Gedeón fue un juez y líder militar, cuya historia se relata en el libro de los Jueces de la Biblia. El término «juez» (en hebreo, shofet) en este libro no se refiere a un juez de circuito o de tribunal, sino a alguien elevado por el Dios de Israel durante una crisis. Es equivalente a un comandante militar de una región. Gedeón era de la tribu de Manasés (uno de los hijos de José), pero también se le dan otros dos nombres, Jerubaal y Jerubbeset.
Jerubaal significa «Baal contendrá», y Jerubbeset incorpora «vergüenza» en el nombre.Baal, que significa «señor», era el dios dominante de la religión cananea entre las tribus del Levante, y también era el dios de la fertilidad, las tormentas y la guerra. Su consorte era Asera. Los nombres podrían haber sido aplicados por la mezcla cultural de los judíos con los lugareños, o para reflejar que Gedeón luchó contra Baal en sus batallas. Los diversos nombres podrían reflejar varias fuentes diferentes para Gedeón que más tarde se fusionaron.
El libro de los Jueces narra la época en que el asentamiento judío en Canaán estaba gobernado por una confederación tribal, en la que ninguna tribu dominaba el control sobre las demás. Históricamente, esto no duró mucho; Jueces establece el trasfondo para la siguiente serie de libros, I y II Samuel, donde David se convierte en rey y centraliza y resuelve todos los problemas.
El libro de los Jueces muestra un patrón constante: los judíos caen en la idolatría y Dios los castiga.
El libro de los Jueces muestra un patrón constante: los judíos caen en la idolatría y Dios los castiga con la opresión de los cananeos. El «juez» (en hebreo, shofet) en este libro no era un juez de tribunal, sino alguien elevado por el Dios de Israel durante una crisis. Los judíos claman su dolor y Dios levanta a un juez para derrotar a los cananeos. Pero al cabo de unos años, los judíos vuelven a pecar y el patrón se repite hasta el final del libro.
Los israelitas cayeron en la idolatría por culpa de la brujería de un sacerdote madianita llamado Aud. Él hizo que el sol brillara a medianoche y convenció a los israelitas de que los dioses madianitas eran más poderosos que el Dios de Israel. Entonces, Dios permitió que los madianitas los oprimieran.
¿Dónde están todas las maravillas de las que nos hablaban nuestros antepasados cuando decían: «¿Acaso no nos sacó el Señor de Egipto?» Pero ahora el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado en manos de Madián (Jueces 6:13).
Dios envió a un ángel disfrazado de viajero que saludó a Gedeón: «El Señor está contigo, valiente guerrero». (Jueces 6:12) Pero Gedeón quiso pruebas de que el ángel venía de Dios en forma de tres milagros:
una mañana en la que su vellón estuviera cubierto de rocío, pero el resto del suelo estuviera seco;
una mañana en la que el vellón estuviera seco, pero el suelo estuviera cubierto de rocío.
Gedeón destruyó un altar dedicado a Baal y el símbolo de la diosa Asera que había junto a él:
Pero Joás [el padre de Gedeón] respondió a la multitud hostil que lo rodeaba: «¿Van a defender la causa de Baal? ¿Están tratando de salvarlo? ¡Quienquiera que luche por él será condenado a muerte por la mañana! Si Baal es realmente un dios, puede defenderse cuando alguien destruye su altar. Así que, como Gedeón destruyó el altar de Baal, ese día le dieron el nombre de Jerub-Baal, diciendo: «Que Baal contienda con él» (6:31-32).
Los madianitas y los amalecitas habían cruzado el río Jordán y Gedeón reunió a las tribus para enfrentarse a ellos en el valle de Jezreel. Entonces Dios le dijo que enviara a la mayoría de ellos a casa porque los israelitas reclamarían la próxima victoria como propia, y no como obra de Dios. Había una extraña forma de clasificar a los hombres. Dios le dijo a Gedeón que hiciera que los hombres lamieran el agua.
Allí, el Señor le dijo: «Separa a los que beben con la lengua, como lo hacen los perros, de los que se arrodillan para beber». Trescientos de ellos bebieron con las manos ahuecadas, bebiendo como perros. Todos los demás se arrodillaron para beber (Jueces 7:5-6).
Dios le dijo a Gedeón que despidiera a los demás: «Con los trescientos hombres que bebieron, yo os salvaré y entregaré a los madianitas en vuestras manos. Que todos los demás se vayan a sus casas» (Jueces 7:7).
Gedeón dio a cada hombre una trompeta (shofar) y una vasija de barro con una antorcha escondida en su interior. Al tocar las trompetas y encender las antorchas, engañaron a los madianitas haciéndoles creer que se trataba de un gran ejército que los atacaba, por lo que huyeron. Como comentaron los madianitas: «Esto no puede ser otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, el israelita. Dios ha entregado a los madianitas y a todo el campamento en sus manos». (Jueces 7:14). Cuando pidió ayuda para capturar a los madianitas que huían, las ciudades de Sucot y Peniel se negaron. Gedeón mandó matar a todos los habitantes de estas ciudades.
La oferta de la realeza
A los israelitas se les había dicho en el monte Sinaí que no debían ser como las otras naciones, y eso incluía no tener reyes. Sin embargo, tras la victoria de Gedeón,
Los israelitas le dijeron a Gedeón: «Gobierna sobre nosotros, tú, tu hijo y tu nieto, porque nos has salvado de la mano de Madián». Pero Gedeón les respondió: «No gobernaré sobre vosotros, ni mi hijo gobernará sobre vosotros. El Señor gobernará sobre vosotros» (Jueces 8:22-23).
Después de rechazar la realeza, Gedeón dijo:
«Tengo una petición: que cada uno de vosotros me dé un pendiente de su parte del botín». ... Entonces extendieron una prenda de vestir y cada uno de ellos arrojó sobre ella un anillo de su botín. El peso de los anillos de oro que pidió ascendió a mil setecientos siclos, sin contar los adornos, los colgantes y las vestiduras púrpuras que llevaban los reyes de Madián, ni las cadenas que tenían en el cuello sus camellos. Gedeón hizo con el oro un efod, que colocó en Ofra, su ciudad. Todo Israel se prostituyó adorándolo allí, y se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia” (Jueces 8:24-27).
El Efod
Gideon simboliza una pequeña fuerza de élite de soldados que se enfrentan a una situación abrumadora.
El efod sigue siendo un tema controvertido entre los estudiosos. Aparece por primera vez en Éxodo 28 y Levítico 8, donde se describen las vestiduras del nuevo cargo de sumo sacerdote. En 1 Samuel 21 y 1 Crónicas 15, se describe como un delantal de lino que el rey David vistió por primera vez cuando llevó el Arca de la Alianza a Jerusalén. Más tarde se convirtió en un requisito de las vestiduras de los sacerdotes levitas, con adiciones quizás de oro, joyas y piedras preciosas con los nombres de las doce tribus. Su función más importante estaba relacionada de alguna manera con la adivinación y los oráculos de los sacerdotes. Llegó a llamarse el pectoral del sumo sacerdote, sujeto por dos correas para los hombros. De alguna manera, el efod estaba relacionado con un proceso descrito simplemente como Urim y Tumim, suertes echadas con fines oraculares (que probablemente significa «luces y perfección»). El concepto se conoce como cleromancia, o adivinación por suertes. En este sentido, el efod podría haber servido como un bolsillo que contenía las suertes.
A lo largo de las escrituras judías, muchas historias incluyen el «sorteo», pero sin dar detalles. Urim y Tumim se mencionan con mayor frecuencia en relación con la determinación de si alguien era culpable de pecado. Se entendía que Dios comunicaba el juicio a los sacerdotes a través de las suertes.
La muerte de Gedeón
La muerte de Gedeón se relata en Jueces 8:28-30:
Así fue sometido Madián ante los israelitas y no volvió a levantar cabeza. Durante la vida de Gedeón, la tierra tuvo paz durante cuarenta años. ... Él tuvo setenta hijos, pues tenía muchas esposas.
El efod se convirtió en una trampa para Gedeón y su familia porque, tras la muerte de Gedeón, los israelitas volvieron a caer en la idolatría:
Tan pronto como murió Gedeón, los israelitas volvieron a prostituirse con los baales. Establecieron a Baal-Berit como su dios y no recordaron al Señor su Dios, que los había rescatado de las manos de todos sus enemigos por todos lados. (Jueces 8:34-35)
Su hijo Abimelec asesinó a algunos hermanos e intentó convertirse en rey, pero fracasó. La referencia a «prostituirse con los baales» refleja la conexión profética entre la idolatría y las deidades de la fertilidad con la inmoralidad sexual.
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Tradiciones posteriores
En el Nuevo Testamento, Gedeón se menciona junto con varios héroes judíos del pasado como un «hombre de fe» (Hebreos 11). A finales de la Antigüedad y durante la Edad Media, la iconografía bizantina solía asociar a Gedeón con María, la madre de Jesús. El vellón milagroso se equiparaba con la sustancia divina en su vientre, y tanto Gedeón como María fueron saludados por un ángel que les dijo: «El Señor está contigo».
Gedeón fue canonizado en las Iglesias ortodoxa oriental, católica oriental y católica de rito latino. Durante la Reforma protestante, la destrucción del altar de Baal por parte de Gedeón se utilizó en la polémica contra la práctica católica de venerar las reliquias de los santos. Reflejando la historia de Leónidas I y los 300 espartanos en la batalla de las Termópilas, Gedeón simboliza una pequeña fuerza de élite de soldados contra una superioridad abrumadora. La Fuerza Gedeón fue una unidad británica en la campaña de África Oriental durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La «espada de Gedeón» se convirtió en una metáfora de la ayuda de Dios en una situación desesperada. Por último, fundado en 1899, Gideons International, un grupo dedicado a la evangelización cristiana, proporciona Biblias de Gedeón gratuitas en habitaciones de hoteles y moteles.
Dempsey Rosales Acosta es profesor titular de Teología y Director del Centro Semillero en la Universidad de St. Thomas (Houston, TX: Estados Unidos). Dempsey enseña cursos bilingües en inglés y español sobre las lenguas bíblicas y teología católica para diversas audiencias y universidades en los Estados Unidos.
Rebecca I. Denova, Ph D. es catedrática emérita de Cristianismo Primitivo en el Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Pittsburgh. En julio de 2021 se publicó su libro de texto titulado «The Origins of Christianity and the New Testament» (Wiley-Blackwell).
Escrito por Rebecca Denova, publicado el 02 marzo 2022. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.