Teishebaini (también conocida como Tesebaini, la actual Karmir-Blur, cerca de Ereván, Armenia) fue una importante ciudad fortificada de la civilización de Urartu. Las excavaciones realizadas en el yacimiento, que permaneció prácticamente intacto desde su abandono alrededor del año 590 a.C., han proporcionado una información valiosa sobre la vida cotidiana de la región durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, entre los siglos IX y VI a.C. Con enormes murallas, grandes almacenes, graneros y cubas de vino y cerveza, junto con numerosos talleres especializados repletos de artefactos, Teishebaini era un próspero centro de producción y el punto focal de la riqueza y el poder militar de Urartu.
Fundación e historia
La civilización urartiana floreció entre el siglo IX y principios del VI a.C. en la antigua Armenia, el este de Turquía y el noroeste de Irán. La ciudad fortificada de Teishebaini, situada en la llanura de Ararat, fue fundada por el rey Rusa II (que reinó en torno a 685-645 a.C.) y recibió su nombre de Teisheba, el dios urartiano de las tormentas y los truenos. Hoy en día, el yacimiento se llama Karmir-Blur y se encuentra cerca de la actual capital de Armenia, Ereván.
La ciudad, capital regional y sede de un virrey, funcionaba principalmente como una importante fortaleza que ayudaba a mantener el dominio de los reyes urartianos sobre su imperio. Las inscripciones atestiguan las frecuentes visitas del rey y los sacrificios religiosos que debían realizarse en su honor en tales ocasiones. Los artefactos de diferentes épocas y con inscripciones dedicatorias que nombran a diferentes reyes sugieren que estos valiosos objetos se trasladaron desde otros yacimientos urartianos una vez completada Teishebaini. Ya solo la capacidad descomunal de almacenamiento de alimentos del yacimiento, mucho mayor de lo necesario para sus propios residentes, indica que Teishebaini también era un centro administrativo y económico importante de la región.
Teishebaini abarcaba una superficie de 400.000 metros cuadrados (100 acres), y ya solo el palacio real contaba con 120 habitaciones.
Los hallazgos de puntas de flecha de tres puntas, típicas de los arqueros escitas, encontradas en el yacimiento destruido de Teishebaini son sugerentes. La destrucción de la ciudad, primero por un ataque militar y luego por un incendio en algún momento entre 594 y 590 a.C., parece haber sido inesperada, ya que los graneros se habían llenado recientemente y parece que abandonaron las armas y los objetos de valor a toda prisa. Los medos acabaron conquistando los territorios antes ocupados por el reino de Urartu a partir de alrededor de 585 a.C. y después Ciro el Grande los incorporó al Imperio aqueménida a mediados del siglo VI a.C. Algunas ciudades urartianas continuaron habitadas hasta épocas posteriores, pero Teishebaini quedó abandonada definitivamente a principios del siglo VI a.C.
Teishebaini no fue redescubierta hasta 1939, cuando los arqueólogos rusos y armenios siguieron con éxito el rastro de unos artefactos e inscripciones que apuntaban a un asentamiento en un gran montículo en las afueras de Ereván. Algo que, por suerte, facilitó la identificación fue un cinturón de bronce y un perno con anilla tenían inscritas en cuneiforme las palabras «Rusa Argishtihini, fortaleza de la ciudad de Teishebaini». Dado que ambos objetos eran portátiles y, por lo tanto, posiblemente procedían de otra fortaleza, la confirmación tuvo que esperar hasta que se excavaron una puerta y una sección de muro con inscripciones que coincidían. El montículo contenía efectivamente las ruinas de Teishebaini. Una vez encontrada la ciudad, los arqueólogos tuvieron dificultades para saber exactamente por dónde empezar las excavaciones, pero la casualidad les echó una mano, como explica el arqueólogo jefe Boris Piotrovsky:
...el trabajo se detuvo por las fuertes lluvias; y a la mañana siguiente se podía ver todo el trazado de la fortaleza en el suelo. Las paredes de ladrillo de adobe retuvieron el agua más tiempo que el relleno de tierra y se veían claramente como contornos más oscuros en el suelo. (136)
Arquitectura
Se descubrió que el yacimiento abarcaba una superficie de 400.000 metros cuadrados (100 acres), y que ya solo el palacio real contaba con 120 habitaciones y una superficie de 40.000 metros cuadrados. Había talleres, almacenes, bodegas, graneros, viviendas y patios. Se conservan restos de los pisos inferiores y los cimientos de las torres de la fortaleza, formados por bloques de basalto de gran tamaño. Las torres eran cuadradas y las murallas tenían contrafuertes a intervalos. Las murallas tenían un grosor de hasta 3,5 metros (12 pies) en algunos puntos y posiblemente hasta 7 metros de altura. El muro que daba al río tenía varias proyecciones cuadradas hacia el exterior, y todo el complejo estaba construido en forma de escalones sobre los distintos niveles y contornos de la ciudadela natural. El acceso al interior de la fortaleza se realizaba mediante una rampa en el lado suroeste, una enorme puerta sur y una puerta trasera en la esquina noroeste (fue esta puerta la que sufrió el grueso del ataque que destruyó la ciudad).
Algunos tejados de los edificios estaban hechos de vigas de madera (como pino, álamo o haya) y sostenidos por columnas de madera, mientras que otros tenían techos abovedados hechos con grandes ladrillos de adobe. Las puertas estaban hechas de gruesas tablas de madera y se cerraban con un pestillo de bronce con bisagras. El asentamiento se abastecía de agua dulce a través de un canal que partía del río Ildaruni y atravesaba un túnel excavado en las paredes de basalto de la fortaleza.
Había viviendas privadas de distintos tamaños y con un número diferente de habitaciones, lo que indica que pertenecían a diferentes clases sociales. Algunos edificios tenían dos o tres plantas, y todos estaban dispuestos según un plano regular, lo que sugiere que Teishebaini se construyó expresamente para una población que se trasladó allí una vez finalizada su construcción.
Los almacenes
Una vez excavadas las murallas y determinado el plano general, las excavaciones comenzaron a profundizar en el yacimiento. Piotrovsky describe así su impresión cuando una de las despensas volvió a ver la luz del día:
Había una atmósfera de desolación en el palacio. Había nidos de avispas y esqueletos de ratones, y en una de las jarras se encontraron los esqueletos de un ratón y un gato. Al parecer, el gato persiguió al ratón hasta la jarra y ambos quedaron atrapados debido a su profundidad. Cuando se eliminó el polvo de siglos, los almacenes daban la impresión de haber sido ocupados recientemente. Jarras llenas de maíz, cuencos, lámparas de arcilla, cuchillos de hierro... todo estaba dispuesto en orden. Y nadie había vivido allí durante más de 2.500 años. (citado en Chahin, 101)
Muchas de las grandes jarras de almacenamiento de Teishebaini estaban hundidas en el suelo de los almacenes. Cada jarra tenía inscrito su contenido en cuneiforme y, en conjunto, tenían una impresionante capacidad de 150.000 litros (40.000 galones). Estas jarras, que a menudo aún contenían restos orgánicos, se utilizaban para almacenar trigo, cebada, mijo, uvas, aceite y sésamo. Había seis bodegas con capacidad para 34.000 litros (9.000 galones). La cerveza se elaboraba a partir de cebada fermentada en grandes cubas cubiertas con paja y ramas, y luego se almacenaba en jarras alargadas y de fondo redondo.
Otra sala más estaba dedicada a la producción de aceite de sésamo e incluía una gran cuba de toba en la que se remojaban las semillas antes de prensarlas. Los hallazgos de grandes mantequeras con cuñas ajustadas indican que también elaboraban queso y mantequilla.
Una de las salas de la fortaleza contenía los cuellos y pechos de 26 reses. Otra sala estaba llena de restos quemados de animales jóvenes a los que les faltaban la cabeza y las extremidades. Ambas salas indican la magnitud de los sacrificios de animales en la religión de Urartu. Por otra parte, los esqueletos completos de ganado vacuno, caballos, asnos y ovejas encontrados en otros lugares muestran que la ganadería se llevaba a cabo a gran escala en el yacimiento. Un registro enumera con precisión la fabricación de subproductos como la lana y las pieles.
Parece que los talleres estaban dedicados a materiales específicos; uno, por ejemplo, contenía solo cuernos de ciervo y sierras de hierro, otro tenía pesas de telar, husos y un rollo de tela carbonizada. Fuera de la ciudadela había talleres dedicados a la alfarería y la metalurgia. Todos los productos almacenados y fabricados en el yacimiento estaban registrados meticulosamente en tablillas de arcilla. Además, muchas de las despensas tenían las puertas selladas con una cuerda anudada cubierta de arcilla y marcada con dos sellos oficiales.
Algo que atestigua la posición tanto de Teishebaini como de Urartu en general de importantes centros regionales de comercio es el descubrimiento en el yacimiento de muchos artefactos de origen extranjero. Entre ellos se encuentran sellos cilíndricos asirios, un amuleto de fayenza de Egipto con jeroglíficos inscritos, un recipiente de fayenza típico de Rodas, bocados de caballo escitas y joyas de oro de Asia Menor.
En cuanto a los artefactos urartianos, se ha excavado en Teishebaini una gran cantidad de armas de bronce y hierro, entre las que se incluyen espadas, dagas, flechas, lanzas, cascos, escudos y carcajes, muchos de ellos con escenas decorativas incisas, especialmente de leones y toros. Se encontraron estatuas de dioses, figurillas de un hombre pez y un hombre escorpión, calderos de bronce con decoraciones tridimensionales ornamentadas alrededor del borde y grandes cantidades de cerámica roja pulida (especialmente jarras), con ejemplos más raros de cerámica negra. Una forma inusual de cerámica urartiana es el recipiente con forma de bota, con costuras y cordones pintados. Se han excavado varios ejemplos en Teishebaini que datan del siglo VIII a.C. Entre los hallazgos de joyería hay fíbulas de bronce, cuentas de sardónice y cornalina, medallones de plata y brazaletes, pendientes y collares de oro. En una sala se encontraron 87 copas de bronce cuidadosamente apiladas, muchas de ellas con el nombre de un rey y el emblema de una torre fortificada y un árbol inscritos. Por último, hay una fina estatua de marfil y otra figurita de bronce de Teisheba, el dios que dio nombre a esta notable fortaleza.
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Lindsay, I & Smith, A.T. "A History of Archaeology in the Republic of Armenia." Journal of Field Archaeology, Vol. 31, No. 2 (Summer, 2006), pp. 165-184.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 13 febrero 2018. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.