Casandro

Donald L. Wasson
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF
Cassander (by The Trustees of the British Museum, Copyright)
Cansandro The Trustees of the British Museum (Copyright)

Casandro (en torno a 355-297 a.C., reinó de 305-297 a.C.) se autoproclamó rey de Macedonia durante la agitación política que siguió a la muerte de Alejandro Magno. Nacido en Grecia, hijo de Antípatro, el regente de Macedonia y Grecia en ausencia de Alejandro Magno, gobernó junto a su padre y al final luchó contra el comandante Poliperconte por la supremacía de Grecia. Su alianza con Seleuco I Nicátor y Ptolomeo I contra Antígono I lo involucró en las guerras de los Diádocos, la batalla por los restos de los dominios de Alejandro. Cuando asesinó a la madre y al hijo de Alejandro, las esperanzas de conseguir un heredero para el imperio del rey se desvanecieron. La muerte de Casandro en 297 a.C. traería cierta estabilidad por algún tiempo, pero, en ausencia de un heredero, su amada Macedonia caería en manos de otros.

Primeros años

A lo largo de su campaña contra los persas, Alejandro Magno se mantuvo consciente de los muchos problemas que aquejaban a su patria, Macedonia. Aunque el regente Antípatro pudo suprimir una rebelión llevada a cabo por Agis II de Esparta, no pudo evitar que la madre de Alejandro, Olimpia, se quejara constantemente a su hijo sobre el supuesto abuso de poder del regente. Olimpia despreciaba a Antípatro y él se refería a ella como una «bruja de lengua afilada». Al final, Alejandro optó por escuchar a su madre e hizo acudir a Antípatro a Babilonia. Al creer que era una sentencia de muerte, en vez de ir él mismo envió a su hijo Casandro. Alejandro no estuvo nada contento con esta decisión y el conflicto que se produjo puede que provocara la muerte prematura del rey.

Eliminar publicidad
Publicidad

Casandro y Alejandro no eran extraños; sin embargo, muchos años más tarde se hizo obvio que no eran buenos amigos. Ambos tenían más o menos la misma edad y, junto con Ptolomeo y Hefestión, habían estudiado con el gran filósofo ateniense Aristóteles. Ahora, en el año 323 a.C. y con Casandro frente a su rey intentando interceder valientemente por su padre, vio a varios persas que se postraban frente a Alejandro, una vieja costumbre persa llamada proskynesis. Su reacción inmediata fue reírse. El historiador Plutarco, en sus Vidas paralelas escribió: «... no pudo evitar reírse porque se había criado a la manera griega y nunca había visto nada como aquello». Alejandro se enfadó y «agarró a Casandro del pelo con ambas manos violentamente y le aplastó la cara contra la pared» (378). Casandro recordaría durante años la imagen de este brutal ataque y siempre que veía una estatua o pintura del rey, se desmayaba. Plutarco escribió sobre esta enfermedad:

... cuando era rey de Macedonia y señor de Grecia, estaba caminando por Delfos mirando las estatuas y de repente divisó una estatua de Alejandro y le entró tal terror que su cuerpo se estremeció y echó a temblar; casi se desmaya al verla y le llevó mucho tiempo recuperarse. (379)

La muerte de Alejandro

El 10 de junio de 323 a.C. Alejandro Magno murió. Desde entonces ha habido argumentos y rumores sobre la posible causa: malaria, una vieja herida, el alcoholismo e incluso veneno. Esta última causa es algo en lo que Olimpia creía por completo. Sin embargo, el rumor de envenenamiento, a pesar de cualquier evidencia directa, introdujo en la conversación los nombres de Casandro, su hermano Yolao, Antípatro e incluso Aristóteles. Supuestamente, según los rumores, Aristóteles, por orden de Antípatro, obtuvo el veneno de un manantial que fluía hacia el río Estigia, Casandro se lo llevó a Babilonia en la pezuña de una mula y el rey lo recibió de Yolao, el copero de Alejandro. Plutarco no daba crédito al rumor del veneno. Más tarde, Antípatro hizo todo lo posible por defenderse contra los rumores para ganarse el corazón de los griegos.

Eliminar publicidad
Publicidad
Alexander the Great, Roman Era bust
Alejandro Magno, busto de época romana Carole Raddato (CC BY-SA)

Tras la muerte de Alejandro, el imperio que había creado con tal valentía se sumió en el caos. Y, aunque el comandante Pérdicas poseía tanto el anillo de sello del rey como su cuerpo (aunque el comandante Ptolomeo secuestraría el cuerpo más adelante), nadie había sido nombrado heredero ni sucesor; sin embargo, se aceptó que el hijo de Alejandro con Roxana, el futuro Alejandro IV, reinaría algún día. El medio hermano de Alejandro, Arrideo, hijo de Filipo II de Macedonia y Filina, fue designado Filipo III y elegido como corregente hasta que el joven Alejandro llegara a la edad adulta y pudiera gobernar solo. Mientras tanto, aunque no había ningún otro hijo que tener en cuenta, Roxana quiso afirmar su estatus de única esposa de Alejandro y envenenó a la hija de Darío (y esposa de Alejandro), Estatira y arrojó su cuerpo a un pozo; también asesinó a su hermana Dripetis sin razón aparente. Dado que el futuro Alejandro IV todavía no había alcanzado la mayoría de edad, los comandantes recurrieron a discutir entre ellos, más preocupados por hacerse con la regencia de una parte del imperio que por nombrar a un sucesor.

Guerras de Sucesión

En una reunión celebrada en Triparadiso presidida por Antípatro en 321 a.C., el vasto imperio se dividió entre los diferentes comandantes. Las asignaciones más destacadas que se confirmaron en el acuerdo fueron: Ptolomeo recibiría Egipto, Seleuco Babilonia y Lisímaco Tracia, mientras que Antígono gobernaría gran parte de Asia Menor. Por último, Antípatro conservó la regencia de Macedonia y Grecia. Se hicieron alianzas y también se rompieron. A lo largo de las siguientes tres décadas, las guerras de Sucesión no trajeron más que caos y confusión. Al final, Alejandro IV, su madre e incluso Olimpia acabaron muertas, y el otrora gran imperio de Alejandro murió con ellas.

Eliminar publicidad
Publicidad
Map of the Hellenistic Kingdoms after Alexander, c.301 BCE
Reinos sucesores helenísticos en torno a 301 a.C. Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Antípatro y Casandro se dieron cuenta de que su tenue control sobre Macedonia y Grecia no estaba seguro. Como no había mucho que pudieran hacer, recurrieron a los demás comandantes y al final formaron una alianza con Antígono el Tuerto. Antígono le había pedido ayuda a Antípatro cuando él y Pérdicas se pelearon; Antígono se había negado a ayudar al aliado de Pérdicas, Eumenes, en una pelea por mantener su territorio. Eumenes había sido declarado un enemigo del Estado en Triparadiso y fue condenado a muerte. Sin embargo, Casandro, sabiamente, empezó a sospechar de las intenciones del viejo comandante. Antípatro reconoció la preocupación de su hijo y ambos se encontraron con Antígono. Según su acuerdo, Antígono perdió el control de gran parte de su ejército veterano; estos soldados se reemplazaron por reclutas nuevos. Cuando Antípatro y Casandro regresaron a Macedonia, Antígono reunió sus ejércitos y derrotó a Eumenes en 321 a.C. Ese mismo año Pérdicas sería derrotado en una batalla contra Ptolomeo y asesinado por sus propios hombres. Varios años más tarde, cuando Casandro se hizo con el control de Macedonia y la mayor parte de Grecia, el comandante desconfiado y el viejo veterano se enfrentarían. Pero por el momento se mantuvo cauteloso.

Casandro como quiliarca

Casandro se mantuvo leal a su padre hasta el final, pero cuando Antípatro murió en 319 a.C., no nombró heredero a su hijo. Antípatro pensaba que Casandro era demasiado joven e inexperto como para gobernar solo y defenderse de los demás regentes. En vez de eso, Antípatro nombró al capaz comandante Poliperconte. Casandro fue nombrado quiliarca, o segundo al mando. Por supuesto, ambos se enfrentaron inmediatamente. Algo que puede que influyese en la decisión de Antípatro viene de la niñez de Casandro. Siempre fue un niño enfermizo y era la costumbre macedonia matar sin red a un jabalí para lograr el privilegio de recostarse a la mesa como un adulto. Casandro nunca lo logró y se tenía que sentar erguido en su sofá incluso de adulto. A pesar de su nuevo papel de quiliarca, Casandro no permanecería ocioso durante mucho tiempo y se buscó alianzas en otras partes. Al final, a pesar de los recelos, miró al otro lado del Helesponto y se alió con Antígono.

A pesar de su nuevo papel de quiliarca, Casandro no permanecería ocioso durante mucho tiempo y se buscó alianzas en otras partes. Al final, a pesar de los recelos, miró al otro lado del Helesponto y se alió con Antígono.

Temiendo esta alianza, Poliperconte buscó el apoyo de las ciudades-Estado griegas del sur y les prometió la independencia del Gobierno macedonio; sin embargo, tenían que prometer no ir a la guerra contra Macedonia. La lucha entre ambas partes fue a más, centrada en torno a la ciudad-Estado de Atenas. Sabiamente, en la época de Antípatro, Casandro había enviado un emisario a Atenas para asegurarse la lealtad de la ciudad. Más tarde, en 318 a.C., cuando las tensiones con Poliperconte aumentaron, Casandro negoció con la ciudad y volvió a restaurar su vieja oligarquía. Para ganarse el favor de las ciudades-Estado reconstruyó incluso la vieja ciudad de Tebas que Alejandro había destruido. En 317 a.C., para afianzar su control de la región, Casandro estableció con confianza una base en Pegeo, al suroeste de Atenas. Poliperconte sufrió una gran derrota en Megalópolis y se quedó atrapado en el Peloponeso. Durante todo este tiempo, insistió en que Antípatro le había dado a él la regencia, no a Casandro.

Eliminar publicidad
Publicidad

Con pocas esperanzas de conseguir el éxito en las ciudades-Estado, Poliperconte se fue al norte, donde buscó el apoyo de Olimpia en Epiro con la esperanza de marchar a Macedonia, derrocar a Filipo III e instalar a Alejandro IV en el trono. Por desgracia, Filipo III y su esposa Eurídice (también conocida como Adea), que se habían puesto de parte de Casandro y lo habían nombrado regente, fueron capturados y, por orden de Olimpia, Filipo fue asesinado en 317 a.C. y Eurídice se suicidó.

Como despreciaba a Casandro tanto como había despreciado a su padre, Olimpia no tardó en unirse no solo a Poliperconte sino también a Eumenes. Sin embargo, al darse cuenta de lo inevitable, los soldados que antes le fueron leales a Poliperconte no tardaron en vacilar y decidieron rendirse y unirse a Casandro. Junto con la derrota de Eumenes, este abandono no ayudó a Olimpia, Roxana y el joven Alejandro, que ahora estaban aislados en Pidna. Los intentos de Poliperconte de contactar con ella por carta o ayudarla a escapar fracasaron y la vieja reina se quedó hambrienta y desesperada. Sin embargo, Casandro, aunque quería un juicio justo proclamó que no le haría ningún daño, al final recibió la sentencia de muerte que siempre había querido.

Olympias
Olimpia Walters Art Museum (CC BY-SA)

En 316 a.C. envió varios soldados a matarla y fiel a su propio estilo, Olimpia murió desangrada mientras se arreglaba el pelo y la ropa. Con Olimpia muerta, el joven Alejandro ya no tenía ningún protector. A ojos de Casandro, él y su madre representaban una mezcla de razas y culturas y, aunque consideró mantenerlos como rehenes para posibles negociaciones futuras, no tardó en cambiar de parecer. Roxana y Alejandro perecieron en Anfípolis en Tracia, donde supuestamente fueron envenenados en 310 a.C. Él tenía 13 años (o puede que 14) y ella solo tenía 30.

Eliminar publicidad
Publicidad

Rey de Macedonia

Para 316 a.C. Casandro sería el gobernante de Macedonia. Para asegurarse el derecho al trono, Casandro se casó con la medio hermana de Alejandro, Tesalónica. La pareja tendría tres hijos: Filipo, Alejandro y Antípatro. Ninguno de ellos sobreviviría para seguir los pasos de su padre. El desacuerdo con Poliperconte llegó por fin a término. Curiosamente, se centraría en otro posible aspirante al trono. Ambos hombres se encontraron en las fronteras de Macedonia y, antes de que pudiera empezar la batalla, llegaron a un compromiso. Aunque ningún regente lo consideró seriamente, Alejandro tenía un segundo hijo, Heracles, con su amante persa Barsine. Poliperconte, que moriría en 302 a.C., accedió a matar a Heracles y, como recompensa, fue nombrado general mayor del Peloponeso.

Casandro siguió luchando contra Antígono de 315 a 311 a.C. y al final llegó a un tenue acuerdo de paz. En 305 se autoproclamó rey de los macedonios, pero en la batalla de Ipsos en 301 a.C. Casandro, Ptolomeo I, Seleuco I y Lisímaco volverían a luchar contra Antígono I y su hijo Demetrio I de Macedonia. Estos dos últimos serían derrotados y el viejo comandante Antígono murió en la batalla. El propio Casandro moriría en 297 a.C. y, durante algún tiempo, Macedonia se mantuvo estable. Por desgracia, al no tener ningún heredero que siguiera la dinastía, su amada Macedonia cayó en manos de su enemigo, Demetrio.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Donald L. Wasson
Donald ha enseñado Historia de la Antigüedad, de la Edad Media y de los Estados Unidos en el Lincoln College (Normal, Illinois) y, desde que estudió a Alejandro Magno, siempre ha sido y será un estudiante de historia. Le encanta transmitir conocimientos a sus alumnos.

Cita este trabajo

Estilo APA

Wasson, D. L. (2025, diciembre 19). Casandro. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14721/casandro/

Estilo Chicago

Wasson, Donald L.. "Casandro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, diciembre 19, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14721/casandro/.

Estilo MLA

Wasson, Donald L.. "Casandro." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 19 dic 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-14721/casandro/.

Apóyanos Eliminar publicidad