Colonialismo italiano en Libia

Fabio Sappino
por , traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF

Uno de los proyectos más codiciados de la política colonial italiana era asegurarse una posesión en el norte de África. Por esta razón, Italia se vio forzada a luchar y ganar la guerra italo-turca que ocurrió entre 1911-1912 por el control de Tripolitania y Cirenaica. Estas dos regiones en el norte de África se unieron años después para formar la colonia italiana de Libia en 1934 y permaneció bajo dominio italiano hasta 1943.

En Tripolitania y Cirenaica se produjeron continuos enfrentamientos entre movimientos de resistencia italianos y libios. Los conflictos se extendieron hasta 1932, momento en el que la campaña de «pacificación» llevada a cabo durante el régimen fascista de Benito Mussolini (1883-1945) aplastó la insurrección.

Eliminar publicidad
Publicidad

Map of the Italian Empire in 1942
Mapa del Imperio italiano en 1942 Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Acuerdos diplomáticos previos a la invasión

Uno de los objetivos a largo plazo de los planes expansionistas italianos fue poseer una colonia en costas africanas. Italia, en primer lugar, volcó su interés en Túnez; sin embargo, Francia frustró los planes italianos en 1881, al establecer un protectorado en ese lugar. Esta maniobra francesa significó una humillación para los italianos, por eso se denomina «la bofetada de Túnez», lo que terminó con la posibilidad de que Italia tuviera una colonia en el norte de África. Luego, Tripolitania se volvió el foco de interés italiano debido a que no estaba bajo el control de ninguna potencia europea y porque tenía el potencial de funcionar como una importante base naval en el Mediterráneo. Tripolitania se situaba en la franja costera de la actual Libia que, por aquel entonces, era una provincia semiautónoma (vilayet) del Imperio otomano (en torno a 1299-1922).

Tripolitania estaba bajo la influencia de una hermandad político-religiosa llamada Sanusiyya.

La soberanía otomana era más nominal que efectiva: entre los años 1711 y 1835, una dinastía local llamada Karamanli gobernaba la región de manera autónoma. Incluso después de que los otomanos recobraran el control en 1835, Tripolitania estaba bajo la influencia de una hermandad político-religiosa llamada Sanusiyya. Esta orden fue fundada en 1837 por Muhhamad Ibn Ali Al-Senussi (1787-1859), un líder religioso argelino que se propuso reformar el islam según sus principios iniciales. Gracias a su exitosa integración dentro del sistema tribal libio, la Sanusiyya se convirtió en un importante centro de poder que, más tarde, sería la base de la resistencia contra la invasión italiana.

Eliminar publicidad
Publicidad

En Italia, la prensa nacionalista de finales del siglo XIX destacó que Libia tenía potencial para convertirse en un lugar próspero para los emigrantes, como si, en un futuro cercano, pudiese llegar a ser un centro de comercio estratégico en África. Sin embargo, el Gobierno italiano sabía que Libia tenía pocos recursos naturales (el petróleo no se descubriría hasta 1955) y que una ocupación territorial sería un proyecto que demandaría mucho esfuerzo. Además, durante la invasión, había poco menos de 1.000 italianos asentados en Libia. Por esa razón, justificar una guerra, con el fin de proteger a los italianos en el extranjero, era casi imposible. Así como sucedió durante la colonización italiana de Eritrea, el argumento principal sería el prestigio; Italia sería considerada como una de las grandes superpotencias. Las estrategias militares iniciales para la ocupación de Libia se idearon después de «la bofetada de Túnez» y de una serie de eventos que provocaron la intervención italiana.

The Two-faced Giolitti
Las dos caras de Giolitti Unknown Artist (Public Domain)

Sin embargo, era imprescindible que las estrategias militares fueran acompañadas de acciones diplomáticas para legitimar la ocupación italiana en Libia. En ese momento, Italia formaba parte de la Triple Alianza junto con el Imperio austrohúngaro y el Imperio alemán, que habían sido aliados desde 1879. Este nuevo pacto militar, que fue otra consecuencia más de «la bofetada de Túnez», se selló en 1882 y marcó oficialmente el final de un largo periodo de cooperación entre el Reino de Italia y Francia. A pesar de que los italianos recibieron garantías por parte de sus aliados para sus pretensiones coloniales en 1891, fue imposible lograr cualquier progreso en esa zona del Mediterráneo, ya que estaba controlada por dos superpotencias: Francia y el Reino Unido. Además, Italia debía reconsiderar sus políticas expansionistas después de la derrota en la batalla de Adua de 1896 contra Etiopía, la cual frenó las ambiciones coloniales italianas en el Cuerno de África. Para entonces, el Mediterráneo se convirtió en una zona muy importante para la marina italiana, debido a la incertidumbre que enfrentaba el mar Rojo. Por otro lado, Francia y el Reino Unido firmaron un acuerdo colonial (la Convención de 1890), que definió sus respectivas zonas de influencia en África. Por ende, Italia tuvo que buscar una manera de acercarse a Francia, la cual culminó con una serie de reuniones diplomáticas y con el acuerdo italo-francés de 1901. Al año siguiente se firmó el acuerdo anglo-italiano. Gracias a estos acuerdos entre las tres potencias, Italia pudo extender su dominio sobre Tripolitania. A cambio, Italia acordó no entrometerse en áreas de interés británico ni en Marruecos, que estaba bajo dominio francés.

Eliminar publicidad
Publicidad
La decadencia del Imperio Otomano fue un factor crucial que impulsó las ambiciones coloniales italianas.

Se implementaron, de manera simultánea, políticas nacionales de carácter restrictivo y acuerdos internacionales. En tanto, Libia se convirtió en el tema central de los periódicos y el punto focal de la agenda procolonialista. Uno de los bancos más importantes de Italia, Il Banco di Roma, invirtió una cuantiosa suma de dinero en Tripolitania. Además, es importante considerar los cálculos políticos internos del primer ministro Giovanni Giolitti (1842-1928). Este último fue un líder político de gran relevancia y, durante su mandato, Italia experimentó un notable crecimiento económico e implementó reformas sociales progresistas, como el sufragio universal masculino en 1912. Asimismo, Giolitti fue un político inescrupuloso y era partidario del trasformismo, que es el arte de hacer política al crear coaliciones flexibles de gobierno. A este político también se le asoció frecuentemente con actos de corrupción. La guerra en Libia fue una manera de ganar popularidad al buscar el apoyo de los nacionalistas y de los conservadores liberales.

Otro factor a considerar fue el Imperio otomano. En 1876, el sultán Abdul Hamid II (1842-1918) ascendió al trono e impuso un régimen absolutista durante su gobierno. Existía un gran movimiento de oposición al sultán llamado Jóvenes Turcos que buscaban restablecer la constitución. Este movimiento de jóvenes revolucionarios unidos por su oposición al sultán propició en 1908 un periodo de restauración del Gobierno parlamentario en el imperio; sin embargo, también causó inestabilidad interna y percepción negativa a nivel internacional. En 1908, Bulgaria proclamó su independencia del Imperio otomano, mientras que el Imperio austrohúngaro anexó los territorios de Bosnia y Herzegovina. Estos eventos causaron gran tensión en los Balcanes y fueron una de las principales causas de la Primera Guerra Mundial (1914-18).

A Cartoon Against the War in Libya, 1911
Una caricatura contra la guerra en Libia, 1911 Gabriele Galantara (Public Domain)

La invasion: la guerra italo-turca

La decadencia del Imperio otomano fue un factor crucial que impulsó las ambiciones coloniales italianas. Sin embargo, el empujón final fue provocado por la política expansionista del Imperio alemán. El káiser Guillermo II (1859-1941) adoptó la Weltpolitik (política mundial), una agresiva estrategia de política exterior respaldada por una robusta fuerza naval. En 1911, la tensión internacional escaló nuevamente cuando un barco cañonero alemán llegó al puerto marroquí de Agadir y desató una crisis con Francia que tenía intereses coloniales en Marruecos. Esa situación pudo poner en peligro los acuerdos diplomáticos italianos, pero se aprovechó la oportunidad para realizar una expedición dirigida a Libia. Giolitti y el ministro de Relaciones Exteriores, Antonino de San Giuliano (1852-1914), enviaron un ultimátum a los otomanos y les declararon la guerra al día siguiente.

Eliminar publicidad
Publicidad

La primera fase de la guerra en Libia empezó con un bombardeo a las ciudades costeras de Bengasi y Tripoli, donde las tropas italianas habían desembarcado el 3 de octubre de 1911. A los primeros ataques de la marina italiana les sucedieron los ataques de la fuerza aérea, que se usaron por primera vez en una guerra. Sin embargo, debido a que las operaciones se ejecutaron a paso lento, los oficiales otomanos y los rebeldes libios aprovecharon la situación y mostraron los primeros signos de resistencia. La situación era nueva para las tropas italianas: no estaban luchando contra un ejército, sino contra un tipo de guerrilla organizada que era capaz de maniobrar un contraataque eficaz. El Gobierno italiano fue blanco de las críticas a nivel internacional por su manera de proceder. Otras potencias europeas temían los efectos desestabilizadores de un conflicto prolongado que podría extenderse a otros países de la región. El Gobierno italiano se enfrentó a una dura oposición, aunque contaba con el respaldo de grupos nacionalistas e intelectuales para la guerra. Por ejemplo, el poeta Giovanni Pascoli (1855-1912) en su célebre discurso en favor de la guerra (La grande proletaria si è mossa) asoció la expresión socialista de mejorar las condiciones de vida del proletariado italiano con la idea nacionalista de redimir el orgullo de la nación. El Partido Socialista Italiano, dividido por la situación, se opuso a la conquista de lo que definieron como «una gran caja de arena» (Salvemini) debido a los inciertos beneficios económicos que generaba la guerra. Incluso, Benito Mussolini, quien sería un futuro líder fascista y dictador italiano, fue en ese momento un ferviente partidario socialista antiintervencionista.

El 5 de noviembre, el Gobierno continuó con la unificación formal de Cirenaica y Tripolitania, pero Libia aún no estaría bajo dominio de Italia. Luego de esta primera fase de estancamiento, las tropas italianas procedieron a internarse en la zona. A pesar de haber ganado muchas batallas, el Gobierno italiano insistía en realizar intervenciones militares contra Turquía a través del mar Rojo y el Mediterráneo con la ocupación de algunas islas para demostrarles su determinación en caso de guerra. La decadencia del Imperio otomano fue un factor clave para el desarrollo de las operaciones militares en Libia. Los otomanos debieron enfrentar serios disturbios en la zona de los Balcanes y se vieron obligados a mandar más tropas a ese lugar, donde pronto estallaría la primera guerra de los Balcanes (1912-1913). Además, Italia había ocupado las islas egeas del Dodecaneso, lo cual significó más presión para los otomanos. Para Constantinopla, fue un trabajo muy arduo resistir en ambos frentes; sin embargo, luego de conversaciones diplomáticas con Italia que empezaron en julio, se firmó un tratado de paz (el Tratado de Lausana) el 18 de octubre de 1912.

Territorial Expansion of Libya under Italian Colonial rule
Expansión territorial de Libia bajo dominio colonial italiano Roxanna (CC BY-SA)

La política de los Estatutos

Italia estableció su control sobre la franja costera al concluir el conflicto, pero con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, se volvió imposible que obtuviera beneficios económicos de su conquista. La guerra amenazó el mandato de Giolitti, ya que los partidos políticos de oposición se radicalizaron con posturas anticoloniales. El tratado de paz no tuvo ningún impacto en la sociedad libia: los grupos de resistencia se volvían cada vez más fuertes y el tratado otorgó a Constantinopla el derecho de elegir un «califa» en Libia, lo cual es un signo que demuestra que la presencia turca no se eliminó por completo. Mientras tanto, la ocupación italiana presentó desafíos entre los años 1913 y 1914 en las regiones de Fezán y Cirenaica. A partir de 1915, Italia tomó parte en la Primera Guerra Mundial, lo cual entorpeció su despliegue militar en la región y permitió que varios territorios conquistados fueran recuperados por la resistencia libia. Por ende, Italia se vio obligada a retroceder hacia la línea costera en 1912. El retroceso no tuvo tanto impacto en la opinión pública como sí lo tuvo la colonización de Eritrea; la población italiana estaba preocupada por la Gran Guerra. Tanto el Gobierno italiano como el Imperio británico, que enfrentaba a la Sanusiyya en Egipto, se vieron forzados a llegar a un acuerdo con la todavía influyente Sanusiyya en Cirenaica. Con el Modus vivendi de Acroma de 1917, el líder de la Sanusiyya, Muhammad Idris (1889-1983), estableció una tregua y puso fin a su alianza con los otomanos, pero le concedieron el derecho de mantener tropas armadas.

Eliminar publicidad
Publicidad

Aunque se consiguió controlar la situación en Cirenaica, en Tripolitania los conflictos continuaban. El Gobierno optó por llegar a un acuerdo con la autoproclamada República de Tripolitania que fue emblema de la resistencia hasta 1918. Luego del acuerdo de 1919 con la resistencia de Khallet ez-Zeitun, a la población de Tripolitania se le concedió un documento rector conocido como el Estatuto libio. Los habitantes de Tripolitania ya no eran considerados súbditos de Italia y se les concedió «la ciudadanía italiana de Tripolitania», un estatus que, a pesar de ser diferente a la ciudadanía italiana ordinaria, les permitía realizar peticiones al Parlamento de Roma y crear un Parlamento local con la capacidad de fijar impuestos. Además, el Estatuto garantizaba la libertad de prensa y de asociación, la promoción de la lengua árabe y la anulación del servicio militar obligatorio. La «política de los Estatutos» promovida en el periodo de postguerra por los Gobiernos liberales de Vittorio Emanuele Orlando (1860-1952) y Francesco Saverio Nitti (1868-1953) fue aplicada en Cirenaica, donde el Modus vivendi de Acroma fue reemplazado por el Pacto de Ar-Rajma de 1920. Los habitantes de Cirenaica formaron un Parlamento también y la Sanusiyya mantuvo tanto el control militar (por su derecho de mantener tropas armadas), como la jurisdicción religiosa liderada por Idris, que poseía el título de Emir de Cirenaica.

La «pacificación» fascista de Libia (1923-1932)

El sistema de los estatutos entró en un periodo de crisis cuando Muhammad Idris obtuvo el título de Emir de Tripolitania. Los jefes de la resistencia en Tripolitania no estaban satisfechos con el acuerdo y decidieron refundar la República de Tripolitania con el fin de seguir en conflicto. Sin embargo, se presentaron divisiones internas y realmente tenían la esperanza de hallar en Idris un líder capaz de gestionar la revuelta. Muhammad Idris aceptó el título de facto el 2 de noviembre de 1922. Este evento fue percibido por Roma como un intento para fortalecer la resistencia. Las nuevas autoridades italianas eligieron al implacable colonialista Giuseppe Girardini (1856-1923) como ministro de las Colonias y a Giuseppe Volpi (1877-1947) como gobernador de Tripolitania, quienes decidieron acabar con la política de los Estatutos. La tregua con la resistencia libia fue efímera y, en 1921, se reanudaron los enfrentamientos. Después del primer ataque de la resistencia, el gobernador Volpi retomó el control de las zonas de Tripolitania que habían sido italianas antes de 1915.

Benito Mussolini's Visit to Libya in 1926
La visita de Benito Mussolini a Libia en 1926 Armando Bruni (Public Domain)

Con la llegada del fascismo en 1922 y el inicio del mandato de Mussolini, que convirtió a Italia en una dictadura, se declaró la ruptura de cualquier tentativa de diálogo con los libios. Mussolini dio el visto bueno a las intervenciones militares lideradas por Volpi que lograron reprimir a los grupos de resistencia entre los años 1923-1924. Entonces surgió un nuevo y reforzado grupo de resistencia que estaba al mando de Omar al-Mukhtar (1858-1931), un imán que se convertiría en el jefe de la resistencia libia. Este evento suscitó la segunda guerra italo-sanusí; los italianos la nombraron «la pacificación de Libia». Durante el fascismo, las colonias recibieron un trato diferente y Libia no fue la excepción; así lo evidencian una serie de visitas de alto perfil, entre las que se incluye la del rey Víctor Manuel III de Italia (1869-1947) a Tripolitania en 1928 y la visita de Mussolini a Trípoli en 1926. El nuevo tono agresivo de la política exterior italiana esperaba una reacción contundente por parte de Libia. El nuevo objetivo era conquistar los territorios del sur de Tripolitania y reconquistar Cirenaica. Sin embargo, el avance militar italiano en Cirenaica fue más lento que en Tripolitania. Por tanto, Mussolini decidió recurrir al general Pietro Badoglio (1871-1956), quien intensificó las operaciones militares en Tripolitania con el objetivo de conquistar la región de Fezán y empezar las negociaciones en Cirenaica. Finalmente, se logró un periodo de tregua con Umar al-Mukhtar en 1929.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Se utilizaron campos de concentración y armas químicas durante la «pacificación».

La tregua fue efímera y Mussolini nombró al general Rodolfo Graziani (1882-1955), un inclemente general, como vicegobernador. A este general lo conocían como «el carnicero de Fezán», responsable de la intensificación de la violencia que fue característica de la segunda fase de la guerra. El general Graziani ordenó la expropiación de terrenos de la población libia y reagrupó a la población que ocupaba el área de Jebel Akhdar (comunidad seminómada) para llevarlos hacia la costa donde se encontraban los campos de concentración después de largas caminatas inhumanas por el desierto. Los conflictos se acentuaron y la fuerza aérea italiana empezó a emplear gas mostaza, un arma química que fue vetada oficialmente en 1925. Los habitantes de Cirenaica fueron obligados a adaptarse a las nuevas y adversas condiciones de vida, lo cual provocó que la población total de Cirenaica disminuyera más de un veinticinco por ciento (Mann, 309). Esta disminución incluyó a los muertos, los exiliados y prófugos. Por otro lado, el líder de la resistencia libia, Umar al-Mukhtar, fue emboscado, capturado y posteriormente condenado a la horca en 1931. El grupo de rebeldes libios se desintegró tras la muerte del líder de la resistencia y pronto Libia quedaría totalmente «pacificada». En 1932, se desmantelaron los campos de concentración; los prisioneros no regresaron a sus lugares de origen, sino que fueron reubicados en lugares que no conocían.

The Arrest of Umar al-Mukhtar
El arresto de Umar al-Mukhtar Unknown Photographer (Public Domain)

De la decimoséptima región italiana a la Independencia

Empezó una nueva era cuando nombraron a Italo Balbo (1896-1940) como gobernador de Libia unificada en 1934. El gobernador Balbo fue «exiliado» por temor a que su popularidad opacara el control del poder de Mussolini. En 1939, Balbo apoyaba la idea de integrar Tripolitania y Cirenaica como parte de Italia como la decimoséptima región italiana. Además, promovió la cohesión social libia al construir nuevas aldeas con mezquitas y modernas rutas de conexión como la «vía Balbia», una autopista que bordea la costa libia. El gobernador intentó darles la ciudadanía italiana plena a los libios, ya que los consideraba «italianos musulmanes de la cuarta orilla», pero Mussolini se opuso a esa idea. Balbo también impulsó el traslado de veinte mil campesinos italianos a Libia en 1938. Finalmente, el avión que pilotaba Ítalo Balbo fue derribado por fuego amigo el 28 de junio de 1940, lo que causó un desenlace inesperado para su proyecto.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) estalló durante un periodo de colonización demográfica importante en Libia. Mientras colapsaban las colonias italianas del África oriental en 1941, Libia se convirtió en el teatro de la campaña norteafricana (1940-1943), donde tropas alemanas e italianas lucharon contra los británicos por el control de Libia y Egipto. Tras la victoria de los Aliados, Libia estuvo bajo control militar francés y británico, luego obtuvo su independencia como reino bajo mandato del líder de la Sanusiyya, Idris, en 1951. Las relaciones entre Italia y libia, en especial, después de la revolución liderada por Muammar Gaddafi (1942-2011) en 1969, estuvieron centradas en la compensación por los daños sufridos durante la ocupación italiana. En 1970, Gaddafi confiscó todas las propiedades de los italianos que permanecieron después de la guerra y los forzó a abandonar el país. Finalmente, Libia e Italia suscribieron un acuerdo para establecer las compensaciones correspondientes en 2008.

Eliminar publicidad
Publicidad

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Ofelia Brenda Villalobos Arce
Ofelia es originaria de la magnifica ciudad de Lima, Perú. Es una estudiante de traducción e interpretación profesional en UPC. Se ha especializado en revisión, control de calidad lingüístico y perfeccionamiento de traducciones.

Sobre el autor

Fabio Sappino
Fabio es un estudiante de doctorado en Historia Internacional en la London School of Economics (LSE). Actualmente sus trabajos se enfocan en la historia del colonialismo italiano y el fascismo italiano, con un interés particular en las relaciones entre el islam y Occidente.

Cita este trabajo

Estilo APA

Sappino, F. (2026, marzo 16). Colonialismo italiano en Libia. (O. B. V. Arce, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2722/colonialismo-italiano-en-libia/

Estilo Chicago

Sappino, Fabio. "Colonialismo italiano en Libia." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, marzo 16, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2722/colonialismo-italiano-en-libia/.

Estilo MLA

Sappino, Fabio. "Colonialismo italiano en Libia." Traducido por Ofelia Brenda Villalobos Arce. World History Encyclopedia, 16 mar 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2722/colonialismo-italiano-en-libia/.

Apóyanos Eliminar publicidad