Los doce artículos (1525) son un documento escrito entre el 27 de febrero y el 1 de marzo de 1525 para expresar las quejas de los campesinos de las regiones germanas del Sacro Imperio Romano Germánico debido a las políticas de sus señores. La obra se escribió para justificar la guerra de los campesinos alemanes (1524-1525), denunciada por la nobleza.
Los doce artículos (cuyo título completo es Los doce artículos: los justos y fundamentales artículos de todos los campesinos y de los súbditos de los señores eclesiásticos y seculares respecto de los temas por los que se sienten agraviados) fueron redactados por Sebastian Lotzer (en torno a 1490 a alrededor de 1525), un peletero que se convirtió en el secretario de uno de los grupos de campesinos rebeldes, y el teólogo reformador Christoph Schappeler (1472-1571), aunque se piensa que Wendel Hipler (muerto en 1526), miembro de la baja nobleza y uno de los líderes rebeldes y el teólogo Thomas Müntzer (en torno a 1489-1525), otro de los cabecillas, también aportaron al documento. Incluso si Müntzer no contribuyó directamente, sus convicciones religiosas formaron el espíritu del texto.
La guerra de los campesinos alemanes y Los doce artículos fueron una respuesta a la opresión de los campesinos por la nobleza y la Iglesia católica quienes demandaban tributos exorbitantes de las clases bajas mientras les privaban de cualquier traza de autonomía. Al momento de su presentación ante los nobles en marzo de 1525 fue rechazada, sin embargo con el tiempo se ha llegado a considerar como el primer documento concerniente a los derechos humanos en la Europa premoderna. Algunos estudiosos han llegado a considerar Los doce artículos como los precursores de otros escritos revolucionarios como la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776.
Contexto
La jerarquía social del Sacro Imperio Romano Germánico del siglo XVI, al igual que en otros lugares, continuó el modelo de la Edad Media con la nobleza en la cima, seguida por la baja nobleza (aquellos con menos tierras y poder político), la Iglesia (algunos de cuyos clérigos eran más poderosos que la baja nobleza), la clase mercantil y el campesinado. Las cuatro clases altas dependían todas de la más baja para obtener ingresos, gravándolos con impuestos incesantemente y promulgando con frecuencia nuevas leyes que los empobrecían aún más y castigaban las transgresiones con severidad.
ADEMÁS DE LOS IMPUESTOS RECAUDADOS POR LA NOBLEZA, LA IGLESIA EXIGÍA UN DIEZMO DEL 10%, LO QUE CONTRIBUÍA A LA AGobiante POBREZA DE LA CLASE CAMPESINA.
A los campesinos se les prohibía pescar o cazar en sus propias tierras porque, técnicamente, estas pertenecían al señor, no al campesino; no podían tomar leña para los fuegos del hogar de los bosques circundantes y, de acuerdo con el impuesto de sucesión, ni siquiera podían transmitir sus herramientas u otros enseres a sus hijos, ya que estos podían ser incautados por el señor. Los campesinos eran gravados con impuestos cuando se casaban y se imponían más tributos cada vez que una de las clases altas podía gestionarlo. Además, la Iglesia exigía un impuesto del 10%, o diezmo, además de otras tasas, lo que contribuía a la pobreza agobiante de la clase campesina.
A finales del verano/otoño de 1524, los campesinos del sur de Alemania se rebelaron después de que una condesa les ordenara que abandonaran su cosecha para recolectar conchas de caracol que ella necesitaba para usar como carretes de hilo. Su rebelión inspiró a otros a seguir su ejemplo hasta que una gran franja de la región sur se sublevó. La Liga de Suabia (1488-1534), una alianza militar y política de los nobles, estaba inmersa en guerras en el extranjero en ese momento, por lo que la rebelión ganó terreno ya que, inicialmente, no hubo oposición, y más campesinos se unieron a la causa.
Se cree que el primer borrador de Los doce artículos fue redactado por Lotzer y Schappeler (posiblemente Hipler) a finales de febrero o principios de marzo, aproximadamente entre el 27 de febrero y el 1 de marzo de 1525, y fue presentado y modificado el 6 de marzo de 1525 en una asamblea de campesinos, para presentárselo a los representantes de la Liga de Suabia.Los doce artículos, en resumen, declaraban:
Cada comunidad tenía derecho a elegir y destituir a su ministro en lugar de que se le asignara uno, y este ministro debía predicar solo desde la Biblia, no desde la liturgia de la Iglesia.
El diezmo de la iglesia debía usarse para pagar al ministro de la comunidad, y cualquier excedente debía usarse para los pobres de esa comunidad en lugar de ir a otro lugar.
Todo campesino debía ser reconocido como un ser autónomo igual a cualquier señor ante los ojos de Dios.
Se debería permitir a los campesinos pescar, cazar y hacer uso de su propia tierra.
Los campesinos deberían tener acceso a los bosques y poder recoger madera para los fuegos del hogar o para su oficio, como la carpintería.
El trabajo diario debería ajustarse a las demandas establecidas previamente para los campesinos antes de la promulgación de nuevas leyes.
El trabajo obligatorio debería abolirse por no ser cristiano y porque los campesinos nunca lo aceptaron.
La renta excesiva por los campos debería abolirse, ya que muchos campesinos terminan trabajando solo para pagar la renta.
Las leyes deberían hacerse más equitativas para que todos sean iguales ante ella y nadie reciba un tratamiento más duro o más indulgente por el mismo delito.
Los campos y pasturas propiedad anteriormente de la comunidad, que han sido tomados por los nobles, deberían ser devueltos.
El «heriot» o impuesto de sucesión debería abolirse, ya que conduce a la pobreza y el sufrimiento de viudas y huérfanos.
Si alguna de las demandas anteriores no está de acuerdo con las Escrituras, se eliminarán solo después de que las Escrituras sean explicadas claramente y se demuestre que el artículo está equivocado.
Dado que todos estos artículos favorecían a los campesinos a expensas de la nobleza, fueron rechazados por los representantes de la Liga de Suabia. Este rechazo fue apoyado por el reformador Martín Lutero (1483-1546), quien denunció la guerra de los campesinos alemanes y se puso del lado de los nobles, muchos de los cuales lo habían protegido y apoyado después de que el emperador católico Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico emitiera el Edicto de Worms en su contra en 1521 y exigiera su ejecución.
Tomás Müntzer, un antiguo partidario de Lutero, lo había tachado de fraude después de que no apoyara al campesinado y se pusiera del lado de los nobles en su contra. La Vindicación y Refutación, de Müntzer (1524), una carta abierta a Cristo, Lutero y la comunidad cristiana, criticaba duramente a Lutero por disfrutar de los favores de los príncipes mientras permitía que los campesinos sufrieran bajo sus leyes injustas. Puede que Müntzer contribuyera a los doce artículos, pero lo más probable es que tan solo los inspirara en parte, ya que varios de los artículos concuerdan con la visión de Müntzer.
Los doce artículos se presentan a continuación solo en parte debido a la extensión del documento. La siguiente traducción está tomada de la versión inglesa de A Reformation Reader: Primary Texts with Introductions editado por Denis R. Janz, págs. 168-170.
Al lector cristiano, paz y la gracia de Dios por medio de Cristo.
Hay muchos Anticristos que, a causa de la reunión de los campesinos, desprecian el evangelio y dicen: «¿Es este el fruto de la nueva enseñanza, que nadie obedece sino que todos se levantan en revuelta por todas partes, y se unen para reformar, extinguir, incluso enfermar a las autoridades seculares y espirituales?» Los siguientes artículos responderán a estos detractores impíos y blasfemos. En primer lugar, eliminarán el reproche de la Palabra de Dios y en segundo lugar darán una excusa cristiana para la desobediencia o incluso la revuelta de todo el campesinado... Por lo tanto, lector cristiano, lee los siguientes artículos con cuidado y juzga luego. A continuación, los artículos:
El primer artículo: en primer lugar, es nuestra humilde petición y deseo, de hecho nuestra voluntad y resolución, que en el futuro tengamos poder y autoridad para que toda la comunidad elija y nombre a un ministro, y que tengamos el derecho de deponerlo si se conduce indebidamente. El ministro así elegido debe enseñarnos el santo evangelio puro y simple, sin ninguna adición, doctrina u ordenanza humana. Porque enseñarnos continuamente la verdadera fe nos llevará a orar a Dios para que por su gracia su fe aumente en nosotros y sea confirmada. Porque, si su gracia no está dentro de nosotros, siempre permanecemos carne y sangre, que no sirve para nada; ya que la Escritura enseña claramente que solo a través de la verdadera fe podemos acercarnos a Dios...
El segundo artículo: dado que el diezmo correcto está establecido en el Antiguo Testamento y se cumple en el Nuevo, estamos preparados y dispuestos a pagar el diezmo justo de grano. No obstante, debe hacerse adecuadamente. La Palabra de Dios dispone claramente que debe darse a Dios y transmitirse a los suyos. Si se le va a dar a un ministro, en el futuro recaudaremos el diezmo a través de nuestros ancianos de la iglesia, nombrados por la congregación, según el criterio de toda la congregación. El resto se dará a los pobres del lugar, según demanden las circunstancias y la opinión general...
El tercer artículo: ha sido costumbre hasta ahora que los hombres nos consideren su propiedad, lo cual es bastante lamentable considerando que Cristo nos ha redimido y comprado sin excepción, con el derramamiento de su preciosa sangre, tanto a los humildes como a los grandes. En consecuencia, es consistente con la Escritura que seamos libres y deseamos serlo. No es que queramos ser absolutamente libres y sin autoridad. Dios no nos enseña que debemos llevar una vida desordenada según los deseos de la carne, sino que debemos vivir por los mandamientos, amar al Señor nuestro Dios y a nuestro prójimo...
El cuarto artículo: en cuarto lugar, ha sido costumbre hasta ahora que ningún hombre pobre pudiera capturar venado o aves silvestres, o pescar en aguas fluyentes, lo que nos parece muy indecoroso y poco fraternal, así como egoísta y no conforme a la Palabra de Dios... En consecuencia, es nuestro deseo, si un hombre posee aguas, que demuestre con documentos satisfactorios que su derecho fue adquirido a sabiendas por compra. No deseamos quitárselo por la fuerza, pero sus derechos deben ejercerse de manera cristiana y fraternal...
¿Te gusta la historia?
¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!
El quinto artículo: en quinto lugar, nos quejamos en el asunto de la tala de madera, porque nuestra nobleza se ha apropiado de todos los bosques para sí sola... Debería ser libre para todo miembro de la comunidad recoger para sí mismo la leña que necesite en su hogar. Además, si un hombre requiere madera para fines de carpintería, debería obtenerla gratis, pero con la aprobación de una persona designada por la comunidad para ese propósito...
El sexto artículo: nuestra sexta queja se refiere a los servicios excesivos que se nos exigen, que aumentan día a día. Pedimos que este asunto se investigue adecuadamente, para que no continuemos siendo oprimidos de esta manera, y que se nos dé alguna graciosa consideración , ya que nuestros antepasados sirvieron solo de acuerdo con la Palabra de Dios.
El séptimo artículo: séptimo, no permitiremos en el futuro que nuestros señores nos opriman más. Lo que poseen los señores debe mantenerse mediante acuerdo entre el señor y el campesino...
El octavo artículo: en octavo lugar, estamos muy agobiados por las propiedades que no pueden soportar la renta exigida. Los campesinos sufren pérdidas de esta manera y se arruinan. Pedimos que los señores nombren personas de honor para inspeccionar estas propiedades y fijar una renta de acuerdo con la justicia, para que el campesino no trabaje por nada, ya que el trabajador es digno de su salario.
El noveno artículo: en noveno lugar, estamos agobiados por el gran mal de la constante creación de nuevas leyes. No se nos juzga de acuerdo con la ofensa, sino a veces con gran mala voluntad, y a veces con demasiada indulgencia. En nuestra opinión, deberíamos ser juzgados de acuerdo con la antigua ley escrita, para que el caso se decida según sus méritos, y no con favores.
El décimo artículo: en décimo lugar, nos quejamos de que ciertos individuos se han apropiado de prados y campos que en su momento pertenecían a la comunidad. Estos volveremos a tomar en nuestras propias manos a menos que hayan sido comprados legítimamente.
El undécimo artículo: en undécimo lugar, aboliremos por completo la costumbre llamada «heriot» y ya no la toleraremos, ni permitiremos que a viudas y huérfanos se les robe tan vergonzosamente contra la voluntad de Dios...
Conclusión: en duodécimo lugar, es nuestra conclusión y resolución final, que si alguno o más de estos artículos no estuviera de acuerdo con la Palabra de Dios, lo cual no creemos, retrocederemos voluntariamente de dicho artículo cuando se demuestre que está en contra de la Palabra de Dios mediante una explicación clara de la escritura. Por esto oraremos a Dios, ya que él puede conceder todo esto y solo él. La paz de Cristo Jesús permanezca con todos nosotros.
Conclusión
Los doce artículos se presentaron después de que las fuerzas de la Liga de Suabia ya hubieran derrotado a los campesinos en enfrentamientos a principios de 1525 y estas victorias se convertirían en el modelo para cada batalla librada posteriormente. Los campesinos no tenían un liderazgo fuerte, carecían de unidad y no eran rival para los ejércitos profesionales de la nobleza y sus armas superiores. En abril de 1525, más de 3.000 campesinos murieron en la batalla de Leipheim y otros 3.000, o más, el 12 de mayo en la batalla de Böblingen. El enfrentamiento decisivo fue la batalla de Frankenhausen el 15 de mayo de 1525, cuando toda la aldea de Frankenhausen fue masacrada por las tropas imperiales después de la derrota del ejército campesino. Müntzer, que lideraba el ejército, fue arrestado posteriormente, torturado y ejecutado.
La guerra continuó durante todo el verano de 1525 y terminó en septiembre con la victoria completa de la nobleza, dejando más de 100.000 campesinos muertos y muchos de sus campos y aldeas destruidos.Los doce artículos nunca fueron planteados nuevamente por una delegación campesina y parecen haber sido olvidados por los nobles que, si alguna vez repararon en el documento, lo consideraron solo otro aspecto de la derrotada revuelta campesina. En mayo de 1525, Lutero publicó su folleto denunciando el levantamiento, Contra las hordas rapaces y asesinas de campesinos, que atrajo considerablemente más atención que Los doce artículos al abogar por la matanza indiscriminada de los rebeldes como «perros rabiosos» y «diablos», y, por un tiempo al menos, el documento fue olvidado.
Sin embargo, las demandas de los doce artículos eran completamente razonables, ya que los campesinos solo pedían derechos humanos básicos y dignidad personal. Aunque el documento se desechó en su época, su insistencia en los derechos de libertad personal se ha citado como una influencia en el desarrollo del pensamiento igualitario posterior en el siglo XVIII, notablemente en las colonias británicas que se convertirían en Estados Unidos y en Francia.
El documento fue señalado por el filósofo alemán Friedrich Engels en su libro La guerra de campesinos en Alemania (1850) y luego por Engels y Karl Marx en su Manifiesto comunista como una declaración proto-comunista.Los doce artículos han recibido más atención desde entonces como uno de los documentos más importantes de los primeros días de la Reforma protestante al representar la vida de la clase campesina y su esperanza, que resultó en vano, en la promesa de la nueva enseñanza de liberarlos de la opresión secular y eclesiástica medieval.
Profesor y traductor de inglés y ruso. Me encanta la historia, el arte y la filosofía. Al traducir artículos puedo ayudar a acceder al conocimiento para entender mejor el mundo y tomar buenas decisiones.
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 11 febrero 2022. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.