Comercio transatlántico de esclavos

Vergüenza de las naciones
Joshua J. Mark
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
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Slave Trade (by George Morland, Public Domain)
Comercio de esclavos George Morland (Public Domain)

El comercio transatlántico de esclavos, también conocido como comercio de esclavos del Atlántico, activo entre 1492 y 1860, consistió en la esclavización de los ciudadanos de Estados africanos y su transporte a través del Océano Atlántico hasta el «Nuevo Mundo» de las Américas. Aunque los portugueses iniciaron el comercio de esclavos entre África y Europa en el siglo XV, Cristóbal Colón fue el primero en exportar nativos de América a Europa a través del Atlántico al navegar hasta España. Por este hecho se considera que Colón estableció en 1492 el comercio transatlántico de esclavos, según el significado habitual que se atribuye a esa definición.

La doctrina del descubrimiento, promulgada por el papa Alejandro VI en 1493, estableció el derecho de cualquier nación cristiana a tomar las tierras de los no cristianos con el fin de salvar las almas de sus habitantes. Ese mismo año, el papa declaró que con igual propósito los pobladores no cristianos de esas tierras podían ser esclavizados. La esclavitud acumulaba tiempo de estar establecida en África, por lo que los mecanismos para capturar y transportar carga humana existían en la región desde mucho antes de la llegada de los europeos.

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el comercio transatlántico de esclavos convirtió en mercancía a entre 12 y 18 millones de africanos de distintas naciones.

Portugal comenzó a exportar esclavos de África a Europa en 1440, y hacia 1530 otras naciones europeas se habían incorporado a esa actividad. Con el tiempo esta práctica incluyó el «comercio triangular» entre Europa, África y América, el cual comprendía la salida de puertos europeos de barcos cargados de mercancías, el intercambio de esos productos por esclavos en África, la venta de los cautivos así adquiridos en América, y el retorno de los buques a sus puertos de origen con materias primas y productos americanos.

La esclavitud se institucionalizó en Jamestown, Virginia, en 1640, un asentamiento que formaba parte de las Trece Colonias que más adelante se convertirían en los Estados Unidos. A partir de entonces las colonias obtuvieron importantes beneficios del comercio transatlántico de esclavos hasta su abolición en 1808, aunque después de esa fecha la práctica de la esclavitud continuó durante décadas. Las fechas en que distintos países adoptaron la abolición del comercio transatlántico de esclavos son:

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  • Dinamarca y Noruega, 1803,
  • Gran Bretaña, 1807,
  • Estados Unidos, 1808,
  • Suecia, 1813,
  • Países Bajos, 1814,
  • Francia, 1817,
  • España, 1817,
  • Portugal, 1818,
  • Brasil portugués, 1850.

Sin embargo, la abolición no supuso el fin de la trata humana, puesto que la trata de esclavos a través del océano Atlántico continuó por medio del contrabando ilegal. El último barco negrero que transportó africanos secuestrados a los Estados Unidos fue el Clotilda en 1860. En los Estados Unidos el tráfico doméstico de esclavos continuó, con una breve interrupción causada por la guerra de Secesión, hasta que la Decimotercera Enmienda abolió la esclavitud en 1865. Sin embargo, existen pruebas de que el comercio transatlántico de esclavos pudo haber continuado de manera ilegal hasta 1873.

Se calcula que a lo largo de los siglos XV al XIX el comercio transatlántico de esclavos convirtió en mercancía a entre 12 y 18 millones de africanos de diversas naciones. Muchos murieron durante el trayecto de África a América, tramo conocido como «Pasaje del medio».

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La esclavitud en África

Como se ha señalado, la esclavitud había sido practicada durante largo tiempo por las naciones africanas. El académico Oscar Reiss comenta:

La esclavitud ya existía en África mucho antes de la penetración europea, de modo que la estructura para la captura y traslado de esclavos ya se encontraba establecida. A las personas se les sentenciaba a la esclavitud por adulterio, robo… y deudas. Durante los períodos de hambruna los individuos podían venderse a sí mismos como esclavos, así como a parte o a toda su familia. En ocasiones el juego conducía a la esclavitud, dado que una persona podía apostarse a sí misma y terminar esclavizada. Algunos eran secuestrados. Una fuente importante de esclavos eran los prisioneros de guerra. Tras la intervención europea, las «guerras» representaron la mayor fuente de cautivos… El número total de personas extraídas de África alcanzó los 18 millones. (32)

La esclavitud en África no se fundamentaba en la raza ni en la religión. La esclavización de un individuo podía deberse a haber sido condenado por la comisión de un delito, o por haberse vendido a sí mismo o a otros para obtener algún beneficio o saldar una deuda, o por causa de haber realizado una actividad conducente a la esclavitud, como la profanación de santuarios religiosos o el juego; también por haber sido hecho prisionero en algún conflicto, fueran guerras o incursiones a alguna aldea. La esclavitud europea se basó tanto en criterios raciales como religiosos, debido a la creencia de que los blancos eran superiores a los negros y el cristianismo a todas las demás religiones. Las regiones que resultaron más afectadas por el comercio transatlántico de esclavos fueron:

  • La Bahía o Golfo de Benín,
  • la Bahía o Golfo de Biafra,
  • la Costa de Oro,
  • Senegal y Gambia,
  • África suroriental,
  • Alta Guinea, en particular Sierra Leona,
  • África centro occidental,
  • la Costa de Barlovento.

El comercio transatlántico de esclavos desestabilizó a todas estas regiones y contribuyó a la colonización y a las políticas imperialistas y de discriminación racial que causaron daños irreparables a sus pueblos, culturas, creencias, y prácticas religiosas.

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Map of  the African Slave Trade, c. 1750
El comercio de esclavos africanos, alrededor de 1750 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Siglos antes del inicio de la trata transatlántica de esclavos en el siglo XV los mercaderes árabes musulmanes comerciaban con seres humanos en el contexto del comercio subsahariano de esclavos. Sin embargo, tras la intervención europea el comercio de esclavos experimentó un marcado auge. Los jefes de aldeas se dispusieron a suministrar esclavos a los comerciantes europeos a cambio de mercancías, en particular armas de fuego y otros tipos de armamento que podían proporcionarles ventajas en la guerra.

El Nuevo Mundo y la esclavitud

En 1492, Cristóbal Colón inició el comercio transatlántico de esclavos al llevar a España aborígenes americanos del Caribe. Entre 1493 y 1496 Colón estableció el sistema de encomienda en las regiones del Nuevo Mundo reclamadas por España, con lo que institucionalizó la esclavitud en las Indias occidentales, América del Sur, y Centroamérica. Los comerciantes franceses, daneses y holandeses que se habían establecido en Norteamérica también esclavizaron a los nativos. Por último, los británicos se unieron a esta práctica y sometieron a la esclavitud a los aborígenes americanos en Jamestown, en fecha tan temprana como 1610.

Los nativos americanos resultaron ser menos deseables como esclavos que los africanos, por lo que la atención se desvió hacia África. El primer embarque en gran escala de esclavos africanos a las colonias portuguesas de Brasil data de 1526. Según explica Reiss, los comerciantes europeos de esclavos trabajaban de manera directa con los jefes africanos para conseguir esclavos:

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Los comerciantes blancos llevaban brandy francés, ron, barras de hierro, lino, ollas de bronce, botones de vidrio, cuentas, anillos de bronce, brazaletes, medallas, pulseras, pólvora, balas de mosquete, mosquetes, ropas, cuchillos, percal rojo y seda. Los artículos más importantes eran las armas, puesto que podían emplearse en la guerra para procurar esclavos de tribus que aún no conocían la pólvora. Los comerciantes establecían contacto con los jefes africanos a través de la entrega de regalos, a cambio de lo cual el europeo obtendría permiso para comerciar en sus dominios. El jefe designaba hombres de su séquito para asistir a los comerciantes… Los precios se acordaban de antemano con el jefe, y variaban según la edad, el sexo, la ubicación del puesto comercial y el momento en que ocurría el intercambio. A mediados del siglo XVIII un varón sano podía costar 20 libras, o 110 galones de ron, o medio barril de brandy, o entre 12 y 14 barras de hierro. (32)

En ocasiones se secuestraban a individuos que se encontraban cazando, pescando o trabajando la tierra. También se podían esclavizar aldeas completas en una incursión, en la que se prendía fuego a las casas y se capturaba a las gentes que huían de las llamas. Una vez aprehendidos, los esclavos se esposaban y organizaban en una hilera encadenada (coffle), para conducirlos al mercado de esclavos de la costa. Allí se inspeccionaban, se dividían en grupos según la edad, sexo y estado de salud, y se cargaban en los barcos para su venta en América. Aquellos que se consideraban demasiado viejos o enfermos se mataban, para eliminar el costo de devolverlos a sus aldeas, aunque no queda clara la razón por la que no se liberaban para que encontraran por sí mismos su camino de regreso.

Slave Ship Model
Réplica de buque negrero Kenneth Lu (CC BY)

En ocasiones también podía capturarse a algún jefe africano que trataba con comerciantes europeos:

Los esclavistas no dudaban en «agenciarse una bonificación». Un jefe tribal había traído una hilera de esclavos capturados en la guerra. Tras concluir el negocio se le invitó a cenar a bordo del barco. Lo drogaron y despertó en altamar, como miembro de la hilera encadenada. (33)

En ocasiones los propios compañeros de esclavitud les decían a los encadenados que los europeos los estaban engordando para comérselos, puesto que circulaban rumores de que los blancos eran caníbales. Algunos intentaban suicidarse, y muchos lo lograban, mientras otros luchaban para evitar que se les embarcara. El ex esclavo y más adelante abolicionista Olaudah Equiano (alrededor de 1745-1797) describe esto en su obra de 1789 The Interesting Narrative of the Life of Olaudah Equiano, o Gustavus Vassa, the African, Written by Himself (El interesante relato de la vida de Olaudah Equiano, o Gustavus Vassa, el africano, escrita por él mismo).

Los comerciantes europeos intentaron suprimir estos rumores debido a las pérdidas financieras que les ocasionaban los suicidios y las rebeliones de esclavos que después debían ser eliminados, pero las murmuraciones persistieron. El relato de Equiano escrito en 1789 detalla los acontecimientos ocurridos desde alrededor de 1755, pero el miedo de los africanos a ser capturados por los blancos para servir como fuente de alimento aún prevalecía en el siglo XIX.

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Condiciones a bordo y el pasaje del medio

Una vez a bordo del buque, los esclavos se conducían a la bodega. Reiss comenta:

Un cirujano de un barco inglés dejó una descripción de las condiciones a bordo de un barco negrero. Al abordar la nave los esclavos varones se sujetaban de dos en dos con esposas en las muñecas y grilletes remachados en las piernas. A las mujeres se las enviaba a un compartimento separado, y no se esposaban. A los jóvenes se les mantenía en un tercer compartimento. Todos se ubicaban bajo cubierta. Los esclavos se colocaban de lado, debido a que la altura entre los lechos impedía que mantuvieran una posición erguida… Entre las cubiertas se construían plataformas para acomodar más esclavos. Cada compartimento contenía tres o cuatro cubos cónicos para que la «carga» hiciera sus necesidades. Algunos no podían alcanzar el cubo, y las hacían donde yacían. Los cubos eran demasiado pequeños para su propósito, y se desbordaban antes de que pudieran vaciarse cada día. (34)

En el capítulo II de su obra de 1789, Olaudah Equiano ofrece un relato de primera mano de las condiciones en que fue esclavizado alrededor de 1755 y del pasaje a bordo del barco negrero:

… El hedor asqueante de la bodega mientras estábamos en la costa era tan intolerable que resultaba peligroso permanecer mucho tiempo allí, y a algunos se nos había permitido estar en cubierta para tomar el aire fresco; pero ahora que toda la carga del barco se encontraba junta, se volvió absolutamente pestilente. La estrechez del lugar, y el calor del clima, sumados al número de personas que se encontraban a bordo, hacían que el buque estuviera tan abarrotado que apenas había espacio para darse vuelta, lo que casi nos asfixió.

Esto producía una sudoración copiosa, de modo que pronto el aire se tornó imposible de respirar por la variedad de olores abominables, y provocó que los esclavos enfermaran y muchos murieran, víctimas de la imprudente avaricia, por así decirlo, de sus compradores. Esta miserable situación se agravaba aún más por las rozaduras de las cadenas, que se volvían insoportables, y también por la inmundicia de las indispensables tinas, en las que a menudo los niños caían y casi se asfixiaban. Los gritos de las mujeres y los quejidos de los moribundos hacía que toda la escena de horror resultara inconcebible.

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El viaje desde la costa africana hasta América se conocía como el pasaje del medio. El primer pasaje era la marcha en hilera encadenada (coffle-march) desde el lugar de la esclavización hasta los puestos comerciales de la costa, y el pasaje final era la transportación desde el mercado de esclavos en América hasta la plantación del nuevo amo. El pasaje del medio podía durar hasta seis meses, en dependencia del clima, los vientos, y otros factores, o menos de dos, pero con independencia de la velocidad con que navegaba el barco, los esclavos padecían estas condiciones durante al menos siete semanas. Las tasas de mortalidad a bordo eran altas, y se estima que cerca de cuatro millones de africanos murieron durante el pasaje del medio, en el período aproximado de 1526 a 1860.

Los esclavos también morían en masa en los «campamentos de adaptación», que formaban parte del pasaje final. Una vez desembarcados en América, los esclavos pasaban por un período de «educación» conocido como «adaptación» antes de la venta y el transporte a la residencia o a la plantación de su nuevo amo. Durante este período se les despojaba de su identidad y nombre anteriores, y se les hacía aptos para la esclavitud. Los campamentos de adaptación se encontraban a menudo en Barbados. Reiss señala:

Durante este período de entre dos y tres años, se familiarizaba a los negros con la vestimenta, los requerimientos de la agricultura de plantación, y con el miedo y el respeto al hombre blanco. La tasa de mortalidad durante la adaptación podía alcanzar el 30%. (37)

Era frecuente que los esclavos murieran de malnutrición durante la etapa de acondicionamiento, puesto que los esclavistas los obligaban a ajustarse al tipo y volumen de alimentos que recibirían en una plantación en América. En lo fundamental, la comida consistía en maíz, pan, y arroz o puré de frijoles, en pequeñas porciones. Muchos fallecían también por enfermedad, agotamiento, palizas y otros castigos, o por suicidio.

Resistencia y rebelión

Los africanos secuestrados no se dirigían en silencio ni con docilidad a los puestos comerciales, a los buques, ni a los campamentos, y muchos ofrecían resistencia o se manifestaban en abierta rebeldía. El suicidio se entendía como una forma de resistencia y también de liberación, puesto que el alma de la persona quedaba libre de todo tipo de servidumbre terrenal. Las huelgas de hambre constituían una forma popular de resistencia en los campamentos de adaptación, del mismo modo que la lucha y el intento de escapar. Las fugas nunca tenían éxito, debido a que los esclavos se confinaban a Barbados, en las Indias británicas occidentales, o a algún otro sitio en América, y no tenían forma de regresar a África, incluso si lograban evadir a sus esclavizadores.

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se estima que hubo al menos 485 revueltas a bordo de los barcos negreros.

Se estima que ocurrieron al menos 485 revueltas a bordo de los buques negreros, y es muy probable que algunas nunca se reportaran por temor a dañar la reputación del capitán y la tripulación. Las tripulaciones de los barcos negreros tenían plena conciencia de la posibilidad de ocurrencia de revueltas y tomaban medidas para prevenirlas.

Una de las razones por las que se mantenían bajo cubierta a los esclavos, a excepción de los cortos paseos al puente para tomar aire fresco, era impedirles que observaran cómo se navegaba el navío, de manera que en caso de una revuelta exitosa, no supieran cómo navegar de regreso a sus hogares. Las herramientas y otros objetos se guardaban con extremo cuidado para que no pudieran apoderarse de ellos y utilizarlos como armas. La tripulación contaba con abundante cantidad de armas, los esclavos varones se mantenían esposados, y los navíos se diseñaban de forma que la tripulación pudiera disparar con facilidad a los esclavos que salían de la bodega. Las revueltas de esclavos que ocurrían a bordo de los barcos se sofocaban de forma rutinaria y sus líderes eran ejecutados.

A pesar de todo, algunas rebeliones ocurridas en los buques negreros tuvieron éxito, en particular la del Clare, una nave que zarpó de Guinea rumbo a Norteamérica el 2 de agosto de 1729. Poco después de dejar las costas africanas los esclavos tomaron el barco, la tripulación y el capitán huyeron en chalupas, y los esclavos regresaron el Clare a la orilla y escaparon.

La revuelta del Clare es la más famosa de las acontecidas durante la época del comercio transatlántico de esclavos. Otras dos, la captura del Amistad, de 1839, y el motín del Creole o rebelión del Creole de 1841, aunque asociadas a la trata transatlántica, tuvieron lugar después de la abolición, en un período en que el comercio doméstico de esclavos en los Estados Unidos aún florecía.

La Amistad off Long Island, New York, 1839
La Amistad, en las afueras de Long Island, Nueva York, 1839 Unknown Artist (Public Domain)

Las personas retenidas a bordo del Amistad habían sido extraídas de manera ilegal de Sierra Leona y transportadas a La Habana, donde se habían vendido a comerciantes que las trasladaban a Puerto Príncipe, otra ciudad de Cuba, para revenderlas. Uno de los esclavizados, Sengbe Pieh, más conocido como Joseph Cinque, se zafó de sus cadenas y guió a los demás a apoderarse con éxito de la nave. Deseaban regresar a Sierra Leona, pero los dos propietarios del barco navegaron en secreto hacia los Estados Unidos. El buque fue incautado y el caso judicial resultante, Estados Unidos vs. Amistad, se convirtió en noticia internacional. A la postre, Pieh y los demás recuperaron la libertad y regresaron a sus lugares de origen en 1842.

El Creole era un barco negrero de cabotaje que viajaba de Virginia a New Orleans, con una «carga» de 135 esclavos. Uno de ellos, Madison Washington, lideró a otros 18 en lo que se ha calificado como la revuelta de esclavos más exitosa de la historia de los Estados Unidos. Washington navegó el barco hasta las Bahamas, territorio británico donde la esclavitud había sido abolida, y liberó a 128 de las 135 personas que habían estado retenidas a bordo.

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Conclusión

El hecho de que el comercio transatlántico de esclavos fuera abolido en Gran Bretaña en 1807 y en los Estados Unidos en 1808, no significó que los esclavistas dejaran de practicarlo. Reiss señala:

Todas las leyes [que prohibían el comercio transatlántico de esclavos] estaban en vigor, pero no podían ser aplicadas. La marina era pequeña y las costas extensas. Los oficiales de la Armada de los Estados Unidos, con frecuencia sureños, no estaban interesados en perseguir a los esclavistas, y los tribunales no aplicaban las leyes con firmeza cuando se aprehendía a los delincuentes. (42)

Los barcos negreros continuaron cruzando el Atlántico con la misma «carga» que antes. Para evitar ser abordados, portaban banderas de distintas naciones que izaban en los mástiles al avistar otro buque: por ejemplo, la bandera estadounidense si se acercaba un navío de esa nacionalidad. También falsificaban documentos que presentaban a las autoridades en caso de que subieran a bordo; los manifiestos de carga declaraban cualquier tipo de carga excepto esclavos. El comercio transatlántico de esclavos continuó de esa manera durante años después de su abolición, y según se ha señalado, el último barco negrero que atracó en los Estados Unidos fue el Clotilda, en 1860.

African Slave Trade, c. 1500-1900
Trata de esclavos africanos, en torno a 1500-1900 KuroNekoNiyah (CC BY-NC-SA)

No fue sino hasta el siglo XXI que los gobiernos de muchas, aunque no todas, las naciones que se beneficiaron del comercio transatlántico de esclavos emitieron disculpas formales por la participación que habían tenido en la esclavización y muerte de millones de personas secuestradas de sus hogares en África. En la actualidad se honra a esos millones el 23 de agosto por medio del Día Internacional de Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.

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Preguntas y respuestas

¿Cuándo comenzó y terminó el comercio trasatlántico de esclavos?

El comercio trasatlántico de esclavos comenzó alrededor de 1492 y terminó en 1860, aunque en realidad se inició con anterioridad a esa fecha y concluyó con posterioridad a ella.

¿En qué consistió el comercio trasatlántico de esclavos?

El comercio trasatlántico de esclavos fue una actividad mercantil de muy altos rendimientos llevada a cabo por las naciones de Europa y África. Su quehacer consistió en esclavizar seres humanos y convertirlos en mercancía, que trasladaban desde las costas de África hacia América, a través del océano Atlántico.

¿Cuántas personas fueron esclavizadas y transportadas durante el período del comercio trasatlántico de esclavos?

Se estima que el número de africanos esclavizados y transportados a América durante el período del comercio trasatlántico de esclavos estuvo entre 12 y 18 millones de personas.

¿Cuántas rebeliones ocurrieron a bordo de las naves durante la etapa del comercio trasatlántico de esclavos?

Se han registrado 485 revueltas a bordo de los navíos durante la época del comercio trasatlántico de esclavos. Entre las más famosas se encuentra la rebelión del Clare, en 1729, la captura del Amistad, en 1839 y el Motín del Creole, en 1841.

Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, octubre 28). Comercio transatlántico de esclavos: Vergüenza de las naciones. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24977/comercio-transatlantico-de-esclavos/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Comercio transatlántico de esclavos: Vergüenza de las naciones." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, octubre 28, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24977/comercio-transatlantico-de-esclavos/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Comercio transatlántico de esclavos: Vergüenza de las naciones." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, 28 oct 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-24977/comercio-transatlantico-de-esclavos/.

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