Popea Sabina (30-65 d.C.) fue la esposa del prefecto pretoriano Rufrio Crispino y luego de Marco Salvio Otón (que reinó en 69 d.C.) antes de convertirse en la segunda esposa del emperador romanoNerón (que reinó de 54-68 d.C.). Considerada por las fuentes antiguas como atractiva e inteligente, utilizó su belleza y encanto para persuadir a Nerón de que se divorciara de Octavia, hija de Claudio (que reinó de 41-54 d.C.) y Valeria Mesalina, y se casara con ella.
Familia
En su libro Diez césares, el historiador Barry Strauss escribió que Popea era «una mujer digna de un rey. Era rica, inteligente y ambiciosa» (91). Nació en el año 30 d.C. en Pompeya; su padre era Tito Ollio, que fue ejecutado por ser partidario del traidor Lucio Sejano en el año 31 d.C. Su abuelo materno era Cayo Popeo Sabino, un destacado cónsul y gobernador provincial que había luchado contra los tracios.Tácito escribió que era «un hombre de memoria ilustre y distinguido por los honores de un consulado y un triunfo» (Obras completas, 312). Posiblemente debido a la vergüenza de su padre, Popea se cambió el nombre por el de su abuelo.
En el año 47 d.C., la emperatriz Mesalina obligó a la madre de Popea, Popea Sabina la Mayor, a suicidarse. Popea la Menor heredó de su madre propiedades y una fábrica de ladrillos en Pompeya. Aprovechó la belleza que también había heredado de su madre. Mientras que quienes la rodeaban la consideraban inteligente y una conversadora agradable, Tácito la veía como «inmoral y venal» (312) y decía que su reputación le daba igual; escribió que «el provecho dictaba cómo otorgaba favores» (306). «... nunca fue esclava de su propia pasión ni de la de un amante. Siempre que veía la posibilidad de obtener algún beneficio, transfería ahí sus favores» (312).
En el año 44 d.C., se casó con un prefecto pretoriano, Rufrio Crispinio, con quien tuvo un hijo. Tras la muerte de Popea, Nerón les ordenaría a los esclavos del joven que lo ahogaran durante una excursión de pesca.
exiliaron a otón a Lusitania en el año 59, lo que le permitió a Popea convertirse en la amante de Nerón sin interferencias.
Mientras estaba casada con Rufrio, se sintió atraída por la elegancia y el estilo del joven Otón (32-69 d.C.), de 26 años y sin experiencia política. El hecho de que fuera amigo íntimo y confidente de Nerón puede que le llamara la atención. Se divorció de su marido y se casó con Otón. Existen versiones contradictorias sobre este segundo matrimonio, pero la mayoría de los historiadores coinciden en que fue un fraude. La versión aceptada afirma que casarse con Otón era la única forma de que Nerón pudiera tenerla como amante. Este matrimonio disiparía las preocupaciones de la madre de Nerón, Agripina la Menor (15-59 d.C.), sobre la relación de su hijo con Popea. Sin embargo, Otón se enamoró de Popea y, para disgusto de Nerón, solía alardear de la belleza y los encantos de su esposa, lo que tendría graves consecuencias para el desprevenido Otón, a quien exiliaron a Lusitania en el año 59 d.C. y así Popea pudo convertirse en la amante de Nerón sin interferencia alguna.
El historiador Suetonio (69-130/140 d.C.) escribió sobre el matrimonio de Otón y Popea en su obra Vidas de los doce césares. Según su versión de los hechos, Nerón le pidió a Otón que fuera el «protector» de Popea. «Nerón se la había arrebatado a su marido para que fuera su amante, y ellos [Otón y Popea] pasaron por la farsa de casarse». Pero Otón sentía tal «profunda pasión por ella que no toleraba ni siquiera a Nerón como rival». Rechazó a los mensajeros enviados para «recoger a Popea». A Nerón solo le quedó «amenazar y suplicar por sus derechos sobre su dama» (256). Como castigo, se disolvió el matrimonio y enviaron a Otón a Lusitania (por sugerencia de Séneca), donde gobernó «con moderación y control» (ibidem). Más tarde, se vengaría mediante su apoyo a Galba (que reinó de 68-69 d.C.) en el derrocamiento y suicidio de Nerón en el año 68 d.C. Suetonio escribió que lo único que hizo que Nerón se limitara a enviar a Otón a Lusitania fue su temor a un escándalo.
Según el relato de Tácito, mientras estaba casada con su primer marido, Popea fue seducida por Otón. Este solía alabar el encanto y la gracia de Popea ante Nerón. Después de cenar con el emperador, Otón se jactaba de que iba a reunirse con su esposa, «que le había dado lo que todos los hombres desean: nobleza y belleza» (Anales, 307). Tácito se pregunta si esta fanfarronada era una indiscreción o un intento deliberado de aumentar su propio poder político. A medida que Nerón se enamoraba más, Popea se volvía altiva, afirmando que estaba casada y que no podía renunciar a su matrimonio. Estaba entregada a Otón, a su carácter y a su forma de vida. Despreció a Nerón, a quien consideraba «subordinado porque la amante con la que vives [Acte] es una sirvienta» (ibidem). Para eliminar a Otón como rival, lo nombró gobernador de Lusitania.
Matrimonio con Nerón
Antes de que Nerón pudiera casarse con Popea, tenía que superar dos obstáculos importantes: el primero era su madre, Agripina, que veía a todas las mujeres como una amenaza para su poder y se oponía a cualquier relación con Popea. El segundo era la esposa de Nerón. Agripina quiso asegurar el derecho de su hijo a heredar el trono mediante el matrimonio con Octavia, la única hija del emperador Claudio y Valeria Mesalina, en el año 53 d.C., pero este matrimonio concertado nunca fue feliz.
En su libro Nerón, el historiador Anthony Everitt escribió que, en algún momento, por razones desconocidas, Nerón decidió matar a su madre. Hay quienes afirman que ya no quería compartir el poder. Sin embargo, muchos creen que el motivo inmediato para matar a Agripina fue Popea, que deseaba fervientemente casarse con Nerón, pero, para su consternación, el emperador no consideraba que hubiera prisa por casarse. Popea veía a Agripina como su enemiga. Tácito escribió: «Mientras Agripina estuviese viva, Popea no veía esperanza alguna de que se divorciara de Octavia y se casara con ella, por lo que le regañaba y se burlaba de él sin cesar». Ella le preguntaba: «Supongo que mi aspecto y mis ancestros victoriosos no son lo suficientemente buenos» (312). Tras varios intentos fallidos, en el año 59 d.C., Agripina fue asesinada. Su muerte perseguiría a Nerón durante el resto de su vida.
Se había quitado un obstáculo del medio, pero todavía quedaba otro: Octavia. Ella aún era muy joven y tenía poco interés en la política. Era hija de un emperador, miembro de la familia imperial y muy respetada y querida por el pueblo romano, por lo que el divorcio requería una planificación cuidadosa. Pronto se presentó una oportunidad. Tras una breve enfermedad, Nerón se dio cuenta de que tenía que tener un heredero, y el tiempo era algo de lo que carecía, ya que Popea estaba embarazada. Alegando que Octavia era estéril, Nerón se divorció de ella y se casó con Popea doce días después, pero su nueva esposa no se sentiría segura hasta que eliminasen a Octavia. Popea hizo que un miembro de la casa de Octavia la acusara de adulterio, de tener una aventura con un esclavo, un flautista alejandrino llamado Eucaeo. Tácito escribió: «La mujer que durante mucho tiempo había sido la amante de Nerón y lo había dominado primero como amante y luego como marido, instigó una intriga con un esclavo» (Obras completas, 353).
Alegando que Octavia era estéril, Nerón se divorció de ella y se casó con Popea doce días después.
La exmujer del emperador fue desterrada a Campania. Aunque había detractores, la mayoría de la gente se mantuvo leal y defendió su inocencia. «Esto provocó protestas incesantes y públicas entre el pueblo llano...» (353). Nerón cedió, pero su esposa siguió regañándole. Los rumores pronto volvieron. Algunos incluso afirmaban que iba a volver a casarse con Octavia. Las multitudes derribaron las estatuas de Popea y devolvieron las de Octavia al Foro Romano y a los templos. Popea temía que la violencia de la multitud se desatara sobre ella y que su vida corriera peligro. Nerón estaba asustado y enfadado. Volviendo a la acusación de adulterio, decidió que había que encontrar a alguien que admitiera haber tenido una aventura con Octavia. Para ello eligieron a Aniceto, almirante de la flota de Miseno, quien hizo una confesión completa. «Ante el consejo, inventó incluso más de lo que se le pedía y confesó ante amigos a quienes el príncipe había convocado a modo de consejo judicial» (355).
Como recompensa por sus mentiras, lo mandaron a Cerdeña. A Octavia la desterraron a Pandateria, en la bahía de Nápoles; sin embargo, llegaron órdenes para su ejecución. La encadenaron y le abrieron las venas, pero la sangre fluía demasiado lentamente, por lo que finalmente la asfixiaron con el vapor de un baño caliente. Le cortaron la cabeza y la enviaron a Roma, donde se la mostraron a Popea.
Popea se murió en el año 65 d.C., un año después del gran incendio. Nerón se quedó devastado. En aquella época circularon rumores sobre la causa, y los historiadores antiguos coinciden en que fue culpa del emperador. Una noche, ella comenzó a regañarlo porque había llegado tarde a casa; había estado en las carreras. Al final perdió los estribos y le dio una patada en el estómago a Popea, que estaba embarazada. Esto le provocó un aborto espontáneo, que fue la causa de su muerte. Supuestamente, según los poetas, la diosa Venus llegó al Palatino y se la llevó en un carro a los cielos y a su lugar sobre el polo norte.
Holland escribió que la mujer más famosa de Roma se convirtió en diosa: «Se organizó un suntuoso funeral para conmemorar su ascensión a los cielos» (Holland, 25). Los coros cantaron himnos y los senadores se reunieron en el Foro. A diferencia de otros miembros de la familia imperial, que fueron incinerados, Popea, «rellena de especias», fue momificada: la ciudad ya había visto suficientes incendios. Tras el elogio fúnebre de Nerón, el cortejo fúnebre salió del Foro, atravesó las puertas de la ciudad, cruzó el Campo de Marte y entró en el Mausoleo de Augusto, donde le esperaba una cámara. Aunque el Senado romano votó a favor de otorgarle honores divinos, Everitt escribió que la élite política no la echaba mucho de menos. El afligido Nerón se casó con Estatilia Mesalina un año después, tras obligar a su marido a suicidarse por un cargo de conspiración.
Nerón acusó a Octavia de ser estéril y se divorció de ella para poder casarse con su amante embarazada, Popea Sabina. Popea hizo que un miembro de la casa de Octavia la acusara de adulterio y en consecuencia la exiliaron y más tarde la ejecutaron.
¿Cómo murió Popea Sabina?
Según los historiadores de la Antigüedad, Nerón le dio una patada en el estómago cuando estaba embarazada y se murió después de sufrir un aborto.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Donald ha enseñado Historia de la Antigüedad, de la Edad Media y de los Estados Unidos en el Lincoln College (Normal, Illinois) y, desde que estudió a Alejandro Magno, siempre ha sido y será un estudiante de historia. Le encanta transmitir conocimientos a sus alumnos.
Escrito por Donald L. Wasson, publicado el 28 febrero 2024. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.