George Armstrong Custer

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
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Brevet Major General George Armstrong Custer c. 1865 (by Mathew Brady, CC BY-NC-SA)
Mayor general nominal George Armstrong Custer, c. 1865 Mathew Brady (CC BY-NC-SA)

George Armstrong Custer (1839-1876) fue un oficial del Ejército estadounidense que sirvió en la caballería desde 1861 hasta 1865 durante la guerra de Secesión y las guerras contra los indios de las llanuras entre 1866 y 1876. Aunque se convirtió en un héroe ampliamente reconocido durante la guerra civil, lo que más se recuerda de él es su muerte en la batalla de Little Bighorn.

Custer se labró una reputación de insensatez, valentía y autopromoción a principios de la guerra de Secesión y, para 1863, tras la batalla de Gettysburg, ya era un héroe nacional. Bloqueó la retirada del general Robert E. Lee (1807-1870) en abril de 1865 y estuvo presente en los juzgados de Appomattox cuando Lee se rindió frente al general Ulises S. Grant (1822-1885). Tras la guerra supervisó la reconstrucción de Texas antes de tomar las riendas del recién formado 7.º de Caballería en sus campañas contra los nativos americanos en el oeste.

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Condujo a sus tropas contra el pueblo cheyene en la masacre de Washita en noviembre de 1868 e, ignorando los términos del Tratado de Fort Laramie en 1868, dirigió a sus tropas a las Colinas Negras en 1874, donde encontró oro. Las noticias de este descubrimiento no tardaron en atraer a más colonos y mineros al territorio sioux y cheyene, lo que haría estallar la gran guerra sioux entre 1876-1877. Tras la batalla de Little Bighorn (25-26 de junio de 1876) Custer y sus hombres murieron a manos de guerreros arapajó, cheyenes y sioux liderados por el jefe Toro Sentado (en torno a 1837-1890). Después, en gran medida gracias a los esfuerzos de su mujer, Elizabeth Bacon Custer, «Libbie» (1842-1933), George Armstrong Custer llegaría a considerarse un gran héroe estadounidense.

Su legado y su reputación se mantuvieron hasta poco antes de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), cuando los estudiosos empezaron a cuestionar la narración tradicional. Hoy en día Custer es una figura controvertida, a menudo condenada por su brutalidad y su crueldad. Aunque no cabe duda de que Custer debería pagar por sus acciones, también hay que reconocer que lo que hizo fue llevar a cabo las políticas genocidas de su gobierno, que veía a los indios americanos como un obstáculo al progreso, la civilización y la doctrina del destino manifiesto.

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Primeros años y West Point

Para cuando se graduó, había recibido más sanciones que cualquiera de los demás cadetes de su clase.

George Armstrong Custer nació el 5 de diciembre de 1839 en New Rumley, Ohio, hijo de Emanuel Henry Custer, un herrero, y su esposa, Marie Ward Kirkpatrick. Le pusieron el nombre de un sacerdote porque su padre esperaba que lo animase a seguir sus pasos. Tenía tres hermanastros mayores por parte de madre y cuatro hermanos, entre los que se contaban Thomas y Boston, que también se unirían al ejército y morirían con él en batalla.

Lo enviaron a vivir con su hermanastra mayor y su familia en Monroe, Michigan, para que fuera a la escuela, y allí conoció a la chica que algún día sería su esposa, Elizabeth Clift Bacon. Tras graduarse se trasladó a Hopedale, Ohio, y se matriculó en el Hopedale Normal College, donde estudió para ser profesor. Empezó su carrera de profesor en Cadiz, Ohio, en 1856 y por aquella época estuvo viviendo en la casa de la familia Holland, donde se enamoró de la hija de la familia, Mary Jane Holland. Quería casarse con ella, pero no tenía demasiadas oportunidades para avanzar en la vida en Ohio, así que decidió cambiar de profesión y se enroló en la Academia militar de West Point. El estudioso Nathaniel Philbrick comenta:

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Era un maestro de escuela de diecisiete años en Ohio cuando le solicitó a su congresista local que le dieran un puesto en West Point. Como Custer era demócrata y el congresista era republicano, no parecía tener demasiadas probabilidades. Sin embargo, Custer se había enamorado de una chica local cuyo padre quería a Custer lo más lejos posible de su hija; así que parece que el padre hizo todo lo que estuvo en su mano para convencer al congresista de que enviara al maestro al que se le iban los ojos a West Point.

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Custer ingresó en West Point en julio de 1857 y, antes de que terminara su primera sesión, le habían impuesto 27 sanciones. Para cuando se graduó, había recibido más sanciones que cualquiera de los demás cadetes de su clase. Tras la graduación en junio de 1861, se enfrentó a un consejo de guerra por no disipar una pelea entre cadetes, pero tan solo recibió una reprimenda porque la guerra de Secesión ya había comenzado. Muchos de los compañeros de curso de Custer se habían marchado para luchar por la Confederación y las fuerzas de la Unión necesitaban desesperadamente oficiales entrenados. Custer recibió el cargo de segundo lugarteniente y fue enviado a entrenar a voluntarios a Washington D.C.

El servicio durante la guerra civil

Custer fue asignado al 2.º Regimiento de caballería y luchó en la primera batalla de Bull Run (la primera batalla de Manassas) el 21 de julio de 1861, donde luchó con distinción, y ayudó a organizar la defensa de Washington D.C. a lo largo de octubre de aquel año cuando enfermó y se marchó de baja por enfermedad hasta febrero de 1862. Lo transfirieron al 5.º Regimiento de Caballería y luchó en el asedio de Yorktown en abril-mayo de 1862, donde sirvió como ayuda del mayor general George B. McClellan (1826-1885), que se quedó impresionado por el coraje y la ambición del joven oficial. Durante la campaña peninsular (de marzo a julio de 1862) McClellan le confirió el mando de cuatro compañías de la 4.ª Caballería de Michigan. Custer las lideró en la carga al otro lado del río Chickahominy, capturó al enemigo y se hizo con la primera bandera de la guerra.

Mientras estaba de permiso en Monroe, Michigan, en noviembre de 1862, volvió a encontrarse con Elizabeth Bacon y más tarde diría que se había enamorado de ella a primera vista. Custer pidió permiso para cortejarla, pero ella no tenía ningún interés y, además, su padre, el juez Daniel Bacon, rechazó a Custer como pretendiente porque provenía de una clase social inferior y no era más que un capitán del Ejército.

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Para junio de 1863 era el ayudante del teniente coronel nominal Alfred Pleasonton (1824-1897), que se quedó tan impresionado con Custer que lo ascendió al rango de brigada general de voluntarios, lo que lo convirtió en uno de los generales más jóvenes del ejército con tan solo 23 años. Tras esta promoción, y después de conseguir ganarse a Elizabeth, el juez Bacon accedió a su unión y se comprometieron.

Custer with Pleasonton
Custer con Pleasonton Unknown (Public Domain)

Custer destacó en la batalla de Gettysburg el 3 de julio de 1863 en varias ocasiones, pero la más notable fue cuando desbarató la carga del general J. E. B. Stuart (1833-1864). Stuart había recibido el encargo del general Lee de liderar la maniobra del flanco que rompería la formación de la Unión en Culp's Hill. Contaba con una caballería de 6.000 mientras que Custer solo tenía 400 a su mando tras un día de combate, pero instó a una formación de batalla. Tras su promoción, diseñó su propio uniforme con bordado de oro y charreteras y llevaba un pañuelo rojo para que sus hombres supieran que los estaba liderando desde el frente. En Gettysburg vestía este uniforme cuando les ordenó a sus hombres salir a la carga y estos lo siguieron y chocaron contra la columna de Stuart, que se dispersó. Después recibió refuerzos y, tras una breve batalla, Stuart se retiró. Gettysburg se convirtió en una rotunda victoria para la Unión. De la noche a la mañana, Custer, a quien los medios ya adoraban y lo llamaban «el general niño» se convirtió en un héroe de guerra.

Se casó con Elizabeth Bacon el 9 de febrero de 1864 y esta lo acompañó en sus campañas militares el resto del año. En abril de 1865, Custer bloqueó la retirada de Lee en los juzgados de Appomattox y más adelante estaría presente cuando Lee se rindió ante Grant. El general Philip Sheridan (1831-1888) le envió a Libbie Custer la mesa en la que se firmaron los términos de la derrota, junto con una nota de alabanza a Custer.

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Las guerras indias

Custer fue ascendido a mayor general y tomó el mando de las fuerzas de ocupación de Texas a principios de junio de 1865. Se retiró del Ejército en febrero de 1866 y, tras cuatro años de guerra, parecía estar algo perdido. Adoraba el ejército y no acababa de adaptarse a la vida civil.

George & Libbie Custer, 1864
George y Libbie Custer, 1864 Mathew Brady (Public Domain)

Libbie y él regresaron a Monroe, Michigan, donde pensó durante un tiempo presentarse al Congreso, pero al final aceptó el puesto de lugarteniente coronel del 7.º Regimiento de caballería y lo enviaron a Fort Riley, en Kansas, en 1866. Allí lideró tropas en misiones de reconocimientos para localizar y destruir las comunidades de nativos americanos designadas «hostiles». Las tensiones en el oeste llevaban décadas en aumento a medida que los colonos y los oficiales estadounidenses firmaban acuerdos y tratados para después ignorarlos. La guerra de Colorado (1864-1865) y la guerra de Nube Roja (1866-1868) fueron ambas respuestas al desinterés del gobierno estadounidense de atenerse a los términos de los tratados y de su pasividad cuando sus ciudadanos invadían las tierras de los nativos.

Los ataques cheyenes a asentamientos, trenes y viajeros, liderados por guerreros como el jefe Toro Alto y Nariz Aguileña (un guerrero cheyene), se intensificaron tras la masacre de Sand Creek de arapajó y cheyenes en 1864 al mismo tiempo que «jefes pacifistas» como Marmita Negra (en torno a 1803-1868) intentaban llegar a algún tipo de acuerdo con los invasores euroamericanos. El gobierno de Estados Unidos respondió a los ataques cheyenes enviando al mayor general Winfield Scott Hancock (1824-1886), cuya campaña se acabaría conociendo como la Guerra de Hancock. Custer estaba con Hancock cuando atacaron al pueblo cheyene de Pawnee Fork el 19 de abril de 1867. Quemaron todas las casas, los víveres y las posesiones personales de los cheyenes, aunque las personas escaparon con vida, a pesar de que Hancock le había ordenado al pueblo que se rindiera.

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Marmita Negra y otros jefes pacifistas, a pesar de la masacre de Sand Creek y de la Guerra de Hancock, siguieron intentando encontrar la manera de vivir pacíficamente con estos recién llegados a sus tierras. Se suponía que el Tratado de la Medicine Lodge de 1867 lidiaría con sus preocupaciones, pero, al igual que el resto de tratados, el gobierno estadounidense nunca se atuvo a él. Sheridan le envió un mensaje a Custer en el que decía que tenía total libertad para lidiar con los indios de las llanuras hostiles como mejor le pareciera. Sheridan y Custer acordaron un plan para atacar a las partidas de nativos de camino a sus campamentos de invierno según el cual matarían a los guerreros y se quedarían con las mujeres y los niños como rehenes para intercambiarlos por cualquier cautivo blanco que tuvieran los nativos o para obligar a otras bandas a la sumisión.

El 26 de noviembre de 1868, Custer se topó con un rastro que sus exploradores osage interpretaron como perteneciente a una partida de guerra. Lo siguió hasta el campamento de Marmita Negra en el río Washita. A la mañana siguiente, al acordarse de la lección del ataque de Hancock en Pawnee Fork, Custer les ordenó a sus tropas que rodearan el poblado y vigilaran por si alguien intentaba escapar. Mientras tanto, a Marmita Negra le habían vuelto a prometer seguridad y protección en el Washita y tenía izadas tanto la bandera estadounidense como la bandera blanca de tregua (o, según otros informes, solo la bandera estadounidense, porque era pronto por la mañana y nadie había tenido tiempo de izar la bandera blanca antes de que los atacaran). Había pocos guerreros en el campamento y ninguno «hostil», ya que Marmita Negra abogaba por la paz. Las tropas de Custer acabaron masacrando a la mayor parte de las mujeres, los niños, los ancianos y los enfermos o desvalidos, todos ellos desarmados. Las bajas cheyenes se situaron entre 60 y 150, y la prensa aclamó la «batalla» como una gran victoria. El estudioso Joseph M. Marshall III comenta:

El general Philip Sheridan describió una vez a Custer como «un hombre que lloraba con su mujer por los dramas sentimentales pero que podía cargar gritando con sus tropas contra un pueblo indio lleno de mujeres y niños».

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Y así fue como Marmita Negra, su esposa Mujer Medicina y otros jefes pacifistas fueron asesinados en Washita. Las mujeres que sobrevivieron fueron hechas prisioneras y, tal y como comentaría después Ben Clark, el jefe de los exploradores de Custer, «los oficiales usaron a muchas de las mujeres capturadas» (Philbrick, 138). Custer tomó a Monahsetah (en torno a 1850-1922), hija del jefe pacifista Pequeña Roca (asesinado en la masacre), como su amante.

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The Attack on Black Kettle's Cheyenne Camp
El ataque al campamento cheyene de Marmita negra Frank Leslie's Illustrated Newspaper (Public Domain)

Según algunos informes, tuvo un hijo con Monahsetah, pero parece que se quedó estéril a causa de un episodio de gonorrea, que había contraído en Nueva York cuando era un cadete en West Point. Libbie y él nunca tuvieron hijos a pesar de que, según ella, sí que querían tenerlos, así que se cree que el verdadero padre del hijo rubio de Monahsetah, nacido en 1869, era Thomas Custer. No está claro, a causa de relatos contrarios, si Libbie aceptó a Monahsetah o si obligó a Custer a deshacerse de ella, pero las cartas entre ellos sugieren «algún tipo de crisis» en su matrimonio en el otoño de 1870 (Philbrick, 21). Lo que no se sabe es si esta crisis se debió a la aventura con Monahsetah, una de las muchas mujeres con las que se acostó, o a otro motivo. No obstante, envió a Monahsetah de vuelta con su pueblo en algún momento entre 1869 y 1870.

Ganancias doradas, Grant y la gran guerra sioux

En 1874, haciendo caso omiso del reciente Tratado de Fort Laramie de 1868, Custer llevó a sus hombres a las Colinas Negras, un lugar sagrado para los sioux lakota y que les habían prometido a perpetuidad, y descubrió depósitos de oro que desencadenarían la fiebre del oro de las Colinas Negras en 1876 y la gran guerra sioux.

El presidente Ulysses S. Grant (1869-1877), al enterarse del descubrimiento de Custer, ofreció comprarles las Colinas Negras a los sioux, pero estos no querían venderlas. Custer, junto con otros oficiales, recibió la orden de obligar al cumplimiento del ultimátum de Grant de que los sioux deberían trasladarse a las reservas antes del 31 de enero de 1876 o ser designados «hostiles». Custer se estaba preparando para lanzar su expedición en marzo cuando le pidieron que acudiera a Washington, D.C. para testificar ante el Congreso sobre las acusaciones de que el secretario de guerra William W. Belknap y el hermano de Grant, Orville, habían estado formando monopolios ilegales en los puestos de comercio y cobrándoles a los soldados precios desorbitados por productos básicos.

El testimonio de Custer hizo que Belknap fuera destituido y Orville sufriera una humillación pública, y después esto esperaba que lo dejasen regresar con sus tropas. Sin embargo, el presidente Grant intervino y destituyó a Custer del mando. Cuando intentó regresar con sus hombres Gran ordenó que lo arrestarán, algo que la prensa cubrió ampliamente de manera que Grant no tuvo más opción que dejar en libertad al héroe de guerra. No obstante, insistió en que el brigada general, Alfred Terry (1827-1890) liderara la campaña contra los sioux en lugar de Custer.

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A pesar de todo, Sheridan le había concedido a Custer rienda suelta en los combates militares así que, cuando encontró el poblado de Toro Sentado en junio de 1876, ignoró los deseos de Grant y se preparó para atacar. Envió al capitán Frederick Benteen (1834-1898) a explorar y al mayor Marcus Reno (1834-1889) al otro lado de la aldea. Planeó la operación igual que había hecho en la masacre de Washita: rodeó el poblado y lo fue cercando con un movimiento de pinza; capturó a las mujeres y los niños y los retuvo como rehenes para obligar a los sioux a rendirse.

La batalla de Little Bighorn (25-26 de junio de 1876), que Custer esperaba que fuese su gran victoria y posiblemente lo elevara a la Casa Blanca en las siguientes elecciones, fue en cambio la mayor de las victorias para los sioux, los cheyenes y los arapajó en la gran guerra sioux. Ninguno de los subordinados de Custer sabía cuántos guerreros había reunido Toro Sentado en el campamento, ni era consciente tampoco de su determinación por defender su tierra. Cuando Reno atacó desde el otro lado, en vez de encontrarse unos pocos guerreros, mujeres y niños, se dio de bruces con un contraataque a gran escala liderado por el jefe de guerra sioux Gall (en torno a 1840-1894). La carga de Reno fue derrotada mientras que Caballo Loco (en torno a 1840-1877) dirigió a sus guerreros contra Custer. Benteen intentó apoyar a Reno, que estaba en retirada, pero se vio obligado a huir con él a la otra orilla del río.

Custer's Last Stand
La última batalla de Custer Edgar Samuel Paxson (Public Domain)

Custer y todo su regimiento murieron en lo que hoy en día se conoce como «la última batalla de Custer». Según la historia cheyene, la guerrera cheyene Mujer del Camino del Búfalo lo derribó de su caballo, mientras que otros dicen que lo mató el guerrero sioux Lluvia en la Cara (1835-1905). Todos los relatos de primera mano de la batalla son consistentes con el caos que hubo aquel día y con el hecho de que nadie viera claramente lo que ocurría por todo el polvo que levantaban los caballos, así que no está claro quién mató a Custer ni cómo. Muchos de los nativos que sobrevivieron a la batalla dijeron que no tenían ni idea de que estuvieran luchando contra Custer aquel día.

Conclusión

Tras su muerte, a pesar de las críticas de Grant, entre otros, por su decisión de atacar antes de que llegara Terry, Custer se convirtió en el héroe más famoso de Estados Unidos, representado como un defensor de la civilización contra las fuerzas del salvajismo. Los periódicos de todo el país publicaron noticias sobre la «masacre de nuestras tropas» y la muerte del valiente teniente coronel Custer. Su principal defensora contra cualquier crítica y la que más ruido hizo por defender su estatus heroico fue Libbie, que escribió cartas, viajó en giras para dar charlas y escribió tres libros entre 1885 y alrededor de 1890 que establecieron la reputación de Custer como un héroe americano que había muerto defendiendo su país.

En términos generales, así es como se entendía a Custer hasta mediados del siglo XX cuando los estudiosos modernos empezaron a reevaluar su legado y la historia nativa americana y los relatos de testigos se empezaron a tomar más en serio. Al contrario de lo que indica su imagen popular, Custer, siguiendo órdenes del gobierno, no estaba defendiendo la libertad de Estados Unidos, sino que estaba haciendo avanzar la visión del gobierno de la doctrina del destino manifiesto a expensas de la gente que había vivido en la parte occidental de Norteamérica durante miles de años. Desde la masacre de Washita hasta la batalla de Little Bighorn, todos los enfrentamientos de Custer con los nativos americanos fueron una violación del Tratado de Fort Laramie de 1868 que dejaba claro que los Estados Unidos no tenían derecho a ninguna de esas tierras.

Custer sigue siendo una figura controvertida de la historia estadounidense, ya que el valor de su legado se sigue debatiendo. Su servicio durante la guerra de Secesión le garantizaría un lugar en la historia y, si en 1865 hubiese tomado otras decisiones, hoy en día se lo recordaría junto a otros grandes generales de la guerra civil. Sin embargo, el tiempo que pasó en el oeste lo pinta de una manera mucho menos favorable, y es el Custer que luchó contra los indios, en vez del héroe de Gettysburg, quien se recuerda más hoy en día.

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Preguntas y respuestas

¿George Armstrong Custer fue siempre un soldado?

No. Fue maestro de escuela en Ohio antes de entrar como cadete en West Point en 1857 a los 17 años.

¿Sirvió Custer en la guerra de Secesión?

Custer sirvió como oficial en la guerra de Secesión y se convirtió en un héroe de guerra en 1863 por su carga contra la columna de J. E. B. Stuart en la batalla de Gettysburg.

¿Por qué es más conocido Custer?

Custer es famoso por «la última batalla de Custer» en la batalla de Little Bighorn en junio de 1876, cuando él y todos sus hombres murieron a manos de guerreros cheyenes, arapajó y sioux.

¿Cómo se hizo conocido Custer como un gran héroe americano?

El legado de Custer como un gran héroe americano se debe en gran medida a su mujer, Elizabeth Custer, Libbie, que se dedicó a hacer giras y escribió tres libros en alabanza a la valentía de su marido y lo presentaban como un defensor de la civilización contra el salvajismo.

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, agosto 10). George Armstrong Custer. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-23656/george-armstrong-custer/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "George Armstrong Custer." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, agosto 10, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-23656/george-armstrong-custer/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "George Armstrong Custer." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 10 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-23656/george-armstrong-custer/.

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