Tras las huellas de Darwin: la misión de Te Waimate

Kim Martins
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
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La bahía de las Islas es una región subtropical ubicada en el extremo norte de Nueva Zelanda, conocida por ser un destino popular para la pesca de altura, la navegación y el avistamiento de delfines. El área atesora un gran acervo histórico vinculado con las relaciones y los conflictos entre los maoríes (en lengua autóctona, māori) y los europeos (pākehā).

Zane Grey (1872-1939), autor estadounidense de novelas de aventuras, catapultó la región a la fama internacional con su visita a la bahía de las Islas durante la década de 1920. Grey, un reconocido pescador, viajaba en compañía de una comitiva de cocineros y camarógrafos. El escritor se las ingenió para molestar a los neozelandeses con su crítica de las prácticas pesqueras locales y su fastuoso estilo de vida, en una época amenazada por la depresión económica.

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Te Waimate Mission, New Zealand
Misión de Te Waimate, Nueva Zelanda Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Sin embargo, con anterioridad a la polémica estancia de Zane Grey, el naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882) había visitado y admirado una hacienda modelo en cuyo establecimiento la bahía de las Islas había desempeñado un papel destacado. La granja formaba parte de la antigua y entonces extensa estación misionera, sede de la segunda firma del Tratado de Waitangi, documento que registró la fundación de Nueva Zelanda en 1840.

La estación misionera y la granja de Waimate están ubicadas en la región de bahía de las Islas, en la cima de una pequeña elevación rodeada por el ondulado paisaje pastoril de la zona. La edificación conserva la arquitectura colonial original y la historia de las misiones de Nueva Zelanda. A los misioneros británicos que fundaron la misión se les atribuye la introducción de prácticas agrícolas europeas en Nueva Zelanda. La historia de estos hombres es expresión de coraje y resiliencia.

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La fundación de la misión de Te Waimate

En la actualidad, la estación de la misión de Waimate se denomina Misión de Te Waimate, nombre en el que «te» equivale a «la» en maorí. La Sociedad Misionera de la Iglesia de Londres (Church Missionary Society of London) estableció la instalación en 1830, en un emplazamiento escogido por el reverendo Samuel Marsden (1765-1838). La sociedad se había fundado en 1796 con el objetivo de difundir el mensaje cristiano en tierras remotas, en particular en el continente africano, India y Nueva Zelanda.

Kororareka recibía el nombre de «la sentina infernal del Pacífico».

Marsden ya había establecido misiones anglicanas en la bahía de las Islas, en Rangihoua (1814), Kerikeri (1820) y Paihia (1823), y sostenía con firmeza que se requería una estación ubicada tierra adentro para establecer un estrecho contacto entre los misioneros y las tribus maoríes (iwi). Pero la razón por la que se decidió situar la misión en Waimate fue evitar la influencia perturbadora que el clima de ilegalidad imperante en el puesto de avanzada de Kororareka ejercía sobre los misioneros y maoríes.

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Kororareka significa «el lugar de los dulces pingüinos» en lengua maorí (te reo), denominación que a principios del decenio de 1800 no representaba en lo absoluto la realidad del poblado. Kororareka, cuyo nombre actual es Russell, era el mayor puesto ballenero del hemisferio sur, frecuentado por buques, cazadores de focas, marineros y mercaderes que acudían allí para «el restablecimiento y el descanso». Las atracciones principales del lugar eran la embriaguez y la prostitución. Diversos observadores se referían a Kororareka como »la sentina infernal del Pacífico», o «Gomorra, la maldición del Pacífico».

A Marsden le preocupaba el panorama, por lo que decidió que alejarse 20 kilómetros de Kororareka constituiría una protección suficiente contra los desórdenes de los marineros y las tentaciones del alcohol. Durante años, antes de 1830, los misioneros habían visitado el área de Waimate. Además, en 1823 Marsden había sostenido conversaciones con el jefe maorí (rangatira) Hongi Hika (1772-1828) acerca de la posibilidad de establecer una granja en la zona.

Los misioneros encontraron en el lugar abundantes campos de maíz y batatas (kumara), cultivos que los primeros colonos maoríes habían trasladado a Nueva Zelanda desde las islas del Pacífico. También hallaron helechos arborescentes nativos cuya altura impedía a Marsden y a sus misioneros estudiar el terreno para valorar su posible uso. Es probable que Marsden eligiera el área por sus suelos volcánicos arcillosos y porque pensaba que constituirían una tierra fértil para la agricultura, dado que además era un granjero de cierto renombre.

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Dining Table & Porcelain
Mesa de comer y vajilla de porcelana Kim Martins (CC BY-NC-SA)

La Sociedad Misionera de la Iglesia de Londres eligió al reverendo William Yate (1802-1877) para ocupar la posición de clérigo residente de la misión, junto con los misioneros laicos George Clarke (1823-1913), Richard Davis (1790-1863) y James Hamlin (1803-1865). Los hombres que elegían incorporarse a la obra misionera a menudo provenían de distintos e interesantes entornos: Yate era un académico y Clarke un armero; por su parte, Davis había sido un exitoso agricultor arrendatario en Dorsetshire, Inglaterra, y la profesión de Hamlin era la tejeduría.

Yate firmó la escritura de compra de 297 hectáreas (735 acres) en septiembre de 1830 tras explorar la región durante meses, hasta encontrar la parcela adecuada y negociarla con la tribu Ngapuhi (Ngāpuhi iwi). Una condición del acuerdo estipulaba que los misioneros debían respetar la tierra donde los maoríes colocaban a sus muertos antes del entierro definitivo (wahi tapu).

Hacia 1840 ninguno de estos hombres permanecía en la misión. El trabajo extenuante de eliminar los enredados brezales y altos helechos de los terrenos, más la construcción de las casas de la misión, habían agotado sus fuerzas. Ese año, al otorgarse a Nueva Zelanda la condición de posesión británica, el nuevo gobierno colonial le ofreció un puesto a Clarke.

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Hand Tools
Herramientas manuales Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Yate partió en desgracia tras ser acusado de mantener relaciones impropias con un oficial del buque Prince Regent durante su traslado desde Inglaterra. Al conocer la noticia, Marsden envió a Yate de regreso a Inglaterra, donde la Sociedad Misionera lo destituyó de inmediato. Sus colegas en Nueva Zelanda quemaron sus pertenencias y mataron a su caballo.

A pesar de esta caída en desgracia, los misioneros comenzaron a trabajar en las casas que ocuparían de manera permanente y en la granja modelo, bajo la dirección de George Clarke.

Las casas de la misión

Al inicio se construyeron tres casas de diseño similar, pero la única que permaneció en pie fue la utilizada por Clarke. La residencia, levantada en 1832, exhibe un trabajo artesano admirable y en la actualidad, con 187 años, es la segunda edificación de mayor antigüedad de Nueva Zelanda. El visitante puede recorrer esta estructura y deambular por los exuberantes jardines subtropicales llenos de araucarias y pinos de la isla de Norfolk.

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El diseño arquitectónico de dos plantas de estilo georgiano (1714-1830) se adaptó al clima de la bahía de las Islas, que puede ser húmedo y muy lluvioso. Las amplias terrazas, techos de cuatro aguas de poca inclinación y tres pequeñas ventanas en la buhardilla, ofrecían a la casa su atractiva apariencia.

Te Waimate Mission, New Zealand
Misión de Te Waimate, Nueva Zelanda Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Es probable que Clarke diseñara las casas influido por los estilos similares que había observado en Sídney, Australia; además, supervisó la construcción e instruyó a los maoríes en las tareas de carpintería. El interior era sencillo, pero práctico. Las habitaciones principales se encuentran en la planta baja, a ambos lados de una sala central de entrada. En la parte trasera se hallan otros cuartos más pequeños, entre ellos un pequeño cobertizo adosado a la casa, empleado en ocasiones para cocinar o como pieza adicional para albergar huéspedes. En la planta superior el visitante accede a un pequeño corredor que da paso a tres dormitorios. La residencia de Clarke también contaba con un sótano. La edificación no tenía instalaciones de agua corriente ni baños interiores, por lo que las esposas de los misioneros cargaban el agua desde los pozos y lavaban la ropa en el exterior. En la cocina se encontraba un amplio hogar que aún puede ser admirado.

Los misioneros, con ayuda de mano de obra maorí, moldearon y cocieron 50.000 ladrillos de arcilla y talaron 213 metros (unos 700 pies) de madera de los bosques cercanos para hacer tablones, tablas y muebles.

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Open Fireplace
Hogar Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Las casas se levantaron en 14 meses. Uno de los misioneros describió las tareas rutinarias adicionales a las de construcción que realizaba en un día típico:

Preparar medicamentos, visitar a los enfermos, reprender a los perezosos, animar a los deprimidos y lidiar con los obstinados ha absorbido mi jornada; de hecho, no es poca la parte de mi tiempo que dedico a tal labor. Al atardecer examiné a unos pocos candidatos al bautismo. (Standish, 18)

La granja modelo

Los misioneros identificaron que la alta densidad de habitantes maoríes en el distrito de Waimate les ofrecía una oportunidad ideal para establecer una granja modelo y enseñar métodos agrícolas ingleses. Marsden sostenía que la introducción de prácticas agrarias y plantas inglesas pondría fin a los conflictos entre las tribus (iwi), fomentaría la introducción del cristianismo, e impulsaría el aprendizaje de los oficios de tejeduría, herrería y carpintería.

en diciembre de 1834 la misión lograba construir el primer molino hidráulico de Nueva Zelanda.

Los maoríes practicaban el cultivo itinerante, sistema que consistía en quemar la tierra para despejarla, sembrar los cultivos y abandonar el sitio unos años después, al mudarse de lugar. Los misioneros decidieron no seguir la práctica maorí de emplear las cenizas de los árboles y malezas quemados como fertilizante. En lugar de ello, los misioneros desbrozaban a mano la espesura con el empleo de ganchos para eliminar breñas y enredaderas, azadones, rejas de arado y gradas. En 1835 se habían preparado y sembrado 14 hectáreas (35 acres) de trigo.

La misión se veía obligada a importar harina desde Nueva Gales del Sur, Australia, a un costo elevado, por lo que cultivar trigo resultaba indispensable. Para cosecharlo se empleaban hoces y el trillado se realizaba con mayal, una antigua herramienta manual compuesta por un mango largo y un corto bastón móvil de madera con el que se golpeaba el grano para separarlo de la cáscara.

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Las orugas, ratas y ratones producían pérdidas del grano almacenado y el clima solía ser demasiado húmedo para que el trigo creciera con éxito. No obstante, en diciembre de 1834 la misión lograba construir el primer molino hidráulico de Nueva Zelanda. En 1837 la producción de harina alcanzaba unos 14.000 kg, (alrededor de 30.520 libras), que se dedicaban a la misión y los maoríes.

Water-Powered Mill
Molino impulsado por agua Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Se plantaron huertos y construyeron escuelas. En los campos se sembraban perales, manzanos, higueras, ciruelos, melocotoneros y frutales de albaricoque, membrillo y grosellas. La mayor parte de las semillas se importaron de Inglaterra, entre las cuales es probable que se introdujera en Nueva Zelanda el espinoso cardo escocés. También se desarrolló la cría de ovejas y de ganado lechero. El ganado generó algunas tensiones con los maoríes debido a que perturbaba la tierra sagrada (tapu).

En 1835 Charles Darwin, entonces con 26 años, pasó nueve días en bahía de las Islas tras su arribo en el HMS Beagle, navío en que circunnavegaba el mundo desde diciembre de 1831. Darwin recolectaba fósiles y especímenes científicos durante sus exploraciones terrestres y plasmaba en un diario infinitud de observaciones y dibujos que más tarde contribuirían a formular su teoría de la selección natural. El Beagle ancló en las aguas de Kororareka, flanqueado por sus numerosas tiendas de licor y prostíbulos. Darwin escribió en su diario: «Este pequeño pueblo es un bastión del vicio».

Por fortuna, recibió una invitación a pasar las navidades en la misión, hasta donde cubrió el trayecto a pie y por agua, guiado por un jefe maorí (rangatira). Darwin avanzó en canoa (waka) hasta las cataratas de Hararu y luego continuó por senderos a través de la densa maleza.

Charles Darwin
Charles Darwin Richard Leakey and Roger Lewin (Public Domain)

Admiró la misión, donde disfrutaba de tomar té y jugar al cricket en el césped. El 23 de diciembre de 1835 escribía en su diario:

Por fin llegamos a Waimate; después de atravesar largas millas de un país deshabitado y estéril, la súbita aparición de una casa de hacienda inglesa y sus campos bien cuidados, colocados allí como por la vara de un hechicero, generó un profundo placer.

En la misma entrada del diario, Darwin refiere haber visto un roble inglés cerca de la estación misionera. El árbol había comenzado su vida como una bellota, traída en barco desde Inglaterra en 1824 por Richard Davis y plantada en Waimate alrededor de 1830. Un fuerte viento causó la desafortunada caída de este majestuoso roble en 2018.

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La misión de Te Waimate parece ser la única impresión positiva experimentada por Darwin durante su breve estancia en Nueva Zelanda. El 27 de diciembre de 1835, escribía: «Estoy decepcionado de Nueva Zelanda, tanto por el país como por sus habitantes. Después de los tahitianos, los nativos parecen salvajes».

St. John's Church, Waimate North, New Zealand
Iglesia de San Juan, Waimate norte, Nueva Zelanda Kim Martins (CC BY-NC-SA)

Los diarios, manuscritos y documentos privados de Darwin están disponibles en línea (en inglés) y constituyen una lectura fascinante. Visitar la misión de Waimate implica seguir los pasos que Darwin dio por estos caminos.

La iglesia de San Juan (Saint John's Church) también forma parte del conjunto de la misión y constituye un impresionante ejemplo de arquitectura neogótica (cerca de 1740 – principios del siglo XX). Charles Darwin no vio ni visitó esta iglesia en la forma original en que se construyó en 1871 para reemplazar la capilla de 1839, pero la pila bautismal original de piedra aún permanece en pie.

Decadencia de la misión de Te Waimate

A finales del decenio de 1830, la misión atravesaba graves dificultades. Se constató que el suelo de la región de Waimate no era apto para la siembra de los cultivos que los misioneros ingleses habituaban cultivar en su país. Los maoríes labraban sus propias tierras y vendían sus productos a buen precio. Crecía el número de colonos ingleses que preferían dedicarse a la ganadería en lugar de a la siembra. Además, costaba demasiado esfuerzo y dinero mantener activa la misión, sobre todo desde que el trigo y la harina podían comprarse a menor precio en otras partes de Nueva Zelanda.

George Clarke se incorporó al nuevo Gobierno colonial en calidad de protector principal de los aborígenes. Su casa quedó vacía hasta el arribo del obispo Selwyn (1809-1878) en 1842, quien alquiló la misión para formar a los candidatos maoríes que serían ordenados sacerdotes.

Stained Glass Church Window
Vidrieras de una iglesia Kim Martins (CC BY-NC-SA)

La misión sufrió un duro golpe en 1840 al morir una niña maorí que asistía a la escuela infantil. La pequeña había vivido en la residencia de Clarke, por lo que Hōne Heke (alrededor de 1807/1808 – 1850), un influyente jefe y líder guerrero maorí (rangatira), se presentó en la casa con un grupo de maoríes para abordar el asunto, pero Clarke no se encontraba en ese momento en la misión. Hōne Heke partió de la residencia con los maoríes y los persuadió a que eliminaran todo tipo de contacto con Clarke y los misioneros.

A partir de ese momento, la historia de la misión fue testigo del deterioro de las relaciones maorí-europeas. La bahía de las Islas perdió su predominio comercial en favor de Auckland, lo que perjudicó la economía maorí. Muchos maoríes no podían comprender el significado de la cesión de Nueva Zelanda a Gran Bretaña.

Hōne Heke condujo a los agraviados maoríes a una escalada de enfrentamientos que desencadenó las guerras del norte de 1844-1846. La neutralidad de la misión quedó comprometida con la llegada de importantes refuerzos militares que utilizaron el recinto como cuartel general británico durante varios meses. Las víctimas de la encarnizada batalla de Ohaeawai (1845) se enterraron en el cementerio de la iglesia de San Juan. Hōne Heke fue derrotado en 1846.

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Hone Heke
Hōne Heke National Library of Australia (CC BY-NC-SA)

La misión de Te Waimate nunca se recuperó por completo. La población maorí de la bahía de las Islas disminuyó de un estimado de 8.000 habitantes en 1843 a alrededor de 2.500 en 1878. La extracción de resina y la venta de tierras eran actividades más rentables. Aunque la escuela de la misión pudo matricular a 60 alumnos en 1846, un brote de tos ferina y disentería provocó la muerte de seis niños.

La Sociedad Misionera de la Iglesia de Londres arrendó o vendió las tierras circundantes a la misión hasta que solo quedaron unas pocas hectáreas propias alrededor de la casa de Clarke. La casa de la misión de Te Waimate conserva en gran medida su estado original, tal como la edificaron George Clarke y los constructores maoríes, e incluso mantiene los muebles de la época.

Cómo llegar al lugar

La bahía de las Islas se encuentra a tres horas de camino en auto, al norte de Auckland, en la Isla Norte; la población más importante de los alrededores es Kerikeri. Desde Auckland, la misión de Te Waimate se encuentra a unos 20 minutos por carretera después de atravesar Kerikeri.

Otra posibilidad es volar hasta el aeropuerto de Kerikeri y rentar un auto o pagar una excursión para hacer un recorrido por la bahía de las Islas que incluya una parada en la misión. El precio de la entrada a la casa y los jardines es de 10 dólares neozelandeses, unos 6,50 dólares estadounidenses, y los horarios de apertura de verano y de invierno se encuentran disponibles en el sitio web de la misión.

Realizar una visita a la soleada bahía de las Islas conlleva el compromiso de hacer una parada en la Boutique de Chocolate de Makana, en Kerikeri y después dar un paseo por la fábrica de chocolate aledaña. La experiencia proporcionará el impulso necesario para recorrer la casa y los jardines de la misión durante horas y seguir las huellas que dejó Charles Darwin por esos senderos.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Kim Martins
Kim es una escritora independiente que reside en Nueva Zelanda. Es licenciada (con honores) en Historia y tiene una maestría en la Ciencia del Caos y la Complejidad. Le interesan especialmente las fábulas y la mitología, así como la exploración del mundo antiguo.

Cita este trabajo

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Martins, K. (2026, enero 15). Tras las huellas de Darwin: la misión de Te Waimate. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1475/tras-las-huellas-de-darwin-la-mision-de-te-waimate/

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Martins, Kim. "Tras las huellas de Darwin: la misión de Te Waimate." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, enero 15, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1475/tras-las-huellas-de-darwin-la-mision-de-te-waimate/.

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Martins, Kim. "Tras las huellas de Darwin: la misión de Te Waimate." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia, 15 ene 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1475/tras-las-huellas-de-darwin-la-mision-de-te-waimate/.

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