Macao portuguesa

Mark Cartwright
por , traducido por Brenda Villalobos Arce
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Port of Portuguese Macao (by Bjoertvedt, CC BY-SA)
Puerto de la ciudad portuguesa de Macao Bjoertvedt (CC BY-SA)

Macao (también escrito Macau) se encuentra en una pequeña península, ubicada en el delta del río de las Perlas, al sur de China. Macao fue una colonia portuguesa durante más de cuatro siglos, desde aproximadamente 1557 hasta su devolución a la soberanía china en 1999. En ese periodo, fue uno de los puntos comerciales más importantes del Imperio portugués. Gracias a su posición geográfica, contó con un acceso privilegiado al mercado chino, lo que le permitió abastecer a esta región con productos como plata, pimienta y sándalo.

Lo relevante es que los comerciantes de Macao tenían acceso a los principales mercados de seda de China, lo que les permitió importar ese material fino y otros productos de alta demanda como la porcelana Ming, el almizcle y el oro para comercializarlos en Asia y Europa. Su auge como puerto comercial duró desde mediados del siglo XVI hasta mediados del siglo XVII; luego de ese periodo, empezó a enfrentar una competencia feroz por parte de otros comerciantes europeos, especialmente de origen británico y neerlandés. De la misma manera que su vecino Hong Kong, Macao le fue devuelto a China en 1999 y se convirtió en una Región Administrativa Especial de China.

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El Imperio portugués

Desde 1497-1499, cuando Vasco da Gama (hacia 1469-1524) navegó alrededor del cabo de Buena Esperanza, una hazaña que reveló nuevas rutas marítimas directas entre Europa y Asia, los portugueses centraban todos sus esfuerzos en construir un imperio territorial y comercial. La Cochín portuguesa (Kochi) se fundó en 1503; la región de la Goa portuguesa se estableció en 1510, y Malaca, ciudad ubicada en Malasia, fue conquistada en 1511. Los portugueses navegaban cada vez más hacia el oriente. En 1517, una flota partió desde Malaca con destino a la ciudad china de Guangzhou, más conocida por el nombre que le dieron los portugueses: Cantón. Esta intromisión portuguesa en tierras chinas no empezó con buen pie: los chinos hundieron dos embarcaciones portuguesas y ejecutaron a algunos expedicionarios. En ese entonces, China estaba gobernada por la dinastía Ming (1368-1644), caracterizada por una política aislacionista. Existía una marcada tensión por el comportamiento de algunos colonos; circulaban rumores de que practicaban el canibalismo, por lo que se desconfiaba de integrarlos en las redes comerciales de Asia Oriental. Los chinos vieron con malos ojos que los portugueses dispararan salvas de cañón al llegar, construyeran un fuerte sin permiso y cometieran otros errores diplomáticos.

En Macao, los portugueses tenían acceso a productos locales y un puerto consolidado para sus barcos mercantes.

La creación de Macao

Los portugueses no se dejaron intimidar por la hostilidad china y procedieron a negociar con ellos. Sin embargo, los expertos no terminan de ponerse de acuerdo, ya que existen muchas versiones sobre cómo se llevó a cabo esta negociación. Según una versión, entre 1555 y 1557, barcos portugueses armados con cañones ahuyentaron a los piratas que saqueaban la región. Como muestra de gratitud, las autoridades chinas les concedieron el derecho a establecer un centro de operaciones comerciales en su territorio. El área concedida fue Macao, que se encuentra en una pequeña península, cerca del delta del río de las Perlas, a 100 km (62 millas) de la ciudad de Cantón, en la China continental. Hong Kong se encuentra justo al otro lado del mismo estuario.

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Map of the Portuguese Commercial Empire, c. 1580
Mapa del Imperio comercial portugués, hacia 1580 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Otra perspectiva sobre estos hechos es que el Gobierno chino buscaba establecer contacto con mercantes que tuvieran acceso a productos procedentes del este de África y de la India. Por lo tanto, se autorizó que los portugueses establecieran una colonia en la península de Macao, pero se les prohibió construir fortificaciones. Por otro lado, al invertir en un asentamiento permanente, los portugueses tendrían acceso a productos locales y a un puerto consolidado para sus naves mercantes, lo que serviría como trampolín para navegar hacia el norte, rumbo a Japón, o hacia el sur, con destino a Indonesia. Se le atribuye al comerciante portugués Leonel de Sousa la obtención de un permiso especial concedido por las autoridades cantonesas para establecer el primer puesto comercial privado en Macao. Es importante mencionar que a muchos de los primeros comerciantes europeos se les permitió permanecer varias semanas en Cantón para participar en las famosas ferias de la seda, que se realizaban cada mes de enero y junio.

Sin importar cómo se formó y aunque existen diferencias respecto a lo ocurrido en otras colonias portuguesas, la creación de Macao se debió a la acción de mercaderes y misioneros; en cambio, las demás colonias surgieron gracias a las flotas financiadas por la Corona. Por esa razón, Macao no fue considerada una colonia portuguesa oficial hasta inicios del siglo XVII. Desde que llegaron los primeros mercaderes, con ideas afines, formaron una comunidad autónoma de jefes de familia o «moradores». Las autoridades chinas permitieron en gran medida que los portugueses administraran su propia jurisdicción a condición de que no intervinieran en los asuntos internos de China ni en sus actividades comerciales. En correspondencia, los chinos obtuvieron importantes ventajas gracias al abastecimiento de productos tan preciados como la pimienta de la India, la plata procedente de América y de Japón, y la madera de sándalo de Indonesia.

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Las naves portuguesas con licencia de la Corona transportaban sus mercancías desde Lisboa, Goa y Cochín hasta Macao.

Aunque Macao ocupa un territorio pequeño de apenas 5 km² (1.9 millas cuadradas), estaba en su mejor momento. Se convirtió en el puerto portugués más poblado y exitoso de Ásia oriental. En 1601, Macao tenía una población de 600 hombres portugueses, entre los cuales figuraban comerciantes, soldados y marineros; muchos de ellos se encontraban solo de paso. Hacia 1669, los residentes permanentes eran más de 300 hombres de familia o casados; muchos provenían de otras colonias, en especial de las que se encontraban en la India.

Los colonos obedecían a un gobernador, quien también se encargaba de los asuntos militares. El poder político estaba en manos del consejo municipal o câmara, una institución a la que el virrey de las Indias en Goa había concedido su carta de privilegios en 1586. En el año 1623, se designó el primer capitán general permanente de la colonia de Macao, quien actuaba como representante oficial del rey de Portugal. Dado que la colonia surgió como un centro de actividad mercantil, la câmara ejercía control absoluto sobre las finanzas de Macao y gozaba de autonomía en ese ámbito frente a los funcionarios de la Corona portuguesa. Además, la câmara intervenía en los asuntos diplomáticos; era la única entidad autorizada para negociar con los representantes del emperador chino, sin pasar por el gobernador ni por otro funcionario.

Portuguese Macao Map
Mapa de la ciudad portuguesa de Macao Sémhur (CC BY-SA)

El obispo era la persona encargada de servir como guía espiritual de la comunidad. En 1568, Don Belchior Carneiro fundó un hospital en Macao: la Santa Casa da Misericórdia. Este hospital ayudaba a los pobres y realizaba obras de caridad. Además, se construyó un colegio jesuita, una catedral, un monasterio y, por lo menos, dos conventos, que se encargaban de brindar educación a los huérfanos y asistencia a mujeres vulnerables.

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Durante los siglos XVII y XVIII, Macao sirvió como base para la labor de los misioneros católicos en el este asiático; en especial, para la orden de los jesuitas. Sin embargo, su labor se topó con muchas dificultades, ya que las autoridades chinas impusieron restricciones a la conversión de la población china al cristianismo en territorio de la colonia.

Comercio

Las redes comerciales de Portugal crecían a la par de su imperio. En Asia, las especias y otras mercancías se intercambiaban por oro, plata, finos tejidos y arroz. Las naves portuguesas con licencia de la Corona transportaban sus mercancías desde Lisboa, Goa y Cochín hasta Macao. Aparte de esta ruta comercial intercontinental, la presencia portuguesa en Macao les permitió participar en el lucrativo intercambio comercial del Sudeste Asiático, en el que formaban parte China, Japón, Malasia e Indonesia.

Existía una presencia comercial portuguesa permanente establecida en Nagasaki, Japón. Cada año, desde 1555 hasta 1618, zarpaba de Macao a Japón un único y gran barco de carga, conocido como el «Gran Barco» (cuyo punto de partida anterior era Goa). Desde 1619 hasta 1639, este barco de carga fue reemplazado por una flota de barcos más pequeños. Una enorme flota de carracas de carga que navegaban entre Macao y Nagasaki tenía solo capitanes chinos, pero las naves iban llenas de mercancías y de comerciantes de origen portugués. Estas carracas aparecen representadas en pinturas sobre lienzo japonesas de la época.

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Las naves mercantes navegaban con regularidad desde las Islas de las Especias (Molucas) en Indonesia hacia Macao, de Goa hacia Macao y de Macao a Indonesia, Siam y Timor. El puerto de Macao formó fuertes lazos comerciales con Manila, en las Filipinas, una actividad que alcanzó su apogeo en el siglo XVIII. Así, recorrían los océanos con mercancías muy preciadas como la seda en bruto y telas de seda (de China), nuez moscada y clavos de olor (de las Islas de las Especias), madera de sándalo (de Timor), barniz (de Pegu/Bago en Birmania), plata, pinturas en lienzo, kimonos y espadas (de Japón), telas de algodón, pimienta y marfil (de la India), canela (de Sri Lanka, entonces conocida como Ceilán) y diamantes (de Borneo). Macao se benefició de un monopolio casi total sobre productos como la pimienta destinada al mercado chino y del comercio de madera de sándalo de Timor. Lo mismo ocurría en sentido opuesto: desde Macao se enviaban mercancías como la porcelana Ming, madreperla, perlas, almizcle, oro, té y una gran variedad de raíces y hierbas medicinales chinas con destino a Goa y Lisboa.

La sociedad macaense

Los negocios en Macao resultaron de maravilla para los mercaderes portugueses. Al igual que en otras colonias, los ciudadanos nacidos en Europa integraban la aristocracia de Macao; un escalón más abajo se situaban los europeos nacidos en territorio de la Corona portuguesa, y por debajo de ambos, se encontraban las personas de ascendencia mixta. Las personas que integraban la clase alta de Macao vivían en grandes mansiones decoradas con los muebles más finos y piezas de arte que se encontraban en el lugar. Las personas esclavizadas, africanas y chinas, trabajaban como servidumbre en estas residencias.

La presencia de mujeres europeas en Macao era muy escasa: solo se tiene constancia de una mujer registrada como habitante en la década de 1630. Ante esta situación, los hombres portugueses solían casarse con mujeres de origen asiático, muchas de ellas en condición de esclavas o «compradas» expresamente para ese fin. Por lo general, estas mujeres provenían de Japón o de Malasia. A los hijos nacidos de estos matrimonios se les ponía un nombre portugués; los bautizaban y los criaban siguiendo las enseñanzas de la fe católica. El portugués era la lengua oficial; sin embargo, la población surgida de estos matrimonios mixtos era bilingüe. Asimismo, la cultura empezó a integrar elementos europeos con expresiones locales, en particular, en la gastronomía y la vestimenta. Al establecerse como residentes permanentes en el territorio de Macao, los chinos también se dedicaron a desarrollar actividades comerciales. De hecho, la mayoría de las pequeñas empresas como bazares y tiendas de artesanías que abastecían las necesidades de la población local estaban dirigidas por ellos.

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Rivales europeos

A partir del siglo XVII, el interés de los británicos y neerlandeses se dirigió hacia Asia Oriental, lo que truncó los planes de Portugal de consolidar un monopolio comercial en la región. Ambos rivales europeos crearon asociaciones comerciales eficientes. En 1601, al apoderarse de una flota neerlandesa en Tidore (en el archipiélago de las Islas de las Especias) y en Macao, los portugueses ejecutaron a toda la tripulación. No obstante, esta acción solo sirvió para reforzar la determinación de sus rivales europeos. Ambos bandos se declararon la guerra mutuamente. A finales del siglo XVI, los neerlandeses asumieron el control de las Islas de las Especias y lanzaron ataques contra Macao en 1622 y 1626. Fue tanto el daño que se causó a los intereses portugueses, que permitió al Imperio neerlandés apoderarse sucesivamente de Malaca (1641), Colombo (1656) y Cochín (1663). En consecuencia, solo quedaron bajo dominio portugués dos colonias en esa región: Macao y Timor.

Las relaciones entre Portugal y Japón se volvieron tensas desde 1639, periodo en el que el shogunato Tokugawa estaba en el poder (1603-1868). Desde que las autoridades militares de Japón comenzaron a desconfiar de los extranjeros, se ordenó la expulsión de los portugueses del territorio japonés y se suspendió el intercambio comercial con lugares como Macao. Fue entonces cuando los portugueses enviaron a sus representantes ante el shogun de Tokugawa para negociar una nueva alianza comercial. Sin embargo, la misión resultó desafortunada: los embajadores fueron ejecutados y el acuerdo comercial nunca se restableció.

Portuguese Macao Panorama
Panorama de Macao bajo dominio portugués Unknown Artist (Public Domain)

En este periodo, al menos, los portugueses mantuvieron una relación estrecha con los chinos. Macao envió refuerzos a cinco expediciones, como mínimo, para ayudar a la dinastía Ming en su lucha contra los manchúes entre 1621 y 1647. Sin embargo, las rivalidades entre las dinastías Ming y Qing tuvieron repercusión en Macao en las décadas de 1650 y 1660: se ordenó a la población costera instalarse tierra adentro. Además, el número de comerciantes chinos en Indonesia aumentó, lo que generó competencia en mercados donde los portugueses habían sacado provecho de un monopolio casi total. Para rematar, en 1684, las autoridades chinas establecieron intercambios comerciales con otras naciones europeas (los Países Bajos, el Reino Unido y Francia) con la condición de que estas operaciones se realizaran directamente con comerciantes chinos. Estos comerciantes europeos centraron primero su interés en el té y, más tarde, en el negocio del opio. Las autoridades chinas estaban interesadas en controlar a los comerciantes europeos, y en 1757 se estableció que estos comerciantes solo podían asentarse en un único punto dentro del territorio chino: Macao.

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Etapa final

Macao siguió prosperando como puerto comercial, incluso cuando su época de apogeo quedaba como un recuerdo muy lejano. A mediados del siglo XVIII, la colonia contaba con una población de 30.000 personas: la mayoría eran de origen chino, pero también había una presencia notable de comunidades europeas y de otras regiones de Asia Oriental, lo que le daba un carácter cosmopolita.

Los recursos económicos de la colonia se vieron gravemente afectados por dos factores principales: la sedimentación progresiva de su puerto y el auge comercial y portuario de la ciudad vecina de Hong Kong.

En 1808, los británicos ocuparon Macao durante un breve periodo, aunque en ese momento era considerado territorio de China, desde el punto de vista de sus autoridades. Cuando la noticia llegó a los oídos del emperador chino, este les ordenó a los británicos que se retiraran de Macao. Al no querer iniciar una guerra con un socio comercial importante y principal abastecedor de alimentos para la colonia, los británicos (representantes de la Compañía Británica de las Indias Orientales) se retiraron 4 meses después de su llegada.

Los barcos mercantes británicos solían hacer escala en Macao cuando se dirigían a Cantón a medida que avanzaba el siglo XIX. Durante ese periodo, Macao entró en decadencia y sufrió abandono al igual que otros enclaves del imperio portugués. Además, los recursos económicos de la colonia se vieron gravemente afectados por dos factores principales: la sedimentación progresiva de su puerto y el auge comercial y portuario de la ciudad vecina de Hong Kong.

En 1951, el gobierno portugués declaró Macao como «Provincia de Ultramar». En 1987, las autoridades portuguesas acordaron que Macao volvería a China en 1999. No obstante, ninguna de las dos partes podía demostrar con documentos históricos que China hubiera cedido Macao en un primer momento. Parte del acuerdo establecía que Macao conservara su sistema capitalista durante aproximadamente cincuenta años. Al igual que Hong Kong, Macao se convirtió en una Región Administrativa Especial de la República Popular China. Finalmente, en 2005, la UNESCO declaró los edificios históricos de Macao (catedrales, iglesias y casas) Patrimonio de la Humanidad.

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Estilo APA

Cartwright, M. (2026, julio 17). Macao portuguesa. (B. V. Arce, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19861/macao-portuguesa/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Macao portuguesa." Traducido por Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, julio 17, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19861/macao-portuguesa/.

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Cartwright, Mark. "Macao portuguesa." Traducido por Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, 17 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19861/macao-portuguesa/.

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