Iván III de Rusia (Iván el Grande) fue el gran príncipe de Moscú y Rusia de 1462 a 1505. Iván III nació en 1440, hijo del gran príncipe Basilio II de Moscú (que reinó de 1425-1462) y su esposa María Borovsk (en torno a 1420-1485). Sirvió como cogobernante con su padre, ciego, desde 1450 hasta que se convirtió en regente en 1462.
Iván III fue el primer gobernante ruso en recibir el título de «Grande», que le concedieron por lograr unificar la mayor parte de Rusia, por expandir los territorios rusos y por eliminar el poder que tenía la Horda Dorada sobre sus gobernantes. Iván III también fue el primero en firmar documentos como «zar». Sin embargo, nunca fue coronado formalmente como tal. El objetivo principal de Iván III durante su reinado era unificar los Estados rusos, algo que consiguió.
Nacimiento y corregencia
Iván III nació el 22 de enero de 1440, hijo del gran príncipe Basilio II y su esposa María Borovsk. Según la leyenda, el obispo del Estado de Nóvgorod recibió un mensaje ominoso de un monje viejo que decía que Moscú estaba celebrando el nacimiento del nuevo príncipe que algún día gobernaría por encima de muchos príncipes y sería un gran príncipe.
En 1446, Basilio II estaba asistiendo a una misa de medianoche en la Iglesia de la Trinidad en el Kremlin, cuando fue atacado por conspiradores, que lo encerraron en el palacio. Unos pocos días después, le arrancaron los ojos y lo mandaron a otra ciudad a la vez que mandaron a sus hijos a un convento. Basilio II consiguió recuperar el poder con ayuda de sus partidarios, pero, como para entonces estaba ciego, necesitaba la ayuda de su hijo mayor, Iván III. Iván III fue corregente con su padre desde 1450. Basilio II murió en 1462 y Iván se convirtió en el gran príncipe a los 22 años.
Matrimonio con Sofía Paleólogo
Iván III se casó joven con María, una princesa de Tver (un Estado medieval ruso). Juntos, tuvieron un hijo llamado Iván Ivánovich (que reinó de 1471-1490). María de Tver se murió en 1467 e Iván III decidió casarse de nuevo para asegurar su dinastía. Su nueva esposa fue Sofía (Zoe) Paleólogo (en torno a 1449-1503), sobrina del último emperador bizantino, Constantino XI (que reinó de 1449-1453). Su matrimonio en 1472 fue una celebración fastuosa que se dice que rivalizó con las grandes bodas del Imperio bizantino.
El pueblo ruso vio la boda de Iván y Sofía como una señal de que la Iglesia ortodoxa rusa era la sucesora de la Iglesia ortodoxa griega. Su nueva esposa lo inspiró a realizar cambios que tendrían un impacto en Rusia durante siglos. Iván III utilizaría el águila de dos cabezas, originalmente un símbolo en el Imperio bizantino, como escudo de armas de Rusia. También aplicó las tradiciones ceremoniales bizantinas a su propia corte.
Nóvgorod
Nóvgorod era un Estado medieval ruso poderoso dominado por boyardos (la nobleza rusa) y mercadere ricos. La gente llana de Nóvgorod estaba cansada de que los ricos la despreciaran y de que trataran a todo el mundo como ciudadanos de segunda, por lo que estaban a favor de que Nóvgorod se anexionara a Moscú. Algunos boyardos y el clero también estaban a favor de esta unión, así como los agentes de Moscú, que les enviaron fondos en secreto. Sin embargo, la mayoría de la población rica se oponía a unirse a Moscú y prefería seguir como un Estado independiente.
En 1471, los boyardos firmaron tratados de defensa con Polonia y Lituania para desafiar a Moscú. Yendo un paso más allá, exigieron que les devolvieran las tierras que había tomado Basilio II. Iván III no se tomó bien estas acciones, de manera que se llevó un ejército a Nóvgorod y la asedió. El ejército de Nóvgorod salió a enfrentarse al de Iván III, pero no era rival. Algunos regimientos se negaron a luchar contra Iván III y, al poco tiempo, había tomado la ciudad.
La nobleza y el clero le juraron lealtad a Iván III y su heredero. Como castigo por sus acciones, tuvieron que anular su tratado de defensa con Polonia y Lituania, cederle territorios a Iván III y aceptar que el metropolitano (arzobispo) de Moscú nombraría a todos los arzobispos de Nóvgorod. Para garantizar su apoyo continuado, Iván III les dio más dinero a los grupos pro-Moscú. Con esto, se marchó de Nóvgorod satisfecho de que ahora le eran totalmente leales.
Iván III regresó a Nóvgorod cuatro años más tarde al son de vítores y grandes multitudes. Su objetivo era silenciar a los nobles que todavía se oponían a su gobierno. Estableció una corte real y encarceló a los que consideraba más vocales. Esta acción provocó más sentimientos hostiles, que era exactamente lo que quería. Iván III siguió reuniéndose con representantes de Nóvgorod. En una reunión fatídica, se dirigieron a él como «soberano» en vez del «señor» habitual. Les preguntó si lo reconocían como soberano, a sabiendas de que, de ser así, la independencia de Nóvgorod llegaría a su fin.
Prometió que, como soberano, todos los ciudadanos de Nóvgorod estarían bajo su protección, pero que, a cambio, el palacio de Yaroslav que estaba en el centro de la ciudad se convertiría en la residencia de su gobernador. En el pasado, los gobernadores de Nóvgorod habían vivido fuera de la ciudad, limitando sus interacciones con la gente de Nóvgorod y minimizando el impacto que tenían. Los representantes de Nóvgorod decidieron que deberían hablar con la veche (la autoridad legislativa) antes de aceptar los términos de Iván III.
Tras muchos debates y discusiones, el pueblo de Nóvgorod estaba listo para comunicarle su decisión a Iván III. Para decepción suya, le dijeron que lo reconocerían como su señor, pero no como soberano, y que sus gobernadores no podrían interferir en la política de la ciudad. Esto lo enfureció e inmediatamente le declaró la guerra a Nóvgorod. En noviembre de 1478, Nóvgorod estaba otra vez asediada por Iván III y su ejército. Pasaron menos de dos semanas antes de que el arzobispo y los boyardos le pidieran la paz a Iván III, a sabiendas de que los derrotaría, en especial después de que el gran príncipe de Lituania rechazara sus peticiones de asistencia militar.
En un intento desesperado de mantener su independencia, se ofrecieron a pagarle un gran tributo anual a cambio de que pudieran mantener su propio sistema legal. Iván III rechazó sus términos y les dijo que el asedio terminaría cuando Nóvgorod dejara de elegir su propio gobernador y de que sacaran la campana que utilizaban para convocar las reuniones de la veche. Les dio tiempo a los delegados para conferir con la veche y, al final, se rindieron. Una vez más, Iván III celebró un tribunal con los boyardos que se habían opuesto a él y juzgó y ejecutó a varios. Iván III se llevó a Moscú la campana que había simbolizado la independencia de Nóvgorod.
Cuando Nóvgorod reconoció a Iván III como su soberano, esto fue un punto de inflexión en el objetivo de Iván de unificar toda Rusia. No obstante, no consideraba que Nóvgorod fuera un centro de comercio próspero, por lo que no aprovechó su posición estratégica en la costa báltica. Al poco tiempo, Nóvgorod se había convertido en otra ciudad atrasada rusa más. Durante su largo reinado, Iván III también consiguió anexar Yaroslavl en 1463, Dmitrov en 1472 y Rostov en 1474.
Iván III y la Horda Dorada
Moscú había sido una tributaria de la Horda Dorada mongola durante años, algo que continuó en los primeros años del reinado de Iván III. La Horda Dorada estaba dividida en tres grupos principales. El grupo occidental ocupaba las tierras que incluían los ríos Volga y Kama (conocido como Kezan). A medida que más partes de Rusia se fueron uniendo bajo un único gobernante, Iván III estaba decidido a recuperar estas tierras y liberar a Rusia del dominio mongol de una vez por todas. Para ello, decidió arriesgarse a no enviarle un regalo al kan Ahmed bin Küchük (que reinó de 1465-1481). El kan respondió ordenándole a Iván III que se presentara en Sarai (cerca del mar Caspio). Al darse cuenta de que correría peligro si se presentaba en persona frente al kan, Iván III optó por enviarle unos regalos para apaciguarlo.
En 1478, el kan le envió mensajeros a Iván, que le ordenaron pagar los impuestos y tributos atrasados. Este rompió la carta y ejecutó a todos los mensajeros excepto uno, que tendría que llevarle una advertencia al kan. La Horda Dorada sabía que no podía derrotar al Ejército ruso por sí sola, así que recurrió a Lituania en busca de ayuda. En 1480, el kan firmó un tratado con Casimiro IV, gran duque de Lituania y rey de Polonia (que reinó de 1440-1492), por el que la Horda Dorada accedía a invadir Rusia desde el sur mientras que el Ejército lituano invadiría desde el oeste.
En septiembre de 1480, la Horda Dorada partió hacia Rusia. Iván III reunió un gran ejército, pero se dio cuenta de que necesitaba más ayuda. Le pidió al Kanato de Crimea que atacase Polonia para distraer al ejército lituano. La Horda Dorada y el ejército ruso se encontraron en las orillas opuestas del río Ugra. El río empezó a congelarse en octubre e Iván III se vio tentado a huir, pero lo detuvo su hijo. El ejército ruso se retiró a las colinas, que le ofrecían una mayor protección. El kan Ahmed se abstuvo de perseguirlos porque temía que lo condujesen a una trampa.
Entonces, llegó un mensajero de Sarai para informar al kan de que su capital estaba sufriendo un ataque del Kanato de Crimea y de los rusos. La Horda Dorada regresó inmediatamente a Sarai, pero no tardó en descubrir que el «ataque» no había sido más que un truco para alejarlos del río Ugra. El kan Ahmed murió poco después de regresar a Sarai y su sucesor murió en 1500, lo que puso fin a la Horda Dorada y su control de Rusia.
Tver
Tver se consideraba un antiguo adversario de Moscú y estaba gobernado por el príncipe Mijaíl III de Tver (que reinó de 1461-1485), el único príncipe ruso cuyo poder rivalizaba con el de Iván III. Mijaíl III había firmado un tratado de paz con Casimiro IV que enfureció a Iván III e hizo que enviara un ejército a Tver. Mijaíl III renunció rápidamente al tratado de paz y declaró que le era leal a Iván III. Unos años más tarde, Mijaíl III intentó volver a firmar el tratado con Casimiro IV, pero los agentes de Iván III interceptaron sus mensajes. Otro ejército se dirigió a Tver y Mijaíl III huyó a Lituania. Tver no tardó demasiado en caer frente a Iván III en 1485. Mijaíl murió poco después, con toda probabilidad a manos de los hombres de Iván.
Lituania
Tras la muerte de Casimiro IV en 1492, Polonia y Lituania se separaron y el hijo de Casimiro, Alejandro (que reinó de 1492-1506), fue nombrado gran duque de Lituania. Iván III propuso un tratado por el que se devolverían territorios a lo largo de la frontera entre Rusia y Lituania. Alejandro aceptó y reconoció a Iván III como soberano de Rusia; después, se casó con su hija Helena de Moscú (1476-1513) para consolidar aún más su buena relación.
Las relaciones amistosas entre Rusia y Lituania no tardaron en agriarse cuando los territorios empezaron a jurarle lealtad a Rusia en vez de Lituania. Helena también se quejó a su padre de cómo la trataba su marido, lo que profundizó aún más el conflicto. Una vez más, Iván III recurrió a la ayuda del Kanato de Crimea, mientras que los reyes de Livonia se pusieron de parte de Alejandro. La batalla terminó cuando Rusia capturó al comandante militar de Lituania. En 1503 se volvió a restablecer el tratado entre Rusia y Lituania.
Una Rusia unificada
El sueño de Iván III de unificar Rusia durante su reinado se convirtió en gran medida en una realidad. Llegó a ser el primer gobernante de una Rusia unificada y libre de la Horda Dorada. Empezó a referirse a sí mismo como zar, aunque nunca lo coronarían formalmente como tal. En este momento, hacía falta un nuevo Gobierno para asegurarse de que Rusia funcionaba sin problemas. Se creó un consejo de boyardos formado por los nobles que habían gobernado anteriormente sus propios territorios pero que ahora le servían a Iván III. No eran una parte formal del Gobierno ruso, pero aun así tenían mucho poder.
Iván III empezó a repartir las tierras que habían pertenecido a la Horda Dorada, a Lituania y al pueblo de Nóvgorod entre los que se presentasen voluntarios para el servicio militar. Esto creó una nueva clase social, los llamados servidores (pomeshchiki). Iván III se aseguró de poder reunir rápidamente un gran ejército cuando fuese necesario y de poder recompensar a sus soldados sin tener que vaciar las arcas del Estado.
En 1497 se creó el Código de Leyes (Sudebnik), el primer sistema legal estandarizado de Rusia. Este código estableció el gran poder que tenía Iván III sobre todos los ciudadanos rusos, desde los funcionarios hasta los campesinos. Sin embargo, también sabía que tendría que ganarse a la gente llana. Para ello, abrió las puertas de palacio y se puso a disposición del pueblo para poder escuchar sus quejas.
Moscú como una tercera Roma
Moscú se llegó a conocer como la «tercera Roma» e, inspirado por su esposa y por el Renacimiento, Iván III decidió que Moscú tenía que reflejar su importancia como la nueva sucesora de Tsargrado y capital de Rusia. Invitó a arquitectos italianos a trabajar en el Kremlin, la fortaleza de Moscú y el centro de la monarquía, el Gobierno y la defensa rusas.
Entre los edificios más famosos construidos durante el reinado de Iván III se cuentan la Catedral de la Asunción, consagrada en 1479 y considerada una de las catedrales más sagradas de Moscú, el Gran Palacio Ducal (1514) y la hermosa Cámara de las Facetas (Palacio de las Facetas), que se completó en 1492. En 1508 también se construyó una nueva catedral del Arcángel, el futuro lugar de enterramiento de muchos miembros de la realeza. Sin embargo, Iván III se murió tres años antes de que se completara y nunca llegó a ver el resultado final. El Campanario de Iván el Grande se terminó también en 1508, de la mano de Bon Fryazin. Es la estructura más alta del Kremlin y tiene un papel crucial en la defensa de la fortaleza como torre de vigilancia central.
Iván III ayudó a que Moscú creciera hasta rivalizar con ciudades grandes como Florencia o Praga y se convirtió en una capital digna de la nueva Rusia unificada.
Muerte y legado
Cuando llegó la hora de elegir un sucesor digno, Iván III se debatió entre elegir a su nieto Dmitri Ivánovich (que reinó de 1498-1502), de su primer matrimonio, o a su hijo con Sofía, Basilio III que reinó de 1505-1533). Tas pelearse con Sofía, Iván III eligió a su nieto como heredero en 1498. Dmitri fue coronado gran príncipe, pero su madre, la princesa Elena de Moldavia, perdió el favor de su suegro. Iván III le quitó entonces el título a Dmitri en 1502 y nombró a su hijo Basilio III su heredero. Iván III murió el 27 de octubre de 1505. Su muerte no se lloró demasiado, porque se había distanciado de su familia y tenía muchos enemigos que se oponían a que unificase Rusia.
Aparte de la unificación, Iván III introdujo tradiciones nuevas que perdurarían hasta el siglo XX. Primero, que todos los zares tenían el derecho divino de gobernar, y después también adoptó muchos rituales reales bizantinos que lo colocarían en un pedestal y lo alejarían aún más de la gente llana.

