Guerra en la antigua China

Mark Cartwright
por , traducido por Kathleen A. Mijares
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Chinese Warrior (by Sam Steiner, CC BY-NC-SA)
Guerrero chino Sam Steiner (CC BY-NC-SA)

En la antigua China, la guerra era un medio para que una región ganara predominancia sobre otra, para que el Estado se expandiera y protegiera sus fronteras y para que los usurpadores reemplazaran una dinastía existente de gobernantes. Con ejércitos compuestos por decenas de miles de soldados en el primer milenio a.C. y luego cientos de miles en el primer milenio d.C., la guerra se volvió más avanzada a nivel tecnológico y cada vez más destructiva. Los carruajes dieron paso a la caballería, los arcos a las ballestas y, con el tiempo, las piedras de artillería a las bombas de pólvora. Puede que los intelectuales chinos desaprobaran la guerra y quienes se involucraban en ella, y hubo periodos destacados de paz relativa, pero, como en la mayoría de otras sociedades antiguas, para la gente común y corriente era difícil escapar de las demandas insaciables de la guerra: luchar o morir, ser reclutado o esclavizado, tomar las posesiones de alguien más o perder todas las propias.

Actitudes hacia la guerra

La Edad del Bronce en China llegó con una gran competencia militar entre los gobernantes ansiosos por apoderarse de las riquezas de sus vecinos, y no hay duda de que el éxito de este afán legitimaba los reinados e incrementaba el bienestar de los victoriosos y su gente. Aquellos que no luchaban perdían sus posesiones, les destrozaban sus viviendas y solían terminar esclavizados o asesinados. De hecho, gran parte de la historia de China posterior incluye guerras entre un estado u otro, pero también es cierto que quizá la guerra se glorificó un poco menos en la antigua China que en otras sociedades.

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«NINGUN PAIS SE HA BENEFICIADO DE UNA GUERRA PROLONGADA» – SUN TZU

La ausencia de glorificación a la guerra en China se debió en gran parte a la filosofía confuciana y su literatura asociada, la cual destacaba la importancia de otros asuntos de la vida civil. Se escribieron tratados militares, pero, dejando eso de lado, los cuentos emocionantes de audacias en batalla y los temas marciales en general son mucho más raros en la mitología, la literatura y el arte chinos que en las culturas occidentales contemporáneas, por ejemplo. Incluso obras tan populares como El arte de la guerra de Sun Tzu (siglo V a.C.) advertían que «Ningún país se ha beneficiado de una guerra prolongada» (Sawyer, 2007, 159). Los generales y los oficiales ambiciosos estudiaban y memorizaban la literatura acerca de cómo ganar en la guerra, pero comenzando desde la cima con el emperador, la guerra era comúnmente una política de último recurso. La dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.) fue notable por su desarrollo, tal y como lo fueron muchos emperadores de la dinastía Tang (618-907 d.C.) pero, por lo general, se consideraba que una estrategia de sobornar a los vecinos con vastos tributos de plata y seda, junto con una exportación paralela de cultura «civilizadora», era la mejor forma de defender las fronteras de la China imperial. Luego, si una guerra era imposible de evadir, era mejor reclutar tropas extranjeras para llevarla a cabo.

Kuan Ti - God of War
Kuan Ti, dios de la guerra Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Sumado al descontento de los intelectuales con la guerra estaban también los burócratas que no tenían tiempo para los militares incultos. Sin duda alguna, la gran mayoría del campesinado chino tampoco estaban muy emocionados con la idea de una guerra, ya que eran ellos los que tenían que soportar el servicio militar obligatorio, los altos impuestos para financiar campañas, y ver sus tierras saqueadas e invadidas.

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Con los emperadores, la aristocracia terrateniente, los intelectuales y los agricultores plenamente conscientes de lo que podían perder en la guerra, fue entonces, algo degradante para todos ellos que en China existieran tantos conflictos como en cualquier otro lugar del mundo en ciertos períodos. No se puede ignorar la presencia común de fortificaciones en la Edad del Bronce en siglos tan caóticos como el periodo de las Primaveras y Otoños (722-481 a.C.) con sus más de cien estados rivales, el periodo de los Reinos Combatientes (481-221 a.C.) con sus increíbles 358 conflictos separados o la caída de la dinastía Han, cuando la guerra se volvió incesante de nuevo entre los Estados chinos rivales. Las tribus nómadas del norte también estaban constantemente empujando y atacando las fronteras de China y los emperadores no eran adversos a los caprichos locos en el extranjero, como por ejemplo atacar la antigua Corea.

Armas

A lo largo de toda la historia podemos ver que el arma más usada en las guerras chinas fue el arco. Como era el arma más común, las habilidades con la misma eran también las más valoradas. Empleada desde el periodo neolítico, la versión compuesta llegó durante la dinastía Shang (alrededor de 1600-1046 a.C.) y se convirtió en un componente más eficaz y poderoso en las estrategias de ataque. Los arqueros a menudo iniciaban los procedimientos de batalla disparando volúmenes masivos contra el enemigo y luego protegían los flancos de la infantería a medida que avanzaban, o su retaguardia cuando se retiraban. Los arqueros también montaban en carros y los arcos eran el arma principal de la caballería.

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Quizá el arma más distintiva y simbólica de la guerra china fuera la ballesta. Se introdujo durante el Periodo de los Reinos Combatientes y situó a China como una nación capaz de innovar técnicamente y del entrenamiento necesario para usarla con eficacia. Los Han la usaron con gran efectividad contra las tribus «bárbaras» para expandir su imperio, y su cuerpo de ballesteros disciplinados incluso logró desarmar unidades de caballería opuestas. Al igual que los arqueros, los ballesteros usualmente estaban estacionados en los flancos de la infantería. A lo largo de los siglos, se idearon nuevos diseños para hacer las ballestas más ligeras, capaces de ser tensadas con una sola mano, disparar varios proyectiles y lanzarlos más lejos, con más precisión y mucha más potencia que antes. Se desarrollaron versiones de artillería que podían montarse sobre una base giratoria. Más allá de su potencial como arma ofensiva, la ballesta se convirtió en un medio muy usado de defender ciudades bien fortificadas.

Qin Dynasty Crossbow
Ballesta de la dinastía Qin Deadkid dk (CC BY-SA)

Las espadas aparecieron relativamente tarde en los campos de batalla chinos, probablemente alrededor del año 500 a.C., y nunca desafiaron el prestigio del arco y la ballesta en el ejército chino. Se desarrollaron a partir de dagas de hoja larga y puntas de lanza que se utilizaban para apuñalar, y las espadas auténticas se fabricaban de bronce y luego, más tarde, de hierro. Durante el Período Han se hicieron más efectivas al tener mejores técnicas de metalurgia, lo que creaba espadas más resistentes con bordes más afilados. Otras armas usadas por la infantería china incluían la popular alabarda (una mezcla de lanza y hacha), lanzas, jabalinas, dagas y hachas de guerra.

La artillería estuvo presente desde el periodo Han, cuando se utilizaron las primeras catapultas de un solo brazo que lanzaban piedras. Probablemente estaban mayormente restringidas a la guerra de asedio, pero las usaban tanto por los atacantes como por los defensores. La catapulta con contrapeso más potente no se usó en China hasta el siglo XIII d.C. La artillería lanzaba piedras, misiles de metal o terracota, bombas incendiarias con aceite de nafta de «fuego griego» (desde el siglo X d.C.) y, desde la dinastía Sung (960-1279 d.C.), bombas de pólvora. El texto más antiguo en el que se hace referencia a la pólvora data del año 1044 d.C. mientras que un estandarte de seda describe su uso en el siglo IX d.C. (si su datación es precisa). Nunca se explotó al máximo el uso de la pólvora en la antigua China y los dispositivos que la usaban se limitaban a misiles hechos con un revestimiento blando de bambú o papel, diseñados para iniciar incendios al impactar. La bomba definitiva, que dispersaba fragmentos letales al explotar, no se vio hasta el siglo XIII d.C.

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Warring States Helmet
Casco del período de los Reinos Combatientes Gary Lee Todd (CC BY-SA)

Armadura

Con las flechas y las ballestas volviéndose cada vez más letales, no es sorprendente que la armadura también hiciera avances en su diseño para proteger mejor a los guerreros. La armadura más antigua era sin duda la más impresionante, con pieles de tigre, por ejemplo, pero también la menos efectiva, así que durante la dinastía Shang se empezó a usar cuero endurecido para cubrir el pecho y la espalda en un esfuerzo más serio de desviar y amortiguar los impactos. Para la dinastía Zhou (1046-256 a.C.) ya se estaban produciendo túnicas más flexibles hechas de rectángulos de cuero curtido y barnizado o bronce, unidas con cáñamo o ribetes. Ejemplos de este tipo se pueden ver en los guerreros Qin del ejército de terracota en el siglo III a.C. Desde el período Han, el hierro se usó cada vez más en armaduras.

EN OCASIONES, LOS CASCOS Y LAS ARMADURAS ESTABAN DECORADOS CON PLUMAS, GRABADOS Y PINTURAS DE CRIATURAS TEMIBLES.

Los escudos proporcionaban una protección adicional, los más antiguos fabricados solo de bambú o cuero, pero luego, como sucedió con la armadura, comenzaron a incorporar elementos metálicos. Los cascos siguieron el mismo camino de evolución en sus materiales y normalmente protegían las orejas y la nuca. En ocasiones, los cascos y las armaduras estaban decorados con plumas, grabados y pinturas de criaturas temibles o embellecidos con adiciones en metales preciosos o marfil. Se desarrollaron armaduras especializadas para los guerreros en carros que no necesitaban moverse tanto y podían usar abrigos largos de armadura. También había caballería pesada donde las piernas del jinete y todo el caballo estaba protegido.

Carros y caballería

Los carros se utilizaron en la guerra china aproximadamente desde el año 1250 a.C. pero fueron vistos en mayor cantidad entre los siglos VIII y V a.C. Primero como un símbolo de estatus del comandante y luego como un arma de choque bastante útil, el carro usualmente transportaba a un jinete, un arquero y un lancero. A menudo desplegados en grupos de cinco. Tirados por dos, tres o cuatro caballos, venían en diferentes versiones: ligeros y rápidos para mover las tropas alrededor del campo de batalla, versiones pesadas de bronce y blindadas para abrir brechas en las filas enemigas, convertidos para llevar ballestas fijas pesadas, e incluso versiones con torres para que los comandantes pudieran ver mejor los acontecimientos de la batalla. El cuerpo de carros también podía perseguir a un ejército en retirada. Como los carros necesitaba un área amplia para girar y un terreno plano para funcionar, sus limitaciones supusieron que con el tiempo se acabaran sustituyendo por la caballería a partir del siglo IV a.C.

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Chinese Qin Chariot
Carro chino Qin Erwyn van der Meer (CC BY-NC-ND)

La caballería fue probablemente una innovación de las tribus de las estepas del norte, que los chinos se dieron cuenta de que ofrecía mucha más velocidad y movilidad que los carros. El impedimento era adquirir la habilidad, no solo para montar los caballos, sino también para disparar armas desde ellos cuando la silla no era mucho más que una frazada y el estribo aun no se había inventado. Por estas razones, no fue hasta el Período Han que la caballería se convirtió en un componente importante de un ejército. Los jinetes de caballería estaban armados con una lanza, arco, espada o alabarda. Al igual que los carros, la caballería se usaba para proteger los flancos y la retaguardia de las formaciones de infantería, como un arma de choque y como un medio para acosar a un enemigo en movimiento o efectuar ataques y retiradas rápidas.

Fortificaciones

Rodear un asentamiento con una zanja protectora (a veces inundada para hacer un foso) se remonta al siglo VII a.C. en China, y la construcción de muros fortificados usando tierra seca data de finales del periodo neolítico. La guerra de asedio no era una práctica común en China hasta la dinastía Zhou donde la guerra implicaba la destrucción total del enemigo en lugar de solo su ejército. Para el Período Han, las murallas de las ciudades se elevaban a una altura desde hasta seis metros y estaban hechas de tierra compactada. Los almenados, torres y puertas monumentales fueron otra adición a la defensa de una ciudad. Los muros también se volvieron más resistentes a las inclemencias del tiempo al cubrir las partes inferiores con piedra para soportar las fuentes de agua locales que eran redirigidas por una fuerza atacante con el fin de socavar la muralla. Otra técnica para fortalecer las paredes era mezclar fragmentos de cerámica, material vegetal, ramas y arena con la tierra. Zanjas de hasta 50 metros de ancho, comúnmente llenas de agua, e incluso un doble anillo de murallas eran otras técnicas diseñadas para asegurar que la ciudad pudiera soportar un ataque el tiempo suficiente para que una fuerza de relevo llegara de otra parte.

The Great Wall of China
La Gran Muralla china Emily Mark (CC BY-SA)

No solo las ciudades, sino también las fronteras estatales estaban protegidas por altas murallas y torres de vigilancia. Puede que las más antiguas estuvieran en el norte desde el siglo VIII a.C., pero la práctica se volvió común en el periodo de los Reinos Combatientes, cuando muchos Estados poderosos competían por el control de China. La mayoría de estas estructuras fueron desmanteladas por el Estado vencedor, que se convertiría en la dinastía Qin a partir del 221 a.C., pero una muralla fue ampliada notablemente para convertirse en la Gran Muralla china. Extendida nuevamente por dinastías posteriores, la muralla acabaría extendiéndose por 5.000 km desde la provincia de Gansu en el este hasta la península de Liaodong. La estructura no era continua, pero durante varios siglos ayudó a proteger la frontera norte de China de la invasión de las tribus nómadas de las estepas.

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Organización y estrategias

La historia de China es extremadamente larga y cada período y dinastía experimentó sus propias prácticas e innovaciones en la guerra. Aun así, hay algunos temas que se mantienen a lo largo de la historia militar en China. Los oficiales eran a menudo profesionales (aunque comúnmente heredaban su estatus), las tropas ordinarias eran reclutas o soldados capturados; los convictos también podían ser forzados a prestar servicio militar. También había voluntarios, típicamente hombres jóvenes provenientes de familias nobles que se unían como jinetes en busca de aventura y gloria. La organización de un ejército en el campo en tres divisiones tenía una larga tradición. También la unidad de cinco hombres, aplicada típicamente a la infantería donde las escuadras estaban compuestas por dos arqueros y tres lanceros. Para el periodo de los Reinos Combatientes, un ejército se dividía normalmente en cinco divisiones, cada una representada por un estandarte que denotaba su función:

  • Pájaro rojo: Vanguardia
  • Dragon verde: Ala izquierda
  • Tigre blanco: Ala derecha
  • Tortuga negra: Retaguardia
  • Osa Mayor: comandante y guardaespaldas

Cuando la ballesta se volvió más común, las tropas con experiencia en esta arma a menudo formaban un cuerpo de élite y otras unidades específicas eran usadas como tropas de choque para actuar donde fuera necesario o para confundir al enemigo. Como se mencionó anteriormente, los arqueros y la caballería protegían los flancos de la infantería más pesada y los carros, cuando se usaban, podían cumplir la misma función o llevar la retaguardia. Tales posiciones, que se describen como ideales en los tratados militares, están confirmadas por el Ejército de Terracota de Shi Huangdi. Banderas, estandartes de unidad, tambores y campanas se utilizaban en el campo de batalla para organizar mejor a las tropas y desplegarlas de la forma que el comandante deseara.

Apoyar a los soldados era un trabajo realizado por oficiales específicos responsables de la logística y de suministrar al ejército la comida necesaria (mijo, trigo y arroz), el agua, la leña, el forraje, el equipamiento y el refugio necesarios mientras estaban en campaña. Los materiales se transportaban por rio siempre que era posible, y si no, en carretas de bueyes, caballos e incluso en carretillas a partir del período Han. Desde el Período de los Reinos Combatientes, y especialmente el período Han, había porciones de los ejércitos que recibían la tarea de cultivar, de manera que pudieran adquirir los víveres necesarios que no podían sumisnistrarles la recolección, la confiscación de locales o la captura del enemigo. El establecimiento de guarniciones con su propia producción de alimentos y las mejoras en los caminos de suministro y los canales también contribuyeron en gran medida a alargar el tiempo que un ejército podía permanecer en el campo.

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Las batallas de infantería de línea, escaramuzas de caballería, reconocimiento, espionaje, subterfugio y emboscadas estaban presentes en la guerra china. Se habló mucho sobre la etiqueta caballeresca en la guerra durante los períodos Shang y Zhou, pero esto probablemente fue una invención de escritores posteriores o, en el mejor de los casos, una exageración. Ciertamente, cuando la guerra se volvió más móvil y las apuestas aumentaron a partir del siglo IV a.C., se esperaba que un comandante ganara con y por cualquier medio a su disposición.

Un tema final que se repite constantemente en la historia de China es el uso de expertos adivinos que pudieran estudiar presagios, observar el movimiento y la posición de cuerpos celestes, evaluar el significado de fenómenos naturales y consultar calendarios con el fin de determinar el tiempo y el lugar más propicio para una guerra. Se creía que sin estas consideraciones, las mejores armas, hombres y tácticas no serían suficientes para darles la victoria final.

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Sobre el traductor

Kathleen A. Mijares
Kathleen A. Mijares es una traductora voluntaria. Cree firmemente que comprender nuestro pasado colectivo nos ayuda a entender el presente y nos guia hacia el futuro, una convicción que la motiva a continuar con su trabajo.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, agosto 09). Guerra en la antigua China. (K. A. Mijares, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14420/guerra-en-la-antigua-china/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Guerra en la antigua China." Traducido por Kathleen A. Mijares. World History Encyclopedia, agosto 09, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14420/guerra-en-la-antigua-china/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Guerra en la antigua China." Traducido por Kathleen A. Mijares. World History Encyclopedia, 09 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14420/guerra-en-la-antigua-china/.

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