La palabra para artesanía en inglés, craft, viene del término en inglés medio para «fuerza» o «habilidad», que deriva de craeft en inglés antiguo y este a su vez viene del alto alemán antiguo kraft, «fuerza», que significa «habilidad para planificar, hacer, ejecutar» y, por extensión, «una ocupación u oficio que requiere habilidad». Las artesanías, por tanto, son los objetos resultantes de la aplicación de habilidad (diccionario Merriam-Webster). Toda civilización ha desarrollado sus propias artesanías y el término se puede aplicar a numerosos aspectos de cada una de ellas. Dentro del ámbito de este artículo, el término se aplica únicamente a las artesanías manuales, tales como cerámica y metalurgia, pero hay que entender que el término también se puede aplicar a la escritura u otras formas de expresión.
Las artesanías de la Antigüedad, tanto por su propósito como por cómo se fabricaban, eran tan variadas como las culturas que las producían. En la antigua Mesopotamia, las artesanías se producían tanto de manera privada como por orden estatal. En fecha tan temprana como 6500 a.C. ya se usaban textiles de lino en la región conocida como Tepe Sabz (en el actual Irán) y el lino lo tejían tanto particulares como trabajadores estatales antes del auge de la lana. De la ciudad de Ur proviene el Estandarte de guerra y de paz sumerio, ambos encargados por el Estado y ensamblados por gente que hoy en día se entenderían como empleados gubernamentales.
No obstante, al mismo tiempo también había muchos artistas particulares que producían sus propias obras más personales, también ya en la misma fecha de 6500 a.C., de cuando se han hallado ejemplos de cerámica. Están por ejemplo la estatua del Carnero atrapado en un matorral de Ur, de alrededor de 2800 a.C., una pieza elaborada compuesta de conchas, lapislázuli y oro que representa a un carnero intentando liberarse de un arbusto. Mientras que los estandartes sumerios son obras utilitarias que proporcionan una narrativa de la cultura en tiempos de paz o de guerra, obras como Carnero atrapado en un matorral a menudo representaban escenas de la vida cotidiana o representaciones simbólicas de los dioses, ya que se ha especulado que la estatua del carnero simboliza el principio de la energía masculina del dios Tammuz atrapado en el «matorral» de la deidad femenina Inanna/Ishtar. Inanna/Ishtar se representa regularmente como un personaje difícil que a menudo atrapaba a sus amantes en redes de dificultades.
Ya en 6200 a.C. se fundía cobre en Anatolia al sur de la región mesopotámica y este material fue cobrando importancia a medida que se hizo más disponible. En última instancia, demostraría ser un producto cada vez más valioso tanto para el comercio como para el uso doméstico.
En el antiguo Egipto los artesanos más importantes eran los metaleros que produjeron los cuencos, los jarrones, las copas, las estatuas y figurillas y hasta las espadas y dagas que se pueden ver hoy en día en los museos de todo el mundo. Los metaleros trabajaban principalmente con cobre extraído de la península del Sinaí hasta el Imperio Medio (2040-1782 a.C.), cuando se introdujo el bronce, una aleación de cobre y estaño, metal que provenía de las colinas de Elam al sureste de Babilonia.
Sin embargo, sin duda alguna, el metal más utilizado en el antiguo Egipto era el oro, que se extraía en abundancia de la roca de cuarzo del desierto al este y el sur de Egipto, en Nubia y Sudán. La famosa tumba de Tutankamón, descubierta por Howard Carter a principios de la década de 1920, es el mejor testamento de los muchos usos que le daban los metaleros al oro, ya que hicieron de todo con esta sustancia, desde una máscara mortuoria adornada o el féretro hasta copas, pulseras y joyas encontradas en la tumba. Según el historiador Heródoto, los metaleros egipcios eran conocidos como los más habilidosos del mundo y las obras que se conservan dan fe de la verdad de esta afirmación.
Las artesanías en la antigua Grecia alcanzaron su apogeo en la producción de cerámica, palabra que proviene del griego ceramos, «arcilla mojada». Esta era una de las industrias principales de Grecia y también había artistas individuales que producían obras propias. La producción de cerámica griega empezó en el reino isleño de Creta en torno a 2500 a.C., tal y como demuestran los hallazgos arqueológicos de Cnosos y Gortina. El estilo más famoso es el de la cerámica de figuras negras, en el que hay figuras en negro dibujadas sobre un fondo rojo tierra (o viceversa en la versión de figuras rojas) que cuentan una historia lineal.
Estas historias podían abarcar desde relatos mitológicos a narrativas familiares personales y el poeta inglés John Keats llegó a dedicarles un poema, Ode to A Grecian Urn (Oda a una urna griega), en el que ensalza las virtudes de la «novia de la quietud todavía intacta» y anhela la juventud eterna y la belleza representadas en la urna. Entre los recipientes de cerámica que fabricaban se cuenta el ánfora, utilizada principalmente para almacenar vino y de la cual se han encontrado abundantes ejemplos en los pecios de los buques fenicios Tanit y Elissa descubiertos en 1999 por Bob Ballard. Otros dos ejemplos de productos de cerámica eran la hidria, que se utilizaba principalmente para el agua, y la crátera. Esta era un tipo de cerámica de borde ancho que se apoyaba sobre un cilindro corto en la base; ambos tipos se siguen usando hoy en día como jarrones y cuencos para mezclar.
Los romanos se basaron en las culturas anteriores para producir sus artesanías, al igual que en los demás aspectos de su cultura, y crearon grandes obras de arte, pero, tal y como corresponde a su naturaleza pragmática, destacaron en artesanías que eran más bien útiles que estéticas. Los mejores artesanos de la antigua Roma eran los fontaneros que forjaron las grandes cañerías que llevaban agua a la ciudad y al puerto cercano de Ostia y los albañiles que les dieron forma a las piedras que crearían sus caminos, edificios y templos. Desde Galicia en España hasta Tréveris, cruzando toda Alemania y bajando hasta Egipto, la artesanía de los constructores romanos se puede seguir viendo en los caminos que todavía se usan y los acueductos que se extienden por toda Europa.
En el primer milenio a.C. los fenicios enviarían sus barcos a través del Atlántico a lo que se convertirían en las islas británicas para extraer grandes cantidades de estaño que luego mezclarían con el abundante cobre del Mediterráneo para crear bronce. Lo que no está claro es por qué los fenicios no usaron las minas de Elam al igual que habían hecho los fenicios. En 200 a.C. la fabricación de hierro en el mundo celta, que empezó en torno al área que hoy en día constituye Cornualles, vivió un auge significativo y la Edad del Hierro cambiaría todos los aspectos de las vidas de los habitantes de las tierras celtas y más allá.
Las artesanías eran una parte integral de las vidas de la gente que las creaba y las usaba. Lo que es quizás más importante es que eran una expresión de la cultura y las vidas de la gente en un momento concreto. Los arqueólogos hablan a menudo de la importancia de la cerámica en sus hallazgos por encima del oro, la plata u otros tesoros preciados porque la cerámica nos cuenta la historia más precisa y sincera de la vida cotidiana de un lugar dado. La gente del pasado, igual que nosotros hoy en día, no siempre llevaba una vida de aventuras y emociones fuertes, pero a pesar de ello tenía historias que contar de una pasión profunda y una fascinación perdurable. Y estas historias se contaron a través de las artesanías que crearon, de manera que hoy en día, miles de años más tarde, podemos seguir leyendo estas historias y admirar las obras de los primeros artistas.
