Recintos amurallados, pabellones elevados, columnas y revestimiento de madera, tejas amarillas vidriadas, jardines, una cuidadosa aplicación del urbanismo y el uso del espacio son características esenciales de la arquitectura de la antigua China, y muchas de ellas aún cumplen un papel importante en la arquitectura moderna de Asia Oriental. Los arquitectos se vieron influidos por ideas de la India y el budismo, de donde son originarios, pero, a lo largo de los años, China mantuvo una constancia sorprendente en la apariencia fundamental de los edificios e inspiró gran parte de la arquitectura de otros Estados vecinos del este asiático, en especial Japón y Corea. Pese a que en la actualidad se conservan pocos edificios de la antigua China, es posible reconstruirlos basándose en modelos de arcilla, descripciones de textos contemporáneos y representaciones artísticas como pinturas, murales y vasijas de bronce grabadas.
Características principales
La arquitectura china se ha mantenido constante a lo largo de la historia del país. Desde la región de la meseta de Loes, se utilizaron los mismos tipos de materiales y estructuras durante siglos. Siempre se prefirió la madera antes que la piedra, y para los tejados las tejas de cerámica vidriada. El edificio más común, en especial para las estructuras de gran tamaño utilizadas por la élite o para fines públicos, como templos, salones y torres de entrada, se construía sobre una plataforma elevada de tierra compacta y revestida de ladrillo o piedra. Los primeros modelos datan de la dinastía Shang (en torno a 1600 - 1046 a.C.), las cuales se ampliaron con el tiempo, añadiéndoles niveles para crear impresionantes terrazas escalonadas. Los ejemplos de cimientos de tierra en los yacimientos de Erlitou, datados entre 1900 y 1550 a.C., varían en tamaño desde los 300 hasta los 9.600 metros cuadrados y, a menudo, cuentan con tuberías de cerámica subterráneas para el alcantarillado.
Los edificios chinos usaban colores brillantes: bermellón para los pilares, amarillo para las tejas vidriadas y verde para las partes decorativas como los soportes bajo los aleros.
El tipo de construcción más común contaba con postes de madera espaciados que se reforzaban con vigas transversales horizontales. Para una mejor protección del edificio contra los terremotos, se utilizaban muy pocos clavos y las uniones entre las piezas de madera se entrelazaban mediante mortajas y espigas, lo que proporcionaba mayor flexibilidad. Los postes de madera de la arquitectura anterior sostenían un tejado de paja, que posteriormente evolucionó a un tejado de tejas a dos aguas con esquinas ligeramente curvadas hacia afuera y arriba. Para el siglo III d.C.,los tejados a cuatro y dos aguas eran frecuentes. No existe evidencia de cúpulas en la arquitectura china, que eran innecesarias para las estructuras de madera, aunque las tumbas de piedra y ladrillo de diversos periodos sí incluyen portales arqueados y techos abovedados o con ménsulas.
Para distribuir el peso del tejado sobre los postes de madera que lo soportaban y permitir que se extendiera más allá de la superficie del edificio en sí, se desarrolló el dougong, un soporte que conecta la parte superior del poste con la viga horizontal del tejado. Es probable que el diseño de los tejados que sobresalen de los muros del edificio, rasgo característico de la arquitectura asiática, tuviera como objetivo proteger las columnas de madera y sus bases de los daños causados por la lluvia. En un deseo de crear un espacio más abierto en el interior del edificio, se utilizaron menos columnas y la estructura del tejado se intrincó para distribuir aún más el peso, lo que se logró combinando soportes con vigas transversales y en voladizo bajo los travesaños del tejado. Además, en el exterior, los edificios chinos lucían colores brillantes como pintura bermellón en pilares y balaustradas, amarillo para las tejas vidriadas y verde para los elementos decorativos como las ménsulas bajo los aleros.
Los templos budistas seguían la misma fórmula descrita anteriormente. A pesar de que hoy en día no se conserva ninguno, aún se pueden ver ejemplos en el complejo de templos Horyuji del siglo VII d.C. y en el complejo Kofukuji, ambos cerca de Nara, en Japón, que imitaron fielmente la arquitectura de los templos de Chang'an, la capital de la dinastía Tang. La mayoría de los templos se construían con una orientación precisa, y los edificios se asentaban sobre una plataforma elevada de no menos de un metro de altura, Los edificios secundarios se disponían simétricamente alrededor del templo principal, que podía tener más de una planta, una rareza en la arquitectura china.
El signo más evidente de la influencia India en la arquitectura china es la construcción de pagodas. Derivada de la estupa, los arquitectos chinos hicieron la estructura de las pagodas mucho más majestuosa y añadieron más pisos, a menudo hasta doce. Sin embargo, las torres eran solo para exhibición y los diferentes pisos no tenían ningún uso real; de ahí la reducción de tamaño en cada piso sucesivo y la imposibilidad de acceder a ellos. Las balaustradas que se solían añadir en cada piso no eran más que parte de la ilusión de que cada piso era accesible.
Las pagodas se construían con madera alrededor de una columna central, también de madera, y no fue hasta más tarde que se utilizó la piedra y el ladrillo. Pero la madera resurgió cuando se dieron cuenta de que podían alcanzar una mayor altura con este material. También es muy probable que recubrieran las pagodas con yeso de cal para imitar las estructuras de piedra que habían copiado de la India. La pagoda también inspiró la idea de las torres monumentales para marcar las tumbas. Estas suelen ser estructuras cuadradas de varios pisos, en ocasiones con ventanas en cada nivel que, de nuevo, creaban la ilusión de accesibilidad y no tenían ninguna función específica, salvo la de causarle impresión al observador desde la distancia. Un buen ejemplo es la pagoda funeraria de Xuanzang del siglo VIII d.C., en la provincia de Henan.
Por tanto, en general la arquitectura china fue extremadamente constante. Uno de los pocos avances consistió en simplificar las vigas del tejado para aliviar la estructura y el aumento de la altura de los pilares de soporte para conseguir una proporción más distinguida entre la altura y anchura. Los tejados se curvaron más en las esquinas. Otro cambio vino con la adición de tejas decorativas y figuras como dragones en los extremos y cumbreras de los tejados. El peso adicional de estas se compensó mediante un mejor diseño de los soportes del tejado y la agrupación de cuatro columnas sobre una misma, empleando más vigas en voladizo y el uso de capiteles de columnas más anchas.
Planificación urbana
La planificación urbana era de especial interés para los chinos y se podía apreciar en sus dos capitales más longevas, Luoyang y Chang'an. Allí, las ciudades se trazaban con amplias avenidas y calles secundarias más pequeñas que se cruzaban en ángulo recto, creando una alfombra de rectángulos precisos. Toda la zona, unas 8.000 hectáreas, estaba rodeada por una muralla inclinada que podía alcanzar los 10 metros de altura. Puertas con torres daban acceso a la ciudad; Luoyang tenía 12.
La ubicación de los edificios se determinaba según el entorno. Muchos edificios importantes y palacios reales se alineaban en un eje norte-sur, con la entrada principal orientada al sur. Si un edificio constaba de diferentes partes, todas unidas por patios intermedios, estas se alineaban en el mismo eje una tras otra. Las estructuras menos relevantes se construían en los lados este y oeste de los edificios principales.
La relación entre los edificios y las estancias dentro de ellos, también era de importancia para los chinos. La arquitectura servía para expresar jerarquías sociales y políticas, como expresa el historiador M. E. Lewis:
Desde los tiempos más remotos, el poder político chino se articuló en términos de la autoridad del interior sobre el exterior. Los templos, palacios y casas en la China primitiva y a lo largo de su historia estaban amurallados por fuera, y los primeros edificios que se encontraban al cruzar la puerta eran los más públicos, donde los hombres realizaban sus negocios. Aquí, los «interiores», es decir, los miembros de una familia o el gobernante y su séquito, recibían a la gente del exterior. A medida que un visitante se desplazaba hacia la parte trasera, los edificios se volvían más interiores y privados, y el acceso a ellos se restringía. En un complejo residencial, estos edificios eran las habitaciones privadas de los hombres y mujeres de la casa. En un palacio imperial, estos edificios eran las residencias del emperador, que en la dinastía Han se convirtieron en la sede de la corte interior. (163)
En cuanto a los complejos palaciegos imperiales de las sucesivas dinastías, el desplazamiento del exterior al interior implicaba cruzar varios patios intermedios, donde en cada perímetro había funcionarios que recibían y examinaban al visitante e iban limitando cada vez más el derecho de acceso. Por eso, el palacio del emperador acabaría adquiriendo el sobrenombre de «Ciudad Prohibida», por lo que «el poder y el prestigio se caracterizaban por la capacidad de adentrarse cada vez más en el santuario de la presencia imperial» (Lewis, 164). Los enormes e impresionantes palacios reales dominaban la capital y se convirtieron en un símbolo de la presencia, aunque invisible, del emperador chino.
Las pequeñas viviendas privadas solían construirse con barro seco, piedras toscas y madera. Las casas más antiguas son cuadradas, rectangulares u ovaladas. Tenían techos de paja (por ejemplo, fardos de caña o paja) sostenidos por postes de madera, cuyos agujeros para los cimientos aún son visibles. Restos del periodo Yangshao (5000 - 3000 a.C.) indican que las casas se construían con un nivel subterráneo. Las casas de Banpo, Shaanxi, se encontraban hundidas a unos 60 - 70 cm bajo tierra, pero en otros lugares (por ejemplo, en Anyang) alcanzaban hasta tres metros bajo tierra. Con frecuencia, las aldeas consistían en un conjunto de cinco viviendas construidas alrededor de un patio compartido. Algunas casas eran bastante grandes (16 × 15 metros). Los interiores contaban con un hogar y superficies elevadas para las camas; a veces, el suelo estaba cubierto de arcilla blanca o amarilla y muchos tenían pozos de almacenamiento. Las casas en zonas propensas a inundaciones, como en la parte baja del río Yangtsé, se construían sobre pilotes. Este tipo de casas elevadas están representadas en vasijas de bronce grabadas.
Los edificios que le siguieron presentan columnas que se sostienen sobre bases de piedra o bronce, situadas por debajo del nivel del suelo, sobre un pozo relleno de grava. Contaban con tejados inclinados desencillas tejas de terracotacon perforaciones o nudos que facilitaban el encaje. Su diseño se puede reconstruir a partir de las maquetas de arcilla de los edificios que se solían encontrar en las tumbas de la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.). Estas maquetas suelen ser de granjas modestas construidas alrededor de un pequeño patio interior y, en ocasiones, con un recinto para animales.
Las casas privadas chinas en las ciudades imperiales contaban con varias habitaciones interconectadas y el edificio estaba protegido de la calle por un muro alto.
Existen indicios de arquitectura alternativa a la común de madera y adobe seco. En algunos casos, los espacios entre columnas de madera se rellenaban con paneles de madera lacada en lugar de adobe. Dichos paneles estaban tallados e incrustados; en Xiaotun se han encontrado ejemplos que han perdurado. Por otro lado, las tumbas de Henan durante los siglos II y I a.C. se construyeron con ladrillos huecos de arcilla, al igual que las murallas y las torres de vigilancia de la época, y parece razonable suponer que el mismo material se empleaba en cierta arquitectura doméstica, aunque la madera fuese el material preferido.
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Las casas privadas chinas en las ciudades imperiales contaban con varias habitaciones interconectadas entre sí y el edificio estaba protegido de la calle por un muro alto. La calefacción se proporcionaba mediante tuberías subterráneas. Las casas en zonas más rurales y regiones más cálidas, tenían habitaciones que daban directamente a la calle o a los campos.
Arquitectura rupestre
Los santuarios rupestres chinos consisten en una sola cámara rectangular excavada en la roca, junto con numerosos nichos excavados en las paredes. Se accedía a la fachada mediante una escalera excavada en la roca o de madera, y muchas cuevas estaban conectadas por pasarelas y galerías.
Las grutas de Longmen (también conocidas como cuevas de Longmen) son tal vez el conjunto más famoso y están compuestas por cientos de santuarios y esculturas, principalmente budistas, creados a partir del siglo V d.C. Están ubicadas cerca de la antigua capital, Luoyang, y fueron talladas, utilizadas y ampliadas por varias dinastías chinas, en particular las dinastías Wei del Norte y Tang. Fueron esculpidas en los acantilados de piedra caliza que bordean el río Luo, sitio que alberga santuarios rupestres, esculturas de figuras de tamaño superior al natural e innumerables inscripciones de elegías y oraciones. Las figuras talladas en la roca de Longmen pueden alcanzar una altura de más de 17 metros y representan budas, bodhisattvas y demonios guardianes.
En las cuevas de Yungang, cerca de la actual ciudad de Datong, se puede contemplar otro impresionante conjunto de santuarios y esculturas budistas. Creadas también por los Wei del Norte, el primer grupo de las 53 cuevas se excavó en los acantilados de arenisca incluso antes que las cuevas de Longmen, en algún momento entre el 460 y el 494 d.C. El yacimiento alberga más de 50.000 imágenes budistas.
La Gran Muralla
Sin duda, el logro arquitectónico más famoso de la antigua China es la Gran Muralla china, construida en gran parte en las últimas décadas del siglo III a.C., durante el reinado del emperador Qin Shi Huangdi. La muralla incorporó muchas secciones de muros defensivos más antiguos y se amplió durante la dinastía Han con piedra y ladrillos. Con una extensión de unos 5.000 kilómetros desde la provincia de Gansu, en el este, hasta la península de Liaodong (pero con interrupciones), fue diseñada para proteger la frontera norte de China de la invasión de las tribus nómadas esteparias. Se construyeron torres de vigilancia cuadradas en la muralla a intervalos regulares y la comunicación rápida entre ellas era posible gracias a que los conductores de carros tenían suficiente espacio para desplazarse a lo largo de la parte superior de la muralla.
Licenciada en Lengua Inglesa y egresada de Traducción e Interpretación bilingüe. Mis intereses principales son los idiomas, la evolución de la traducción, el arte, el cine y la subtitulación.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 24 octubre 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.