Las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend o HJ), que recibían su nombre del líder del Partido Nacionalsocialista Alemán, Adolf Hitler (1889-1945), se crearon para adoctrinar a los chicos de entre 14 y 18 años en la ideología del partido. Sus actividades promovían el ejercicio físico, el espíritu de equipo y la ideología nazi. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los miembros de las HJ manejaron cañones antiaéreos y lucharon en la defensa de Berlín.
La estructura de las organizaciones juveniles nazis
Las Juventudes Hitlerianas se fundaron en 1926 y se basaron en lo que ya era una sólida tradición de diversos tipos de movimientos juveniles en Alemania. En un principio, la organización estaba dirigida chicos de entre 14 y 18 años, pero en 1929 la idea se amplió para incluir a las chicas de la misma edad, a quienes se invitó a unirse a la Liga de Muchachas Alemanas (Bund Deutscher Mädel o BDM). En 1931, la organización se amplió aún más para atraer a un grupo de edad aún más joven. Para los chicos existían los Jóvenes Alemanes (Deutsches Jungvolk) y, para las chicas, la Liga de Chicas Jóvenes (Jungmädelbund). Los miembros de ambos grupos tenían entre 10 y 14 años, y el objetivo era mejorar la forma física y, en el caso de las niñas, «desarrollar las habilidades domésticas requeridas de una futura esposa y madre» (McDonough, 70). Para los niños de entre 6 y 10 años existía el Pimpfen (Cachorros), un grupo preparatorio para las Juventudes Hitlerianas propiamente dichas. En el otro extremo de la escala, cuando los miembros alcanzaban la edad límite de 18 años, los hombres se incorporaban al Servicio Estatal de Trabajo o al Ejército alemán, y las mujeres se unían a la Sociedad de Fe y Belleza (Glaube und Schönheit), dedicada a la promoción de la comunidad. Cuando estaban preparados para el mundo laboral, ciertas profesiones, como la docencia, solo estaban abiertas a quienes habían prestado servicio en las organizaciones juveniles nazis.
Se esperaba que los miembros de las Juventudes Hitlerianas formaran parte de la élite nazi en su vida adulta.
Las Juventudes Hitlerianas se convirtieron en una organización estatal oficial en 1933. En 1936, el Estado decidió que las Juventudes Hitlerianas eran la única organización permitida para los chicos, y se prohibieron todos los grupos rivales. Siempre estuvieron estrechamente vinculadas a las SS (Schutzstaffel), el grupo paramilitar de élite nazi. De hecho, los varones que habían pasado por las Juventudes Alemanas, las Juventudes Hitlerianas y luego habían prestado servicio durante seis meses en el Servicio de Trabajo del Estado, muy a menudo se alistaban en las SS. Este sistema se aplicó en los territorios ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de abril de 1940, la pertenencia a las organizaciones de las Juventudes Hitlerianas se hizo obligatoria para todos los chicos de entre 10 y 18 años.
Para poder acceder a la élite nazi más adelante en la vida, la pertenencia a las Juventudes Hitlerianas se consideraba a menudo un requisito previo. La mayoría de los miembros procedían de la clase media, pero cualquiera podía afiliarse, al menos hasta 1935, cuando los niños empezaron a tener que presentar un formulario firmado por sus padres en el que se declaraba que no tenían ascendencia judía (por judío se entendía la definición de las Leyes de Núremberg de 1935). Siempre idealista, Hitler afirmó que los miembros debían ser «delgados y esbeltos, ágiles como galgos, resistentes como el cuero y duros como el acero Krupp» (Dear, 425). Lo que le interesaba a Hitler por encima de todo era su lealtad, por lo que todos los miembros de las Juventudes Hitlerianas tenían que prestar el siguiente juramento al afiliarse:
En presencia de esta bandera de sangre, que representa a nuestro Führer, juro dedicar todas mis energías y mi fuerza al salvador de nuestro país, Adolf Hitler. Estoy dispuesto y preparado a dar mi vida por él, con la ayuda de Dios.
(Shirer, 253)
Para 1933, las Juventudes Hitlerianas contaban con 2,3 millones de miembros, pero en 1938 esta cifra se había disparado hasta los 7,7 millones. Las Juventudes Hitlerianas eran populares, pero no todo el mundo quería afiliarse, por supuesto. La presión de los padres, los compañeros y el partido, junto con la obligación de afiliarse a partir de 1940, hizo que muchos chicos fueran miembros en contra de su voluntad. Victor Klemperer (1881-1960), el célebre diarista judío, recogió los siguientes comentarios que le hizo un miembro de las Juventudes Hitlerianas:
Todos estamos en las Juventudes Hitlerianas; a la mayoría nos gustaría mucho no estar en ellas… El 60, el 80, el 100 por ciento está en contra de los nazis, solo los tres chicos más estúpidos, a quienes nadie respeta, están totalmente a favor.
Los miembros de las Juventudes Hitlerianas vestían un uniforme compuesto por una camisa marrón (como el grupo paramilitar nazi Sturmabteilung o SA), pantalones cortos negros, un cinturón de cuero negro con un cuchillo y un pañuelo negro atado al cuello. También llevaban el brazalete de las Juventudes Hitlerianas, que era rojo con una franja blanca y una esvástica negra.
El entrenamiento militar formaba parte del programa educativo de las Juventudes Hitlerianas.
El líder de las Juventudes Hitlerianas de 1931 a 1940 fue Baldur von Schirach (1907-1974), quien también era el líder de la Juventud del Reich alemán. En la práctica, Von Schirach, que rendía cuentas directamente a Hitler, se convirtió en «el dictador de la juventud en el Tercer Reich» (Shirer, 253). En agosto de 1940, Artur Axmann (1913-1996) asumió el cargo de nuevo líder cuando von Schirach se convirtió en Gauleiter (líder regional) de Viena, ya que había sido su adjunto.
Objetivo y actividades
La creación de las Juventudes Hitlerianas y otras organizaciones similares permitió al partido nazi en el poder adoctrinar a la juventud de Alemania y de otros estados del Tercer Reich con la ideología nazi. De este modo, Hitler estaba convencido de que su nuevo Reich duraría mil años. Entre las ideas inculcadas a los miembros de las Juventudes Hitlerianas se encontraban:
la importancia de la forma física,
la obediencia a la autoridad,
la importancia de la familia, la camaradería y la lealtad,
la adoración de Adolf Hitler,
el nacionalismo y el patriotismo,
el amor por el militarismo,
la creencia de que los pueblos no germánicos o no arios son inferiores e incluso peligrosos, por lo que hay que eliminarlos de la sociedad, en particular los grupos, a menudo definidos de forma imprecisa, de judíos, comunistas, romaníes y personas con discapacidad.
Como explicó Hitler en un discurso de 1938, el objetivo general de las organizaciones juveniles nazis era el siguiente:
Habrá una nueva juventud alemana, y la formaremos desde una edad muy temprana para este nuevo Estado… Estos jóvenes no aprenderán nada más que a pensar como alemanes y a actuar como alemanes. Y cuando estos niños y niñas se unan a nuestras organizaciones a los 10 años y, por primera vez en sus vidas, respiren ese aire fresco y sientan algo, entonces, cuatro años más tarde, pasarán a las Juventudes Hitlerianas. Y allí los mantendremos otros cuatro años. Y entonces, desde luego, no los volveremos a poner en manos de aquellos que formaban a la gente para que formara parte de nuestras antiguas clases y grupos sociales. En su lugar, los llevaremos directamente al partido y al Frente del Trabajo, a las SA o a las SS, al Cuerpo Nacionalsocialista de Conductores de Vehículos de Motor, etc… Y nunca serán libres en toda su vida.
(Dülffer, 114)
Hitler profundizó en el propósito de las Juventudes Hitlerianas y del sistema educativo nazi en general en 1939:
…¡mis magníficos jóvenes! ¿Hay otros mejores en el mundo? Con ellos puedo crear un mundo nuevo. Mi enseñanza es dura. Hay que erradicar su debilidad… Una juventud violentamente activa, dominante, intrépida, brutal: eso es lo que busco… Debe ser indiferente al dolor. No debe haber debilidad ni ternura en ella… No habrá formación intelectual. El conocimiento es la ruina de mis jóvenes…
(Hite, 276)
Los primeros años en las HJ se dedeicaban a ejercicios físicos en grupo. Se organizaban campamentos de verano en los que se hacía hincapié en el ejercicio, la forma física y el espíritu de equipo. Sus miembros se alojaban en campamentos durante el congreso de Núremberg anual, la convención del Partido Nazi. El entrenamiento militar formaba parte del programa educativo de las Juventudes Hitlerianas y, a partir de los 12 años, los chicos aprendían a manejar armas como rifles y ametralladoras. A los 14 años se les daba una idea de la vida militar, ya que los chicos pasaban un mes en un campamento del ejército.
Las HJ participaban en la recaudación de fondos para campañas benéficas patrocinadas por el Estado, como la ayuda a los pobres en invierno. La otra cara de la organización se puede ver en los informes policiales, que muestran que los miembros de la Juventud Hitleriana participaron en ataques contra personas identificadas como judías. Una testigo ocular de uno de esos ataques, Bella Fromm, anotó en su diario:
Estábamos a punto de entrar en una pequeña joyería cuando una banda de diez jóvenes con uniformes de las Juventudes Hitlerianas rompió el escaparate y irrumpió en la tienda, blandiendo cuchillos de carnicero y gritando: «¡Al infierno con la chusma judía!».
(Friedländer, 262)
Al igual que en muchas otras organizaciones nazis, tras la fachada de unidad, había problemas en las Juventudes Hitlerianas. La organización estaba plagada de corrupción y miedo. Klemperer anotó otra conversación con un antiguo líder de las HJ:
Le pregunté qué era lo que le repugnaba. «Los líderes, compañeros de clase, nos cobran más dinero por las excursiones del que gastan. Es imposible controlarlo, siempre se quedan con un par de marcos en el bolsillo. Sé cómo se hace, yo mismo he sido líder… Un chico que era realmente pobre, líder durante algún tiempo, ahora va en moto»… «¿Los demás no se dan cuenta también?», «Son tan estúpidos», y luego: «Nadie se atreve a decir nada ni a hablar con los demás. Todos tienen miedo de todos».
En un régimen totalitario, era difícil protestar contra las obligaciones impuestas por el Estado. Algunos jóvenes se negaban a alistarse en las Juventudes Hitlerianas, y existían organizaciones rivales, en particular los Piratas Edelweiss (Edelweisspiraten), llamados así porque llevaban una insignia de edelweiss (una flor alpina) en la solapa. Los miembros de los Piratas solían tener entre 14 y 18 años, pertenecían a la clase trabajadora y vivían en los barrios obreros. Algunas chicas formaban parte del grupo, pero eran una minoría. Los Piratas solían atacar a las patrullas de las Juventudes Hitlerianas, pero los castigos podían ser severos, incluida la pena de muerte.
Otro grupo, la Juventud Swing (Swing-Jugend), estaba formado por miembros más benignos de la clase media, que simplemente querían disfrutar de las cosas que los nazis no les permitían hacer abiertamente, como escuchar jazz y música extranjera, vestir ropa extranjera y hablar inglés. Solo había unos pocos miles de miembros de los Piratas Edelweiss y la Juventud Swing, pero al menos demostraban que los jóvenes tenían algunas oportunidades, aunque muy limitadas, de demostrar su deseode no ajustarse a las normas nazis.
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También había algunos padres que se oponían a que sus hijos se unieran a las Juventudes Hitlerianas, no siempre por motivos ideológicos, sino porque las tasas de embarazos entre las integrantes de las organizaciones juveniles nazis, todas esas noches acampadas en los bosques de Alemania, eran escandalosamente altas. Sin embargo, independientemente de las dudas de los padres, y al igual que en muchos otros aspectos de la vida bajo el régimen nazi, rebelarse suponía arriesgarse a sufrir castigos severos. Los padres que se negaban a enviar a sus hijos a las organizaciones juveniles podían recibir una multa e incluso una pena de prisión.
En 1943, cuando el agotamiento de los recursos de Alemania se volvió crítico durante la guerra, los miembros de las Juventudes Hitlerianas en su último año fueron alistados directamente en el ejército. La División de las Juventudes Hitlerianas formaba parte de las Waffen-SS (el brazo militar de las SS). Sus miembros siempre sentían una lealtad feroz al régimen nazi, incluso cuando el curso de la guerra dio un giro grave en contra de Alemania y la derrota definitiva se cernía sobre ellos. Las Juventudes Hitlerianas desempeñaron otras funciones útiles en la defensa del Estado, como el trabajo en el Servicio de Patrulla (Streifendienst), un servicio policial juvenil. A partir de 1943, los miembros de las Juventudes Hitlerianas de entre 15 y 17 años se utilizaron ampliamente en el manejo de cañones antiaéreos durante el bombardeo aliado de Alemania.
A partir de 1944, las HJ también se desplegaron en las ciudades como parte de la fuerza de defensa civil, el Deutscher Volkssturm, que se ocupaba de los daños causados por las bombas y los incendios, y realizaba patrullas. En los últimos días del Reich, a los miembros de las HJ se les encomendó la tarea de excavar defensas como trampas antitanques y, en Berlín, luchar directamente contra el enemigo. Willy Feldheim relató así su experiencia en las HJ:
Yo era miembro de las Juventudes Hitlerianas y en 1945 tenía quince años. Cuando los rusos atravesaron Polonia hasta la frontera, sentí que tenía que hacer algo porque los rusos se acercaban y esta es mi patria. Así que volví al campo de entrenamiento militar y allí, tras unas dos semanas, llegó una comisión del Ejército y las SS y pidió que los miembros de las Juventudes Hitlerianas formaran una brigada antitanques de fuerza especial y que disparáramos a los tanques con una especie de bazuca, una pequeña… llegamos a la zona de Berlín. Era temprano por la mañana y teníamos que defender esta zona de jardines muy pequeños y casas de madera, teníamos que defender esta línea… y oí un ruido muy fuerte y venían cuatro tanques rusos con infantería rusa encima. Vi a algunos de nuestros chicos, saltaron de sus trincheras y disparaban a los tanques y destruyeron uno de los tanques, y otros disparaban con sus armas y mataron a todos los soldados rusos. Y los rusos debían de haber estado en una fábrica de dulces, porque tenían los brazos llenos de caramelos y chocolates. Caían a la calle y todos los chavales, ya que todos en nuestra unidad tenían quince o dieciséis años, salían corriendo a la calle a por el chocolate y los caramelos.
(Holmes, 291)
Willy sobrevivió, pero fue uno de los pocos afortunados. Con su entrenamiento militar muy limitado, la tasa de supervivencia de las Juventudes Hitlerianas en combate en Berlín fue solo de alrededor del 10 % de los 5000 jóvenes que participaron. Cuando Adolf Hitler se suicidó en abril de 1945, las Juventudes Hitlerianas murieron con él.
Las Juventudes Hitlerianas fueron una organización nazi para chicos de entre 14 y 18 años que existió desde 1926 hasta 1945. Los chicos aprendían la ideología nazi, hacían ejercicio y adquirían habilidades militares.
¿Cuál era el objetivo de las Juventudes Hitlerianas?
El objetivo de las Juventudes Hitlerianas era adoctrinar a los jóvenes en la ideología nazi, fomentar la forma física y preparar a sus miembros para la vida bajo el régimen nazi y para una futura guerra.
¿Qué prometió Hitler para ganarse el apoyo de la juventud alemana?
Con el fin de ganarse el apoyo de la juventud alemana, Adolf Hitler prometió que volvería a hacer grande a Alemania acabando con el desempleo, librando a la sociedad de sus enemigos y recuperando los territorios que Alemania había perdido tras la Primera Guerra Mundial. El atractivo de organizaciones como las Juventudes Hitlerianas residía en el sentido de pertenencia, la camaradería y la aventura.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 22 octubre 2024. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.