Julio César en Gran Bretaña

Artículo

Oxford University Press
por Richard Hingley / Oxford University Press, traducido por Antonio Elduque
Publicado el 07 abril 2022
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Disponible en otros idiomas: inglés, turco, francés

En el momento en que llevó a cabo sus invasiones de Gran Bretaña, Julio César (100-44 a.C.) ya era un político experimentado y un comandante militar de éxito. Como miembro de una familia patricia, cuyo pedigrí decía remontarse a tiempos incluso anteriores a la fundación de la ciudad de Roma, César parecía destinado a ascender por la escala de la carrera política.

En el año 63 a.C. fue elegido praetor, un cargo de rango superior dentro de la política romana, que lo capacitaba también para un mando militar. Tras un año en dicho cargo en Roma, comenzó un período como gobernador de la provincia romana de Hispania, y ganó su primera campaña militar. Los gobernadores provinciales, que dirigían los asuntos civiles y militares en las provincias romanas, eran nombrados a menudo por unos tres o cuatro años. A su regreso a Roma, en el 60 a.C., fue nombrado cónsul; tras su año en dicho cargo fue nombrado gobernador de la Galia cisalpina e Iliria. La Galia transalpina fue agregada posteriormente a su mando. En el 58 a.C. viajó a la Galia y condujo a Roma a una importante campaña militar de ocho años, que le permitió demostrar su considerable pericia como general.

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Caesar in Gaul
César en la Galia
The Creative Assembly / SEGA (Copyright)

Durante los tres primeros años de esa campaña, César consiguió importantes conquistas en la Galia central y septentrional. Los galos estaban divididos en muchos pueblos independientes, que no formaban grupos unidos políticamente sino asociaciones poco definidas unidas bajo un líder único. Algunos de esos pueblos luchaban contra César, mientras que otros se sometían a su mando, y realmente la división de la oposición por parte de los galos fue una razón significativa de los rápidos éxitos de César. Dirigió campañas contra los que se le oponían, derrotándolos y sometiéndolos uno a uno, y haciendo retroceder a algunos grupos germánicos a sus territorios al norte del Rin. Más tarde, al final del cuarto período de campaña, decidió invadir Gran Bretaña.

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Los informes que César remitía a Roma transmitían las noticias de esas campañas a sus colegas y fueron resumidos más tarde en los ocho libros de su famosa obra La Guerra de las Galias (De Bello Galico). Cada libro refería las campañas de un año, y los informes de sus dos invasiones de Gran Bretaña están incluidos en los libros 4 y 5.

Motivos de la invasión

El paso del canal de la Mancha fue la empresa más compleja que tuvieron que afrontar César y sus legiones. ¿Por qué quería invadir Gran Bretaña? Tal como se ha comentado antes, le atraía la idea de emular las hazañas de Hércules y Alejandro, y ya había derrotado a muchos pueblos en la Galia. ¿Por qué cruzar a Gran Bretaña era tan importante para él? El atractivo de la invasión surgió de la completa falta de información disponible en Roma sobre la isla.

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La campaña naval de César contra los vénetos (galos) puede explicar el motivo que le llevó a invadir Gran Bretaña al año siguiente.

César tuvo una razón práctica para querer someter a los británicos, al observar que sus enemigos habían recibido refuerzos de las Islas en casi todas las guerras que había librado en la Galia. Describió una de esas ocasiones, observando que los británicos, junto con sus aliados galos, habían ayudado a los vénetos, un pueblo de la costa noroccidental de la Galia, en su resistencia contra Roma en el invierno del 57-56 a.C. En realidad, la campaña naval de César contra los vénetos puede explicar el motivo que le llevó a invadir Gran Bretaña al año siguiente. Los vénetos, según explicaba César, destacaban por sus habilidades náuticas, que habían aprendido viviendo al lado de un mar abierto y feroz, con sólo unos pocos puntos de atraque desprotegidos. Usaban su gran flota para dominar esa costa, cobrando peaje a los que navegaban por el mar y comerciaban con Gran Bretaña.

Roma era famosa desde hacía tiempo por sus fuerzas legionarias terrestres, que habían sido el núcleo de los éxitos con que se había forjado el imperio. A diferencia de los vénetos, tal como remarcaba César, sus soldados eran poco habilidosos con los barcos, y su conocimiento de las aguas, los lugares de atraque, y las islas de esa costa era muy limitado. Esos comentarios eran en cierto modo hipócritas, a la vista de la experiencia que las tropas romanas habían conseguido como resultado de campañas navales anteriores, incluyendo la derrota que Pompeyo el Grande (106-48 a.C.) infligió a los piratas en el Mediterráneo, diez años antes.

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Desafíos

César bautizó a esas aguas atlánticas como "el gran océano sin límites", observando que la navegación por ellas era una experiencia muy diferente de la que se hacía por el mar Mediterráneo, rodeado de tierras. El nombre "Mediterráneo" proviene del latín mediterraneus, que significa “en tierra” o “en medio de la tierra”, pero los romanos, al igual que los griegos anteriormente, lo llamaban simplemente mare nostrum, “nuestro mar”, porque sus ejércitos habían derrotado a los pueblos que vivían alrededor. Una campaña naval en las violentas aguas abiertas del Atlántico era una empresa mucho más comprometida que navegar por el Mediterráneo. Las observaciones de César sobre la naturaleza del "océano sin límites" describían las dificultades prácticas que encontró para organizar una campaña naval. Puede que estuviera muy al corriente de los informes de exploradores fenicios y cartagineses, y el de Piteas el Griego quien, en los siglos precedentes, se dijo que había navegado entre las Columnas de Hércules. Esos escritos mostraban la dificultad extrema de navegar por el Atlántico, con sus densas nieblas, aguas calmadas, violentas tormentas y criaturas marinas gigantes.

César ordenó construir una importante flota para luchar contra los vénetos, y puso sitio a sus fortificaciones costeras (oppida), mientras que las naves romanas, al mando de Décimo Bruto, vencieron en una batalla marítima en el 56 a.C. Es posible que esta victoria animara a César a emprender la arriesgada tarea de atravesar el océano para luchar contra los británicos. Puede también que pensara que esa sería una buena oportunidad para explorar la isla y su gente: observó que sería "una gran ventaja" desembarcar en la isla y observar qué tipo de gentes vivía allí y la naturaleza de sus territorios, puertos y estrategias.

Naval Landing
Desembarco naval
The Creative Assembly (Copyright)

Los galos con los que había hablado decían saber poco acerca de Gran Bretaña. Incluso los comerciantes rehusaban dar detalles de las tierras y pueblos al otro lado de la costa, enfrente de la Galia. La intención de César era aumentar el conocimiento de los romanos, obteniendo información sobre la isla y su gente y forzando a sus líderes a someterse a él. Aprovechó los sobornos que recibió y los botines recogidos de los lugares que conquistó: sus campañas estuvieron en parte motivadas por la avaricia. Debía de haberse preguntado por las posibilidades de expolio de esas tierras místicas. Además, los hijos de otras familias romanas de élite se acumularon en las huestes de César, y los botines de los enemigos derrotados hicieron ricos a muchos.

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La conquista de Claudio

El interés romano por Gran Bretaña en el siglo siguiente se limitó a la diplomacia, porque los emperadores Augusto (que gobernó del 27 a.C. al 14 d.C.) y Tiberio (del 14 al 37 d.C.) intentaron mantener la paz, en el sudeste, a través de alianzas con varios reyes amigos. Calígula (que gobernó del 37 al 41 d.C.) planeó una invasión en el año 40 d.C., pero no la llevó a cabo, y quedó para el emperador Claudio (del 41 al 54 d.C.) la tarea de dirigir la conquista de Gran Bretaña, tres años más tarde, tras el asesinato de su predecesor. El sur y el centro de la isla fueron conquistados por una serie de gobernadores provinciales nombrados por los sucesores de Claudio, Nerón (que gobernó del 54 al 68 d.C.), Vespasiano (del 69 al 79 d.C.) y Domiciano (81-96 d.C.) En el 84 d.C., el gobernador Agricola ganó una batalla en el norte de Gran Bretaña, en un lugar desconocido llamado Mons Graupius. Por un momento pareció que la totalidad de la isla iba a ser conquistada por los romanos, aunque finalmente se estableció la frontera en la zona central, donde se construyó la Muralla de Adriano, a principios de la década del 120 d.C. El motivo de esas conquistas fueron los recursos que podían obtenerse, en particular minerales y esclavos, pero también el estatus de Gran Bretaña como un lugar exótico y mítico en medio del océano.

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Sobre el traductor

Antonio Elduque
Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Cita este trabajo

Estilo APA

Press, R. H. /. O. U. (2022, abril 07). Julio César en Gran Bretaña [Julius Caesar in Britain]. (A. Elduque, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1926/julio-cesar-en-gran-bretana/

Estilo Chicago

Press, Richard Hingley / Oxford University. "Julio César en Gran Bretaña." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. Última modificación abril 07, 2022. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1926/julio-cesar-en-gran-bretana/.

Estilo MLA

Press, Richard Hingley / Oxford University. "Julio César en Gran Bretaña." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 07 abr 2022. Web. 04 dic 2022.

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