Marcha de Guillermo el Conquistador sobre Londres

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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Guillermo el Conquistador (que reinó de 1066-1087) había vencido en la batalla de Hastings en octubre de 1066, y Haroldo Godwinson, el rey Haroldo II de Inglaterra (que reinó de enero a octubre de 1066) estaba muerto. El trono inglés, y el reino, estaban al alcance de su mano, pero todavía quedaba mucho trabajo por hacer antes de que los normandos pudieran reclamar el derecho de conquista. El ejército de Guillermo tomó Romney, el castillo de Dover, Canterbury y Winchester, entre otros lugares, capturando y subyugando ciudades y fortificaciones por todo el sureste de Inglaterra hasta que finalmente el Conquistador dio la vuelta al sur y se dirigió a Londres en noviembre de 1066. La ciudad, el corazón de la resistencia anglosajona, se rindió si luchar, de manera que Guillermo pudo ser coronado en la Abadía de Westminster el día de Navidad de 1066. La conquista de Inglaterra estaba lejos de ser completa, pero ya no quedaba duda de que los normandos habían llegado para quedarse.

Mapa de la marcha de Guillermo el Conquistador sobre Londres en 1066
Mapa de la marcha de Guillermo el Conquistador sobre Londres en 1066 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Invasión: Hastings, 1066

La invasión de Inglaterra de Guillermo el Conquistador había empezado con un comienzo espectacular cuando su ejército de 5.000-8.000 hombres había logrado una victoria contra un ejército anglosajón más o menos del mismo tamaño liderado por el rey Haroldo II de Inglaterra en la batalla de Hastings el 14 de octubre de 1066. Sin embargo, la victoria en Hastings, cerca de la costa suroriental, no significaba que la conquista normanda hubiese terminado tras una única batalla. Algunos de los supervivientes del ejército derrotado de Haroldo huyeron a Londres, junto con los soldados que no habían tenido tiempo de acudir a Hastings. Todavía quedaban también muchas fortificaciones, ciudades y un pretendiente rival al trono inglés con lo que Guillermo tendría que lidiar, y todo eso no era más que la esquina suroriental de un reino cuya población probablemente no estaba demasiado dispuesta a cambiar de bando y aceptar un gobernante extranjero.

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El castillo de Dover y Canterbury

Por tanto, lo primero que tenía que hacer Guillermo tras su vitoria en Hastings era encargarse de Londres y de las demás ciudades importantes en el suroeste de Inglaterra. El ejército invasor se ocupó de los caídos, cuidó de los heridos y descansó prudentemente varios días, acampado cerca de Hastings. Puede ser que Guillermo también tuviera la esperanza de que el resto del liderazgo anglosajón se diera por vencido y le rindiera homenaje como nuevo líder, aunque no tenía pinta de que fuera a ocurrir. La batalla principal había terminado, pero no así la guerra.

Guillermo tenía el tiempo de su parte y no parecía tener especial prisa en asumir riesgos militares innecesarios con una fuerza limitada a su disposición.

El 20 de octubre, el ejército se dirigió al este, avanzando por la costa y llegando a Romney, donde derrotó a un foco de resistencia anglosajona; después quemó la ciudad. El cronista normando de la misma época, Guillermo de Poitiers, recoge que también eligieron Romney y se ensañaron con ella porque allí habían matado despiadadamente a una partida de soldados normandos que habían desembarcado en la ciudad por error cuando la flota de la invasión original había cruzado el canal desde Normandía. Después, Guillermo se dirigió a tomar el fuerte estratégico que era el castillo de Dover. Aunque por aquella época no era más que un asentamiento fortificado (un burh), en cualquier caso, era un punto de defensa importante que vigilaba la costa suroriental y el acceso al interior del reino.

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Guillermo llegó a Dover el 21 de octubre, pero resultó que ya habían llegado noticias de la destrucción de Romney y los defensores se rindieron sin oponer resistencia; la ciudad cercana no tuvo la suerte de escapar y fue saqueada y quemada. Después, volvieron a fortificarla y apostaron guarniciones en Dover para proteger la retaguardia de Guillermo a medida que avanzaba hacia el interior. El castillo de mota y patio normando que construyeron en madera se volvería a reconstruir en piedra en el siglo XII y siguió siendo una defensa costera importante hasta el siglo XX.

William the Conqueror, Bayeux Tapestry
Guillermo el Conquistador, tapiz de Bayeux Myrabella (Public Domain)

Aunque tuvo que retrasar la campaña cuando una oleada de disentería debilitó a su ejército en Dover entre el 21 y el 28 de octubre, el siguiente paso fue dirigirse a Canterbury. La ciudad catedralicia no solo era importante como sede del arzobispado, el cargo religioso más alto de Inglaterra, sino que también era rica, de manera que constituía una oportunidad de que Guillermo les ofreciera a sus hombres el ansiado botín de guerra que les había prometido. En aquel momento, el arzobispo Stigand no estaba en Canterbury, pero, con el control de la ciudad, Guillermo estaba listo para marchar sobre Londres y acabar con cualquier resistencia anglosajona que quedara.

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Wallingford y Winchester

El ejército llegó a las afueras de Londres en noviembre, pero inmediatamente se le presentó el problema de cómo acceder a la ciudad en sí. Londres estaba protegida por el río Támesis; el único punto de acceso era un puente fortificado que una fuerza pequeña podría defender sin mayores problemas. Guillermo decidió no arriesgarse a cruzar el río y, en vez de eso, quemó el barrio de Southwark, aunque puede que se produjera una escaramuza menor entre ambos bandos. Dentro de la ciudad, Eadwine, conde de Mercia, y Morcar, conde de Northumbria, estaban organizando la defensa. La figura en torno a la cual se estaba organizando esta defensa era el adolescente Edgar Atheling, sobrino nieto de Eduardo el Confesor (que reinó de 1042-1066). Al mismo tiempo y por su seguridad, enviaron a la viuda de Haroldo II, la reina Edith, a Chester.

Guillermo tenía el tiempo de su parte y no parecía tener especial prisa en asumir riesgos militares innecesarios con una fuerza limitada a su disposición; Londres podía esperar. Hacia finales de octubre, Guillermo había recibido refuerzos de Francia. Desembarcaron cerca de Portsmouth, se dirigieron al norte y marcharon a Winchester, que en aquella época era la sede del Gobierno inglés, el emplazamiento de la tesorería real y la capital del importante condado de Wessex. Guillermo se dirigió al oeste para encontrarse con este segundo ejército y juntos tomaron Winchester a finales de octubre; la ciudad se sometió sin violencia a condición de recibir un tributo elevado. Después, el duque normando siguió más al norte y atacó Wallingford, lo que le proporcionó un cruce fácil del Támesis. Allí construyeron otro castillo y encontraron a Stigand; el arzobispo le juró formalmente su sumisión al nuevo gobernante.

Como los normandos controlaban la costa sur y los caminos que conducían a Londres, la gran ciudad se quedó fuera del alcance de cualquier fuerza de apoyo.

La caída de Londres

Continuó hacia el norte hasta el área en torno a Luton y después giró directamente al sur: en la práctica, los invasores habían dado un enorme rodeo por el sur de Inglaterra y ahora estaban listos para atacar Londres desde el norte. Como los normandos controlaban la costa sur y los caminos que conducían a Londres, la gran ciudad se quedó fuera del alcance de cualquier fuerza de apoyo. Para aislar Londres aún más y advertir de las consecuencias de una resistencia inútil, asolaron las tierras entre Bedford y Hertford (situadas entre los grandes caminos norte-sur que constituían las calzadas Ermine y Watling); quemaron los pueblos y asesinaron a los habitantes. También construyeron otro castillo más en Berkhamsted, a unos 50 kilómetros (30 millas) de Londres, completando así en enorme cercamiento territorial de la ciudad que Guillermo llevaba dos meses creando cuidadosamente desde su victoria en Hastings.

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Coin of William the Conqueror
Moneda de Guillermo el Conquistador PHGCOM (Public Domain)

La situación en Londres si hizo aún más lúgubre cuando, según algunas fuentes de la época, Eadwine y Morcar huyeron a sus condados al norte. Considerados traidores viles por abandonar, puede que los dos jóvenes condes sintieran que tenían que huir antes de que Guillermo completara el cercamiento para así poder ofrecer una mínima esperanza de defensa anglosajona futura. Por tanto, en la primera mitad de diciembre y frente a un bloqueo desesperado sin la fuerza militar necesaria para repeler al ejército de Guillermo, los líderes militares ingleses, los obispos y Edgar se dirigieron todos a Berkhamsted y le presentaron a Guillermo su rendición colectiva. El Conquistador fue indulgente con los nobles ingleses derrotados y le garantizó a la ciudad de Londres todos los derechos de los que había disfrutado con Eduardo el Confesor, incluido el derecho de herencia (un mandato datado en 1067 que recoge esta estipulación todavía se conserva hoy en día). En la ciudad se construyeron inmediatamente tres castillos normandos nuevos, uno de los cuales, una vez sustituido el fuerte de madera original por otro de piedra, se convertiría en la famosa Torre de Londres. Estas fortificaciones y sus guarniciones garantizaron que, cuando Guillermo llegó por fin en persona, cualquier aire de descontento que quedase se mantuviese al mínimo.

Coronación de Guillermo

El duque normando fue coronado Guillermo I, rey de Inglaterra el día de Navidad de 1066 en la Abadía de Westminster, poniendo así fin a los 500 años de gobierno sajón. Ese mismo día hubo algunos problemas cuando los guardias normandos, apostados fuera de la Abadía por un cauteloso Guillermo, confundieron los vítores del interior con algún tipo de disturbio y empezaron a quemar los edificios colindantes. Puede que esta historia no fuese más que un encubrimiento del pillaje tan inoportuno al que se dedicaron las tropas de Guillermo. Sin embargo, era un recordatorio de que puede que el rey tuviera la corona, pero no así todavía la lealtad del pueblo. El recién estrenado rey todavía solo controlaba el sureste de Inglaterra, pero eso no evitó que les diera regalos y botines a sus seguidores y que enviara tesoros de las iglesias inglesas a las iglesias de Normandía. Al final, el Conquistador tendría que pelear otros cinco años más, ganando batallas contra los rebeldes del norte de Inglaterra y construyendo castillos normandos de mota y patio por todas partes, antes de tener el control completo de su nuevo reino.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

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Cartwright, M. (2026, enero 25). Marcha de Guillermo el Conquistador sobre Londres. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1318/marcha-de-guillermo-el-conquistador-sobre-londres/

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Cartwright, Mark. "Marcha de Guillermo el Conquistador sobre Londres." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, enero 25, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1318/marcha-de-guillermo-el-conquistador-sobre-londres/.

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