Los nórdicos en América: realidad y ficción

Artículo

Oxford University Press
por Gordon Campbell / Oxford University Press, traducido por Emiliano S. Grill
Publicado el 22 noviembre 2021
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Disponible en otros idiomas: inglés

La idea de que fueron los nórdicos quienes descubrieron América surgió a finales del siglo XVIII, mucho antes de que el público conociera las sagas en las que se basaban tales afirmaciones. A lo largo del siglo XIX se descubrieron pruebas de la presencia nórdica en lo que hoy es Estados Unidos. Estas pruebas, en forma de inscripciones y artefactos nórdicos, aparecieron generalmente en zonas de asentamientos escandinavos, y los defensores de la autenticidad de estas pruebas solían ser de ascendencia escandinava.

Leif Erikson Sighting America
Leif Erikson avistando América
Nasjonalgalleriet Oslo (Public Domain)

La idea de un descubrimiento nórdico de América antes de Cristóbal Colón (1451-1506) se difundió entre el público con la publicación por Rasmus Anderson de América no descubierta por Colón en 1874. Este libro prestó un poderoso apoyo tanto a la afirmación histórica de que los nórdicos visitaron Nueva Inglaterra en repetidas ocasiones entre los siglos X y XIV como al vínculo ancestral teutónico entre los nórdicos y la élite cultural de Nueva Inglaterra conocida (en la memorable frase de Oliver Wendell Holmes) como «la casta brahmánica de Nueva Inglaterra».

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El Viking

El 30 de abril de 1892, la réplica del barco de Gokstad zarpó de Bergen y 22 días después llegó a las costas estadounidenses.

La hipótesis del descubrimiento nórdico alcanzó su punto álgido en 1893, tres años después de que se encontrara el barco de Gokstad del siglo IX (hoy en el Museo de Barcos Vikingos de Oslo) en un túmulo del fiordo Kristianiafjord (hoy Oslofjord). En 1892 se conmemoraron los 400 años del primer viaje de Colón, y al año siguiente se organizó en Chicago la Exposición Colombina Mundial para celebrar la llegada de Colón. Se acordó que la contribución noruega sería una reconstrucción del barco de Gokstad, que cruzaría el Atlántico a vela (para demostrar que un barco así era capaz de realizar el viaje) y recalaría en Nueva Londres (Connecticut) y Nueva York antes de dirigirse a Chicago, donde se exhibiría en la Exposición.

No cabe duda de que el barco era capaz de realizar ese viaje: aunque carecía de enrocados, era muy fuerte y podía propulsarse con remos o velas. La financiación se consiguió en Noruega y entre los escandinavos de América. El 30 de abril, el Viking (como se llamaba la réplica) zarpó de Bergen al mando del editor de periódicos Magnus Andersen, y 22 días después llegó a las costas estadounidenses. La acogida fue tumultuosa, pero no exenta de incidentes. El relato de Andersen se publicó en noruego (Vikingefærden, es decir, «expedición vikinga»), pero no en inglés, por lo que nunca se contrastó con los recuerdos de los estadounidenses que estuvieron presentes; no hay razón para pensar que no sea fiable, pero representa una perspectiva particular.

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En este relato, Andersen y su tripulación fueron atacados en Brooklyn por defensores de Colón, y la policía (católicos irlandeses, y por tanto pro-Colón) los trató como victimarios en lugar de víctimas y los retuvo en los calabozos policiales. También dice que cuando el Viking se adentró por el Canal de Erie hacia los Grandes Lagos, la tripulación fue recibida con gritos e insultos por parte de los entusiastas de Colón en los puentes y las orillas del canal. En opinión de Andersen, se trataba de una división religiosa: los católicos defendían a Colón y los protestantes a los vikingos. Esta opinión ya había arraigado en la cultura popular protestante de la mano de escritores como Marie Brown, que en su obra de 1887 The Icelandic Discoverers of America; or Honour to Whom Honour is Due (Los descubridores islandeses de América; o el honor a quien lo merece) había presentado la difusión del «descubrimiento fraudulento» de Colón como un intento de someter a Estados Unidos al «tirano más repugnante que el mundo haya tenido jamás, el poder católico romano».

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El Viking fue una presencia anómala en un acto diseñado para celebrar a Colón, y resultó ser un cuco en el nido colombino. Anderson y sus numerosos partidarios apoyaban firmemente la afirmación de que Leif Erikson había precedido a Colón en América. De hecho, el hecho de que el Viking hubiera surcado el Atlántico sin embarcaciones de apoyo, mientras que las réplicas de los tres barcos de Colón no estaban en condiciones de navegar y tuvieron que ser remolcadas a través del Atlántico desde el Monasterio de La Rábida (el monasterio donde Colón se alojó mientras esperaba financiación para su viaje) fue absorbido por una narrativa más amplia de prioridad y supremacía escandinavas. Ambas narrativas son, por supuesto, míticas (Colón no visitó lo que hoy es Estados Unidos, ni hay pruebas de que Leif Erikson lo hiciera), pero ambas sirvieron a fines ideológicos. Colón era importante para los católicos, especialmente italianos e hispanos. Los vikingos eran importantes tanto para las élites de la costa este como para los colonos escandinavos del Medio Oeste.

Gokstad Viking Ship
Barco vikingo de Gokstad
Karamell (CC BY-SA)

El viaje del Viking apoyó tanto la arqueología fantástica (se detuvo en Newport Connecticut, hogar de la torre «vikinga» de Newport) como una narrativa étnica. Los comentaristas no tardaron en contrastar a los varoniles noruegos que desafiaron el Atlántico en un bote abierto con los afeminados marineros españoles que se negaron a cruzar el océano en sus grandes navíos. Se consideraba que los progenitores de los habitantes de Nueva Inglaterra eran valerosos nórdicos protoprotestantes. Se trataba de una apropiación de un mito similar en Gran Bretaña, articulado de forma memorable por Thomas Carlyle en la primera de sus conferencias en su libro Sobre los héroes, el culto a los héroes y lo heroico en la historia, donde caracterizaba a los hombres del norte como «reyes del mar» poseedores de un «valor salvaje y sangriento» y una «energía indomable y ruda», y alababa su valentía, imaginándolos «desafiando al salvaje océano con sus monstruos, y a todos los hombres y cosas, progenitores de nuestros propios Blakes y Nelsons». El viaje del Viking animó a los anglosajones de Nueva Inglaterra y a los escandinavos del Medio Oeste a compartir esta ascendencia nórdica heroica.

El mito del descubrimiento

¿Por qué se plantea la cuestión de quién descubrió América? ¿Por qué se celebra el descubrimiento? ¿Y por qué tanta gente discute sobre quién llegó primero? ¿Y por qué importa la presencia nórdica en Norteamérica? De hecho, ¿por qué muchos estadounidenses siguen creyendo que los nórdicos precedieron a Colón en Estados Unidos (país que Colón nunca visitó)? ¿Por qué los estadounidenses han pagado para que se erijan estatuas de Leif Erikson en Islandia y Groenlandia?

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El germen de las respuestas a estas preguntas se encuentra en la temprana colonización europea de América y en la aparición, tras la temprana dominación española, de los ingleses como la potencia colonial de mayor éxito. Mirando hacia atrás desde la perspectiva del siglo XXI, podemos preguntarnos legítimamente qué pudo hacer que los colonos se sintieran con derecho a conquistar y ocupar la patria de otros, a desheredar y forzar a los márgenes de la sociedad a las personas que desplazaron y a pasar a esclavizar a los pueblos de otro continente. ¿Cuál es el origen de este sentimiento de superioridad y cómo condujo a una historiografía falsificada según la cual América fue fundada por vikingos?

El contexto más amplio de estas preguntas es el proceso por el que una sociedad colonizadora, a través de su élite con poder político, crea una historia en la que los colonizados son caracterizados como salvajes y marginados con respecto a la tierra. Las jerarquías raciales de la colonización privan a los nativos americanos de su pasado y presentan a los europeos del norte como racial y culturalmente superiores y, por tanto, legítimos reclamantes de las tierras de los nativos americanos.

Leif Erikson
Leif Erikson
Thomas Quine (CC BY)

Los nórdicos cruzaron el Atlántico Norte, asentándose en el archipiélago atlántico, las Islas Feroe, Islandia y Groenlandia, y llegando más al oeste hasta los bordes del continente norteamericano. No había nada inevitable en este viaje hacia el oeste; ningún imán atraía a los nórdicos hacia su destino en América. La creencia de que los nórdicos fueron los primeros europeos en llegar a lo que hoy es Estados Unidos ha sido difícil de sostener a falta de pruebas arqueológicas.

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La necesidad de mantener esta creencia ha tenido varias consecuencias. Leif Erikson, una figura legendaria, se convirtió en una sólida figura histórica, el descubridor de América, y los estadounidenses han erigido estatuas de Leif en Islandia (Reikiavik y Eiríksstaðir), Groenlandia (Qassiarsuk) y Estados Unidos (Boston, Chicago, Duluth, Milwaukee, St. Paul y Seattle). Una enorme estatua de Thorfinn Karlsefni se alza en Filadelfia, pero mientras escribo (2019), ha sido derribada al río, posiblemente por agraviados defensores de Colón.

Otro efecto de la creencia de que los nórdicos «descubrieron» América es que los artefactos ambiguos se interpretan tendenciosamente, por lo que el Penique de Maine, la Torre de Newport y los montículos de Ohio y el bajo Misis, todos ellos artefactos auténticos, se convierten en «pruebas» de una presencia nórdica en América. En el caso de los montículos, la idea de que son obra de los vikingos sirve para desposeer a los nativos americanos al negar su relación con los artefactos que construyeron sus antepasados.

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Sobre el traductor

Emiliano S. Grill
Nacido y criado en Uruguay, Emiliano es un traductor, subtitulador y aficionado a la historia. Le apasionan los idiomas, la lectura y la escritura.

Cita este trabajo

Estilo APA

Press, G. C. /. O. U. (2021, noviembre 22). Los nórdicos en América: realidad y ficción [The Norse in America: Fact and Fiction]. (E. S. Grill, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1880/los-nordicos-en-america-realidad-y-ficcion/

Estilo Chicago

Press, Gordon Campbell / Oxford University. "Los nórdicos en América: realidad y ficción." Traducido por Emiliano S. Grill. World History Encyclopedia. Última modificación noviembre 22, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1880/los-nordicos-en-america-realidad-y-ficcion/.

Estilo MLA

Press, Gordon Campbell / Oxford University. "Los nórdicos en América: realidad y ficción." Traducido por Emiliano S. Grill. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 22 nov 2021. Web. 21 abr 2024.

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