Cheonmachong es una tumba real de los siglos V-VI d.C. del antiguo reino de Silla, en Corea, situada en el complejo funerario de Daereungwon, en Gyeongju. Se la conoce popularmente como la «Tumba del caballo celestial» debido a una pintura de ese animal que se encontró en una solapa de silla de montar hecha de corteza de abedul hallada en su interior. En su interior se hallaron más de 140 tesoros, entre los que se incluían una magnífica corona de oro, joyas de oro, un cinturón de oro y una copa de vidrio azul. Varios objetos de la tumba figuran en la lista oficial de Tesoros Nacionales de Corea.
Diseño de la tumba
La tumba se excavó en 1973 en Gyeongju, la antigua capital del reino de Silla, entonces conocida como Geumseong o Seorabol. El reino de Silla gobernó la parte sureste de Corea entre el siglo I a. C. y el siglo VII d.C. Posteriormente, pasaría a controlar toda la península desde el año 668 hasta el 935. A diferencia de otras tumbas de montículo de Silla, en su interior no hay ninguna placa con inscripción que indique exactamente quién era el difunto, pero la riqueza de los objetos que contiene y la presencia de una corona de oro sugieren que se trata de la tumba de un rey de Silla. La cámara funeraria está revestida de madera y estaba cubierta por un túmulo de piedra con capas de arcilla colocadas entre las piedras para impermeabilizarla. A continuación, el conjunto se cubrió con un montículo de tierra, sin dejar ningún punto de acceso. Esto hizo que la tumba no sufriera saqueos como muchas otras tumbas coreanas del periodo de los Tres Reinos, que contaban con pasadizos de entrada horizontales. La tumba mide 12,7 metros de altura y tiene un diámetro de 47 metros.
La corona de oro hallada en la tumba, al igual que las de otras tumbas de Silla, se compone de tres partes que quizá estuvieran pensadas para llevarse todas juntas. Sin embargo, su ubicación en tres partes separadas de esta tumba podría indicar que no era así. Los tres elementos son una diadema, un gorro de oro y unos apéndices en forma de alas, que presumiblemente se encajaban en el gorro. No está claro si la corona estaba pensada para llevarse puesta; algunos estudiosos sugieren que es demasiado delicada, mientras que otros señalan las marcas de desgaste que presenta, lo que sugiere que el difunto utilizó las tres partes en vida.
La diadema está adornada con altas astas erguidas (a los lados) y formaciones arbóreas con ramas en forma de U (en la parte delantera), lo que indica un vínculo con el chamanismo escito-siberiano. Realizadas con finas láminas de oro recortadas, están decoradas con granulación, puntos perforados, remaches, filigrana y discos o lentejuelas suspendidos. Mide 32,5 cm de altura y es la que cuenta con la mayor decoración de todas las coronas de Silla halladas hasta la fecha. Presenta colgantes de oro trenzado que terminan en 58 colgantes de jade en forma de media luna, conocidos como gogok en coreano y muy similares a los encontrados en el antiguo Japón, donde se denominan magatama; simbolizan la nueva vida. Dos colgantes de cadena de oro cuelgan a ambos lados de la corona y terminan en una forma tridimensional de hoja puntiaguda. Ambos tienen lentejuelas en forma de hoja y, en la parte superior, un adorno adicional de hojas de oro agrupadas y lentejuelas, con un diseño muy similar al de los pendientes de Silla. La corona ocupa el número 188 en la lista oficial de Tesoros Nacionales de Corea.
La cofia de oro, otro Tesoro Nacional (n.º 189), mide unos 18 cm de altura y está confeccionada con cuatro láminas de oro independientes que presentan diversos y intrincados motivos calados. Las láminas están unidas entre sí mediante remaches y alambres de oro, mientras que el borde presenta perforaciones decorativas. Las partes en forma de ala del conjunto, dos piezas individuales, podrían representar alas de pájaro, que eran símbolos poderosos del chamanismo coreano, ya que simbolizaban el vuelo en el mundo espiritual. Una de las alas está formada por tres láminas de oro, mide 45 cm de envergadura y está decorada con más de 400 diminutas lentejuelas fijadas individualmente con alambre de oro. La segunda pieza, que se asemeja a un ángel con las alas extendidas, mide 21,5 × 22 cm y está decorada de forma similar con lentejuelas y círculos en relieve a lo largo de los bordes.
Los caballos habían tenido una gran importancia en la antigua cultura coreana desde hacía mucho tiempo. Tradicionalmente se consideraba que la península había sido colonizada por primera vez por jinetes procedentes del norte, y muchas tumbas contienen arreos de caballo. A lo largo de los siglos, los caballos también fueron un producto de exportación a China, el principal socio comercial de Corea. Se sacrificó un caballo junto al rey de esta tumba y, en una solapa de corteza de abedul de su silla de montar, está pintada la figura de un caballo alado blanco, lo que ha dado a la tumba su nombre popular de «Tumba del caballo celestial». El caballo está pintado a todo galope, con la crin y la cola al viento. También presenta unas curiosas marcas en forma de media luna en el cuerpo que algunos estudiosos relacionan con incrustaciones de jade procedentes de Escitia. Se trata de una de las pinturas más antiguas de la antigua Corea. Otras solapas de la silla de montar halladas en la tumba, cuidadosamente guardadas en un cofre de madera, presentan pinturas similares, aunque en este caso con jinetes y, en una de ellas, con un fénix.
El ocupante de la tumba se depositó en un ataúd de madera que se colocó sobre una plataforma de piedra. En su interior se hallaban una espada, la diadema de oro de la corona, y el cuerpo llevaba zapatos calados de bronce dorado y diversas piezas de joyería: pendientes, anillos, pulseras y un magnífico cinturón de oro. El cinturón, otro Tesoro Nacional (n.º 190), mide 125 cm y tiene 13 colgantes, el más largo de los cuales mide 73,5 cm. El cinturón presenta una decoración con tallas de dragones y está formado por 44 finas placas de oro unidas entre sí, con una hebilla y una lengüeta en cada extremo. Los colgantes de oro son representaciones en miniatura de herramientas y objetos que quizá llevaban los funcionarios del Estado, una tradición basada probablemente en la costumbre de las tribus nómadas de llevar verdaderos cinturones de herramientas. Entre los colgantes se encuentran unas pinzas, un cuchillo pequeño, dos tablillas para escribir, un pez, un frasco de perfume, dos gogok de jade y una pesa. Por último, fuera del ataúd y guardados en un cofre se encontraron diversos arreos de caballo, cuencos y copas de bronce, cuentas de vidrio, objetos lacados y cerámica.
Editora de español para WHE. Con una licenciatura en Filología Inglesa y un máster en Traducción, trabaja traduciendo de inglés y francés a español con especialización en historia, belleza, subtitulación y juegos. Su interés gira principalmente en torno a la antigua Grecia, Mesopotamia y Egipto.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentran el arte, la arquitectura y el descubrimiento de ideas que se extienden a todas las civilizaciones.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 31 octubre 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.