Jorge IV de Gran Bretaña (que reinó de 1820 a 1830) fue el cuarto monarca hannoveriano. Primero reinó como príncipe regente desde 1811 en lugar de su padre loco Jorge III de Gran Bretaña (que reinó de 1760 a 1820). Jorge IV fue un monarca poco popular debido a sus muchas aventuras amorosas y gastos excesivos, pero fue un gran mecenas de las artes y la arquitectura. Le sucedió su hermano menor, Guillermo IV de Gran Bretaña (que reinó de 1830 a 1837).
La Casa de Hannover
La casa real de Hannover había asumido el trono británico en 1714 tras la muerte de la reina Ana de Gran Bretaña (quien reinó de 1702 a 1714), que no tuvo hijos. Los hannoverianos eran también electores de Hannover, un pequeño principado de Alemania, por lo que tanto Jorge I de Gran Bretaña (quien reinó de 1714 a 1727) como Jorge II de Gran Bretaña (quien reinó de 1727 a 1760) eran prácticamente alemanes que gobernaban en Gran Bretaña. Jorge III fue el primer hannoveriano nacido en Gran Bretaña cuya lengua materna era el inglés, por lo que era más popular entre sus súbditos.
Jorge Augusto Federico nació el 12 de agosto de 1762 en el palacio de St. James. Su padre era Jorge III y su madre, Carlota de Mecklemburgo-Strelitz (1744-1818). Tuvo muchos hermanos, incluido un hermano menor, Guillermo, nacido en 1765. El heredero, al igual que casi todos sus predecesores hannoverianos, parecía incapaz de llevarse bien con su padre. Pese a que su padre intentó criarlo para ser un rey honesto y confiable, Jorge era el típico príncipe mujeriego. Tal vez el motivo de los coqueteos y disparates del heredero se debían a la corte restrictiva y austera del rey. Un historiador describió al príncipe Jorge en su juventud de la forma siguiente:
Era haragán, irresponsable, un hombre de mundo moderno, un imitador soberbio, un hombre encantador y derrochador que prodigaba más dinero del que podía gastar en ropa, caballos, edificios, fiestas elegantes y una procesión de mujeres.
Las aventuras amorosas del príncipe se convirtieron en una gran vergüenza para su padre. A los 16 años, el príncipe le escribió cartas comprometedoras a una actriz, Mary «Perdita» Robinson, y, cuando el romance terminó, esta amenazó con publicarlas, así que el rey se vio obligado a comprarle las cartas. En 1785, el príncipe Jorge se casó con una viuda, Maria Fitzherbert (fallecida en 1837), sin el consentimiento de su padre. El hecho de que Maria fuera católica significaba que, según la ley inglesa y la Ley de instauración de 1701, el príncipe no podía ser rey. Sin embargo, el matrimonio se consideró inválido, ya que violaba la Ley de Matrimonios Reales de 1772, según la cual ningún matrimonio real donde el protagonista fuera menor de 25 años de edad podía ser válido sin el consentimiento del monarca actual. En cualquier caso, Jorge no tardó en serle infiel a Maria y tuvo una amante, la condesa de Jersey.
Brighton se volvió popular debido a todo el tiempo que pasaba el príncipe allí.
El estilo de vida lujoso del príncipe tuvo dos consecuencias inmediatas. La primera fue que adquirió enormes deudas, de las cuales su tesorero una vez se lamentó de que «eran imposibles de calcular» (Starkey, 445). La segunda consecuencia fue que se volvió tan obeso que recibió el ignominioso apodo de «príncipe de las ballenas» (en inglés, Prince of Whales, un juego de palabras con «Gales»). Una tercera consecuencia, y más duradera, fue que el centro costero de Brighton se volvió popular debido a todo el tiempo que pasaba el príncipe allí. La ciudad costera se benefició de maravillas arquitectónicas como el Pabellón Real, construido con cúpulas en el exterior al estilo de un palacio indio por John Nash (1752-1835) y que el príncipe utilizaba como su casa de verano.
Jorge, para apaciguar el deseo de su padre y del Parlamento de un matrimonio más respetable y políticamente útil, se casó con su prima Carolina de Brunswick-Wolferbüttel (fallecida en 1821) el 8 de abril de 1795. La pareja no se llevaba para nada bien, pero tuvieron a la única hija legítima del príncipe, Carlota Augusta, que nació el 7 de enero de 1796. Tras el nacimiento, la pareja real vivió separada de forma permanente, pero nunca se divorciaron. La princesa Carlota murió el 6 de noviembre de 1817 durante un parto difícil en el que también murió el bebé.
El príncipe Jorge tuvo varias amantes más, incluida la marquesa de Hertford, pero Maria Fitzherbert parece haber sido el verdadero amor de su vida, por lo que la mantuvo cerca amenazando continuamente con suicidarse si se alejaba demasiado tiempo. Cuando se volvió rey, Jorge quiso divorciarse de Carolina para asegurarse de que no se convirtiera en reina y, para esto, fue necesaria una especie de juicio en la Cámara de los Lores. Se halló mucha evidencia de que Carolina había tenido aventuras amorosas fuera del matrimonio, pero, como contaba con el apoyo del público, los políticos se mostraron renuentes a tomar una decisión que pudiera perjudicar su propia popularidad. Así, el caso se desestimó. Carolina, aún oficialmente casada con Jorge, regresó a Brunswick, en Alemania, en agosto de 1814.
La regencia
A partir de fines de la década de 1780, el rey Jorge III empezó a mostrar indicios de inestabilidad mental. A menudo hablaba de forma incesante y acusaba a los que lo rodeaban, incluida la reina, de cosas descabelladas. Aparentemente incapaz de controlar sus estallidos, una vez lo vieron en el parque de Windsor hablando con un árbol, aunque él creía que estaba hablando con el rey de Prusia. Es posible que el rey sufriera de porfiria aguda, un tipo de trastorno del hígado y la sangre que afecta el cerebro y el sistema nervioso. Jorge se recuperó, pero tuvo recaídas. En alrededor de 1810, y tal vez debido a la muerte prematura de su hija menor y favorita Amelia a los 27 años, la locura del rey regresó peor que nunca. La respuesta de los médicos reales a la inquietante enfermedad del rey fue más bien limitada, y no hicieron más que extraerle sangre de la cabeza y restringirlo con una camisa de fuerza. El 6 de febrero de 1811, dado que el rey era claramente incapaz de gobernar, se eligió a su hijo mayor Jorge, con el consentimiento del Parlamento y la Ley de Regencia, para gobernar como príncipe regente. El rey, ahora con la barba y el cabello largos, vivía como un recluso en el castillo de Windsor a medida que se quedaba ciego y casi totalmente sordo.
El príncipe regente recibió el derecho a ejercer el poder monárquico, tal como era, por completo. Era un monarca constitucional, lo que significaba que el verdadero poder político y militar estaba en manos del Parlamento. Ahora que la monarquía era una figura del Gobierno, el príncipe regente entendió la necesidad de la pompa y ostentación en público. En 1814, una visita de Luis XVIII de Francia, recién restaurado al trono, fue la excusa para realizar una procesión pública y una gala. Luego, más tarde ese verano, el 1º de agosto, se celebró el centenario de los hannoverianos en el trono británico con todos los lujos. Se entretuvo al público con parques de diversiones, fuegos artificiales y una simulación de una batalla naval en el lago Serpentine, en Hyde Park.
El príncipe Jorge tuvo que enfrentar una crisis de inmediato, el conflicto continuo conocido como las guerras napoleónicas (1803-15), que enfrentó a Gran Bretaña y a toda una hueste de aliados europeos contra su vieja enemiga Francia, liderada por Napoleón Bonaparte (1769-1821), cuyos aliados eran España y Prusia, entre otros. El 21 de octubre de 1805, Gran Bretaña ganó la batalla decisiva de Trafalgar en la costa de España con la Marina Real al mando del vicealmirante Horatio Nelson (1758-1805). Lord Nelson murió al momento de la victoria, pero Trafalgar significaba que la Marina Real, en esencia, no tenía oposición y controló y expandió el Imperio británico durante los próximos cien años. La inversión considerable y a largo plazo en la construcción naval y los barcos bajo los hannoverianos había dado frutos de forma espectacular.
Mientras tanto, en tierra, Napoleón logró dominar la Europa continental, pero en última instancia fue derrotado en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. Los británicos estaban bajo el mando de Arthur Wellesley, duque de Wellington (1769-1852) en Waterloo (en la actual Bélgica). Gracias a la ayuda de sus aliados prusianos, la victoria que terminó con las guerras napoleónicas fue un punto álgido en la historia militar británica. El príncipe regente comentó lo siguiente al respecto: «Es una victoria gloriosa y debemos regocijarnos, pero la pérdida de vidas ha sido terrible» (Phillips, 201). Alrededor de 40.000 hombres de cada lado murieron o fueron heridos en batalla. Napoleón abdicó como emperador de Francia y fue exiliado a la isla remota de Santa Helena, en el Atlántico sur. Las guerras fueron extraordinariamente costosas y las pagaron los contribuyentes, lo cual no le ganó a Jorge el cariño de sus súbditos, en particular porque todos sabían acerca de sus enormes deudas y muchos gastos en los palacios.
Sucesión
La reina Carlota murió en 1818, y luego Jorge III murió de neumonía el 29 de enero de 1820 en el castillo de Windsor. El príncipe regente, ya de 58 años, se convirtió en Jorge IV de Gran Bretaña e Irlanda y, al igual que sus predecesores, adoptó el título de «Rey de Hannover». Su extravagante ceremonia de coronación (25 veces más costosa que la de su padre) se celebró el 19 de julio de 1821 en la abadía de Westminster. No se invitó a la esposa legal del rey, Carolina, e incluso se cerraron las puertas de la abadía con llave y se apostó a guardias elegidos personalmente en la puerta para mantenerla fuera, aunque eso no evitó que viajara a Inglaterra e intentara entrar igual. El 7 de agosto, poco después de la ceremonia, Carolina murió repentinamente de una enfermedad. En el féretro de la «casi» reina se inscribieron las siguientes palabras: «Carolina de Brunswick, la reina herida de Inglaterra» (Ralph Lewis, 205).
Jorge al menos se aseguró de corregir los errores de sus predecesores hannoverianos y visitó Escocia, Irlanda y Gales durante su reinado. El viaje del rey a Escocia en el verano de 1822 fue el primero que realizaba un monarca reinante en 171 años. Fue particularmente bien recibido gracias a la dirección de todo el asunto del famoso novelista sir Walter Scott y al hecho de que el rey aceptó la cultura de las tierras altas escocesas al punto de incluso usar un kilt, una decisión que puso de moda el tartán al sur de la frontera. De vuelta en casa, los viajes del monarca y su falta de interés en la política y el gobierno diario significaban que el poder del monarca seguía disminuyendo durante su reinado, mientras que los poderes del Parlamento y el primer ministro se incrementaban.
Las artes y la arquitectura
Jorge IV tal vez no se haya destacado en la política (él mismo se lamentaba de que «jugar a ser el rey no es ninguna sinecura» [Starkey, 446]), pero ciertamente dejó su marca en las artes. Jorge era un ávido coleccionista de arte y, durante su vida, agregó muchas obras maestras a la ya magnífica colección real. Jorge adquirió cuadros de Peter Paul Rubens (1577-1640) y Rembrandt (1606-1669), entre muchos otros. No pasó por alto las esculturas: Jorge le encargó a Antonio Canova (1757-1822) la creación de Marte y Venus, una gran pieza que actualmente se encuentra en la gran entrada y la sala de mármol del palacio de Buckingham. El rey también ayudó a fundar la Galería Nacional en 1824.
A medida que el contacto entre Gran Bretaña y el resto del mundo se incrementaba, las artes decorativas empezaron a utilizar elementos de otras culturas. Así, se desarrolló un estilo de diseño distintivo conocido como «regencia» (que de hecho también cubre el período del reinado de Jorge), en el que los diseñadores agregaban al estilo georgiano ya consolidado varios motivos y materiales decorativos inspirados por el arte clásico, chino y egipcio antiguo.
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La literatura continuó prosperando tanto en el período de la regencia como durante el reinado de Jorge. Dos autoras destacadas dejaron una huella profunda en los lectores: en 1813, se publicó Orgullo y prejuicio de Jane Austen y, en 1818, salió la obra Frankenstein de Mary Shelly. Cuando Austen se enteró de que Jorge tenía una colección de sus libros en cada una de las residencias reales, le dedicó su siguiente novela, Emma, al príncipe regente. Otro testimonio del interés de Jorge en la lectura fue la fundación de la Real Sociedad de la Literatura en 1820.
A medida que avanzaba el período georgiano, continuaron los desarrollos arquitectónicos. El estilo más bien austero de este período, que reimaginaba de forma modesta los elementos de la arquitectura romana y griega, pero le agregaba una muestra ecléctica de otros estilos arquitectónicos más extravagantes, como el gótico y el indio, se volvió conocido como la arquitectura de la regencia. Jorge IV patrocinó el desarrollo de Regent Street y Regent's Park en Londres, donde la idea era tener casas de calidad en un entorno rural, y estos son ejemplos típicos de la arquitectura de la regencia. John Nash, el diseñador del Pabellón Real en Brighton, también estuvo detrás de estos proyectos. La construcción de canales fue otro proyecto importante de este período. Por último, el rey también dedicó muchísimo tiempo y dinero a mejorar el palacio de Buckingham y el castillo de Windsor.
Muerte y sucesor
Jorge IV, que aún comía y bebía en exceso, pero ahora dependía enormemente del láudano, murió de la rotura de un vaso sanguíneo en el estómago el 26 de junio de 1830 en el castillo de Windsor. El rey fue enterrado en la capilla de San Jorge, en Windsor. El rey impopular no fue extrañado por muchos, como afirma el periódico The Times: «Nunca hubo una persona cuya muerte fuera menos lamentada que este difunto rey» (Cavendish, 384).
Jorge, que no tenía hijos propios legítimos vivos, fue sucedido por su hermano menor de 66 años, Guillermo, duque de Clarence, quien se convirtió en Guillermo IV de Gran Bretaña. El rey Guillermo, que tampoco tuvo hijos propios legítimos, fue sucedido por su sobrina, la reina Victoria (que reinó de 1837 a 1901), hija del hijo de Jorge III, Eduardo, duque de Kent (1766-1820). Victoria fue la última de los hannoverianos, ya que sus hijos pasaron a formar parte de la nueva dinastía de Sajonia-Coburgo y Gotha (que más tarde pasó a llamarse Windsor).
El rey Jorge IV es conocido por servir como príncipe regente en lugar de su padre loco Jorge III, por negarse a permitir que coronaran a su esposa como reina y por ser un mecenas de las artes.
¿Cuál era la relación de parentesco entre la reina Victoria y Jorge IV?
La reina Victoria era la sobrina de Jorge IV, ya que su padre era el hermano menor del rey.
¿Fue Jorge IV un rey popular?
Jorge IV no fue popular por cómo trató a su esposa, sus muchas aventuras amorosas y su hábito de endeudarse a lo grande.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 26 enero 2023. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.