Chacchoben es un sitio maya que data aproximadamente del año 700 d.C., ubicado en el estado de Quintana Roo, México. En su época, fue un importante y extenso centro urbano religioso, pero la ciudad fue abandonada hacia el 900-950, en la misma época que las demás grandes ciudades mayas, y poco a poco quedó cubierta por la selva circundante. Las ruinas fueron descubiertas en 1942 por un agricultor que construyó su casa cerca y protegió el sitio hasta 1972, cuando un arqueólogo estadounidense lo encontró y lo dio a conocer al gobierno. El nombre Chacchoben es una designación moderna que significa «Lugar del maíz rojo». Se desconoce el nombre original de la ciudad en la antigüedad.
El sitio, que fue excavado de manera parcial, cuenta con cuatro grandes templos, las ruinas del mercado y la zona residencial. Otras estructuras permanecen cubiertas por la vegetación, pero han sido identificadas en principio como templos, lo que indica que Chacchoben fue en su momento un importante centro religioso. Una muestra del tamaño de la ciudad es que una de las enormes estructuras excavadas en el lugar está designada como Templo 24. Los arqueólogos señalan que este número corresponde únicamente a los templos identificados hasta ahora, sin representar el total posible y sin considerar otros edificios. Objetos como quemadores de incienso hallados en uno de los templos son evidencia de que la gente siguió visitando y rindiendo culto en el sitio mucho tiempo después de su abandono. En la actualidad, Chacchoben es un parque arqueológico abierto al público.
El sitio muestra evidencias de ocupación humana que se remontan alrededor del año 200 a.C., aunque la zona circundante, conocida como la Región de los Lagos, había sido habitada mucho antes, hacia el 1000 a.C. Los lagos, lagunas y pantanos proporcionaban agua dulce, pescado y animales de caza, y es probable que al principio, los constructores de la ciudad vivieran en pequeñas chozas de techo de paja. En algún momento alrededor del año 700, la ciudad fue completada, pero se desconoce por qué se construyó un complejo tan extenso y cuál era exactamente su importancia religiosa. Al igual que en otros sitios mayas, las razones de su abandono tampoco están claras, aunque podrían haber estado relacionadas con la sobrepoblación, el uso excesivo de la tierra o la conquista militar.
Un aspecto inusual de Chacchoben, además de la ausencia de ornamentación, es que no cuenta con inscripciones.
Chacchoben fue construido con el estilo arquitectónico Petén, presente en sitios más famosos como Uxmal y Palenque, pero con una diferencia notable: las estructuras no tienen ornamentación. Los edificios y templos de sitios mayas como Tulum, situado a solo 177 km (110 millas) al norte, Uxmal, Chichén Itzá y muchos otros están muy ornamentados, mientras que los de Chacchoben son austeros. Aunque es posible que los templos y otras construcciones que aún no han sido descubiertos presenten decoraciones tan elaboradas como las de otros sitios, esto parece poco probable, ya que las estructuras que se excavaron, claramente de gran importancia, carecen de tales detalles.
Las estructuras y áreas excavadas en el sitio son:
Templo 24 y Plaza B,
la Gran Plaza,
el Gran Basamento,
el Templo de las Vasijas,
el Templo 1,
el Templo de las Vías.
En la actualidad, estos edificios están rodeados por la selva, pero en su momento formaban solo una pequeña parte de un vasto complejo de templos, viviendas y centros administrativos.
El Templo 24 es una enorme pirámide escalonada construida en el estilo arquitectónico del período Clásico maya (250-950) y está ubicado en la Plaza B. Los mayas perfeccionaron el uso del cemento hidráulico antes del año 250 a.C. Los hornos convertían su abundante suministro de piedra caliza en polvo de cemento que, al mezclarse con agua, piedras y arcilla, se transformaba en concreto. El Templo 24 muestra la habilidad de los antiguos constructores en el uso preciso del concreto entre las capas de piedra.
Cuando un nuevo gobernante ascendía al trono, construía su palacio y templo sobre las obras del rey anterior. Esto representaba una demostración práctica de poder, ya que el nuevo rey dominaba al anterior, pero también podía tener un significado simbólico, pues el nuevo monarca reconocía la base de poder sobre la cual se apoyaba. El Templo 24 sigue este modelo, porque la estructura actual está construida sobre una más antigua.
En muchos sitios, como Kohunlich, los arqueólogos pueden datar una ciudad gracias a las inscripciones que dejaron en estas estructuras las diferentes series de gobernantes. Otro aspecto inusual de Chacchoben, además de la falta de ornamentación, es que no tiene inscripciones. Se sabe que el Templo 24 fue construido sobre un templo anterior únicamente por la diferencia en la antigüedad del concreto y un cambio en el patrón de colocación de las piedras.
La Plaza y los templos del Gran Basamento
La Gran Plaza fue el mercado y el centro de la ciudad, dividida por una avenida amplia. Las ruinas de los antiguos puestos del mercado y las residencias de la clase alta aún son visibles a ambos lados de esta vía, aunque muchas están cubiertas por la vegetación. Las ciudades mayas comerciaban entre sí y, probablemente, en el mercado de la ciudad se ofrecían productos importados, pero, al igual que hoy en día, estos eran más caros y solo accesibles para la clase alta. Los bienes que se vendían de manera regular en el mercado eran principalmente las necesidades cotidianas y algunos pequeños lujos al alcance de la mayoría.
La clase alta en cualquier ciudad maya vivía en casas de piedra en el centro, mientras que los pobres de clase baja tenían sus hogares en chozas de techo de paja en las afueras de la ciudad. Este mismo patrón es evidente en Chacchoben, donde las casas de piedra que bordean la calle principal pertenecían a los ciudadanos más ricos. Aunque hoy la plaza parece angosta debido al avance de la selva, en su época era bastante amplia e incluía la cancha de juego de pelota, una característica común en las ciudades mayas, donde se practicaba el juego mesoamericano conocido como pok-a-tok.
La astronomía y la astrología tenían igual importancia para los mayas, y sus ciudades estaban construidas de acuerdo con alineaciones planetarias.
Una amplia escalinata, tallada directamente en la roca de la colina cercana, conduce desde la Gran Plaza hasta el llamado Gran Basamento, una meseta donde se encuentran el Templo de las Vasijas, el Templo 1 y algunas ruinas de los cimientos de edificios más pequeños. La astronomía y la astrología tenían igual importancia para los mayas, y sus ciudades fueron construidas siguiendo alineaciones planetarias. En la cima de estas escaleras hay dos pilares de piedra conocidos como Los Gemelos. Uno de los pilares tiene un agujero perforado que enfoca la luz del sol poniente durante el solsticio de invierno en una pequeña área de la Gran Plaza. Los arqueólogos creen que en ese lugar hubo una estatua o estela que era iluminada por ese rayo de sol. De manera similar, en el solsticio de verano, la luz del amanecer se enfoca a través de la cima del Templo 1, iluminando un lugar ahora vacío en el suelo durante cinco minutos completos.
La meseta del Gran Basamento fue un sitio importante para los rituales religiosos realizados en el Templo 1; las diversas copas, jarras, cuencos y platos usados en estos rituales se guardaban en el cercano Templo de las Vasijas. Los edificios más pequeños, que hoy son apenas unas piedras, contornos en la tierra o muros de cimientos, probablemente fueron las viviendas de los sacerdotes y trabajadores del templo.
La religión maya estaba completamente integrada en la vida cotidiana de su pueblo. Los dioses siempre estaban presentes, pero vivían en lo alto de las montañas o en el interior de cuevas profundas, separados de los seres humanos. Los mayas construyeron sus enormes pirámides en el centro de sus ciudades como montañas artificiales, que eran las casas de los dioses, y colocaron los templos en la cima. Se creía que los dioses reconocerían estos monumentos como sus hogares naturales y vivirían entre la gente.
También crearon cuevas artificiales dentro de estos monumentos por la misma razón. Estas «cuevas» a veces eran tumbas, pero con mayor frecuencia eran pequeños templos con altares para ofrendas sacrificiales. Como en muchas culturas antiguas, los mayas creían que los dioses los proveían y cuidaban constantemente, pero, a diferencia de la mayoría, los dioses no ofrecían a nadie la garantía de una vida eterna de dicha en el más allá.
Para los mayas, la vida era un viaje que no terminaba cuando el cuerpo moría. El alma continuaba viviendo y viajaba al oscuro inframundo de Xibalbá. En esta tierra de noche eterna, el alma debía encontrar su camino a través de laberintos, evitar las trampas y engaños de las deidades del inframundo, y localizar el árbol de la vida, cuyas raíces crecían profundamente en la tierra sombría. Una vez que el alma alcanzaba el árbol, podía escalar a través de las nueve capas de oscuridad para emerger de nuevo en la tierra y luego seguir subiendo hasta el paraíso.
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Solo estaban exentas de este viaje las almas de las mujeres que morían al dar a luz, las víctimas sacrificadas voluntariamente, los guerreros que fallecían en batalla, los atletas que morían jugando al pok-a-tok y los suicidas. Los mayas consideraban el acto de suicidio racional y honorable, e incluso tenían una diosa, Ixtab, dedicada al cuidado de estas almas.
Para los mayas era suficiente que los dioses les dieran vida y sustento durante su existencia; no esperaban que siguieran guiando a alguien después de la muerte. Esa tarea recaía en otros, como las almas de los familiares fallecidos, entidades sobrenaturales o perros espirituales. Los perros eran muy valorados por los mayas; aunque también eran una fuente de alimento, se les consideraba especiales debido a su relación con lo divino. El perro no era completamente salvaje ni totalmente domesticado, por lo que se veía como un vínculo entre el mundo humano y el de los dioses.
Se cree que en el Templo 1 se realizaban sacrificios, incluidos sacrificios humanos. Como la sangre se consideraba el alimento de los dioses, esta se recogía en cuencos o jarras traídos desde el Templo de las Vasijas y luego se «alimentaba» a una estatua o imagen de un dios en el Templo 1.
Al bajar las escaleras desde el Gran Basamento y recorrer la antigua calle principal, se llega al Templo de las Vías, dedicado a los espíritus guardianes que asistían a cada individuo a lo largo de su vida. En la creencia maya, las Vías (también conocidas como Wayobs) son espíritus protectores que guían a los vivos. Los mayas creen que cada día tiene una energía particular que favorece una actividad u otra. Si la energía del día es propicia para el trabajo, la persona será más productiva; si está mejor orientada hacia la recreación, entonces será un día más adecuado para descansar. Cada persona tiene una Vía que la acompaña durante su vida, alertándola sobre la energía del día y guiándola también en el más allá a través de Xibalbá.
Las Vías aparecen en los sueños con mensajes del mundo espiritual y, en el sueño, se es llevado al Wayib (el lugar de los sueños), donde se puede conversar con los dioses y las almas de los difuntos. El Templo de las Vías podría haber sido una casa de incubación, similar a las que tenían los antiguos egipcios, a la que se acudía en busca de la solución a un problema.
En el antiguo Egipto, si una mujer tenía dificultades para concebir, acudía a una casa de incubación dedicada al dios de la fertilidad Bes, donde él la visitaba y se encargaba del problema. De manera similar, un maya podía visitar el Templo de las Vías para establecer un contacto más claro con su Vía particular, resolver alguna dificultad o recibir un mensaje sobre el futuro.
Chacchoben siguió siendo un lugar de peregrinaje importante incluso después de que se abandonara la ciudad. Durante las excavaciones, se descubrieron quemadores de incienso en el Templo de las Vías que datan desde alrededor de 950 hasta 1518, cuando llegaron los exploradores españoles y los misioneros. Aunque no hay ninguna documentación que respalde esta afirmación, es posible que Chacchoben fuera un centro religioso tan significativo como el de Tantum Cuzamil en la hisla de Cozumel, hoy en día conocido como San Gervasio, donde en una ocasión la diosa Ixchel le habló al pueblo desde una estatua.
Tantum Cuzamil fue el sitio de peregrinación más popular en la época de los antiguos mayas y esto está bien documentado. Sin embargo, los quemadores de incienso y otros objetos encontrados en Chacchoben sugieren fuertemente que el sitio tenía una profunda importancia religiosa para las personas de la región, quienes continuaron realizando peregrinaciones, al menos a este templo, mucho tiempo después de que la ciudad fuera abandonada y la selva y los animales salvajes la reclamaran. Por lo tanto, este sitio pudo haber sido igual o incluso más popular que Tantum Cuzamil.
Descubrimiento
Con la colonización europea de América a partir del siglo XVI y la consecuente conversión de los mayas al cristianismo, Chacchoben fue olvidado y desapareció bajo enredaderas, árboles, musgo y otra vegetación. En 1942, un hombre llamado Servilliano Cohuo, un maya yucateco, buscaba un lugar para iniciar su granja. Se adentró en las afueras de la selva y se encontró en medio de una antigua ciudad oculta bajo siglos de vegetación. Cohuo despejó una parte del sitio, construyó su casa, aró la tierra y comenzó su granja. Se casó y tuvo hijos que crecieron jugando en las ruinas como si fueran su patio trasero.
Años después, en 1972, el doctor Peter Harrison, un arqueólogo estadounidense, sobrevolaba la región en helicóptero cuando notó algo extraño en la topografía bajo él: había grandes colinas en una zona que de otro modo era plana. Harrison decidió explorar el área y encontró a Cohuo y su familia. Cohuo se mostró muy dispuesto a mostrarle el sitio al arqueólogo, aunque no pudo contarle nada sobre su historia.
Fue Harrison quien primero dató la ocupación humana en la zona circundante alrededor del año 1000 a.C. y el desarrollo estructural temprano del sitio hacia el 200 a.C. Cohuo le dio permiso a Harrison para informar al gobierno mexicano sobre la existencia de las ruinas, y Harrison lo hizo, solicitando que a Cohuo se le permitiera permanecer en su granja por el resto de su vida. Luego, Harrison realizó la primera excavación profesional del sitio y elaboró su mapa.
En 1978, Cohuo fue nombrado guardián oficial de Chacchoben mientras las excavaciones continuaban descubriendo más de la antigua ciudad y atraían la curiosidad de los visitantes. Cohuo falleció en 1991 y, con su muerte, su familia tuvo que abandonar su hogar y fue reubicada en un lugar cercano. En 1994, el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México asumió la responsabilidad de excavar y restaurar el sitio.
Fue abierto al público en 2002 y desde entonces ha ganado popularidad como atracción turística. El significado que tenía la antigua ciudad para sus constructores sigue siendo desconocido, ya que las magníficas ruinas que se alzan en la selva mexicana permanecen hasta ahora silenciosas al respecto. Pero precisamente eso es lo que hace que el sitio resulte tan atractivo para los visitantes: a la gente le encantan los misterios, y hay pocos sitios mayas tan enigmáticos como Chacchoben.
Nota del autor: Algunos aspectos de este texto aparecieron en el artículo The Mysterious Treasure of Chacchoben (Los misteriosos tesoros de Chacchoben ), escrito por Joshua J. Mark y publicado en la revista Timeless Travels Magazine, verano de 2017.
Estudiante avanzada de traducción con experiencia en proyectos terminológicos junto a la OMPI. Interesada en la traducción especializada y en facilitar el acceso multilingüe a contenidos culturales y educativos.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 29 enero 2019. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.