Este mapa ilustra los orígenes y la expasión territorial del Imperio azteca en Mesoamérica entre los siglos XIV y XVI. Surgido de un red de ciudades-Estado de habla náhuatl en las regiones central y sur de México, este imperio llegó a dominar la región mediante conquistas militares, alianzas estratégicas y un sistema basado en tributos centrado en torno a la capital, Tenochtitlán.
Los aztecas remontan sus orígenes al siglo XII, cuando empezaron a asentarse en el valle de México entre otras ciudades-Estado. Para el siglo XV, su imperio había crecido hasta convertirse en la entidad política más poderosa de Mesoamérica, rivalizada únicamente por el Imperio inca en Sudamérica. En su apogeo, la Triple Alianza azteca, que contaba con Tenochtitlán, Tetzcoco y Tlacopan, controlaba inmensos territorios mediante una combicación de guerra y diplomacia. Tenochtitlán, su capital y la actual Ciudad de México, era una metrópolis boyante con una población de más 200.000 habitantes. Tras su conquista a principios del siglo XVI por las fuerzas españolas dirigidas por Hernán Cortés, la ciudad se convirtió en el núcleo del Virreinato de Nueva España.

