Jorge II de Gran Bretaña (que reinó de 1727 a 1760) fue el segundo de los monarcas de la Casa de Hannover y, al igual que su padre, Jorge I de Gran Bretaña (que reinó de 1714 a 1727), se enfrentó a una rebelión jacobita para restaurar el linaje de los Estuardo. Las guerras en Europa y en otras partes drenaron sus recursos, pero, en última instancia, llevaron a Gran Bretaña a poseer muchas colonias clave en un juego de imperios ahora verdaderamente global.
La Casa de Hannover
El rey Jorge I se convirtió en el primer soberano hannoveriano de Gran Bretaña en 1714 debido a que la reina Ana de Gran Bretaña (que reinó de 1702 a 1714) no tuvo hijos. Jorge era elector de Hannover, un pequeño principado de Alemania, y el pariente protestante más cercano de Ana. Tenía una conexión remota con la línea real de los Estuardo, ya que era descendiente de Isabel Estuardo (fallecida en 1662), hija de Jacobo I de Inglaterra (que reinó de 1603 a 1625). Jorge solo hablaba un poco de inglés y a menudo pasaba largas estadías en Alemania, lo cual no le ganó el cariño de sus nuevos súbditos. Tampoco se llevaba bien con su hijo y heredero.
Jorge Augusto, el futuro Jorge II, nació el 10 de noviembre de 1683 en Herrenhausen, Hannover. Por lo tanto, fue el último monarca británico en nacer fuera de Gran Bretaña. Era el hijo mayor de Jorge I y Sofía Dorotea de Celle (que vivió entre 1666 y 1726). El matrimonio de sus padres había sido por motivos políticos, así que no había amor entre ellos. Cuando se descubrió que Sofía había tenido un romance con un conde sueco en 1694, Jorge se divorció de ella. Sofía fue desterrada de forma permanente a la casa Ahlden en Celle, y no se le permitió ver a su hijo ni a su hija Sofía Dorotea, quien luego sería reina de Prusia por matrimonio. Así, desde los 11 años, el príncipe Jorge no volvió a ver a su madre, lo que le hizo resentir a su padre enormemente.
Jorge se había ganado el cariño de sus futuros súbditos a través de sus hazañas militares, cuando luchó junto al duque de Marlborough.
El 2 de septiembre de 1705, el príncipe Jorge se casó con Carolina de Ansbach (1683-1737), hija de Johann Friedrich, margrave de Brandeburgo-Ansbach. Carolina era alabada en Inglaterra por haberse negado a casarse con un futuro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, porque habría sido necesario que se convirtiera el catolicismo. La pareja tuvo siete hijos, todos los cuales sobrevivieron el parto. El hijo mayor y heredero de Jorge fue Federico Luis (nacido en 1707), que murió nueve años antes que su padre, en 1751. Su segundo hijo, el príncipe Jorge Guillermo, nació en 1717, pero murió al año siguiente. El tercer hijo fue Guillermo Augusto (nacido en 1721), más conocido como el duque de Cumberland. La hija mayor, Ana (nacida en 1709), se convirtió en la princesa de Orange por matrimonio, mientras que Luisa (nacida en 1724) se convirtió en la reina de Dinamarca y Noruega, también por matrimonio. Las otras tres hijas fueron Amelia (nacida en 1711), Carolina (nacida en 1713) y María (nacida en 1723).
Cuando su padre se volvió rey de Gran Bretaña en 1714, el príncipe Jorge lo siguió a Inglaterra. Como era la costumbre, Jorge se convirtió en el príncipe de Gales. A diferencia de su padre, el príncipe hablaba inglés fluido, aunque con un fuerte acento alemán, y se aseguró (al menos en público) de hacer comentarios positivos sobre su hogar adoptivo. Ya se había ganado el cariño de sus futuros súbditos a través de sus hazañas militares, cuando luchó contra el duque de Marlborough en la batalla de Oudenarde, en 1708, durante la guerra de Sucesión española (1701-15). La princesa Carolina también adquirió popularidad gracias a su buen aspecto, su tacto y su apoyo de las instituciones públicas, como Queen's College, en Oxford. Carolina prácticamente llenó el vacío que dejaba la ausencia forzada de la reina Sofía y el rey durante sus estancias regulares en Hannover. Más tarde, en calidad de reina, Carolina tuvo una gran influencia sobre su esposo, a quien persuadía con frecuencia de políticas fomentadas en secreto por el primer ministro whig sir Robert Walpole (1676-1745). Como afirmó una vez Walpole: «Puede hacer que el rey proponga algo que, una semana antes, había rechazado por haberlo propuesto yo» (Starkey, 426).
El rey Jorge I y su heredero se enemistaron de forma espectacular en público en 1717 durante el bautismo del hijo del príncipe Jorge. El rey desterró a Jorge del palacio de St. James e incluso se quedó con la custodia de sus nietos, y solo les permitía una visita semanal con sus padres. El príncipe Jorge estableció entonces una corte rival centrada en la casa Leicester. La corte del príncipe atrajo a conspiradores, tories desacreditados y a un Walpole caído en desgracia, entre otros. Las relaciones reales se restablecieron en abril de 1720, pero el vínculo entre el rey y su heredero nunca volvió a ser el mismo. En sus últimos años, el rey sufrió de mala salud y murió el 11 de junio de 1727. En consecuencia, el príncipe Jorge pasó a ser Jorge II de Gran Bretaña y también adoptó el título de su padre de elector de Hannover.
Jorge I había sido un entusiasta del compositor George Frideric Handel (1685-1759), y Jorge II también lo era. En la coronación del 11 de octubre de 1727 en la abadía de Westminster, se interpretaron cuatro piezas nuevas de Handel, incluida la conmovedora Zadok, el Sacerdote, que, desde entonces, se interpreta en cada coronación británica.
Jorge II tenía un carácter complejo y difícil, como lo resume J. Black a continuación:
Las excentricidades de Jorge oscurecían sus virtudes. Su juicio era básicamente sensato, pero su mal temperamento y bravata lo hacían parecer irresponsable. Aunque apuntaba a la dignidad real, la dañaba con su ostentación y autosatisfacción; su coraje era indudable, pero hablaba de él demasiado seguido. Su falta de gracia era proverbial, pero carecía de malicia y era sincero hasta la exageración.
(Cannon, 320)
Al igual que la relación que había tenido con su propio padre, el rey de mal genio no se llevaba bien con su heredero, Federico Luis. En cambio, Guillermo Augusto se convirtió en su favorito. Federico, que estaba endeudado, estableció su propia corte rival en Leicester tal como su padre había hecho cuando era el príncipe de Gales. Ni siquiera su propia madre lo soportaba y, en su lecho de muerte, lo describió como «ese monstruo» (Phillips, 184).
La reina Carolina murió el 20 de noviembre de 1737 a los 54 años. El rey había tenido muchas amantes, pero siempre había mantenido una buena relación con su esposa y estaba dedicado a ella en términos de ser una familia. En 1740, una de las amantes alemanas del rey, Amelia Sofía Walmoden, se convirtió en la condesa de Yarmouth. Dos amantes inglesas destacadas fueron Henrietta Howard, condesa de Suffolk, y Mary Scott, condesa de Deloraine.
La rebelión jacobita
Los jacobitas eran quienes apoyaban la reivindicación del trono británico a través del hijo exiliado de Jacobo II, Jacobo Francisco Eduardo Estuardo (1688-1766), también conocido como el Viejo Pretendiente (de la palabra francesa pretendant). El Viejo Pretendiente, que también representaba un retorno a la monarquía católica, fracasó terriblemente en su intento de tomar el trono en el invierno de 1715-16, en 1719 y en 1722. Entonces, su hijo mucho más carismático apoyó la causa como el Joven Pretendiente, aunque en verdad estaba luchando por la causa de su padre, que todavía estaba vivo. Carlos Eduardo Estuardo, también conocido como «Bonnie» Prince Charlie (1720-1788), lideró una rebelión jacobita importante en 1745.
El príncipe «Bonnie» llegó a Escocia en julio de 1745 con un séquito de no más de una docena de hombres. Se alejó de las Hébridas y logró obtener el apoyo de los clanes MacDonald y Cameron. Desde su base inicial en el lago Shiel, el ejército creciente marchó a Perth y luego a la capital, Edimburgo. La respuesta inicial de los lealistas fue inadecuada, y «Bonnie» Prince Charlie ganó la batalla de Prestonpans, cerca de Edimburgo, el 21 de septiembre. Para reafirmar las esperanzas de los ingleses durante la rebelión, había una canción popular dando vueltas de un compositor desconocido. En 1819, esta canción se convirtió en el himno nacional y lo sigue siendo hasta la actualidad (aunque ligeramente modificado); recibe su nombre de la tercera línea de su verso de apertura: «Dios salve al rey».
Jorge II estaba decidido a castigar a aquellos clanes escoceses que habían apoyado a su rival por el trono durante la rebelión jacobita.
Luego, en noviembre, Carlos Estuardo lideró a su ejército a Inglaterra con nada menos que Londres como su objetivo. El ejército llegó a Derby en diciembre, pero, de forma significativa, no recibieron ningún apoyo de Inglaterra. El ejército de los Estuardo solo contaba con unos 4.000 o 5.000 hombres, por lo que, de forma sensata, decidieron retirarse a Escocia. Habían pasado 57 años desde que Jacobo II había huido a Inglaterra, y la mayoría de la gente ni siquiera recordaba la época de los Estuardo. La segunda respuesta del Gobierno a la rebelión fue mucho más eficaz. Un ejército inglés de 9.000 hombres liderado por el duque de Cumberland marchó a Escocia y aplastó al ejército jacobita más pequeño y mal preparado en la batalla de Culloden el 16 de abril de 1746. El Joven Pretendiente escapó de la batalla y de la masacre de heridos y prisioneros posterior que le valió al duque victorioso el título del «Carnicero» Cumberland. El pretendiente sobrevivió varios meses como fugitivo en las tierras altas hasta que huyó a Francia vestido de doncella. Un viaje secreto a Londres en 1750 no promovió su causa ahora perdida, y Carlos Eduardo Estuardo vivió el resto de sus días exiliado en Italia; murió en 1788 sin dejar hijos.
Jorge II estaba decidido a castigar a aquellos clanes escoceses que habían apoyado a su rival por el trono, y, en consecuencia, muchas comunidades escocesas sufrieron ejecuciones, masacres y saqueos. Una ola de leyes represoras intentó erradicar el nacionalismo escocés. Se prohibió el uso del tartán y la ropa escocesa de las tierras altas, como también que portaran armas. Había tropas inglesas apostadas alrededor de Escocia, pero los escoceses también crearon regimientos, como la famosa Guardia Negra.
El reinado de Jorge incluyó guerras en todo el mundo mientras los poderes europeos se atropellaban para expandir sus imperios. En 1726, estalló un conflicto entre Gran Bretaña y España, cuando esta última intentó recuperar Gibraltar sin éxito. En 1729, se firmó un tratado de paz que confirmaba a Gibraltar como posesión británica y permitía el comercio británico con las colonias en la América española. En 1732, el rey le otorgó una cédula real a una nueva colonia en Norteamérica, que se fundó al año siguiente y se llamó Georgia en su honor.
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En Europa, la Guerra de Sucesión austríaca (1740-1748) enfrentó a Gran Bretaña y Austria contra España, Francia y Prusia (junto con varios Estados más de cada lado). El conflicto, que inicialmente se luchó en Europa central, no fue popular, ya que muchos lo consideraron un ejercicio para expandir los intereses de Hannover a costa de las vidas británicas. Casualmente, en la monarquía constitucional de Gran Bretaña, los que tomaban las decisiones eran políticos como Walpole y William Pitt el Viejo (1708-1778). El propio Jorge observó con ironía que, a diferencia de su querida Hannover, donde tenía el poder absoluto, en Gran Bretaña: «Los ministros son los reyes en este país» (Miller, 344). El rey Jorge al menos participó en la guerra y lideró un ejército a la victoria en la batalla de Dettingen, en Baviera, en 1743 junto al duque de Cumberland. Esta batalla no tuvo gran importancia, pero fue significativa por ser la última vez que un monarca británico lideraba un ejército en el campo.
La guerra de Sucesión austríaca llegó a afectar a otros continentes, esencialmente aquellos lugares donde los Estados opositores ya tenían intereses y colonias. En el norte de Sudamérica y el Caribe se libró la guerra del Asiento (1739-1748) contra los españoles, una guerra costosa e infructuosa para todas las partes. En Norteamérica, hubo otro conflicto no concluyente, conocido en Gran Bretaña como la guerra del rey Jorge (1744–1748), que se libró contra Francia.
La guerra de los Siete Años (1756-1763) duró más que el reinado de Jorge y fue otro conflicto intercontinental que enfrentó a varias potencias europeas, específicamente a Gran Bretaña y Prusia contra España y Francia (y varios otros Estados). Hubo pérdidas británicas notables desde el principio, pero el más destacado de los muchos conflictos escindidos y aventuras militares fue la captura británica de Quebec en 1759 y de Montreal y el resto de Canadá en 1760. Gran Bretaña y Prusia terminaron ganando la guerra, y la primera, en particular, se benefició de la reestructuración de las colonias y obtuvo el control del lado oriental de Norteamérica, el Caribe y la India. El subcontinente indio, donde la Compañía de las Indias Orientales empezó una serie de conquistas lucrativas a partir de la batalla de Plassey en 1757, esataba considerado el rincón del imperio con el mayor potencial. En breve, Gran Bretaña ahora estaba preparada para crear un enorme imperio global durante el próximo siglo.
El estilo georgiano en la arquitectura continuó diseminándose con cada edificio nuevo. Este estilo, en el que se enfatizan la simetría y la proporción, perduró durante el reinado de la Casa de Hannover. El estilo, más bien austero, fue una especie de reacción contra el estilo barroco altamente decorativo que se veía en la Europa continental, y terminó evolucionando hasta convertirse en el estilo neoclásico, en el que se utilizaron elementos de los órdenes dórico y jónico de la antigua arquitectura griega y romana con un nuevo enfoque atenuado para crear edificios uniformes, plazas y avenidas enteras de casas callejeras.
El estilo georgiano (o, quizás más exactamente, los estilos georgianos) en arquitectura se extendió a las artes visuales, sobre todo en la cerámica de aspecto limpio (por ejemplo, Wedgwood), los muebles curvilíneos (por ejemplo, Chippendale) y el rico diseño de interiores (especialmente el papel pintado decorativo). Otra área de desarrollo en el período georgiano fue el diseño de jardines. La reina Carolina estaba interesada particularmente en la horticultura y apoyaba los jardines de Kensington. El florecimiento de las artes en la Gran Bretaña georgiana atrajo a pintores como Canaletto (1697-1768), que pasó una década pintando en Londres, desde 1746 a 1756.
Jorge II era conocido por su desagrado hacia la enseñanza y los libros, pero supervisó algunas innovaciones culturales importantes. En junio de 1753, el rey proporcionó apoyo financiero para la fundación del Museo Británico. También ayudó al museo a mejorar su colección mediante la donación de la Biblioteca Real, que contenía más de 10.000 libros. En 1749, se publicó la famosa novela de Henry Fielding (1707-1754), Tom Jones, y, en 1755, el Dr. Samuel Johnson (1709-1784) publicó su descomunal Dictionary of the English Language (Diccionario de la lengua inglesa).
Muerte y sucesor
El rey sufrió de mala salud en sus últimos años; perdió la vista en un ojo y, además, estaba sordo. Jorge II murió de un ataque al corazón el 25 de octubre de 1760 en el palacio de Kensington. Tenía 76 años, una edad significativamente mayor de la que muchos otros hombres lograron alcanzar en la Casa de Hannover. Había gobernado durante una época difícil en casa y en el exterior, pero Gran Bretaña terminó siendo más fuerte que cuando había subido al trono. El rey fue enterrado en la abadía de Westminster junto a la reina Carolina, y así alcanzó su tercer y «último» gran logro, en este caso, ser el último monarca británico en ser enterrado en la abadía.
Dado que el hijo mayor de Jorge II, Federico, había muerto en 1751 tras ser golpeado por una bola de críquet (o una bola de tenis, o simplemente sufrió una neumonía), la corona pasó al hijo mayor de Federico, Jorge Guillermo Federico (nacido en 1738), quien se convirtió en Jorge III de Gran Bretaña e Irlanda. Jorge gobernó durante seis décadas, más tiempo que cualquier otro rey en la historia de Gran Bretaña, pero su reinado se vio dañado por la pérdida de las colonias norteamericanas y su propia caída en la locura.
Los Hannover perduraron mientras Gran Bretaña construía su imperio gracias a sus políticos y ejércitos más que a sus soberanos. La relación directa de Gran Bretaña con Hannover terminó cuando la reina Victoria subió al trono en 1837, ya que no se permitía que una mujer gobernara el reino alemán.
El rey Jorge II fue conocido por terminar la rebelión jacobita en 1645 y expandir el Imperio británico a través de varias guerras en cuatro continentes.
¿Quién sucedió a Jorge II?
Como su hijo mayor ya había muerto, Jorge II fue sucedido por su nieto, quien se convirtió en Jorge III de Gran Bretaña.
¿Cuáles fueron los tres «últimos» de Jorge II?
Jorge II fue el último monarca británico en nacer fuera de Gran Bretaña, el último en asumir el mando de un ejército en el campo y el último en ser enterrado en la abadía de Westminster.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 20 enero 2023. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.