Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial

Mark Cartwright
por , traducido por Juana Cicchetti
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El Ejército Rojo de la URSS empezó en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con una serie de derrotas impactantes, pero a partir de finales de 1942 se recuperó y mantuvo el control de ciudades clave como la capital Moscú, Leningrado (San Petersburgo) y Stalingrado (Volgogrado). Luego, desde 1943 hasta el final de la guerra, el Ejército Rojo acumuló una serie de victorias importantes, como las batallas de Smolensk, Kursk y Berlín, que significaron la derrota de la Alemania nazi en mayo de 1945.

Formación y evolución

El Ejército Rojo de la Unión Soviética se formó en 1918 tras la Revolución Bolchevique de octubre de 1917, que acabó con el dominio de los zares. El Ejército Rojo se denominó oficialmente RKKA o Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (Raboche-Krest'yanskaya Krasnaya Armiya), y el rojo era el color que más se asociaba con el bolchevismo. En 1944, pasó a denominarse oficialmente Ejército soviético.

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Raising a Flag over the Reichstag
Izando la bandera sobre el Reichstag Vicktor Temin - Mil.ru. (CC BY)

El Ejército Rojo se vio inmediatamente obligado a luchar contra el Ejército Blanco, es decir, los partidarios de la monarquía y los antibolcheviques, en una feroz guerra civil (1917-1922). La victoria bolchevique en esta guerra se logró gracias al creciente profesionalismo del Ejército Rojo. El paso de una milicia revolucionaria a un Ejército nacional profesional se atribuye a León Trotsky (1879-1940) y a la incorporación de unos 48.000 oficiales y más de 200.000 suboficiales del antiguo Ejército imperial.

Aunque se reconocía la importancia de la tecnología, seguía existiendo un fuerte sesgo hacia la infantería.

En sus operaciones diarias, el Ejército Rojo estaba muy influido por las ideas del bolchevismo. Por ejemplo, la palabra «oficial» estaba prohibida y no se restableció hasta 1935. En su lugar, se utilizaba el término «comandante», y cada comandante estaba obligado a informar a un comisario político, que daba su aprobación a las órdenes del comandante. Este sistema dual se vio considerablemente debilitado por las realidades prácticas y las exigencias de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de los comandantes se vieron forzados a tomar decisiones militares, mientras que los comisarios se limitaban a la instrucción política y al trabajo del partido. Cuando la Alemania nazi atacó a la URSS en junio de 1942 (Operación Barbarroja), el sistema dual se reactivó en cierta medida antes de debilitarse de nuevo a medida que avanzaba la guerra. No obstante, durante todo el conflicto persistieron las tensiones entre estos dos grupos diferentes de personal de mando.

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A partir de 1924, el líder de la URSS fue Iósif Stalin (1878-1953), quien albergaba una profunda desconfianza hacia su propio ejército, especialmente cuando pensaba que este apoyaba a su principal rival político, Nikolái Bujarin (1888-1938). Por este motivo, Stalin purgó el Ejército Rojo:

Unos 35.000 oficiales de un cuerpo de aproximadamente 80.000 fueron víctimas de las purgas; entre ellos, fueron asesinados tres de los cinco mariscales de la Unión Soviética, los once adjuntos del comisario de guerra, 75 de los 85 comandantes de cuerpo y 110 de los 195 comandantes de división.

(Dear, 962)

En 1941, al ver el daño que había causado a la capacidad operativa del Ejército Rojo, Stalin hizo regresar a unos 4000 oficiales que habían sido enviados a campos de prisioneros.

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Red Army Soldiers
Soldados del Ejército Rojo Imperial War Museum (CC BY-NC-SA)

Reclutamiento

Con la creciente amenaza de la Alemania nazi, en 1939 Stalin había decretado que todos los ciudadanos soviéticos varones podían ser reclutados por las fuerzas armadas (de 18 a 36 años). Los reclutas provenían principalmente de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, hasta que estas zonas se convirtieron en parte del campo de batalla en 1941. A medida que avanzaba la guerra, los reclutas también llegaban de Rusia central y oriental, y se crearon divisiones «nacionales» compuestas por lituanos, uzbekos y armenios, por ejemplo. Las divisiones «nacionales» solían contar con oficiales rusos. Las unidades de montaña tenían un fuerte contingente procedente de Georgia. También había batallones penales formados por convictos (incluidos los presos políticos), que en total sumaban alrededor de 440.000 hombres.

Las mujeres habían desempeñado durante mucho tiempo funciones no combatientes en el Ejército Rojo y estaban siempre presentes como médicas y enfermeras. Tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres también participaron en funciones combatientes, especialmente en unidades antiaéreas. También hubo muchas mujeres francotiradoras (que eran voluntarias) y conductoras de tanques (algunas incluso eran comandantes de unidades de tanques). En total, «al menos 800.000 mujeres sirvieron en las fuerzas soviéticas durante la guerra» (Rees, 162).

En 1939, el Ejército Rojo contaba con tres millones de miembros, pero estaba creciendo rápidamente. Se dividió en dos partes: una en el oeste y otra en el este, para hacer frente a la amenaza de la Alemania nazi y el militarismo japonés, respectivamente. Esta división se debió a que la deficiente red de transporte de la URSS no permitía entonces el desplazamiento fácil de los ejércitos a través de zonas tan extensas. Aunque se reconocía la importancia de la tecnología, seguía existiendo un fuerte sesgo hacia la infantería como el mejor medio para ganar batallas.

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Marshal Zhukov
Mariscal Zhúkov Mikhail Mikhaylovich Kalashnikov (Public Domain)

Estructura de mando y organización

Durante la Segunda Guerra Mundial, el mando del Ejército Rojo estaba en manos de Stalin, el comandante en jefe supremo. Por debajo de Stalin, pero también incluido él, estaba el Comité de Defensa del Estado (GKO), que incluía a figuras como el ministro de Asuntos Exteriores, Vyacheslav Mólotov (1890-1986), el ministro de Defensa, el mariscal Kliment Voroshílov (1881-1969), y el jefe de la seguridad del Estado, Lavrenti Beria (1899-1953). La composición del comité era selectiva y cambiaba en función del rendimiento. Por debajo del GKO se encontraba el Stavka, un consejo integrado por Stalin, un jefe de Estado Mayor y otros generales con experiencia. El Estado Mayor General del Ejército colaboró con la Stavka como su agencia ejecutiva y de planificación. La Stavka solo se reunía cuando Stalin lo disponía y, a medida que avanzaba la guerra, sus reuniones se hicieron cada vez más esporádicas. A partir de 1942, Stalin designó a su mejor general, Gueorgui Zhúkov (1896-1974), como comandante en jefe adjunto. Durante la Segunda Guerra Mundial, cada frente del Ejército (también conocido como grupo del ejército) estaba comandado por su propio consejo de guerra.

en los uniformes del Ejército Rojo, Las insignias de rango y LOS distintivos eran bastante discretos, en consonancia con su espíritu proletario.

Un grupo típico del ejército soviético estaba compuesto por infantería (conocida como fusileros o streltsí), artillería (que incluía cañones antiaéreos), caballería (basada en las antiguas y famosas unidades cosacas que aún empuñaban sables) y cuerpos mecanizados (que incluían tanques y divisiones de fusileros motorizados). A lo largo de la guerra, el Ejército Rojo careció de un vehículo blindado específico para el transporte de infantería; en su lugar, se esperaba que las tropas de fusileros motorizados viajaran en un tanque. Las unidades que obtenían buenos resultados solían ganar el derecho a anteponer el prefijo «Guardias» a su nombre, una distinción que les proporcionaba mejores salarios, uniformes y equipamiento. Las unidades de élite del Ejército Rojo eran los exploradores (Razvedchiki), reclutados entre los mejores soldados de cada división.

Uniformes del Ejército Rojo

El uniforme estándar de infantería consistía en una sencilla chaqueta gymnastyorka de color caqui con pantalones acampanados en las caderas y botas de cuero altas o bajas. El uniforme tenía dos versiones: uno ligero de algodón para el verano y otro grueso de lana para el invierno. En climas más fríos, se usaba una chaqueta acolchada (telogreika), un abrigo largo o un abrigo de piel de oveja (shuba). El abrigo se enrollaba y se llevaba cruzado sobre la espalda y un hombro en climas más cálidos. Los exploradores se distinguían por sus overoles de camuflaje. El camuflaje en invierno consistía en overoles blancos con capucha. Las unidades de tanques tenían uniformes más especializados, normalmente overoles negros y chaquetas de cuero. El casco de acero modelo 1940, la gorra pilotka (soldados rasos) y la gorra con visera (oficiales) eran el uniforme estándar, sustituido por un gorro de piel (shapka ushanka) en invierno.

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Red Army Uniform & PPSh-41 Submachine Gun
Uniforme del Ejército Rojo y subfusil PPSh-41 Urban (CC BY-SA)

En los uniformes del Ejército Rojo, las insignias de rango y los distintivos eran bastante discretos, en consonancia con su espíritu proletario. Antes de 1943, por ejemplo, no existían las charreteras, y el rango se indicaba mediante discretas estrellas, rombos, rectángulos o triángulos de metal esmaltado que se colocaban (o bordaban) en los cuellos o en una manga del abrigo. El rango más alto, el de mariscal, se indicaba con una estrella y una corona, mientras que, en el otro extremo de la escala, un sargento subalterno llevaba un solo triángulo. Quizás debido a la austeridad del uniforme, los soldados solían llevar en su uniforme de combate las medallas que les habían sido concedidas por su valentía.

Armas

La URSS se había rearmado significativamente a principios de la década de 1930, pero esto significaba que, en 1941, muchos tanques, en particular, eran muy inferiores a los del Ejército alemán. El Ejército Rojo contaba al menos con un gran número de tanques, ya que esta había sido una área prioritaria.

Al principio, los tanques soviéticos solían tener un blindaje ligero y sufrían una falta crónica de repuestos. A partir de 1942, la situación mejoró considerablemente. Se fabricaron en mayor número los tanques medianos T34 de 26 toneladas. Estos tanques eran superiores a cualquiera de los que utilizaban los ejércitos del Eje y podían resistir la mayoría de los cañones antitanque. En resumen, el T34 «tenía un motor diésel sencillo (500 CV), un buen blindaje, una potencia de fuego excelente y una movilidad magnífica en la nieve y el barro» (Boatner, 702). El T34 tenía un cañón de 76 mm (2,9 pulgadas) y un blindaje inclinado de 44 mm (1,75 pulgadas) de espesor, que podía resistir incluso los cañones más potentes del Eje. El tanque T34 y otros modelos excelentes, como la serie de tanques pesados KV, más lentos pero bien blindados, también comenzaron a utilizarse en grupos de combate más grandes y mucho más eficaces a partir de 1942.

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Red Army T34 Tanks
Tanques T-34 del Ejército Rojo RIA Novosti archive, image #1274 / V. Kaushanov (CC BY-SA)

La artillería del Ejército Rojo era un punto débil cuando estalló la guerra, ya que los altos comandantes habían pensado, imprudentemente, que este tipo de armamento había quedado obsoleto y que la guerra moderna sería mucho más móvil. Sin embargo, la artillería se convirtió gradualmente en una gran fortaleza del Ejército Rojo, con la formación de divisiones de artillería completas —que combinaban lanzaminas, obuses y lanzacohetes para operaciones ofensivas— y divisiones especializadas solo para la defensa —que contaban con obuses y cañones de campaña—. Las armas de artillería solían tener tres calibres: 76, 122 y 152 mm.

Un arma soviética muy eficaz era el lanzacohetes BM-13 Katyusha, conocido como «el órgano de Stalin». Montado sobre un camión, esta arma podía disparar rápidamente 16 cohetes de combustible sólido de 132 mm. Un soldado alemán recordó que esta arma era «lo más terrible y espantoso que jamás había visto» (Stahel, 299). A medida que las unidades de artillería se hicieron más fuertes hacia el final de la guerra, «a menudo había hasta 375 cañones y morteros en un kilómetro de frente: un bombardeo verdaderamente devastador» (Zaloga, 21).

El subfusil PPSh-41, con su característico cargador circular de 71 cartuchos, se convirtió en un símbolo de la infantería del Ejército Rojo. El arma se fabricó en grandes cantidades, más de 6 millones durante la Segunda Guerra Mundial. El 34 % de la infantería del Ejército Rojo llevaba una ametralladora, una cifra elevada en comparación con el 11 % de la infantería del Ejército alemán. Los fusiles eran más precisos, pero su fabricación era más costosa y requerían más habilidad para disparar que los subfusiles, un arma que tenía una clara ventaja en distancias cortas. Por último, la ametralladora Maxim Modelo 1910 de 7,62 mm, con sus ruedas de carro características, era un arma útil en los combates callejeros. Una debilidad era la falta de un cañón antitanque con verdadera potencia de fuego en el Ejército.

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Female Red Army Radio Operator
Operadora de radio del Ejército Rojo Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Las grandes pérdidas

En 1941, el Ejército Rojo contaba con unos 5,37 millones de soldados en el campo de batalla, podía reclutar a otros cinco millones y disponía de 20.000 tanques (Dear, 963). Aunque estas cifras parecían impresionantes en teoría, ocultaban muchas debilidades graves. En los primeros meses de la guerra, el Ejército Rojo adolecía de una mala organización, por lo que los comandantes solían estar lejos de sus tropas y las unidades de primera línea a menudo carecían de municiones. Los comandantes rara vez mostraban iniciativa (algo que no se fomentaba bajo el sistema de mando de Stalin) y dependían excesivamente de la infantería, incluso cuando se enfrentaban a divisiones blindadas. No había suficientes medios de transporte motorizados, la óptica de muchas armas era deficiente, lo que afectaba en gran medida a la precisión, y se dependía en exceso de las vulnerables líneas fijas en lugar de las comunicaciones por radio, más seguras y fiables.

Otro problema era el uso de los tanques soviéticos, ya que los comandantes soviéticos preferían distribuirlos entre las unidades de infantería y utilizarlos únicamente como artillería autopropulsada, en lugar de como armas por derecho propio. Además, los tanques se utilizaban en gran medida en pequeños grupos, lo que reducía considerablemente su eficacia, especialmente cuando se enfrentaban a las divisiones de tanques del enemigo.

Red Army Maxim Machine Gun
Ametralladora Maxim del Ejército Rojo Imperial War Museums (CC BY-NC-SA)

Las deficiencias mencionadas ayudan a explicar el desempeño mediocre del Ejército Rojo en la guerra de Invierno de 1939-1940, cuando Stalin intentó invadir Finlandia, y en el primer año de la guerra germano-soviética (1941-1945), cuando los ejércitos de Hitler lograron grandes avances territoriales a partir de junio de 1941. Los ejércitos del Eje emplearon tácticas de Blitzkrieg («guerra relámpago»), es decir, una combinación masiva de divisiones blindadas y de infantería motorizada de rápido movimiento con apoyo de artillería y aéreo. Los comandantes de Hitler atacaban con frecuencia en frentes estrechos para adentrarse en territorio enemigo y luego rodear ejércitos enteros. Una y otra vez, el Ejército Rojo fue incapaz de encontrar respuesta a estas tácticas. En solo tres enfrentamientos brutales, la batalla de Białystok-Minsk (junio-julio de 1941), la batalla de Smolensk de 1941 y la batalla de Kiev en 1941, alrededor de dos millones de soldados del Ejército Rojo fueron hechos prisioneros de guerra. Sin embargo, a pesar de lo que les había dicho la propaganda nazi, los soldados del Eje pronto se dieron cuenta de que sus homólogos soviéticos podían ser una fuerza a tener en cuenta cuando no les fallaban sus superiores. En un informe del grupo panzer de julio de 1941 se señalaba:

El ruso lucha con dureza y ferocidad, ataca continuamente, es muy hábil en la defensa... La resistencia en el campo resurge constantemente. A menudo, el ruso espera, bien camuflado, y solo cuando la distancia es corta abre fuego.

(Stahel, 221)

En total, durante la Operación Barbarroja, el Ejército Rojo perdió cuatro millones de soldados y 20.000 vehículos blindados (Zaloga, 5). La campaña no logró su objetivo de derrotar al Ejército Rojo, pero sin duda este quedó muy debilitado por las enormes pérdidas de personal y material. Al igual que en otros ejércitos, los soldados podían escribir cartas a sus familiares. En una carta, escrita por Aleksandr Yegorov, el soldado informa de la muerte de su compañero Pavel Khlomyakov a la hermana de Pavel, Mariya:

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La unidad de Pavel atacó el 16 de septiembre [de 1941]. Dos proyectiles enemigos dañaron su blindaje. Su mecánico y su artillero murieron y él resultó gravemente herido. Consiguió salir del tanque y permaneció tumbado en la hierba durante mucho tiempo. No fue posible llegar hasta él bajo el fuego enemigo, y solo recibió asistencia médica por la noche. Lo llevaron a un hospital de campaña y eso es todo lo que sé...

(Dimbleby, 452).

Red Army at Leningrad
Ejército Rojo en Leningrado RIA Novosti archive, image #58228 / Vsevolod Tarasevich (CC BY-SA)

Las grandes victorias

Finalmente, la marea comenzó a cambiar. Stalin rebautizó el conflicto como la «Gran Guerra Patria» y pidió a todos que libraran una «lucha implacable» que convirtiera a la URSS en una fortaleza. El despiadado dictador también impuso una disciplina rigurosa en el Ejército Rojo tras las derrotas de los meses de verano. El 16 de agosto de 1941, emitió la siguiente directiva:

Ordeno que: (1) cualquiera que retire su insignia durante la batalla y se rinda sea considerado un desertor malicioso, cuya familia será arrestada como familia de un traidor a la patria y quebrantador del juramento. Dichos desertores serán fusilados en el acto; (2) aquellos que caigan en un cerco deben luchar hasta el final e intentar alcanzar sus propias líneas. Y aquellos que prefieran rendirse serán destruidos por cualquier medio disponible, y sus familias serán privadas de todas las prestaciones y ayudas estatales... Esta orden debe ser leída a todas las compañías, escuadrones y baterías.
(Dear, 959)

Otro método para garantizar que las tropas de primera línea lucharan según lo requerido fue la formación de unidades de la NKVD, es decir, unidades de la policía secreta soviética que se situaban detrás de las tropas regulares, listas para disparar a los desertores o a aquellos que se retiraban sin órdenes. Estas unidades de la NKVD llegaron a representar alrededor del 10 % del total de la infantería de fusileros.

Ahora había una organización mucho mejor entre los diferentes tipos de divisiones, mejores tácticas con el uso de blindados y la incorporación fundamental de unidades de comunicaciones especializadas. El Ejército Rojo comenzó a mejorar considerablemente a partir de 1943. Otras mejoras incluyeron la reducción de los puestos políticos, un aumento de la artillería y una mayor distribución de ametralladoras y mejores tanques. El Ejército Rojo también se vio favorecido por los problemas logísticos a los que se enfrentaban los invasores, ahora en territorio soviético, donde la escasez de carreteras y las actividades partisanas dificultaban cada vez más el suministro de combustible, municiones y provisiones al frente. El clima invernal tomó por sorpresa a los invasores, ya que el aceite y los lubricantes de sus vehículos se congelaron. El Ejército Rojo, por el contrario, estaba mejor equipado para una guerra invernal y podía reabastecerse en fábricas que ya se habían trasladado a la seguridad del centro y el este de Rusia. Otra ayuda para el Ejército Rojo de Stalin fue de carácter externo. El ataque de Japón a Pearl Harbour, la base naval estadounidense en el Pacífico, el 7 de diciembre de 1941, significó que la URSS ya no estaría amenazada en el este y que las divisiones allí podrían ser transferidas para enfrentarse a las fuerzas del Eje en el oeste.

Salute to the Red Army
Saludo al Ejército Rojo Imperial War Museum (CC BY-NC)

La racha perdedora de la URSS dio un giro radical en la batalla de Moscú (octubre de 1941 a enero de 1942), que supuso para Hitler su primera gran derrota terrestre de la guerra. Zhúkov dirigió la contraofensiva en enero de 1942, que hizo retroceder a tres ejércitos panzer del Eje y liberó la capital de cualquier amenaza futura. A medida que el Ejército Rojo avanzaba por primera vez tras una larga serie de retiradas, se hicieron evidentes los horrores perpetrados por los ocupantes. Las casas habían sido arrasadas, se habían robado todo tipo de bienes y se había asesinado a civiles de todas las edades. A partir de ese momento, ambos bandos cometerían atrocidades de forma habitual, a medida que la guerra se volvía cada vez más brutal.

Las victorias soviéticas continuaron con la exitosa defensa del asedio de Leningrado, entre septiembre de 1941 y enero de 1944. El Ejército Rojo, también gracias a la meticulosa planificación de Zhúkov, ganó la batalla de Stalingrado (julio de 1942 a febrero de 1943), que destruyó el Sexto Ejército, el más grande de Hitler, y capturó a 91.000 soldados del Eje. El Ejército Rojo ganó la mayor batalla de tanques de la historia, la batalla de Kursk (julio-agosto de 1943). A lo largo de 1944, los invasores del Eje fueron expulsados progresivamente del territorio soviético. Finalmente, Berlín fue ocupada en abril de 1945, Hitler se suicidó y Alemania se rindió. La victoria tuvo un alto coste. Más de ocho millones de soldados del Ejército Rojo murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Otros 5,7 millones de soldados del Ejército Rojo fueron capturados durante la guerra, y 3,3 millones de ellos murieron en cautiverio (Rees, 57).

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Sobre el traductor

Juana Cicchetti
TRADUCTORA TÉCNICO-CIENTÍFICO EN-ES | INTÉRPRETE | CORRECTORA

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, octubre 28). Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. (J. Cicchetti, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2700/ejercito-rojo-en-la-segunda-guerra-mundial/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial." Traducido por Juana Cicchetti. World History Encyclopedia, octubre 28, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2700/ejercito-rojo-en-la-segunda-guerra-mundial/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial." Traducido por Juana Cicchetti. World History Encyclopedia, 28 oct 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2700/ejercito-rojo-en-la-segunda-guerra-mundial/.

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