El galeón español

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Juan Diego Jiménez Velázquez
Publicado el 02 noviembre 2021
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Disponible en otros idiomas: inglés, alemán, francés, ucraniano
Spanish Galleon Firing Cannons (by Cornelis Verbeeck, Public Domain)
Galeón español disparando sus cañones
Cornelis Verbeeck (Public Domain)

El galeón español (también «nao» o «navío») fue un tipo particular de embarcación utilizado tanto para transporte de mercancías como para navío de guerra con hasta 60 cañones. Fue el navío por excelencia de la marina española desde mediados del siglo XVI hasta principios del siglo XIX. Constaba de tres o cuatro mástiles con velas cuadradas y triangulares, un prominente pico en la proa y un castillo de popa alto.

El galeón español fue el resultado de adaptar el galeón estándar para aumentar su capacidad de carga a fin de facilitar el transporte de las riquezas de la América Hispana hacia Europa en las flotas anuales, así como los preciados bienes de Asia hacia México en la ruta del Galeón de Manila. Aunque los galeones de guerra fueron reemplazados con el tiempo por barcos más rápidos como la fragata, se los siguió usando como nave de carga hasta 1815.

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El diseño del galeón

El nombre «galeón» deriva de «galera», término usado desde la antigüedad para identificar barcos de guerra de cualquier tipo, pero en particular aquellos impulsados por una combinación de velas y remos. Aunque el galeón no tenía remos, el nombre se utilizó indistintamente en los inicios del periodo moderno para identificar cualquier navío de gran tamaño, veloz, de tres cubiertas y un castillo de popa alto.

Los galeones evolucionaron en la década de 1530, o un poco antes, a partir de barcos como la carabela y la carraca. Con cascos de menor altura se buscaba hacerlos más maniobrables para travesías en mares difíciles. Sin embargo, con el pasar de los años el casco del galeón volvería a tener una altura mayor. Se caracterizaban por tener un pico en la proa, que se prolongaba hacia atrás hasta el castillo de proa, una popa plana y un casco liso. Había diferentes tipos de galeón, y no se siguió un diseño estándar. Se usó como buque de guerra y evolucionó hasta convertirse en una embarcación veloz, con una cubierta menos y un casco más cónico, características estas que lo hicieron mucho más rápido y maniobrable que un galeón clásico.

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se necesitaban dos mil árboles y se tardaba hasta dos años para construir LOS GALEONES de mayor tamaño.

La velocidad del galeón español se vio comprometida al aumentar el tamaño de la embarcación para ganar en capacidad de carga y de armamento. El casco se hacía más grueso de lo común para soportar los disparos de cañones enemigos. Las dimensiones típicas eran de 30 a 45 metros de largo y de 12 a 15 metros de ancho; la relación entre largo y ancho preferida era de 3:1 o 4:1. A fin de hacer la nave más estable, el casco se estrechaba hacia el centro, lo que era particularmente útil en el navío de guerra cuando disparaba los cañones. Los galeones para la travesía del Atlántico oscilaban entre 500 y 1000 toneladas de desplazamiento, mientras que los Galeones de Manila, usados en el Pacifico, podían llegar a tener un desplazamiento de 2000 toneladas. Se necesitaban dos mil árboles y se tardaba hasta dos años para construir los galeones de mayor tamaño.

English & Dutch Galleons in Combat
Galeones ingleses y holandeses en combate
Hendrick Cornelisz Vroom (Public Domain)

Los astilleros en España Peninsular se encontraban en la costa Vasca y en la de Andalucía (Cádiz). También se construyeron en La Habana (Cuba) y en las Filipinas, entre otros lugares. En los astilleros de España Peninsular se usaba el roble para la construcción de las naves, en La Habana se usaba la caoba y en las Filipinas varios tipos de maderas locales. Para proteger la madera bajo la línea de flotación, el casco se cubría con una mezcla de alquitrán para protegerlo contra los gusanos de mar (la broma). En el caso de los galeones que operaban en aguas tropicales el deterioro de sus cascos era mayor, por lo que se les solía colocar láminas de plomo a manera de protección, sin embargo y a pesar de estas medidas adicionales, la vida media de un galeón en aguas tropicales era de 10 años.

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LOS GALEONES REALES SIEMPRE TENíAN EN LA PROA UNA FIGURA DE CABEZA DE LEÓN PORTANDO UNA CORONA.

En lo que se refiere al velamen, la nave disponía de una combinación de velas cuadradas y latinas (triangulares) distribuidas entre sus mástiles. El mástil delantero (trinquete) y el central (mayor), estaban vestidos con tres velas cuadradas, mientras que el mástil trasero o palo de mesana, solo con dos cuadradas y una latina. En los casos en que había un cuarto mástil, ubicado en la popa, este llevaba una vela latina pero más pequeña que la del palo de mesana. Adicionalmente había una o dos velas cuadradas pequeñas en el palo ubicado en el extremo de la proa (bauprés). Todo este velamen permitía a la embarcación navegar a unos 8 nudos bajo condiciones óptimas. En el diseño también se incluían elementos decorativos tales como relieves dorados en la popa, mientras en la proa se colocaba una figura (mascarón), que para el caso de los galeones de la realeza, era un león dorado con una corona. En la punta de los mástiles se desplegaban banderas con el escudo de armas real y el banderín del comandante de la flota española.

El galeón de guerra

Era un galeón dotado de cañones de distinto calibre, que se colocaban en las cubiertas inferiores a ambos lados del barco. En batalla, las bocas de los cañones se asomaban a través de unas ventanillas con portezuelas levadizas (portas). También había cañones en la popa y en la proa. Un galeón grande podía llevar al menos 40 cañones de distintos calibres. El cañón de mayor calibre era de 15,2 cm. A lo largo de la cubierta principal solían ubicarse cañones de menor calibre. El maestro artillero era responsable de los grupos de cuatro o cinco hombres que operaban cada cañón. El capitán de guerra comandaba un gran contingente de marinos de hasta unos 125, dependiendo del tamaño de la nave, que no participaban en las tareas de abordo sino que estaban allí para repeler al enemigo en casos de abordaje. En ocasiones se colocaban cuchillas en forma de media luna en el extremo de los maderos transversales de los mástiles, para cortar los aparejos y velamen de las naves enemigas cuando se acercaban al costado. También había posiciones (nidos de cuervo) desde las que los arqueros podían disparar hacia el barco enemigo durante los abordajes.

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1607 Battle of Gibraltar by van Wieringen
Batalla de Gibraltar en 1607 por van Wieringen
Cornelis Claesz van Wieringen (Public Domain)

Durante el siglo XVI, los galeones de guerra fueron usados como medio de transporte para infantería altamente entrenada (infantería de marina) encargada del abordaje de las naves enemigas durante el combate. Ya para el siglo XVII las tácticas navales evolucionaron para depender más del poder de fuego del barco contra las naves enemigas disparando desde la distancia. Entre otros usos de los galeones de guerra estuvo servir de escoltas a los convoyes de las flotas que transportaban los tesoros, flotas de patrullaje, transporte de tropas para operaciones anfibias, el abordaje de barcos piratas, el bombardeo de fortificaciones costeras del enemigo y cualquier otro propósito militar en cualquier parte que el Imperio lo requiriese.

La Flota de Indias

Los españoles prefirieron en todo momento al galeón para el transporte de cargas valiosas a largas distancias. Las dos flotas anuales se detenían en dos puertos de recolección específicos en América para recoger los tesoros. Una flota navegaba por la costa caribeña de América del Sur y la otra a México. Entre los principales puertos del tesoro estuvieron Portobelo, Cartagena y Veracruz. Los galeones y la flota hacían una escala final en La Habana donde se reunían para luego continuar en convoy hacia Europa, llevando plata, oro, gemas, perlas, seda, porcelana y especias, así como pasajeros ricos del imperio español. El tesoro en forma de metales y gemas se almacenaba en un lugar especial en la cubierta inferior que estaba sellado y se mantenía bajo constante guardia armada.

Las flotas anuales del Atlántico comenzaron en la década de 1520 y continuaron hasta la década de 1730, mientras una pequeña flota continuó solo desde México entre 1754 y 1789. En su apogeo, una flota podía consistir de hasta 90 barcos mercantes y al menos ocho galeones de guerra. Las flotas eran objetivos tentadores, pero ni los bucaneros del siglo XVII ni los piratas de la Edad de Oro de la Piratería en el siglo XVIII tuvieron mucho éxito contra ellas. El sistema de convoyes funcionó bien y solo los buques mercantes rezagados eran víctimas fáciles para los piratas.

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Spanish Colonial Empire in the Age of Exploration
Imperio colonial español en la Era de las expediciones
Simeon Netchev (CC BY-NC-SA)

En los inicios, cuando los españoles aún no se habían preocupado por armar completamente a los galeones pensando que el Océano Pacífico era un lugar seguro, algunos corsarios lograron tener éxito. Francis Drake (c. 1540-1596) hizo una captura notable en su épico viaje de circunnavegación de 33 meses. Drake tomó el Cacafuego en marzo de 1579 frente a las costas del Perú. El galeón navegaba por la ruta Perú-Panamá y su carga de oro y plata fue uno de los premios más ricos que se llevaron los corsarios isabelinos. Luego, las flotas navales europeas hicieron algunas capturas entre las flotas del tesoro del Atlántico, pero en realidad, en el siglo XVII, el desafío más grande al que se enfrentaba la flota de tesoro español eran las tormentas.

El galeón de Manila

Los galeones de Manila procedentes de Asia transportaban seda, porcelana, alfombras y especias desde Manila en Filipinas (en ese entonces colonia española) hasta Acapulco en México, en un viaje por el Océano Pacífico de 4 a 8 meses, dependiendo del mar y las condiciones climáticas. Los galeones de esta ruta eran construidos en Filipinas (con algunas excepciones) y operaron desde 1565 hasta 1815. Los propios españoles llamaron a estos galeones las «naves de China». Algunas mercancías como la seda, la porcelana, el oro y las especias se transportaban por tierra para cargarse en la flota del tesoro del Atlántico. Una vez descargadas las mercancías, los barcos regresaban a Manila con grandes cantidades de plata que se intercambiarían por una nueva carga de mercancías. Este viaje tomaba alrededor de tres meses y era mucho más tranquilo que el viaje a Acapulco.

Muy bien armados y difíciles de encontrar en el vasto Pacífico, solo cuatro galeones de Manila fueron capturados en más de 250 años de servicio. El circunnavegarte y corsario inglés Thomas Cavendish (1560-1592) hizo una captura famosa al interceptar al Gran Santa Ana en su camino a Acapulco. El barco, propiedad personal de Felipe II de España (r. 1556-1598), estaba cargado con 22.000 pesos de oro y 600 toneladas de sedas y especias. Al igual que en el Atlántico, el peligro más grande era naufragar. Al menos 30 galeones de Manila vieron su fin debido a tormentas, arrecifes ocultos e incendios accidentales.

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Manila Galleon Passenger Luggage
Equipaje de un pasajero del galeón de Manila
Alejandro Linares Garcia (CC BY-SA)

La vida a bordo de un galeón

Como señala el historiador A. Giraldez: «Sin importar la ruta, hasta la era del vapor, los viajes intercontinentales tomaban meses, eran extremadamente incómodos y presentaban muchos peligros» (119). El capitán, el piloto (navegante), el capellán y los oficiales tenían un viaje más cómodo ya que disponían de los mejores camarotes, ubicados en el castillo de popa del galeón. Los miembros ordinarios de la tripulación (entre 100 y 250 hombres) dormían en condiciones de hacinamiento debajo de la cubierta dondequiera que pudieran encontrar algo de espacio que no estuviese ocupado por la carga o los cañones. Los más o menos 40 pasajeros en un barco del tesoro tenían que viajar en camarotes de 1,85 m², improvisados por el carpintero de a bordo. El equipaje generalmente estaba restringido a dos baúles por pasajero, aunque podían traer su propia camilla y alimentos, así como animales vivos, para retrasar todo lo posible el inevitable momento en que tendrían que comer las raciones del barco como todos los demás. Las condiciones de hacinamiento y la poca posibilidad de bañarse adecuadamente significaban que un galeón estaba plagado de todo tipo de pasajeros altamente indeseables. Las ratas en la bodega, las cucarachas en las cubiertas, los gusanos en la sopa, los insectos en la ropa de cama y los piojos en el cuerpo eran parte del viaje marítimo.

La cocina del barco estaba muy abajo, en la cubierta inferior, donde un fogón hecho de ladrillos con un fondo de arena, para mayor seguridad, servía para albergar el fuego necesario para cocinar. El fuego en un barco de madera era un riesgo importante y había regulaciones sobre quién podía usar lámparas y velas debajo de las cubiertas y cuándo. La pérdida del galeón Nuestra Señora de la Concepción en 1552 sirvió como advertencia para todos, cuando más de 300 personas perecieron después de que un incendio arrasó con el barco.

La comida para los pasajeros y la tripulación en un galeón consistía básicamente de carne salada, pescado seco y galletas. Durante las primeras semanas del viaje se disponía al menos de algunos alimentos frescos como pollos y cerdos que se llevaban vivos a bordo, y frutas y verduras que se debían consumir antes de que se descompusieran. Se servía queso curado en lugar de carne cuando el mal tiempo volvía muy arriesgado encender el fuego de la cocina. El pescado recién capturado era siempre bienvenido en una dieta que se deterioraba a medida que pasaban los meses. En los galeones del Pacífico el arroz hacía parte de la dieta. Había vino, una ración diaria para la tripulación era un poco más de un litro o dos pintas por día. El agua se almacenaba en barriles y jarras de barro, aunque algunos galeones tenían una cisterna para recoger el agua de lluvia. Las instalaciones sanitarias eran bastante rudimentarias. La tripulación hacía sus necesidades en un lugar destinado para ello en la cubierta principal hacia la proa. Los oficiales y los pasajeros disponían de instalaciones en un pasillo en la popa que eufemísticamente se llamaban «jardines». La falta de higiene y las condiciones de hacinamiento favorecían la propagación de las enfermedades. Una tasa de mortalidad del 20% era frecuente durante una travesía trasatlántica.

The Spanish Armada of 1588 CE By van Wieringen
La Armada española de 1588, por van Wieringen
Cornelis Claesz van Wieringen (CC BY-NC-SA)

No había mucho que hacer en un galeón para los pasajeros. A veces había entretenimientos como representaciones teatrales, bailes, música, lecturas de libros, ajedrez y juegos de cartas (aunque la tripulación ordinaria tenía prohibido apostar). De forma regular se oficiaban misas y celebraciones en las fechas de los santos. Aun así, no cabe dudas de que el tiempo pasaba tan lentamente como en los relojes de arena del barco, los de la cabina giraban cada media hora para llevar un registro del tiempo en el largo, largo viaje. Cuando los galeones finalmente llegaban a puerto, se los recibía con tambores, trompetas y el repique de las campanas de la iglesia, y habría sido difícil juzgar quién era más feliz, si los asediados pasajeros finalmente pisando el muelle o los comerciantes frotándose las manos al anticipar la abundancia recién llegada.

El declive de los galeones

Otras armadas europeas usaron galeones, aunque rara vez los llamaban así, tal era su intensa rivalidad con todo lo español. Las armadas británica, holandesa y francesa, por ejemplo, tenían grandes galeones, y también adaptaron el diseño para disponer de galeones más veloces. La armada inglesa cosechó las recompensas de tener estos barcos más rápidos en 1588 cuando se encontraron y derrotaron la Armada española del rey Felipe II de España en 1588. Una mayor potencia de fuego y un clima tormentoso fueron factores adicionales a favor de Inglaterra. Esta derrota motivó finalmente a los españoles para evolucionar en el diseño de sus propios galeones dando origen a una nueva versión más delgada llamada galizabra. Aunque las flotas del tesoro continuaron utilizando galeones por su gran capacidad de carga en el siglo XIX, a mediados del siglo XVII, la tendencia en el diseño de buques de guerra fue hacia naves mucho más elegantes como el bergantín, la bribarca y la fragata.

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Sobre el traductor

Juan Diego Jiménez Velázquez
Nací en Caracas, Venezuela (1967). Hijo de inmigrantes españoles, recibí educación estricta en mi hogar. Desde niño, los libros han estado siempre presentes en casa a lo largo de los años. Gracias a eso soy lo que soy hoy, un amante del conocimiento.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses principales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2021, noviembre 02). El galeón español [Spanish Galleon]. (J. D. J. Velázquez, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19941/el-galeon-espanol/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "El galeón español." Traducido por Juan Diego Jiménez Velázquez. World History Encyclopedia. Última modificación noviembre 02, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19941/el-galeon-espanol/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "El galeón español." Traducido por Juan Diego Jiménez Velázquez. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 02 nov 2021. Web. 13 ago 2022.

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