Homo naledi

Emma Groeneveld
por , traducido por Eliana Rua Boiero
publicado el
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Homo Naledi Skull (by John Hawks e.a. (2017), CC BY)
Cráneo de Homo naledi John Hawks e.a. (2017) (CC BY)

Homo naledi es una especie extinta de humano descubierta en la cueva Rising Star en Sudáfrica en 2013, el hallazgo más importante de un hominino de especie única en África hasta la fecha que, además, está listo para causar una avalancha dentro del campo de la paleoantropología, ya que la extraña mezcla de características de los esqueletos y su datación reciente a entre 236.000 y 335.000 años sirve para destacar la variedad hominina. Más de 1.500 fósiles de al menos 15 individuos se extrajeron meticulosamente de una parte muy inaccesible de la cueva. De forma innovadora, el proyecto, liderado por el paleontólogo Lee Berger, no solo presentó sus resultados con acceso libre, sino que incluso permitió que el mundo mirara por sobre su hombro durante el proceso de excavación mediante las redes sociales y un blog en vivo de National Geographic.

Homo naledi era bajo y pequeño, con cráneos pequeños y esqueletos que exhiben una mezcla de características, algunas similares a los australopitecinos y otras más parecidas a las de los humanos, como las manos y los pies. Hasta hace poco, los científicos no habían podido datar estos huesos, y la extraña mezcla que presentaban llevó a un gran período de fechas posibles, incluida la posibilidad de que Homo naledi tuviera alrededor de dos millones de años en función de algunas de sus características más arcaicas. Sin embargo, el 9 de mayo de 2017, los miembros de la excavación publicaron un artículo con la datación de los restos y le pusieron fin a nuestra tortuosa espera: solo tienen entre 236.000 y 335.000 años de antigüedad, o sea que son mucho más recientes de lo que pensábamos. Así, Homo naledi compartió África con los ancestros de los humanos modernos que también vivían arduamente en esos tiempos, y su fecha indica que solo el aspecto de los esqueletos no es una forma muy confiable de calcular la edad de un fósil, sobre todo si solo se cuenta con ciertos fragmentos. Por lo tanto, podría ser necesaria la reevaluación de otros fósiles de homininos antiguos.

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Descubrimiento

En agosto de 2013, el paleontólogo Lee Berger de la universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, tomó un riesgo y envió a su exalumno y compañero de espeleología Pedro Boshoff a una exploración. Pedro llevó consigo a los espeleólogos recreativos Rick Hunter y Steven Tucker, quienes hallaron huesos cuando se aventuraron en el interior del sistema de cuevas Rising Star, en una cámara a unos 30 metros bajo la superficie. Luego de ver las fotos y supuestamente maldecir (de la emoción), Berger y su hijo Matthew, que en ese entonces tenía 14 años, la recorrieron. Matthew, que era lo bastante delgado para entrar por el conducto angosto que llevaba a la cámara, fotografió los huesos y se los mostró a su padre, quien confirmó que, efectivamente, eran humanos.

Poco después de iniciar las excavaciones, Hunter y Tucker siguieron un pasaje inclinado hacia otra sección de la cueva, a más de 100 metros sinuosos bajo tierra de la primera cámara, donde encontraron más huesos. La primera cámara se llamó Dinaledi («estrellas» en sesoto) y la segunda, Lesedi («luz» en setsuana).

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Astronautas subterráneas

Con un hallazgo tan emocionante, habría sido injusto si hubiera sido facilísimo recuperar los huesos, así que es bueno que la propia cueva tomara por sorpresa a los investigadores.

Para llegar a la cámara Dinaledi, había que superar un curso de obstáculos del cual el ejército habría estado orgulloso. Luego de entrar y bajar por un conducto descendente angosto y sinuoso apretujado entre las rocas y bajar una escalerilla (instalada para esta excavación), se llegaba al primer cuello de botella. Conocido como el Pasadizo de Superman y con una extensión de 7 metros, casi todos tenían que arrastrarse con un brazo extendido sobre la cabeza para atravesarlo. Luego de un trecho un poco más abierto, se encuentra la Espalda del dragón, una subida de casi 20 metros marcada por una serie de rocas planas en punta parecidas a escamas. Luego hay que cruzar un hueco de un metro, tras lo cual se llega a un espacio de 18 cm de ancho que forma la entrada de la cámara a más de 50 metros hacia abajo.

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Dinaledi Chamber, Rising Star Cave
Cámara Dinaledi, cueva Rising Star Animalparty (CC BY-SA)

Con estas condiciones en mente (cualquier tipo de grasa corporal probablemente los habría dejado atrapados de forma permanente entre las paredes rocosas), Berger realizó una convocatoria en Facebook en busca de paleontólogos experimentados que fueran delgados y no claustrofóbicos. Las seis elegidas para realizar el trabajo de excavación resultaron ser todas mujeres: Marina Elliott, Lindsay Eaves, Elen Feuerriegel, Alia Gurtov, Hannah Morris y Becca Peixotto, quienes pasaron a ser conocidas como las «astronautas subterráneas».

Los huesos

Ambas cámaras estaban básicamente llenas de huesos, y es probable que aún no se hayan recuperado todos. La cámara Dinaledi contenía los restos de al menos 15 individuos y la cámara Lesedi, lo que parecen ser dos adultos y un joven (que aún no se ha datado), todos Homo naledi.

La colección ecléctica de características de Homo naledi está revirtiendo la forma en la que creíamos que operaban las especies.

La colección ecléctica de características de Homo naledi está revirtiendo la forma en la que creíamos que operaban las especies. Eran humanos pequeños: uno de ellos se estima que medía unos 146 cm (más alto que Australopithecus pero no tanto como Homo erectus) y pesaban, en promedio, entre unos 40 kg y 56 kg. Sus cráneos eran pequeños, incluso para su estatura (entre alrededor de 560 y 465 cc, mientras que el cráneo hallado en la cámara Lesedi era ligeramente más grande, con 610 cc), y recordaban al cerebro de Australopithecus. Sin embargo, la forma del cráneo de Homo naledi, incluidos la mandíbula y los dientes, se parece a la de las especies de Homo antiguas, como H. erectus, H. habilis u H. rudolfensis. La tendencia humana continúa en sus manos hábiles (con dedos notablemente curvos) y muñecas, su columna y sus pies y extremidades inferiores. De nuevo, en un contraste confuso, Homo naledi exhibe una pelvis que se ensancha, una caja torácica amplia y hombros más similares a los de Australopithecus.

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Homo Naledi Composite Skeleton
Esqueleto compuesto de Homo naledi Lee R. Berger e.a. (2015) (CC BY)

Dado que claramente caminaban erguidos y tenían manos lo bastante hábiles como para, en teoría, crear algunas herramientas (aunque no se ha hallado ninguna en la cueva), además de una forma del cráneo del tipo Homo con dientes pequeños, el estilo de vida que se les atribuye es más el de Homo que el de Australopithecus.

Interpretación del hallazgo

Pero ¿dónde yacen los orígenes de Homo naledi? Berger opina que su rama dentro del árbol de homininos debe tener al menos 900.000 años, y probablemente más. Él y su equipo ven tres orígenes posibles. En primer lugar, sus orígenes pueden yacer en alguna parte a lo largo de la maraña de ramas aún confusa que también dio lugar a Homo habilis, Homo rudolfensis, Homo floresiensis y Australopithecus sediba. Segundo, pueden ser un grupo hermano de Homo erectus y otros Homo de cabeza grande, incluidos nosotros, los sapiens. En tercer lugar, es posible que tuvieran una conexión hermana con un grupo que incluye a Homo sapiens, a Homo antecessor y a otros presuntos humanos arcaicos. El mosaico anatómico de Homo naledi podría ser el resultado de una mezcla temprana de un australopiteco particularmente tenaz que sobrevivió un tiempo más que la mayoría de sus pares y una población más parecida a la humana, y Homo naledi perduró durante eras tras esta hibridación temprana.

Los huesos de Homo naledi sugieren que estos humanos probablemente no tenían un estilo de vida muy original, sino que trepaban por su entorno de forma similar a Homo sapiens y erectus. Según un estudio reciente, los dientes de Homo naledi tenían pequeñas astillas, lo que indica que podría haber masticado alimentos duros, tal vez contaminados con arenilla. Como se observa por sus dientes, aunque aún no se ha descubierto ninguna herramienta en la cueva Rising Star, las manos de Homo naledi muestran que, en teoría, al menos podría haber jugado con ellas. Con una fecha impactante (los huesos tienen entre 236.000 y 335.000 años de antigüedad), tal vez haya sido el único humano descubierto hasta la fecha del que sabemos que estaba presente en Sudáfrica en la época en la que se crearon las herramientas de la Edad de Piedra Media en esa misma parte del mundo.

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Rising Star Cave Location Map
Mapa de ubicación de la cueva Rising Star John Hawks e.a. (2017) (CC BY)

Solo queda el enigma de cómo terminaron estos huesos en una parte tan extraña e inaccesible de la cueva. Según ha demostrado la investigación, el acceso a la cámara Dinaledi probablemente fuera tan difícil como en la época de Homo naledi, y, lo más importante, la ausencia de aperturas repentinas significa que no era una especie de trampa mortal donde la gente encontraba su muerte. El sedimento de la cueva nos dice que tampoco hay evidencia de que un torrente de agua haya movido los huesos de una parte a otra de la cueva. Además, los huesos no muestran indicios de haber sido masticados por depredadores ni marcas de corte realizadas por otros humanos, que podrían haberlos arrastrado a la cueva. El material de Lesedi confirma todo esto. En vez de eso, la única explicación razonable parece ser que estos individuos fueron enterrados de manera intencionada. Se desconoce si estos entierros tenían un contexto simbólico o no; podían ser motivos tan simples como querer poner los cadáveres lo más lejos posible del lugar donde comían para que no los sorprendiera un león de las cavernas curioso, o bien ser motivos más sociales y simbólicos.

Implicaciones para nuestra perspectiva sobre la evolución hominina

La fecha reciente de Homo naledi es un poco una revelación en el contexto de la evolución humana en ese momento del tiempo. Ha derrocado la idea antes generalizada de que los humanos que mostraban este tipo de características primitivas no sobrevivieron tanto tiempo en ninguna parte, y ayuda a explicar al Homo floresiensis rebelde (y bajo). También significa que no se le puede poner una fecha a una especie de forma confiable si solo se han hallado ciertas partes del esqueleto; imagínense si solo hubiéramos hallado los hombros y la caja torácica de Homo naledi, y no hubiéramos observado sus características más parecidas a las humanas. Por lo tanto, no es para nada una mala idea reevaluar los fósiles antiguos que pueden haber caído en esta trampa. Ahora está claro que varias poblaciones humanas bastante distintas caminaban arduamente por el África tropical y subecuatorial, con la superposición de humanos de aspecto distinto al mismo tiempo. Así, la diversidad es claramente una palabra muy importante en el camino evolutivo de Homo.

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Bibliografía

  • Berger, Lee. Almost Human. National Geographic, 2017.
  • Berger, Lee R e.a. "Homo naledi and Pleistocene hominin evolution in subequatorial Africa." eLife, 2017;6:e24234.
  • Berger, Lee R e.a. "Homo naledi, a new species of the genus Homo from the Dinaledi Chamber, South Africa." eLife, 2015;4:e09560.
  • Dirks, Paul HGM e.a. "The age of Homo naledi and associated sediments in the Rising Star Cave, South Africa." eLife, 2017;6:e24231.
  • Hawks, John e.a. "New fossil remains of Homo naledi from the Lesedi Chamber, South Africa." eLife, 2017;6:e24232.
  • Towle, Ian, Joel D. Irish, and Isabelle De Groote. "Behavioral inferences from the high levels of dental chipping in Homo naledi." American Journal of Physical Anthropology, Early View, 10.1002/ajpa.23250.
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Sobre el traductor

Eliana Rua Boiero
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.

Sobre el autor

Emma Groeneveld
Emma estudió Historia e Historia de la Antigüedad. Durante su maestría, se centró en Heródoto, así como en la jugosa política de las cortes antiguas, pero más recientemente ha estado inmersa en todo lo relacionado a la prehistoria.

Cita este trabajo

Estilo APA

Groeneveld, E. (2025, agosto 27). Homo naledi. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16185/homo-naledi/

Estilo Chicago

Groeneveld, Emma. "Homo naledi." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, agosto 27, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16185/homo-naledi/.

Estilo MLA

Groeneveld, Emma. "Homo naledi." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 27 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16185/homo-naledi/.

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