Ravana es el mítico rey demonio de múltiples cabezas de Lanka en la mitología hindú. Con diez cabezas y veinte brazos, podía transformarse en cualquier forma que deseara. Representaba la esencia misma del mal, luchó y, en última instancia, perdió una serie de batallas épicas contra el héroe Rama, el séptimo avatar de Visnú.
Familia
Ravana era el demonio (raksasa) más terrible, rey de todos los demonios y de la isla fortaleza de Lanka (actual Sri Lanka). Su padre era Visravas (hijo de Pulastya, uno de los creadores prajapati) y su madre Nikasa, también una demonio y la madre de los demonios caníbales, los pisitasanas. Ravana obtuvo el trono por medios deshonestos cuando expulsó a su medio hermano Kúbera, dios de las riquezas, de la isla. Ravana tuvo muchos hijos; los más notables fueron Aksa, que tenía tres cabezas, símbolo de las tres fases de la fiebre (calor, frío y sudor), e Indrajit (también conocido como Meghanada), que podía volverse invisible.
Ravana tenía una apariencia colosal con sus diez cabezas (y por eso también es conocido como Daśakantha y Panktigriva) y veinte brazos. Su cuerpo estaba cubierto de cicatrices, prueba de incontables batallas con los dioses. Tres heridas en particular fueron infligidas por el disco de Visnú, el rayo de Indra, y el colmillo de Airavata, el elefante de Indra. A través de su devoción y penitencia al gran dios Brahma, Ravana se volvió invencible y tenía el poder de asumir cualquier forma que deseara, desde un hombre hasta una montaña o la muerte misma. Era tan poderoso que podía provocar terremotos y tormentas. Sin embargo, se profetizó que el fin de Ravana sería por causa de una mujer, y así fue.
RAvana tenía una apariencia colosal con sus diez cabezas, veinte brazos y una colección de armas letales.
Ravana y Nandisa
El Ramayana es la epopeya sánscrita más antigua y fue escrita en algún lapso del siglo V a.C., con algunas modificaciones posteriores. El nombre de Ravana se explica en este texto, en un mito donde el rey demonio desafía a Nandisa (en realidad el gran dios Shiva y también conocido como Nandisvara) y sale perdiendo. Según cuenta la historia, un día Ravana se encontró con un enano oscuro de rostro simiesco mientras pasaba por las montañas de Saravana. El enano no quería dejarlo pasar porque su maestro Shiva estaba ocupado cazando allí y no quería ser perturbado. Ravana preguntó quién era ese tal Shiva y sacudió la montaña con su furia. Esto molestó a Shiva y a su esposa Parvati; esta última tembló de miedo mientras se sentaban en el pico de la montaña, pero Shiva, con calma, puso su dedo en el suelo y toda la montaña cayó sobre los brazos de Ravana. El demonio soltó un alarido de dolor que Shiva utilizó para nombrar al demonio Ravana en honor a su llanto (rava). Ravana fue liberado de su predicamento tras mil años de súplicas al gran dios.
El Ramayana se ocupa realmente de la historia del semidiós Rama y muchos hindúes creen que está basado en una figura histórica. Quizás sea la figura más virtuosa de toda la mitología hindú. Sus aventuras ilustran la importancia y las recompensas que se obtienen al cumplir con el deber piadoso o dharma y a través de su vida viene a cumplir con una tarea específica: responder al llamado de los dioses y derrotar al temible demonio de varias cabezas Ravana, terror de la tierra.
Las dificultades de Rama comienzan cuando lo exilian del reino de su padre, víctima de una conspiración urdida por la celosa esclava jorobada de su madre, Manthara. Además, su hermano Bharata fue nombrado heredero en lugar de Rama. Durante 14 años, Rama vagó por la tierra, consultó con sabios y esperó con paciencia para cumplir su destino.
Un día, Rama, su esposa Sita y su gran amigo Laksmana terminaron en Pancavati a lo largo del río Godavari, un área plagada de demonios. Una en particular, Surpanaka, la hermana de Ravana, se enamoró de Rama y, cuando este la rechazó, atacó a Sita epara vengarse. Laksmana fue el primero en reaccionar y le cortó las orejas y la nariz a Surpanaka. Enfurecida por este trato, reunió un ejército de demonios para atacar al trío. En una batalla épica, Rama los derrotó a todos; no obstante, Surpanaka no había zanjado el asunto y convenció a Ravana de que Sita era una chica por la que valía la pena pelear. Como resultado, el rey demonio buscó la casa de Rama y, mientras este estaba distraído cazando un ciervo (que en realidad era el mago Maricha disfrazado), secuestró a Sita y se la llevó a Lanka en su carruaje aéreo para retenerla cautiva en el majestuoso jardín Ashoka de su palacio.
Ravana lucha contra Rama
Rama lo siguió en ardiente persecución. Primero tuvo que luchar contra el monstruo Kabandha y ayudar al rey mono Sugriva, y como recompensa por esto último, Rama ganó la valiosa ayuda del general Hanuman y su ejército. Hanuman también era el hijo del viento, lo que lo hacía capaz de saltar enormes distancias, tomando cualquier forma que deseara. Fue él quien transportó mágicamente a Rama y su ejército a Lanka, cruzando el puente de roca construido por el hábil general Nala, que se conoció después como el Puente de Rama.
Una serie de batallas titánicas se desarrollaron entre las fuerzas de Rama y los demonios, a veces ganaba Ravana, otras veces Rama. En una pelea, Rama logró cortar una de las cabezas de Ravana con una flecha pero otra creció inmediatamente para reemplazarla. Finalmente, otra flecha fue un golpe directo en el pecho de Ravana. La flecha atravesó al demonio, viajó sobre los mares y regresó directamente a la aljaba de Rama. Ravana murió y el mundo se libró de su terrible fuerza opresora. Como era hijo de un brahmán (sacerdote), Ravana tuvo un funeral adecuado y su cuerpo fue incinerado como dictaba el ritual. Mientras tanto, Lanka había caído en manos del ejército de Rama, y el héroe regresó a su casa para reclamar el trono y comenzó una era dorada de gobierno.
A Ravana se lo suele representar como un ser con múltiples cabezas y brazos, portando todo tipo de armas letales. Aparece en esculturas decorativas de templos hindúes, comúnmente en escenas de batallas con Rama o montando un carruaje alado. En una célebre escena en relieve del templo Kailasanatha del siglo VIII d.C. en Ellora, Ravana se muestra sacudiendo la montaña sagrada Kailasa (como en la historia de Nandisa) donde estaban sentados Shiva y Parvati. Excepcionalmente, Ravana está esculpido completamente en bulto redondo. Las escenas del Ramayana relacionadas con Ravana fueron muy populares en el siglo XVI d.C. en acuarelas indias, de entre las cuales destacan las de Udaipur y las pinturas Pahari (de las colinas).
Kathleen A. Mijares es una traductora voluntaria. Cree firmemente que comprender nuestro pasado colectivo nos ayuda a entender el presente y nos guia hacia el futuro, una convicción que la motiva a continuar con su trabajo.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 13 abril 2016. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.