El mausoleo de Augusto fue de hecho uno de los primeros proyectos arquitectónicos de entre los muchos llevados a cabo durante el reinado del primer emperador de Roma. Cuando se completó el mausoleo en 28 a.C., con seguridad fue la tumba más grande del mundo romano, un récord que mantuvo a lo largo del período romano. Hoy en día está en ruinas y se encuentra en la Piazza Augusto Imperatore cerca del río Tíber, pero este edificio circular antaño magnífico se alzaba a 45 metros de altura y tenía casi 90 metros de diámetro. Dentro no solo se enterraron los restos de Augusto, sino también los de otros miembros destacados de la familia imperial, incluidos sus dos hijos y emperadores posteriores como Tiberio, Nerón y Nerva.
Dimensiones
Estrabón ofreció una descripción del mausoleo y lo comparó a un enorme túmulo totalmente blanco y rodeado de árboles. De su visita en 7 a.C., también menciona que en la parte superior de la cúpula había una estatua de bronce de Augusto. Por tanto, el mausoleo era un edificio circular con un diámetro de 300 pies romanos, alrededor de 89 metros. No se sabe con exactitud la altura de la estructura porque las partes superiores del mausoleo no se han conservado. Lo más probable es que fuera un techo abovedado o una cúpula escalonada con un pequeño cañón abovedado en el centro, de manera que la altura total del edificio podría haber alcanzado los 150 pies romanos, unos 40-45 metros. Ya solo el muro exterior era de 40 pies romanos, unos 12 metros de altura. Hoy en día las ruinas solo llegan a los 30 metros.
Materiales y disposición
El edificio se construyó con hormigón y bloques grandes de piedra caliza (travertino) para el núcleo de la estructura, escombros de toba calcárea como material de relleno y caliza blanca como revestimiento. Los muros interiores de hormigón están dispuestos en tres círculos concéntricos y unidos a la pared exterior mediante contrafuertes semicirculares para un mayor soporte. Esta complicada disposición suponía que las cuatro paredes tuvieran, en conjunto, 25 metros de grosor. El mausoleo tenía una única entrada que daba al Campo de Marte. Dentro, había un pasillo corto con otro pasillo circular interior abovedado. Este muro circular interior tenía dos entradas, una al lado de la otra, que daban acceso a otro pasillo circular y la pequeña cámara funeraria interior, que también era circular, pero con una columna central de hormigón. Las paredes interiores de esta cámara tenían tres huecos rectangulares para colocar urnas funerarias. La columna central también tenía un hueco, en este caso cuadrado, que probablemente estaba reservado para las cenizas del propio Augusto.
Un mausoleo familiar
Es posible que el edificio estuviera influido por las tumbas de esos otros gobernantes legendarios de la Antigüedad como el rey Mausolo de Caria en Halicarnaso y Alejandro Magno en Egipto, o quizás Augusto quería que rivalizase con ellas. La forma misma de la estructura, un montículo enorme, recuerda a las tumbas tradicionales de la Edad de Bronce, como las de Troya, por ejemplo, de donde decía provenir la familia Juliana. Estaba diseñado para albergar a los miembros de esta familia y entre los ocupantes estaban en sobrino de Augusto, Marcelo (muerto en 23 a.C.), su yerno Marco Agripa (12 a.C.), Druso el Viejo (9 a.C.), los dos hijos de Augusto, Lucio y Cayo César (2 y 4 d.C. respectivamente) y el propio emperador (14 d.C.). Luego también había una larga lista de parientes y asociados, incluidos Druso el Joven, Livia, Tiberio, Agripina, Nerón, Druso (el hermano de Calígula), Popea y Nerva.
A la muerte de Augusto, se instalaron dos placas de bronce a ambos lados de la entrada del mausoleo, inscritas con los logros de toda la vida del emperador, su Res Gestae. En torno al siglo IV d.C. se erigieron dos obeliscos de granito rojo de Asuán a ambos lados de la entrada. Más tarde se retirarían; uno fue a parar a la basílica de Santa María la Mayor en el Esquilino y el otro se integró en la fuente de los Dioscuros de la Piazza del Quirinale.
Historia posterior
Al igual que muchos otros monumentos romanos, el mausoleo se convirtió en una fortaleza en la Edad Media; este específicamente a manos del clan Colonna. Después, la fortaleza se desmanteló en 1167 d.C. y muchas de las piedras, especialmente los bloques grandes exteriores de travertino, se reciclaron para usarlos en otras construcciones. En el siglo XVI le fue un poco mejor y el clan Soderini convirtió la azotea, que entonces ya era plana, en un jardín ornamental. Se volvió a cambiar otra vez en el siglo XVIII por una plaza de toros y, más tarde, por un escenario para espectáculos circenses. Finalmente, a principios del siglo XX el edificio se convirtió en una sala de conciertos antes de que el interés por la antigua Roma de la era fascista hiciera que se eliminaran todas las adiciones posteriores. El edificio en ruinas se pasó el resto del siglo XX como una figura algo desolada cubierta de hierba y cipreses con aspecto descuidado. Sus muros desmoronados no podían más que dejar entrever la antigua gloria del que alguna vez fuera un gran monumento a la vanidad romana. Por suerte, al mausoleo le ha ido mejor en el siglo XXI y un proyecto importante de restauración, completado en 2021, ha permitido que el edificio se vuelva a abrir al público.
