Oda Nobunaga

Mark Cartwright
por , traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce
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Statue of Oda Nobunaga (by Bariston, CC BY-NC-ND)
Estatua de Oda Nobunaga Bariston (CC BY-NC-ND)

Oda Nobunaga fue el líder militar más influyente de Japón desde 1568 hasta 1582. A Nobunaga, junto con sus dos sucesores inmediatos, Toyotomi Hideyoshi (1537-1598) y Tokugawa Ieyasu (1543-1616), se les atribuye la unificación de Japón medieval en la segunda mitad del siglo XVI. Este innovador estratega usó la diplomacia con tácticas militares avanzadas y el uso de armamento para vencer a sus rivales. Se destacó por su estilo de liderazgo directo e implacable.

El ascenso al poder

Oda Nobunaga nació en una familia de líderes locales. Su padre, Oda Nobuhide (1510-1551), fue un señor feudal o daimyo que controlaba la provincia de Owari, ubicada en el centro de Japón. Nobunaga emergió como figura pública tras la muerte de su padre y se convirtió en el señor del castillo de Nagoya. Desde este castillo, Nobunaga consolidó su poder sobre los daimyo rivales y logró victorias importantes como la destrucción de la ciudad de Kiyosu en 1555 y la toma y destrucción de la Fortaleza de Iwakura. La reputación de este señor de la guerra como hombre implacable se consolidó en 1557 cuando él mismo ordenó el asesinato de su hermano. En 1560, durante la batalla de Okehazama, el ejército de Nobunaga, en clara desventaja numérica, sorprendió al enemigo con un movimiento de cerco que resultó en la derrota y muerte del señor de la guerra de Mikawa, Imagawa Yoshimoto (1519-1560). Nada parecía detener a Nobunaga en su intento de convertirse en el líder militar más temido de todo Japón.

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En 1568, Nobunaga tomó el control de la capital, Heiankyo (Kioto), donde nombró a Ashikaga Yoshiaki como su shogun, aunque lo utilizaba como si fuera su títere.

La vida de Nobunaga se ha escrito en dos biografías como parte de la historia de Japón. La primera biografía, Shincho Koki, es una crónica basada en los registros de Ota Gyuichi que fue publicada en 1598. La segunda, Shincho ki, es una compilación de Oze Hoan y publicada en 1622, aunque en realidad es una extensión de la primera. Ambos trabajos plasmaron la magnificencia de Nobunaga y, al igual que en otras biografías póstumas de la época medieval, se tiende a exagerar las hazañas del famoso daimyo e incorporar anécdotas legendarias que probablemente nunca existieron. Sin embargo, los misioneros jesuitas y el historiador Luis Frois (1532-1597) brindan una versión más realista de Nobunaga en el siguiente extracto de una carta escrita en 1569:

Un hombre alto, delgado, con una barba rala, voz muy clara y con espíritu muy marcial. Resistente, hombre justo y piadoso, un tanto orgulloso, con profundo sentido del honor, enigmático en sus decisiones, estratega de guerra extremadamente astuto, reacio a las críticas o consejos de sus subordinados. Todos le temían y reverenciaban profundamente. No bebe vino. Es un líder implacable: desprecia a todos los reyes y príncipes de Japón y los trata con suma arrogancia como si fueran de clase inferior y todos le obedecen completamente como a su señor absoluto.

(Keen, 1159)

Map of Japan in the 16th Century CE
Mapa de Japón en el siglo XVI d.C. Zakuragi (CC BY-NC-SA)

La unificación de Japón

En 1568, Nobunaga tomó el control de la capital, Heiankyo (Kioto), donde nombró a Ashikaga Yoshiaki como su shogun, aunque lo utilizaba como si fuera su títere. Cinco años más tarde, este fue exiliado por conspirar con los enemigos Nobunaga, y así llegó a su fin el shogunato Ashikaga que había gobernado desde 1388. En 1579, tras consolidar su control en la región central de Japón, Nobunaga trasladó su nuevo centro de operaciones al impresionante castillo de Azuchi. Situado a las afueras de la capital y a orillas del Lago Biwa. En la actualidad, solo se conserva el cimiento de piedra del castillo, pero en su momento, el castillo Azuchi fue el primero en incorporar una torre de varios pisos, un elemento que se replicaría en numerosos castillos medievales japoneses.

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Nobunaga consolidó su poder al vencer a los señores de la guerra rivales y expandir su control territorial, gracias a un ejército numeroso bien equipado y liderado por el talentoso general Toyotomi Hideyoshi, quien posteriormente se convertiría en su sucesor. Asimismo, Nobunaga tenía ideas innovadoras, ya que fue el primer líder japonés en incorporar el uso de armas de fuego. Ya en 1549, cuando Nobunaga era un joven comandante de apenas 15 años, organizó grupos de élite de 500 hombres, cada uno equipado con su propio mosquete de mecha. Esta unidad de élite que invariablemente formaba la primera línea de batalla, demostró ser clave en la toma del castillo de Muraki en 1554 y en la batalla de Anegawa en 1570. Tras comprobar su eficacia, el número de integrantes que conformaban este cuerpo de élite se incrementó hasta alcanzar los 3.000 hombres. Esta estrategia sumó una nueva victoria, esta vez, en la batalla de Nagashino en 1575. Nobunaga supo utilizar sus nuevas armas y fue el primero en implementar la rotación de filas de mosqueteros para crear una descarga continua de fuego en contra de sus enemigos. Además, el Ejército de Nobunaga fue pionero al equipar a cada soldado, incluso a la infantería, con una armadura completa que lo dotaba de clara ventaja en el campo de batalla. Con respecto a los nuevos territorios conquistados, Nobunaga los asignaba a sus leales comandantes para que los administraran, mientras que las tierras de los señores de la guerra capturados eran redistribuídas y reubicadas para desarticular viejas alianzas.

Bell Tower, Enryakuji
La torre campanario, Enryakuji 663highland (CC BY-SA)

Con el objetivo de consolidar su poder, Nobunaga intentó reducir los ingresos de sus daimyo rivales. Lo hizo mediante la eliminación de los peajes en todos los caminos. Además, amasó una considerable fortuna al acuñar la primera moneda japonesa desde el año 958 y estandarizar los tipos de cambio entre todas las monedas en circulación. Otra estrategia rentable fue la de liberar a los comerciantes de sus gremios y, en su lugar, se estableció una tarifa que debían pagar directamente al estado. A partir de 1571, se realizó un exhaustivo estudio del territorio con el fin de optimizar el sistema tributario. Asimismo, en 1576, se implementó la confiscación de todas las armas que poseían los campesinos. A esta política se la conoció como «la caza de espadas». Mientras tanto, Nobunaga continuaba su expansión territorial, impulsado por su objetivo de unificar Japón. No en vano, el señor de la guerra grabó en su sello personal la leyenda «Tenka Fubu» que significa «un reino unido bajo el régimen militar».

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Relación con las religiones

Otra estategia que Nobunaga usó contra sus oponentes fue la de destruir templos budistas y ejecutar a los sacerdotes más influyentes que se habían aliado con sus rivales. Un ejemplo de esta despiadada táctica fue la destrucción del complejo monástico Enryakuji, ubicado en el monte sagrado Hiei, cerca de Kioto, en 1571. A Nobunaga le preocupaba la administración del monasterio, en especial, el gran número de monjes guerreros que descendían de la montaña cada vez que consideraban insuficientes los subsidios del estado. Nobunaga ordenó a sus tropas rodear las laderas del Monte Hiei e incendiar el bosque, lo que resultó en la destrucción del templo y la muerte de aproximadamente 25.000 personas, entre hombres, mujeres y niños. Sería el sucesor de Nobunaga quien, a partir de 1595, se encargaría de recuperar y restaurar Enryakuji a su antiguo esplendor.

Oda Nobunaga Portrait
Retrato de Oda Nobunaga Kano Soshu (Public Domain)

En 1580, otro importante templo budista fortificado, el Ishiyama Honganji en Osaka, fue destruido por la flota de guerra de Nobunaga, equipada con cañones. Años más tarde, Toyotomi Hideyoshi construiría el famoso castillo de Osaka sobre esas ruinas. Finalmente, como resultado de los continuos ataques a los templos budistas más importantes, se erradicó la influencia y el poder que estos ejercían sobre sus territorios, un privilegio del que habían gozado durante todo el periodo medieval.

Por otro lado, Nobunaga aprobó la labor de los misioneros cristianos en Japón, ya que el contacto con los europeos traia consigo beneficios comerciales y tecnológicos, como el uso de armas de fuego contra sus enemigos. El señor de la guerra, con una inclinación por el culto a su propia figura, mandó a construir un templo con el propósito de ser venerado como una divinidad y para consolidar aún más su culto al liderazgo, declaró su fecha de cumpleaños como feriado nacional. Por extraño que parezca, a Nobunaga no le gustaba vestir con ropas lujosas y, aunque su forma de vestir no era nada convencional, marcó tendencia. Así lo relata un testigo presencial:

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Siempre andaba ceñido con una piel de tigre sobre la cual sentarse y vestía ropas ásperas y burdas. Todos empezaron a vestir pieles y nadie se atrevió a presentarse ante él en traje de corte (citado en Mason, 185).

Nobunaga era un amante de las artes, especialmente el drama Kowaka y la ceremonia japonesa del té. Para esto, recurrió a las habilidades del reconocido y experto maestro de té, Sen no Rikyu (1522-1591).

Traición y muerte

El 21 de junio de 1582, mientras Nobunaga preparaba una campaña en el oeste de Japón, se encontró con su amargo final en el templo Honno-Ji (Honnoji) en Kioto. El señor de la guerra fue traicionado por Akechi Mitsuhide, uno de sus vasallos aliados. Akechi era un oficial que mediaba entre Nobunaga y su shogún títere, Yoshiaki. En el acontecimiento conocido como el Incidente de Honnoji, Mitsuhide lanzó un ataque sorpresa en contra de Nobunaga, sin motivo aparente. Una versión de la historia cuenta que, ante la inminencia de su captura, el hombre que controlaba la mitad de Japón optó por suicidarse. Otra versión, en cambio, sostiene que Nobunaga murió en medio de las llamas, ya que el templo se incendió. Algunos sugieren que este trágico final sería producto de la justicia divina como castigo por haber quemado Enryakuji. Por desgracia, su hijo y futuro heredero, Nobutada, moriría en el mismo incidente.

La muerte de Nobunaga fue rápidamente vengada por su general mayor, Toyotomi Hideyoshi, quien derrotó y mató a Mitsuhide en la batalla de Yamazaki y se autodeclaró sucesor de Nobunaga. Hideyoshi continuó con la tarea de su predecesor de unificar Japón, un proceso que continuaría bajo el gobierno de su propio sucesor, Tokugawa Ieyasu. Este último fundó el Shogunato Tokugawa desde 1603 y consiguió que Japón gozara de 250 años de paz. Un viejo refrán japonés dice: «Nobunaga amasó el pastel, Hideyoshi lo horneó e Ieyasu se lo comió» (Beasley, 117).

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Sobre el traductor

Ofelia Brenda Villalobos Arce
Ofelia es originaria de la magnifica ciudad de Lima, Perú. Es una estudiante de traducción e interpretación profesional en UPC. Se ha especializado en revisión, control de calidad lingüístico y perfeccionamiento de traducciones.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, noviembre 24). Oda Nobunaga. (O. B. V. Arce, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18310/oda-nobunaga/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Oda Nobunaga." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, noviembre 24, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18310/oda-nobunaga/.

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Cartwright, Mark. "Oda Nobunaga." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, 24 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18310/oda-nobunaga/.

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