Los frescos de la Edad de Bronce de Acrotiri en la isla de Thera (la actual Santorini) en el Egeo nos brindan algunas de las imágenes más famosas del mundo griego de la Antigüedad. En algún momento entre 1650 y 1550 a.C. Thera sufrió un terremoto devastador que destruyó la ciudad y poco después lo siguió una erupción volcánica que enterró el asentamiento de Acrotiri bajo capas de piedra y ceniza volcánica de varios metros de espesor. El resultado fue que los coloridos frescos de las paredes de casi todos los edificios de la ciudad se han conservado sorprendentemente bien. Cuando las primeras excavaciones sistemáticas empezaron en 1967, volvieron a salir a la luz los secretos y las maravillas de esta antigua ciudad que por fin sorprendieron una vez más al ojo humano.
Método y materiales
La mayoría de los frescos estaban en la segunda planta de los edificios y su presencia en construcciones de todo tipo sugiere que no eran algo específico de las élites ricas, sino que los disfrutaban todas las clases sociales. Las paredes interiores se recubrían con una capa de yeso liso y luego se pintaba, mientras todavía estaba húmedo (fresco) o cuando ya se había secado (seco o témpera). Algunos de los diseños geométricos, en especial las espirales, muestran signos del uso de aparatos mecánicos para conseguir una mayor precisión. De la misma manera, para poder retratar a la gente con precisión, empleaban un sistema cuadriculado que se ajustaba proporcionalmente dependiendo de la edad o las dimensiones de la figura. La pintura se sacaba de minerales para lograr colores vivos tales como el rojo, el naranja, el negro, el azul, el morado y el blanco y usaron materiales orgánicos para fijarla a la pared.
Temas
En muchos casos las cuatro paredes de la habitación están decoradas para crear una panorámica que a veces transporta al observador fuera de los confines de la sala. Desde 2000 a.C. hasta el fatídico terremoto y la erupción, Thera se había establecido como un próspero centro de comercio mediterráneo con vínculos con los pueblos de Creta, las Cícladas, la Grecia continental y Egipto, algo que queda reflejado en los temas de algunos de los frescos y en su estilo, que muestra muchas similitudes con los frescos de la Creta minoica y de Egipto.
Los frescos presentan un evidente amor por el mar y el mundo natural; los paisajes marítimos, los animales, los peces y las plantas son temas populares. Hay representaciones naturalistas de toros, cabras, antílopes, monos, gatos salvajes, patos y golondrinas, y también hay criaturas mitológicas, en particular grifos. Las formas geométricas y abstractas, en especial las curvas y las espirales, también eran un tema común, al igual que escenas de la vida cotidiana como ceremonias religiosas y la recolección de azafrán y crocos. Estas últimas escenas también son inestimables para los historiadores porque ofrecen información sobre la Edad de Bronce, desde la ropa que se usaba, las joyas o los peinados hasta la armadura, las armas, la arquitectura, los paisajes o tales artesanías como la construcción de barcos.
La doctora N. Marinatos resume el propósito de los frescos de Acrotiri como algo que va mucho más allá de su mero valor estético; argumenta de manera convincente que los frescos tenían una conexión específica con la función de la habitación en la que se pintaban:
Para un minoico, un habitante de Thera, una pintura representaba parte de su tradición y era comprensible y hasta predecible. Se puede decir que el arte era una representación de los valores colectivos de la sociedad a la que pertenecía el espectador. Por tanto, la relación entre el arte y el espectador era íntima y la función de la pintura era importante... los temas se centraban en las experiencias religiosas, aunque podrían ser tanto directas como indirectas. Los retratos políticos parecen estar totalmente ausentes. (33)
El fresco de los boxeadores
Este fresco proviene de la Sala B1 del Edificio Beta y representa a dos jóvenes boxeando, puede que en un deporte ritual más que un enfrentamiento competitivo. Las otras tres paredes de la sala tienen un fresco mucho más grande que representa antílopes. El hecho de que los boxeadores sean niños se sugiere con el color rojo, una convención típica para representar personajes masculinos. Solo llevan puesto un cinturón y un taparrabos, además de un guante de boxeo en la mano derecha. El cabello se divide en mechones largos y partes rapadas, un signo de juventud. El chico de la izquierda lleva una cantidad sorprendente de joyas: collar, pendientes, pulseras y tobilleras, mientras que su oponente no lleva nada. Marinatos sugiere que esta competición lúdica de fuerza refleja las luchas de los antílopes que también parecen estar enfrentados unos a otros en las demás paredes de la sala. (Museo Arqueológico Nacional, Atenas).
El fresco del pescador
Este fresco proviene de la esquina nororiental de la Sala 5 de la Casa Oeste. Es uno de los frescos mejor preservados de Acrotiri y muestra una figura masculina sujetando dos manojos de pescado, uno en cada mano, atados con un cordón amarillo. La pared contigua está decorada con un fresco muy parecido. Ambas figuras están desnudas y tienen la cabeza rapada en parte; ambos rasgos sugieren que estas figuras son jóvenes que están llevando a cabo un ritual religioso. La conexión religiosa se ve reforzada por la presencia de huecos en las paredes de la Sala 5 y vasijas de cerámica rituales en el pasillo adyacente. Un indicio aún más convincente de que las figuras están haciendo una ofrenda de pescado es que ambas están caminando en dirección a la esquina noroccidental de la sala, precisamente donde los arqueólogos encontraron un altar de ofrendas. (Museo Arqueológico Nacional, Atenas).
El fresco de las damas
En realidad, este fresco son dos piezas distintas que representan ambas a una mujer y provienen de la Sala 2 de la Casa de las Damas y se encuentran en la otra mitad de la habitación en la que también se encontró el fresco del papiro (ver más abajo). Las mujeres llevan túnicas minoicas de colores con faldas plisadas y chaquetas que dejan los pechos expuestos a la manera típica minoica. Ambas llevan pendientes y un collar, tienen el pelo largo y llevan maquillaje. Todos estos detalles sugieren que son mujeres destacadas en algún tipo de actividad o festival religioso. Por encima de las mujeres hay una representación del cielo estrellado. Hay una tercera mujer, junto a la figura encorvada, que puede que la esté ayudando a vestirse, pero solo quedan fragmentos del brazo y del vestido. (Museo Prehistórico de Thera, Santorini).
El fresco de los lirios
Este fresco, también conocido como el fresco de la primavera, proviene de tres paredes de la Sala 2, una habitación de la planta baja del Edificio Delta, y representa papiros o lirios que crecen entre coloridas rocas volcánicas y hay golondrinas volando entre las flores. Los lirios parecen mecerse en la suave brisa y las flores están representadas en varias etapas de crecimiento, desde el brote hasta la flor. El fresco ignora los tres planos de las paredes para crear un efecto envolvente que captura la vitalidad y la regeneración de la primavera. (Museo Arqueológico Nacional, Atenas).
El fresco de los monos
De este fresco de monos azules no quedan más que fragmentos y proviene de la Sala B6. En la escena hay monos subiendo por las rocas en un intento de escapar de dos perros que los persiguen. La figura del mono también aparece en otras partes en el arte minoico y de Thera, y a menudo se representan como sirvientes de las sacerdotisas o cerca de altares sagrados. Se ha encontrado un cráneo de mono fosilizado en la isla, lo que sugiere la posibilidad de que estuvieran presentes en Thera. (Museo Prehistórico de Thera, Santorini).
El fresco del papiro
Este fresco proviene de la Sala de las damas, en la casa del mismo nombre. Las flores de papiro aparecen en grupos de tres y cubren tres de las paredes. No son una representación exacta, puede que de manera deliberada, pero la iconografía es de estilo egipcio y, en cualquier caso, el papiro no era autóctono de Thera. Bajo las plantas puede que haya un río, una asociación común tanto en el arte minoico como en el egipcio. El descubrimiento de vasijas rituales dentro de cuatro contenedores sellados bajo el suelo de la habitación sugiere que se usaba como santuario. (Museo Prehistórico de Thera, Santorini).
El fresco de los barcos
Este fresco de 6 metros de una procesión o escolta de barcos en miniatura es de la pared suroccidental de la Sala 5 de la Casa Oeste. Hay ocho barcos grandes y tres más pequeños, todos impulsados por remeros, que viajan de un puerto a otro y el protagonismo recae en el buque insignia de la flota. La ciudad a la derecha es más sofisticada (tanto en arquitectura como en la vestimenta de los habitantes) y Marinatos la identifica como Acrotiri, mientras que la flora y la fauna de la ciudad a la izquierda la identifican como egea, puede que otra ciudad más provincial de la isla. Además, la propulsión de los barcos por remeros sugiere que las dos ciudades no están lejos la una de la otra. Puede que la escena sea una representación de un festival marítimo de temporada o puede que sea incluso una escena de una epopeya perdida. Los barcos están decorados con flores, mariposas, golondrinas y símbolos de la naturaleza que sugieren que es más probable que sea un festival religioso. Hay delfines muy similares a los de Cnosos saltando entre los barcos y los edificios; la flora y la fauna de ambos puertos están dibujados con gran detalle, al igual que las largas túnicas de los pasajeros, lo que sugiere que son de clase social alta y, de nuevo, que están participando en un festival religioso importante. (Museo Arqueológico Nacional, Atenas).
