000 ciudadanos de Kalhu y 5.000 dignatarios de sus propios territorios y tierras extranjeras. Mientras que los eruditos sugirieron que puede que el festival le sirviera al rey como un gesto de relaciones públicas, no necesitaba tomarse la molestia, ya que era ampliamente temido y respetado. Es mucho más probable que Asurnasirpal organizara su gran evento simplemente porque quería y dejó registros del mismo para que las futuras generaciones pudieran leerlos y desearan haber asistido.
Contexto y campañas de Asurnasirpal
consolidó su imperio, lo expandió y se estableció como un rey guerrero digno de su linaje y después se concentró a proyectos de construcción.
Asurnasirpal II era el hijo de Tukulti-Ninurta II (que reinó de 891-884 a.C.), uno de los monarcas asirios más impresionantes, cuyas campañas expandieron el imperio y proporcionaron a su hijo grandes recursos. Igualmente, era nieto de Adad-nirari II (que reinó de 912-891 a.C.), el primer monarca del Imperio neoasirio, quien restableció el dominio asirio por toda Mesopotamia.
Asurnasirpal II continuó las políticas de ambos, pero no estaba tan interesado en la expansión del imperio como en asegurarlo y hacerlo más cómodo y rentable para su gente.
Aun así, como rey, tenía que establecer su autoridad y legitimidad a través de campañas militares. El erudito Marc Van de Mieroop comenta:
El rey, como representante del diosAshur, representaba el orden. Dondequiera que él ejercía el control, reinaba la paz, la tranquilidad y la justicia, y donde él no gobernaba, reinaba el caos. El deber del rey de brindar orden al mundo entero era la justificación para la expansión militar. (Historia del Próximo Oriente antiguo, 260)
En consecuencia, cuando la rebelión estalló, fue reprimida rápidamente. Su primera campaña fue contra la ciudad de Suru, que se había levantado en su contra en 883 a.C., y luego emprendió camino hacia el norte para lidiar con las rebeliones de allí. En la ciudad de Tela, empaló a rebeldes en estacas, les cortó los brazos y las piernas a los líderes rebeldes, a los demás les cortó las narices, las orejas y los dedos y les arrancó los ojos y los decapitó. Luego, hizo que colgaran sus cabezas por los árboles de toda la ciudad.
Tras dejar en claro que él era un monarca con el que no se podía jugar, emprendió camino a Líbano. Una de las inscripciones de esta campaña de Kalhu dice:
En ese momento, me apoderé de todo el territorio del Líbano y llegué al Gran Mar de Amurru. Limpié mis armas en lo profundo del mar y ofrecí ofrendas de ovejas a todos los dioses. El tributo de la costa de los habitantes de Tiro, Sidón, Biblos, Trípoli, Maiza, Kaiza, Amurru y de Arwad, una isla en el mar, consistía en oro, plata, estaño, cobre, recipientes de cobre, prendas de lino con adornos multicolores, monos grandes y pequeños, ébano, boj y marfil de comillo de morsa. Este fue el tributo que recibí y ellos abrazaron mis pies. (Pritchard, 188)
Ahora, ya había consolidado y expandido su imperio y se había establecido como un rey guerrero digno de su linaje, por lo que se concentró en proyectos de construcción. Renovó la capital, Assur, y el importante centro comercial de Nínive y continuó reconstruyendo y renovando muchas cosas. Al renovar Assur, los eruditos sugieren que tal vez se desilusionó con la ciudad como capital, ya que no había mucho espacio para que dejara su huella, lo que podría haberlo inspirado a crear una nueva capital. Cabe señalar que esta es una especulación de hoy en día: el rey nunca explica la gran visión de Kalhu.
La nueva capital
Kalhu estaba ubicada en una próspera ruta de comercio entre Assur y Nínive y había sido fundamental para el comercio asirio desde el primer milenio antes de Cristo. Se había construido sobre un antiguo asentamiento de un centro comercial durante el reinado de Salmanasar I (1274-1245 a.C.), pero no tuvo los cuidados necesarios de modo que, para la época de Asurnasirpal II, se encontraba en ruinas.
Asurnasirpal II decretó la construcción de una ciudad completamente nueva en el sitio anterior en su honor y para su uso, elevándose por encima de sus predecesores con una magnífica capital tan gloriosa que no podía compararse con ninguna otra. Kalhu abarcaría 890 acres (360 hectáreas) y estaría rodeada por una muralla de 7,5 kilómetros (4,6 millas) de largo. Una de sus inscripciones dice:
La antigua ciudad [de Kalhu], construida por Salmanasar, rey de Asiria y príncipe que me precedió, se había derrumbado, estaba en ruinas, convertida en escombros. La reconstruí. Planté huertos a su alrededor y ofrecí fruta y vino a Ashur [el dios], mi señor. Cavé hasta el nivel del agua. Construí su muralla; la construí y completé desde sus cimientos hasta la cima. (Bauer, 336-337)
Asurnasirpal II quería asegurarse de que su ciudad rivalizara con todas las demás, no solo las construidas antes de él, sino también con cualquiera que pudiera surgir después. La académica Susan Wise Bauer describe la ciudad como:
Calaj, a partir de entonces, sería el centro de su Gobierno; Assur se convirtió en una ciudad puramente ceremonial. En Calaj, construyó no solo edificios públicos, sino también un palacio decorado con relieves de los guerreros y reyes que se habían rendido a él; en las puertas del salón donde recibía tributos, erigió estatuas guardianas, enormes toros alados con cabezas humanas, cuyos rostros eran un retrato idealizado del propio Asurnasirpal. (337)
Además, Asurnasirpal II fundó un zoológico (considerado el primero de su tipo) con animales exóticos y jardines botánicos con magníficos árboles y flores de otras tierras que había traído de sus campañas militares. Una vez finalizada la construcción de la ciudad y el palacio, mandó a decorar los muros del palacio con relieves ornamentados, acompañados de inscripciones que cubrían las paredes de los pasillos y las habitaciones. Cuando los toques finales quedaron a su entera satisfacción, Asurnasirpal II celebró con gran entusiasmo e invitó a todos a ver su obra.
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Así como su antecesor, el rey Tiglat-Pileser I (que reinó de 1115-1076 a.C.), a Asurnasirpal II no le importó si la gente lo odiaba, siempre y cuando le tuvieran miedo y lo obedecieran. Un evento de relaciones públicas como el festival de Kalhu se habría considerado innecesario para un monarca que ya había hecho grandes esfuerzos para asegurarse de que su nombre fuera sinónimo de máxima autoridade incluso terror. Entonces, era más probable que Asurnasirpall II realizara esta celebración solo para presumir su nueva ciudad, sus jardines, zoológico y palacio.Las razones de las acciones de los reyes asirios a menudo no son claras en sus inscripciones; así lo señala el erudito Van de Mieroop:
Parece seguro decir que la construcción de nuevas ciudades era una iniciativa compleja. Si esta conclusión es correcta, cabría suponer que los reyes que llevaban a cabo estas construcciones explicasen los motivos de tales empresas en sus inscripciones. Y, sin embargo, cuando estudiamos estos textos, encontramos una falta de información en ciertos aspectos de la empresa. Primero, los reyes debían tener una motivación para la construcción de estas vastas ciudades, pero, cuando miramos los registros, no hay ninguna. La justificación de Asurnasirpal de su trabajo en Kalhu es meramente una declaración de que la ciudad construida por su antecesor Salmanasar se había deteriorado. (Ancient Mesopotamian City, 55)
De la misma manera que los reyes no sintieron la necesidad de justificar la construcción de sus ciudades, Asurnasirpal II parece no haber sentido la necesidad de explicar las razones por las que organizó su fiesta. En sus inscripciones menciona:
Cuando consagré el palacio de Kalhu, 47.074 hombres y mujeres, que fueron invitados de cada parte de mi tierra, 5.000 dignatarios y enviados de los pueblos de Suhu, Eddana, Patinu, Hatti, Tiro, Sidón, Gurgum, Malidu, Hubushku, Gilsanu, Kumme y Musasiru, 16.000 personas de Kalhu y 1.500 funcionarios del palacio, todos ellos en total 69.574, incluyendo a los convocados de todas las tierras y los pueblos de Kalhu, durante diez días les di de comer, les di de beber, les hice bañar y les hice ungir. Así, los honré y los envié de regreso a sus tierras en paz y alegría (Van de Mieroop, Historia del Próximo Oriente antiguo, 234)
Así como no justificó el saqueo de Tela ni la masacre de sus habitantes, tampoco sintió la necesidad de justificar su fiesta. La razón detrás de ambos eventos, y de otros similares, parecía haberla considerado evidente: él era el gran rey de Asiria, justificado por su dios Ashur, y no era necesario dar ninguna otra razón.
Entre los ingredientes, las especias y otros comestibles había sésamo, cereales, uvas, cebollas, ajo, miel, mostaza, leche, frutos secos, queso, aceitunas, dátiles, ghee y nabos. Como escribe Van der Mieroop: «Este era un banquete especial, digno de presumir» (Ancient Mesopotamian City, 155). Sin embargo, los eruditos siguen especulando sobre por qué el rey celebraría un festival tan elevado para el pueblo cuando no tenía por qué hacerlo.
No hay un motivo para la fiesta; se concluye que el rey tenía ganas de celebrar un gran evento.
No hay un motivo para la fiesta; se concluye que el rey tenía ganas de celebrar un gran evento. Kalhu había sido un antiguo y respetado centro comercial que se había deteriorado con el paso de los años; ahora lo había reconstruido y quería que su pueblo, y todos los que aceptaran su invitación, vinieran a apreciar sus esfuerzos. Su mayor orgullo era el nuevo palacio y la explicación parece bastante simple: el rey solo quería presumir de sus logros, fuera del campo de batalla, ante todos los admiradores que pudiera reunir.
Esto no significa que no quisiera impresionarlos con sus victorias militares. Aunque se cree que pocos comensales fueron invitados al palacio, los dignatarios mencionados en la inscripción bien pudieron haberlo sido. Allí, habrían visto los enormes relieves que cubrían las paredes, representando al rey matando leones con sus propias manos, derribando las murallas y masacrando a cuantos se le oponían. Junto con las imágenes, habrían leído las palabras del rey, repetidas una y otra vez en los relieves, en la llamada Inscripción Estándar. El erudito Jonathan Taylor describe la inscripción en este pasaje:
La Inscripción Estándar no es un objeto en sí misma, sino un texto cuneiforme único y estandarizado en acadio, tallado repetidamente para celebrar los logros de Asurnasirpal. Constaba de 22 líneas de escritura en total. Las primeras cinco líneas afirman las credenciales del rey:
Palacio de Asurnasirpal, virrey de Assur, elegido de los dioses Enlil y Ninurta, amado de los dioses Anu y Dagón, arma destructora de los grandes dioses, rey poderoso, rey del universo, rey de Asiria, hijo de Tukulti-Ninurta, gran rey, rey poderoso, rey del universo, rey de Asiria, hijo de Adad-Nirari, gran rey, rey poderoso, rey del universo, rey de Asiria; Hombre valiente que actúa con el apoyo de Ashur, su señor, y no tiene rival entre los príncipes de los cuatro puntos cardinales, pastor maravilloso, intrépido en la batalla, inoponible y poderoso, rey que somete a quienes se le rebelan, quien gobierna a todos los pueblos, hombre fuerte que pisotea a sus enemigos, pisoteador de todos los enemigos, quien aplasta las fuerzas de los rebeldes, rey que actúa con el apoyo de los grandes dioses, sus señores, y ha conquistado todas las tierras, ha dominado todas las tierras altas y ha recibido su tributo, capturado rehenes, quien es victorioso sobre todos los países...
Las siguientes nueve líneas relatan la extensión de sus victorias, que se extienden desde el Monte Líbano en el oeste hasta Armenia en el este, e invadiendo por el sur el territorio babilónico. Las últimas ocho líneas narran cómo reconstruyó la ciudad de Kalhu (y la convirtió en su capital) y asentó a la gente de sus territorios recién conquistados. Construyó un gran palacio, decorado con las mejores maderas y metales, y estatuas de piedra de las bestias de las montañas y de los mares; luego lo llenó de botín. (3)
Los dignatarios sin duda habrían quedado impresionados por el tamaño y la envergadura del nuevo palacio y la ciudad, y quizás igual o incluso más por las imágenes e inscripciones de las hazañas del rey y la amenaza tácita de lo que les sucedería si decidían oponerse al poder de Asiria. Esto, por supuesto, es solo una teoría propuesta por los historiadores (aunque parece congruente con la personalidad de Asurnasirpal II), y podría ser que los relieves debieran tomarse simplemente al pie de la letra: como un registro de los triunfos personales y profesionales del rey, preservado para la posteridad en los muros de su palacio, pero no necesariamente visto por los invitados a su fiesta.
Asurnasirpal II reinó durante 25 años y continuó dando rienda suelta a su afición por la construcción de proyectos, renovando, ampliando y embelleciendo numerosas ciudades de su imperio. También cuidó de su pueblo de otras maneras, asegurando las fronteras del imperio, estableciendo depósitos de alimentos y reservas de agua para tiempos de crisis, e impulsando la economía mediante catorce campañas militares exitosas. Sin embargo, no hay pruebas de que jamás organizara otra fiesta de la magnitud de la celebración de Kalhu de 879 a.C.
Dado que no existe ningún otro registro del festival de Kalhu más allá de las inscripciones del rey, se desconoce el grado de diversión de los invitados ni si algún dignatario se sintió intimidado por los relieves del palacio y la Inscripción Estándar. Lo único que se sabe es que, en una ocasión, el rey Asurnasirpal II de Asiria organizó la mayor fiesta jamás celebrada y, a través del relato inscrito en los muros de su palacio, quiso asegurarse de que las generaciones futuras la conocieran.
La fiesta más grande jamás dada en la Antigüedad fue la inauguración de la nueva ciudad y palacio de Kalhu, organizada por el rey neoasirio Asurnasirpal II en el año 879 a.C., donde asistieron casi 70.000 personas.
¿Cuánta cerveza se sirvió?
Se sirvieron 10.000 medidas de cerveza.
¿Por qué organizó el rey Asurnasirpal II la fiesta?
Para celebrar la nueva ciudad de Kalhu y su palacio, considerado el más grandioso de todos los que el Imperio neoasirio había construido hasta entonces.
¿Cómo se sabe de la existencia de esta fiesta?
El rey Asurnasirpal II del Imperio neoasirio ordenó que se hicieran inscripciones que registraban la fiesta y toda la comida y bebida servidas para que las futuras generaciones la conocieran y envidiaran a aquellos que asistieron.
Licenciada en Lengua Inglesa y egresada de Traducción e Interpretación bilingüe. Mis intereses principales son los idiomas, la evolución de la traducción, el arte, el cine y la subtitulación.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 31 marzo 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.