Nanna

Joshua J. Mark
por , traducido por César Zetina Peñaloza
publicado el
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Great Ziggurat of Ur (by Hardnfast, CC BY-SA)
El gran zigurat de Ur Hardnfast (CC BY-SA)

Nanna (también conocido como Nannar, Nanna-Suen, Sin, Asimbabbar, Namrasit, Inbu) es el dios mesopotámico de la luna y la sabiduría. Es uno de los dioses más antiguos del panteón mesopotámico y se menciona por primera vez en los albores de la escritura en Sumeria, alrededor del 3500 a.C. Su culto continuó hasta el siglo III d.C.

Nanna era el nombre otorgado por los sumerios, mientras que los acadios, asirios, babilonios y otros lo conocían como Sin, Nanna-Sin, Nanna-Suen entre otros. Su centro de culto era el gran templo y zigurat de la ciudad sumeria de Ur, y se lo menciona con frecuencia en himnos e inscripciones del período III de Ur (2047-1750 a.C.) como el dios principal del panteón con el epíteto de Enzu, señor de la sabiduría. Su importancia es evidente en la cantidad de inscripciones que lo mencionan o elogian, así como en las historias en las que aparece.

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Fue el primer hijo de Enlil y Ninlil, nacido después de que Enlil sedujera a Ninlil junto al río, según cuenta el mito sumerio de Enlil y Ninlil. Su esposa era Ningal (también Nikkal, la «gran dama»), diosa de la fertilidad, y sus hijos fueron Utu-Shamash (el dios del sol) y, en algunas historias, su hermana gemela Inanna/Ishtar (diosa del amor y la sexualidad), Ereshkigal (reina de los muertos) e Ishkur (también conocido como Adad, dios de las tormentas).

Un aspecto interesante de este árbol genealógico es que la luna (Nanna) es el padre del sol (Utu-Shamash). Se cree que esta creencia se originó en los primeros tiempos de una estructura social de cazadores-recolectores, cuando la luna era más importante para una comunidad, ya que les permitía viajar de noche y marcar el tiempo del mes. El sol cobró mayor importancia una vez que la gente se asentó y comenzó a practicar la agricultura. Por tanto, la creencia religiosa reflejó el desarrollo cultural. El erudito Stephen Bertman escribe:

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Los mesopotámicos concebían el día —iluminado por el sol— como emanación de la oscuridad nocturna y la tenue luz de la luna. Como momento para hacer el amor, la noche y la luna se vinculaban a la diosa de lo erótico. Como fuente de luz, la luna también era considerada la protectora de la humanidad contra los actos criminales cometidos al amparo de la oscuridad. Mientras que el sol, iluminador y omnisciente, se consideraba el guardián de la justicia. (pág. 122)

A Nanna se lo representa como una luna menguante y está asociado con el toro y el león-dragón. También se le representa como un hombre sentado con una larga barba de lapislázuli, una luna creciente sobre él, o cabalgando sobre el lomo de un toro alado. En muchas inscripciones se le representa simplemente con el número 30, que hace referencia a la cantidad de días de un mes lunar, y la luna creciente se consideraba su barcaza en la que navegaba por el cielo nocturno.

Era un dios perteneciente al panteón sumerio original y también fue sumamente popular. Su centro de culto estaba en Ur y su suma sacerdotisa más famosa fue Enheduanna (2285-2250 a.C.). Aunque también tenía un importante templo en Harán (en la actual Siria) donde su hijo Nusku era dios del fuego y la luz. Nanna, Ningal y Nusku eran venerados como una tríada, aunque esta veneración se centraba principalmente en el padre y el hijo.

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Bajo el reinado de Nabonido (en torno a 556-539 a.C.), la madre del rey sirvió como suma sacerdotisa en Harán, mientras que su hija ocupó el mismo cargo en el templo de Nanna en Ur. Este acuerdo consolidó el poder de Nabonido de la misma manera que Sargón de Acadia (que reinó de 2334-2279 a.C.) había colocado anteriormente a su hija Enheduanna en su puesto en Ur. En los textos antiguos, Nanna se presenta una y otra vez como un dios que provee y unifica. Algunos de los gobernantes mesopotámicos más exitosos capitalizaron esta creencia.

Nombres y significados

Nanna aparece por primera vez con ese nombre (cuyo significado se desconoce) alrededor del 3500 a.C. Ya era una deidad importante cuando se le menciona como Sin/Suen durante el reinado de Sargón de Acadia, y se le conoce como «el iluminador». Incluso desde este período temprano, se le asociaba con la sabiduría y fue venerado por el nieto de Sargón, el gran Naram-Sin (que reinó de 2261-2224 a.C.), quien tomó su nombre al ascender al trono. Considerado el más grande de los reyes acadios, Naram-Sin fue uno de los que supieron usar la creencia religiosa para gobernar con mayor eficacia.

en los textos antiguos nanna se ve una y otra vez como un dios que provee y unifica. Algunos de los gobernantes mesopotámicos más exitosos capitalizaron esta creencia.

Los acadios también conocían a Nanna/Sin por otros nombres, que en realidad son epítetos como Asimbabbar/Ashgirbabbar (que probablemente significa «embellecedor» o «el que embellece»), Namrasit («el que brilla») e Inbu («el fruto», posiblemente en referencia a la forma cambiante de la luna). Para los babilonios, Nanna era hijo de Marduk, quien lo creó y lo colocó en el cielo.

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En algunas épocas, se creía que los eclipses lunares eran causados ​​por dioses o demonios que intentaban robar la luz de la luna, y Nanna (o en algunas historias, Marduk) debía luchar contra ellos para restablecer el orden natural. Bertman comenta que «durante la luna nueva, cuando la luz de Nanna/Sin no era visible, se decía que el dios se encontraba en el inframundo, donde juzgaba a los muertos» (pág. 123). En algún momento de la larga historia de Mesopotamia, Nanna fue rey de los dioses, señor de la sabiduría, guardián del tiempo, guardián del futuro (adivino), depositario de secretos, pero siempre se le considera el hijo devoto de Enlil y protector y guardián de la humanidad.

Nanna en la literatura

Nanna/Sin se menciona en varios pasajes de la Epopeya de Gilgamesh, donde se lo menciona como el padre de Shamash e Ishtar. En cierto momento, incluso Gilgamesh compone una canción para Nanna, elogiándolo por los cambios en la vida que inspiran a realizar grandes hazañas. Nanna es elogiado de forma similar en otras obras y, en general, se lo asocia estrechamente con la fertilidad y la vida.

Su papel como guardián del tiempo (guardián del futuro) es especialmente interesante, ya que entiende el pasado como futuro. Al observar el pasado, Nanna podía ver con claridad el destino humano, tanto colectivo como individual, y quienes acudían a él en busca de adivinación podían mejorar su futuro al aceptar su consejo. Además de su sabiduría y previsión, el dios también ofreció muchos otros dones a la humanidad.

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Part of Tablet V, the Epic of Gilgamesh
Parte de la tablilla V de la Epopeya de Gilgamesh Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

En el poema El viaje de Nanna a Nippur, se ve al dios cargando su barca en Ur con todo lo bueno para ofrecérselo a su padre Enlil en la ciudad de Nippur. Nanna llenó su barca con árboles, plantas y animales, y luego emprendió el viaje río arriba, deteniéndose en cinco ciudades a lo largo del camino, donde fue recibido y rindió homenaje al dios de cada una. Al llegar a Nippur, el portero de Enlil lo recibió con alegría y lo condujo ante su padre.

Nanna y Enlil festejaron juntos, y luego Nanna formuló una serie de peticiones: pidió que el río creciera con agua dulce, que los campos produjeran cosechas abundantes, éxito en el cultivo de miel como en la elaboración de vino, y una larga vida para disfrutar de estos dones. Enlil le concedió sus peticiones y Nanna regresó feliz a Ur.

Se cree que el poema representa la asociación de la luna con la fertilidad. Enlil era el rey de los dioses, guardián de las tablillas del destino que predecían el destino de dioses y mortales, y sus decisiones eran inapelables. Su acto de generosidad al otorgar estos dones a Nanna significó que, a través de Nanna, estos se transmitirían a la humanidad de forma irrevocable.

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Nanna se describe de forma similar en el poema Los rebaños de Nanna, donde se le alaba como el «dios de los seres vivos, líder de la tierra» y el gran padre de la humanidad. Aunque Enki era el dios creador de los sumerios, Nanna parece haber asumido en ocasiones este papel a medida que su culto se extendía por Mesopotamia. Nuevamente en el poema, se le presenta como el dios que otorga grandes dones y en abundancia a la humanidad.

La obra comienza con la imagen de Nanna tomando el cielo nocturno e iluminándolo como lo hace el sol al mediodía. Es el confidente íntimo de su padre Enlil, quien «habla con él día y noche» y le consulta sobre el destino de los seres humanos. Nisaba, diosa de la escritura y escriba de los dioses, cuenta el rebaño de Nanna y anota el número. Luego se alaba a Nanna como el dios de la abundancia, que proporciona, entre otros dones, bebidas alcohólicas. Ninkasi era la diosa de la cerveza, pero este papel se le atribuye a Nanna en el poema para enfatizar su importancia, ya que la cerveza era la bebida más popular en Mesopotamia.

Ishtar's Descent into the Underworld Inscription
Inscripción del descenso de Ishtar al Inframundo Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El dios también aparece en El descenso de Inanna, donde figura como una de las deidades a las que Ninshubbur debe invocar si Inanna no regresa del inframundo. En La maldición de Agadé (la famosa obra de la literatura naru mesopotámica sobre Naram-Sin) después de que Naram-Sin enfurezca a Enlil por su ingratitud, Nanna se encuentra entre los dioses que intentan actuar como mediadores para salvar a la humanidad (y a Naram-Sin en particular) de la ira de Enlil. Sin embargo, su papel como protector y defensor de la humanidad no terminaba con la muerte, sino que continuaba en el más allá.

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Nanna y Ningal

En la mitología mesopotámica, Ereshkigal (hermana mayor de Inanna) era la reina de los muertos y gobernaba el inframundo, pero por lo general, no juzgaba a los difuntos. Al final de su existencia, por muy grandes o modestas que fueran las vidas de los mortales, todos compartían el mismo destino: iban al mismo reino oscuro y lúgubre bajo tierra, donde comían polvo y bebían de los charcos. Esta creencia había sido común entre los mesopotámicos durante milenios, pero durante la Tercerda Dinastía de Ur, Nanna fue elevada al cargo de juez de los muertos. El erudito Samuel Noah Kramer escribe:

El dios lunar Nanna decretaba el destino de los muertos. En el inframundo... se encontraban «héroes comedores de pan» y «bebedores de cerveza» que saciaban la sed de los muertos con agua fresca. También aprendemos que se puede invocar a los dioses del inframundo para que pronuncien oraciones para los muertos, que se invocaba al dios personal del difunto y al dios de su ciudad en su nombre, y que el bienestar de la familia del difunto no se pasaba por alto en absoluto en las oraciones funerarias. (pág. 132)

Esto se aleja bastante de la visión tradicional del más allá como «la tierra sin retorno», donde todos los muertos eran iguales y perdían el interés por el mundo de sus vidas anteriores. Mediante el juicio sobre sus vidas y la intervención de sus familias, Nanna se convirtía en el puente entre vivos y muertos. Aun así, como señala Kramer en otra parte, «la mayoría de los sumerios creían que todos eran iguales en el lúgubre mundo del más allá, que solo era un pobre reflejo de la existencia mortal».

Ningal, la esposa de Nanna, puede que también participara en el juicio de los muertos, o al menos como un estímulo para la buena conducta, ya que se han encontrado varios artefactos conocidos como «ojos de Ningal». Se trata de modelos de ojos, tallados en piedras preciosas, piedras semipreciosas o arcilla. A veces son solo ojos y, en otras ocasiones, una figura en la que los ojos se agrandan y se acentúan con lo que parece una lemniscata, símbolo del infinito (un 8 acostado). No está claro cuál era el significado de estos ojos para los antiguos mesopotámicos, pero es posible que recordaran a su propietario que los ojos de los dioses estaban sobre ellos.

Entre los ojos más interesantes se encuentra un par tallado en ónice y dedicado a Ningal por el rey Nabonido. Aunque se han encontrado tallas de ojos asociadas con muchas otras deidades, estas son únicas, y se cree que otras semejantes también estaban dedicadas a Ningal. Los ojos podrían haber sido talismanes protectores o, como se ha señalado, recordatorios de que los ojos de «la gran dama» y su divino esposo siempre estaban sobre los vivos.

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Muchos de estos artefactos se han recuperado de las ruinas de Tell Brak (antigua Nagar) en la actual Siria, no muy lejos al este de Harrán, y probablemente eran amuletos en honor a Ningal o talismanes que recordaban la protección —y el juicio final— de Nanna. En Harán, Nusku (hijo de Ningal y Nanna) era invocado regularmente en la ejecución (por fuego) de los condenados por practicar artes oscuras, después de que sus padres presidieran el juicio.

No sorprende encontrar a Nanna en una posición de juicio, ya que figura en las primeras listas de dioses sumerios como uno de los primeros en decretar el destino de la humanidad. El grupo más antiguo estaba formado por los Siete Poderes Divinos: Anu, Enki, Enlil, Inanna, Nanna-Sin, Ninhursag y Utu-Shamash. Los siete cambiarían, crecerían y asumirían diferentes roles y responsabilidades a lo largo de la historia mesopotámica, pero Nanna se mantiene prácticamente igual desde su inicio.

Al igual que muchos dioses mesopotámicos, Nanna se incorporó al panteón asirio y, tras la caída del Imperio neoasirio en el 612 a.C., un gran número de estas deidades perdieron popularidad. Sin embargo, Nanna continuó siendo reconocido y se le rindió culto en la región de Siria hasta el siglo III d.C., cuando fue reemplazado por el dios cristiano.

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Preguntas y respuestas

¿Quién fue Nanna?

Nanna era el dios mesopotámico de la luna y la sabiduría que protegía, guiaba e iluminaba a la humanidad.

¿Por qué es famoso Nanna?

Nanna es conocido principalmente por los himnos que le dirigió la poeta y sacerdotisa Enheduanna, la primera autora del mundo conocida por su nombre. También es famoso por su papel en diversos mitos.

¿Qué antigüedad tiene el dios mesopotámico Nanna?

Nanna se menciona ya en el año 3500 a.C. Es uno de los dioses más antiguos del panteón mesopotámico y uno de los Siete Poderes Divinos originales.

¿Cuánto tiempo fue adorado Nanna?

Nanna fue venerado desde al menos el año 3500 a.C. hasta el siglo III d.C.

Sobre el traductor

César Zetina Peñaloza
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, octubre 19). Nanna. (C. Z. Peñaloza, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15667/nanna/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Nanna." Traducido por César Zetina Peñaloza. World History Encyclopedia, octubre 19, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15667/nanna/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Nanna." Traducido por César Zetina Peñaloza. World History Encyclopedia, 19 oct 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15667/nanna/.

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