Esta infografía ilustra la complejidad y la dinámica en múltiples niveles de la sociedad de la antigua Roma. Estructurado en función de la riqueza, la ciudadanía, la ascendencia, los privilegios políticos y la libertad, el orden social romano era rígido pero también fluido. Aunque el estatus estaba claramente definido, en especial por el género, ya que el papel de las mujeres estaba vinculado al de sus padres o maridos, la gente podía moverse entre distintos contextos sociales, lo que daba lugar a jerarquías superpuestas y a una influencia cambiante.
A pesar de las distinciones legales entre clases, la sociedad romana se caracterizaba por una interacción constante entre sus distintos estratos. La República romana, con su énfasis en la ley, el deber cívico y la representación, se convirtió en un poderoso modelo político. Su legado perdura hasta el día de hoy, sobre todo en la estructura y los principios del Gobierno de los Estados Unidos.

