Guerra de trincheras en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial

Mark Cartwright
por , traducido por Arturo Crespo Moctezuma
publicado el
Translations
bookmark_addbookmark_addedGuardar artículo headphonesVersión en audio printImprimir picture_as_pdfPDF

La guerra de trincheras en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial (1914-18) involucró soldados que vivían y morían en una mezcla horrenda de lodo, suciedad y alambre de púas. El diseño del sistema de trincheras se volvió más sofisticado conforme el conflicto se alargaba, pero siguió consistiendo de hoyos rudimentarios en el suelo mientras que ejércitos completos intentaban resguardarse de ataques de artillería, gas, ametralladoras e infantería. El estancamiento de la guerra de trincheras solo se terminó en el frente occidental en 1918, gracias al uso innovador de tanques y al disfrutar los Aliados de una superioridad numérica sobre el enemigo.

Captured German Trench, WWI
Trinchera alemana capturada, Primera Guerra Mundial John Warwick Brooke (CC BY-NC-SA)

Guerra de trincheras

Cuando el Plan Schlieffen de Alemania no consiguió una victoria rápida sobre Francia y las fuerzas armadas de ese país, junto con la Fuerza Expedicionaria Británica, hicieron retroceder el avance alemán, surgió una situación en que se estableció una línea de frente desde la costa belga hasta la frontera suiza. A lo largo del así llamado frente occidental, de 765 km (475 millas), ningún lado pudo lograr un avance significativo sobre su enemigo. Cada bando estaba obligado a proteger a sus ejércitos, primero, al cavar hoyos simples y, después, conforme el conflicto se alargaba, con redes más sofisticadas de trincheras y búnkeres subterráneos. La mayoría de los sistemas de trincheras suponía cavar en el lodo para crear tres líneas de trincheras. Había una trinchera al frente, después una de soporte y, finalmente, una tercera para reserva en la parte posterior. Cada trinchera se construía en un largo zigzag o con curvas regulares para asegurar que, si un soldado enemigo lograba romper las defensas, no pudiera simplemente disparar sin impedimento. El énfasis en la irregularidad también implicaba que al menos algunos soldados estarían protegidos de un golpe directo de proyectiles. Varias trincheras menores conectaban estas tres principales para el propósito de comunicación y abastecimiento. La comunicación entre comandantes y secciones de trincheras se lograba utilizando teléfonos (con líneas enterradas), corredores, lámparas de señales, cuernos e incluso palomas.

Eliminar publicidad
Publicidad
LAS FUERZAS ALEMANAS PODÍAN ELEGIR EL MEJOR TERRENO DEFENSIVO, PERO TAMBIÉN ATACAR CUANDO SURGÍA LA OPORTUNIDAD.

Había ametralladoras apostadas en intervalos regulares, usualmente entre la trinchera del frente y la segunda, mientras que la artillería principal se ubicaba detrás de la trinchera de reserva. Los puestos alemanes de ametralladoras tendían a estar mejor hechos, utilizando concreto. Los ataques de ambos bandos consistían en una descarga de artillería pesada seguida de una carga de infantería, pero raramente alcanzaban más allá de la primera trinchera del enemigo antes de que los puestos de ametralladoras y las unidades de reserva cambiaran la situación. Los sistemas de trincheras se volvieron más sofisticados y profundos, especialmente del lado alemán y notablemente en el estrecho conocido como la Línea Hindenburg (desde Arras a Laffaux). Los Aliados tenían la obligación de eliminar las tropas alemanas del territorio francés y del belga, y así lanzaron más campañas ofensivas, mientras que los alemanes se conformaban con mantener lo que habían ganado. Las fuerzas alemanas podían elegir el mejor terreno defensivo, pero también atacar cuando surgía la oportunidad. Al final, los soldados de ambos bandos del frente occidental se quedaron atascados en un juego mortal de desgaste y sobrevivencia que duró cuatro largos años.

Frecuentemente, los datos de las pérdidas en esta guerra de desgaste fueron espantosos. Por ejemplo, 143.000 soldados franceses murieron en la batalla de Champaña en diciembre de 1914, pero el sistema alemán de trincheras se mantuvo intacto. De manera similar, en la batalla de Loos entre septiembre y octubre de 1915, los británicos ganaron una saliente de 3,2 km (2 millas) al costo de 16.000 muertes y 25.000 heridos, en un periodo de tres semanas. En batallas como la de Somme o la de Passchendaele, las cifras de fatalidades fueron aún mayores. No fue sino hasta que los Aliados utilizaron tanques y números abrumadores, que este terrible frente estático finalmente se rompió en 1918.

Eliminar publicidad
Publicidad

Aerial View of Trenches, Western Front in 1916
Vista aérea de las trincheras, frente occidental en 1916 No. 10 Squadron RFC (CC BY-NC-SA)

Sistemas de trincheras

El área entre las dos líneas de trincheras, a veces a tan solo 50 m (165 pies) de distancia, se conocía como tierra de nadie. Esta área estaba generalmente marcada por hoyos de casquillos y era muy peligrosa por tener poca o nula protección. A veces se construían zapas, trincheras superficiales o túneles parciales en tierra de nadie para que un soldado pudiera adentrarse y tratar de escuchar al enemigo. Los francotiradores podían utilizar las zapas, que también se usaban para lanzar ataques sorpresa de infantería. La tierra de nadie estaba repleta de alambres de púas para frenar a cualquiera suficientemente tonto como para atreverse a avanzar, y el alambre de púas de la época contenía muchas más púas que el estándar usado en agricultura (16 púas por cada 30 cm / 12 pulgadas), lo que dificultaba sostener el alambre al tratar de pasarlo. Adicionalmente, el alambre de púas alemán era especialmente grueso, lo que lo hacía extremadamente difícil de cortar.

Una trinchera era suficientemente profunda para que un hombre estuviera de pie sin ser visto por el enemigo.

Aunque no había un diseño de trincheras estándar, pues dependía de la geografía local y de los tipos de suelo, los sistemas de trincheras en ambos lados compartían muchas similitudes. También es cierto que los generales alemanes, más conscientes de que el estancamiento en el campo de batalla pudiera durar un tiempo largo, tendieron a construir estructuras mejores y más duraderas que sus contrapartes británicas y francesas, que esperaban que las trincheras fueran temporales si los ejércitos podían avanzar. Por lo general eran los propios soldados los que excavaban las trincheras, aunque también se utilizaban trabajadores; por ejemplo, los británicos utilizaron a decenas de miles de trabajadores chinos. El Ejército británico «esperaba que unos 450 hombres cavaran 250 metros de trincheras de primera línea en una sesión nocturna de seis horas» (Yorke, 20). Incluso, a las tropas británicas se les daba una pequeña herramienta para cavar como parte de su equipo permanente. En total, todos los bandos construyeron colectivamente cerca de 40.000 km (25.000 millas) de trincheras durante el conflicto.

Eliminar publicidad
Publicidad

Una trinchera típica tenía sacos de arena y tierra apilada cerca de la orilla del frente para proteger a los ocupantes del fuego enemigo. Era suficientemente profunda para que un hombre estuviera de pie sin ser visto por el enemigo, con alrededor de 2,1 m (7 pies) de profundidad. Una plataforma que se ubicaba en la base del muro frontal servía como escalón de tiro, desde donde un soldado podía asomarse para disparar por encima del parapeto. Mirar por encima del parapeto podía ser fatal, así que comúnmente se empleaban simples periscopios. Típicamente, las trincheras tenían una anchura de 1,8 m (6 pies) en la parte alta. A veces, tenían alambre de púas a lo largo de los bordes superiores para impedir el paso de atacantes. Las inundaciones y el lodo eran problemas continuos, una situación que solo se remediaba a medias con tablones de madera en el suelo. En la pared trasera de la trinchera se construían refugios o búnkeres para que los soldados pudieran comer y dormir. Apuntalaban las paredes usando madera o hierro corrugado. Hacia el final, los refugios alemanes podían alcanzar una profundidad de 10 m (32 pies) y ser virtualmente a prueba de bombas. Las letrinas, simples pozos en la tierra, usualmente se situaban en un pequeño pasadizo en la parte trasera de una trinchera. No había espacios para el aseo de los soldados, y se esperaba que se afeitaran utilizando el agua sucia de sus cascos.

Trench Warfare on WWI's Western Front, 1914-18
Guerra de trincheras en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial, 1914-18 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

El clima y los daños causados por la artillería implicaban que las trincheras estaban en constante reparación. Conforme había secciones de trincheras que constantemente se abandonaban a causa de inundaciones o daño por artillería o porque se perdían ante el enemigo, y se iban construyendo secciones nuevas como medida defensiva o según se iba ganando terreno, el sistema completo se convertía en un laberinto en el que los soldados a menudo se perdían. Ciertamente, las tropas recién llegadas al frente necesitaban guías para conocer los caminos a donde llevaban las trincheras. De manera similar, se implementó un sistema de signos para ayudar a los soldados a orientarse. Como los sistemas de trincheras estaban en constante evolución, los comandantes estaban en constante ansiedad por saber la posición del enemigo, así que había patrullas frecuentes por las noches a través de la tierra de nadie para complementar la información obtenida por los vuelos de reconocimiento y los globos de observación.

Vida en las trincheras

La vida en las trincheras podía ser, en efecto, tediosa, sin nada que hacer más que leer, escribir cartas o jugar a las cartas por largos periodos. Las raciones eran escasas e incomibles; la porción típica era pan duro o bizcochos y estofados indescriptibles cuyos verdaderos contenidos generaban mucha especulación. Raras sorpresas incluían mermelada, tocino, queso y ron. A las tropas británicas se les relevaba de estar en la trinchera frontal cada cuatro días. Por lo general, los soldados pasaban los siguientes cuatro días en las trincheras de soporte y los siguientes ocho en trincheras de reserva. Después de un periodo de alrededor de ocho días en un campamento para reposo, al soldado se le enviaba de vuelta a la trinchera frontal. En algunas unidades francesas y alemanas, los periodos que se pasaban en la trinchera frontal eran mucho más largos o casi permanentes. No importaba en que trinchera se encontrara un soldado, los piojos lo seguían. Las ratas eran otra desagradable parte de la vida en las trincheras. Las enfermedades se transmitían rápidamente entre los hombres, y una dolencia común era el «pie de trinchera», una hinchazón en los pies provocada por la constante exposición al agua. Después estaban los riesgos de la lucha, por supuesto: ataque con fosgeno o gas cloro, fuego de mortero, disparos de francotiradores, granadas de mano, un enemigo que cargaba armado con rifles, bayonetas o lanzallamas, ataques aéreos en las últimas etapas de la guerra y, lo más persistente de todo, los intensos bombardeos que, aunque uno sobreviviera, a menudo dejaban huella en forma de neurosis de guerra, entonces una reacción poco comprendida ante las explosiones constantes. La vida en las trincheras se tenía que soportar y, con una probabilidad de 50-50 de escapar a la muerte o las heridas, la idea de sobrevivir y finalmente regresar a casa era una frágil esperanza que pocos lograron mantener intacta a lo largo de esta terrible guerra.

Eliminar publicidad
Publicidad

German Trench, WWI
Trinchera alemana, Primera Guerra Mundial Bundesarchiv, Bild 136-B0560 / Tellgmann, Oscar (CC BY-SA)

Del lado alemán, Ernst Jünger da la siguiente descripción del sistema de trincheras:

Para alcanzar la línea del frente, la trinchera de tiro, tomamos una de las muchas «zapas» o trincheras de comunicación, cuyo trabajo es permitirle a las tropas algo de protección en su camino a las estaciones de batalla. Estas trincheras, frecuentemente muy largas, son en general perpendiculares al frente, pero, para que no sea tan fácil barrerlas con fuego, frecuentemente siguen un camino ondulado o zigzagueante. Después de una marcha de un cuarto de hora, entramos a la segunda trinchera, la de soporte, que es paralela a la de tiro, y sirve como otra línea de defensa en caso de que aquella haya sido tomada.

La trinchera de tiro... se excava a una profundidad de diez o veinte pies (3 a 6 metros). Quienes la defienden se mueven en el fondo de una galería minera; para observar el terreno al frente de la posición, o para abrir fuego, suben un conjunto de escalones o por una escalera ancha de madera hacia la plataforma de centinelas, que se ubica a tal altura en la tierra que un hombre parado en ella es más alto por una cabeza que la parte alta de la muralla. El tirador se ubica en su puesto de vigilancia, un nicho más o menos blindado, con su cabeza protegida por un muro de sacos de arena o por una placa de acero. La vigilancia se lleva a cabo a través de pequeñas rendijas por las que se asoma el cañón de un rifle... Hay hierbas que trepan y cruzan por el alambre de púas, sintomático de un nuevo y diferente tipo de flora que echa raíz en los campos en desuso...

Para descansar, hay refugios que han evolucionado desde hoyos rudimentarios en el suelo a dormitorios propiamente dichos con techos con vigas y paredes revestidas de tablones. Estos refugios tienen 1,8 m (6 pies) de altura y están a una profundidad que el piso está aproximadamente nivelado con el fondo de la trinchera que está afuera. En efecto, hay una capa de tierra encima suficientemente gruesa para permitirles sobrevivir golpes oblicuos. Bajo fuego intenso, sin embargo, son trampas mortales...

Hay que imaginarse el conjunto completo como una instalación enorme y aparentemente inerte, una red secreta de industria y vigilancia, donde, a los pocos segundos de que suene una alarma, cada hombre está en su puesto. Pero uno no debe hacerse una idea demasiado romántica sobre la atmósfera, hay un cierto sopor prevaleciente que parece engendrar la proximidad con la tierra.

Eliminar publicidad
Publicidad

(40-41)

La vida en la trinchera podía ser sorprendentemente tranquila hasta que la ilusión de la paz se veía interrumpida por un flujo terrible de actividad, como aquí describe el soldado británico Harry Saunders:

Era una de aquellas noches en que las armas en ambos lados estaban en silencio y no había nada que mostrara que había una guerra en proceso. El ataque empezó con destellos. Después de esto, una línea de cilindros siseantes envió una densa neblina gris rodando sobre la tierra de nadie. La brisa que soplaba debía de ser perfecta para la ocasión, y aquella nube de muerte y tormento que se arrastraba, hizo una escena de pesadilla que nunca olvidaré. Pareció una eternidad hasta que los alemanes se dieron cuenta de lo que ocurría. Sin embargo, al final sonó la primera alarma de gas y yo pienso que la mayoría de nosotros estuvimos contentos de pensar que no se les tomó por sorpresa. El pensamiento de lo que estaba ocurriendo me atormentó por horas.

(Williams, 33)

Sentry Post, Western Front 1918
Puesto de centinela, frente occidental en 1918 T.K.Aitkin - Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

En tan terribles condiciones y viviendo en tanta proximidad, se hacían vínculos especiales entre los hombres, que más frecuentemente se rompían por la muerte o heridas. Ernst Jünger describe la monotonía de las bajas sufridas en las trincheras:

Observamos la línea frontal opuesta con binoculares o periscopios, y frecuentemente logramos dar un tiro directo o dos mediante un rifle de francotirador. Pero con cuidado, porque los británicos también tienen ojos agudos y binoculares útiles.

Un centinela colapsa, derramando sangre. Un tiro en la cabeza. Sus camaradas arrancan el rollo de vendas de su túnica y le vendan las heridas. «No tiene sentido, Bill». «Vamos, aún respira, ¿o no?» Después, llegan los camilleros para llevárselo a la estación. Los postes de la camilla chocan con las esquinas de la bahía de incendios. Apenas el hombre ha desaparecido que todo ha vuelto a como era antes. Alguien echa tierra encima del charco rojo y todo el mundo vuelve a estar como antes. Solo un nuevo recluta se apoya contra el muro de contención, con la cara algo verde de mareo.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

(47)

Aunque la muerte era una parte paralizante de cada uno de los días, los recuerdos de aquellos que se habían ido seguían presentes. Siegfried Sassoon (1886-1967), el poeta que sirvió en las trincheras, escribe en este pasaje de «Un Grupo de Trabajo»:

Una bengala se elevó; la resplandeciente blancura se esparció
Y parpadeó hacia arriba, revelando hábiles ratas

Y montículos de sacos de arena relucientes, decolorados por la lluvia;

Luego, aquel instante lento y plateado murió en la oscuridad.

El viento llegaba soplando con ráfagas frías

Y azotaba las esquinas, silbando débilmente.

Y lúgubremente a través de las rendijas; tiros de rifle

Se partirían y rompían y cantaban en la noche,

Y los proyectiles llegaban tranquilamente a través del aire lloviznoso

Para estallar con un estruendo sordo al pie de la colina.

Hace tres horas se tambaleó por la trinchera;

Ahora nunca volverá a recorrer ese camino:

Deben llevarlo de vuelta, un bulto sacudido

Más allá de toda necesidad de ternura y cuidado.

Era un hombre joven con una esposa flaca
Y dos hijos pequeños en un pueblo de Midland;

Les enseñaba sus fotos a todos sus compañeros,

Y ellos lo consideraban un tipo decente

Que hacía su trabajo y no tenía mucho que decir,

Y siempre se reía de los chistes de los demás

Porque él no tenía ninguno propio.

(Kendall, 89-90)

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Sobre el autor

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, julio 12). Guerra de trincheras en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. (A. C. Moctezuma, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2820/guerra-de-trincheras-en-el-frente-occidental-duran/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Guerra de trincheras en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial." Traducido por Arturo Crespo Moctezuma. World History Encyclopedia, julio 12, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2820/guerra-de-trincheras-en-el-frente-occidental-duran/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Guerra de trincheras en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial." Traducido por Arturo Crespo Moctezuma. World History Encyclopedia, 12 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2820/guerra-de-trincheras-en-el-frente-occidental-duran/.

Apóyanos Eliminar publicidad