Denisovano

Emma Groeneveld
por , traducido por Eliana Rua Boiero
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Denisovan Molar (by Thilo Parg, CC BY-SA)
Molar denisovano Thilo Parg (CC BY-SA)

Los denisovanos son un grupo extinto de humanos fósiles que, junto con su grupo hermano los neandertales, también comparten un ancestro con Homo sapiens. Hasta la fecha, solo se los conoce de la cueva de Denisova en las montañas de Altái, Siberia, donde parecen haber aparecido por primera vez hace tal vez 287.000 años (o, en una estimación más conservadora, hace unos 200.000 años). Su presencia se observa por última vez un poco más tarde (hace unos 55.000 años), lo que indica que los denisovanos consideraron la región del Altái su hogar, al menos en ciertas épocas, durante un período de más de 100.000 años.

Dentro de la cueva, los sedimentos han producido hasta el momento restos fósiles pertenecientes a un gran total de cuatro individuos denisovanos, así como, de forma interesante, un fragmento de un hueso largo perteneciente a un individuo femenino que tuvo una madre neandertal y un padre denisovano. En efecto, también se han recuperado otros restos neandertales completos de la cueva de Denisova, y la evidencia sugiere que ambos grupos vivieron juntos, se conocieron y en ocasiones se cruzaron entre sí durante un intervalo aproximado de 150.000 años. Encontrar un espécimen mixto de primera generación cuando muy pocos especímenes se han hallado hasta la fecha es increíble y ayuda a reafirmar la idea ya establecida de que, durante fines del Pleistoceno, cada vez que distintos grupos se encontraban, el intercambio genético era bastante común. El ADN denisovano no solo demuestra que tuvieron relaciones con los neandertales, sino también que se cruzaron con un grupo hominino arcaico desconocido que se bifurcó del linaje humano hace al menos un millón de años, así como con los ancestros de Homo sapiens de los melanesios actuales que viven en el sudeste de Asia y Oceanía. Dado que esto último parece haber ocurrido en alguna parte del sudeste de Asia, bien lejos de las montañas de Altái, creemos que los denisovanos pueden haberse diseminado más lejos de lo que indica la única última morada de ellos que se conoce actualmente.

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El descubrimiento más popular se produjo en 2012: un fragmento de hueso largo perteneciente a una mujer que tenía una madre neandertal y un padre denisovano.

Descubrimiento

La cueva de Denisova se encuentra enclavada en las montañas de Altái, en Siberia, cerca del punto donde se unen la actual Rusia, Kazajistán, China y Mongolia. La cueva está formada por caliza silúrica y consiste en tres cámaras: la Cámara Principal, la Cámara Este y la Cámara Sur, que juntas cubren alrededor de 270 m2. Explorada por primera vez por científicos en la década de 1970, las excavaciones en la cueva en las décadas subsiguientes han llevado al descubrimiento de artefactos pertenecientes a las industrias del Paleolítico Medio y Superior que indicaban la posible presencia de neandertales y Homo sapiens en el mismo momento. Fue una verdadera sorpresa cuando, en 2008, se agregó un humano previamente desconocido al historial aparentemente cargado de este yacimiento: se desenterró el hueso de un dedo de una mujer joven allí y, cuando se le extrajo el ADN, resultó que pertenecía a un tipo distintivo de hominino denominado denisovano. Así, la cueva de Denisova era un verdadero centro de actividad.

La niña, conocida como Denisova 3, vivió entre hace 52.000 y 76.000 años y sentó las bases para atribuir un molar masculino de edad similar previamente no identificado, conocido como Denisova 4 y hallado en 2000, a la misma especie que ella. Los únicos otros dos fósiles considerados denisovanos hasta la fecha son dos molares más: un molar permanente de un individuo masculino hallado en 2010, conocido como Denisova 8 (con una antigüedad de entre 105.600 y 136.400 años) y un molar de leche de una niña muy joven que vivió entre hace aproximadamente 122.700 y 194.400 años. Sin embargo, el descubrimiento más popular se produjo en 2012: un fragmento de hueso largo de la mujer mencionada antes, que tenía una madre neandertal y un padre denisovano y vivió entre hace unos 80.000 y 120.000 años.

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Denisova Cave
Cueva de Denisova Демин Алексей Барнаул (CC BY-SA)

Aparte de estos recién llegados, también se han hallado los restos de dos neandertales completos que, junto con el ADN hallado en los sedimentos, nos hacen pensar que los neandertales ocuparon la cueva de Denisova de forma intermitente entre hace unos 193.000 y 97.000 años. Sin embargo, a pesar de la presencia de colgantes de dientes y puntas de hueso del Paleolítico Superior inicial, datados entre hace 43.000 y 49.000 años, que parecen tener el estilo de Homo sapiens (y representan la aparición más antigua que se conoce de tales artefactos en el norte de Eurasia), aún no se han hallado huesos ni rastros de ADN de humanos modernos dentro de la cueva de Denisova. Sí se sabe que estos artefactos son posteriores a la última presencia denisovana que se conoce en la cueva, pero, por supuesto, es posible que los denisovanos sobrevivieran un poco más (después de todo, solo contamos con unos pocos huesos) y al final puedan reclamar su derecho de fabricante. En verdad, esta es la teoría que más se adapta a nuestros datos actuales (limitados) en este momento.

De forma alternativa, el hecho de haber hallado restos de humanos modernos datados hace 45.000 años en un yacimiento llamado Ust'-Ishim, al noroeste de la cueva de Denisova, tal vez indica que Homo sapiens creó estos colgantes y puntas, y es concebible que hayan ayudado a difundir esta cultura en dirección de la cueva de Denisova, ya que coincidiría con la diseminación general de Homo sapiens hacia el este por toda Eurasia. En la cueva de Denisova, también se ha encontrado un conjunto abundante del Paleolítico Superior, incluida una tecnología de hojuelas de piedra bien desarrolladas, datado entre hace unos 36.000 y 20.000 años, lo que extiende la ocupación humana de la cueva de hace unos 300.000 a 20.000 años. Es interesante observar aquí que, tanto para los denisovanos como para los neandertales, el ADN se extrajo de los sedimentos de la cueva, de estratos que predatan los que contienen los fósiles, de modo que el período de ocupación está determinado por más que solo los huesos. Aparte de los humanos modernos, aún no se conocen otros humanos que hayan sobrevivido hasta hace 20.000 años, pero, como su presencia no se puede confirmar, por ahora el potencial del yacimiento sigue envuelto en misterio.

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La punta del iceberg

Los denisovanos tenían dientes robustos y muy grandes, y el ADN disponible pinta un panorama de individuos con ojos marrones, piel oscura y cabello castaño, aunque es probable que existiera variabilidad.

Lo admirable es que, a pesar del escaso material asociado con los denisovanos, tanto la arqueología como la ciencia han venido al rescate y nos están permitiendo descubrir algunos detalles iniciales sobre esta especie. Lamentablemente, aún no podemos reconstruir sus caras o cuerpos, pero los tres molares hallados muestran que los denisovanos tenían dientes muy grandes y robustos, que se parecen mucho más a los de los homininos más antiguos (como Homo erectus e incluso los australopitecinos) que a nuestros propios dientes diminutos, o incluso a los de los neandertales, que son ligeramente más voluminosos. Entonces, los dientes grandes parecen haber sido una característica típica de los denisovanos, al menos aquellos que vivían en las montañas de Altái. Con respecto al resto de sus características, el ADN disponible de nuestros denisovanos pinta un panorama de individuos con ojos marrones, piel oscura y cabello castaño, aunque, si tenemos en cuenta que se habían diseminado un poco más, es probable que existiera más variabilidad. Como hemos visto antes, aún es difícil delinear los detalles y las características más generales de las posibles habilidades para elaborar herramientas de los denisovanos.

La mayoría de los estudios publicados sobre los denisovanos son de carácter genético y nos brindan datos geniales como, por ejemplo, lo diversa que puede haber sido la población denisovana. De forma sorprendente, aunque todos nuestros fósiles de denisovanos actuales provienen de un solo lugar, parecen haber sido al menos igual de diversos que los neandertales en toda su extensión geográfica, y al mismo tiempo caen dentro del rango de diversidad más bajo observado en los humanos modernos de la actualidad. Claro que es concebible que este grupo de denisovanos basados en Altái haya estado bastante aislado, y es completamente posible que los denisovanos que vivían en toda la extensión geográfica sugerida fueran más variados. Nos vendría muy bien algún golpe de suerte y hallar más fósiles.

Denisovan finger bone
Hueso de dedo denisovano Thilo Parg (CC BY-SA)

El maravilloso mundo de la genética también está reduciendo el lugar de los denisovanos dentro del linaje humano. Está claro que son un grupo hermano de los neandertales y comparten un ancestro común con ellos (se estima que ambos grupos se separaron hace más de 390.000 años, tal vez entre hace 430.000 y 473.000 años), pero, además, esta rama neandertal-denisovana comparte un ancestro con nuestra propia especie Homo sapiens. La rama que daría lugar a los denisovanos y neandertales y la rama que evolucionaría en los humanos modernos se separaron una de otra entre hace aproximadamente 765.000 y 550.000 años. Sin embargo, esta conexión evolutiva es solo el comienzo: la extensión de nuestros vínculos con estos dos grupos es un titular aun mejor.

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Red de humanos conectados

Para este momento, se está acumulando evidencia que finalmente derrocará la vieja idea de que la evolución es lineal (es decir, una especie evoluciona en la siguiente, que evoluciona en la siguiente, etc.). Como sugiere John Hawks, la historia evolutiva del género Homo probablemente se parecía más al delta de un río, con arroyos serpenteando por doquier, conectándose y desconectándose, algunos bifurcándose y terminando en la arena y otros continuando hacia otro lado. Distintos grupos de humanos se conocieron y cruzaron en diversos momentos y lugares, y hubo un intercambio de genes en todas partes. El genetista evolutivo y pionero del ADN antiguo, Svante Pääbo, lo resume de la siguiente manera: «(...) nuestros ancestros eran parte de una red de poblaciones ahora extintas vinculadas mediante un flujo genético limitado pero intermitente, o tal vez incluso persistente». (Pääbo, S. The diverse origins of the human gene pool, 313).

Spread and Evolution of Denisovans
Diseminación y evolución de los denisovanos John D. Croft (GNU FDL)

Nuestros útiles denisovanos han servido enormemente para respaldar esta noción porque, aparte del flujo genético ya conocido de los neandertales a los humanos modernos no africanos (aproximadamente un 2 % de ascendencia neandertal), ahora sabemos que también hubo un flujo genético de los neandertales a los denisovanos, de un humano arcaico desconocido a los denisovanos y, hace aproximadamente 44.000-54.000 o 31.000-50.000 años, de los denisovanos a los ancestros de los actuales melanesios que viven en las islas del este de Asia y en Oceanía (aproximadamente entre 2 % y 4 % de ascendencia denisovana), es decir, Homo sapiens. Este trozo bastante grande de ADN denisovano presente en los melanesios nos lleva a pensar que deben haberse extendido mucho más allá de las montañas de Altái. Además, como la fecha propuesta para el fósil denisovano más reciente (Denisova 3; entre hace 51.600 y 76.200 años) predata estos cálculos para el momento en el que los humanos modernos y los denisovanos se conocieron, si ambos juegos de fechas son correctos, esto implicaría que los denisovanos de las montañas de Altái sobrevivieron más tiempo del que conocemos hoy o bien que otra población denisovana sobrevivió a la de Altái y se cruzó con los humanos modernos, donde sea que vivieran. De cualquier manera, el componente denisovano que ingresó en el pool génico de los humanos modernos también aparece de forma diluida al otro lado del continente asiático y las Américas y, en menor nivel, se ha difundido entre los humanos modernos en general gracias a nuestras ansias de conocer el mundo y nuestro deseo de migrar a todas partes.

Lo genial es que, cuando Homo sapiens empezó a diseminarse por Eurasia en mayores cantidades desde hace unos 60.000 años en adelante, eran relativamente los «chicos nuevos del barrio» y terminaron beneficiándose genéticamente del intercambio con los neandertales, establecidos hace tiempo, y los denisovanos. Ya sabíamos que Homo sapiens había tomado algunos genes del color de la piel y el cabello, más apropiados para las zonas septentrionales del mundo, cuando se cruzaron con los neandertales, pero también recibieron un buen estímulo del sistema inmunitario de estas dos especies, que ya estaban muy bien adaptadas a los patógenos de Eurasia, mientras que Homo sapiens no. Esto habría ayudado a los humanos modernos a defenderse contra la nueva gama de parásitos y bacterias. Otros rasgos que son cortesía de la mezcla con los denisovanos están saliendo a la luz, como la capacidad de los tibetanos para lidiar con las altitudes altas y vertiginosas.

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Sin embargo, al igual que el vínculo íntimo con los neandertales, parece que la conexión Homo sapiens-denisovanos también causó algunos problemas. Ciertas porciones de ADN que heredamos de ellos resultaron ser nocivas y fueron eliminadas de forma agresiva por la selección natural; parece que los hijos varones de padres mixtos podrían haber sido estériles, lo que indica que, aunque estos grupos de humanos compartían ancestros y obviamente podían tener bebés juntos, en verdad eran lo bastante diferentes como para ser solo compatibles biológicamente.

El futuro

Es increíble que, a partir de unos pocos fósiles y datos acompañantes pertenecientes a solo unos pocos individuos de una cueva enclavada en las montañas de Altái siberianas, los científicos hayan logrado extraer suficiente información para escribir una definición entera en este sitio web. Para realmente pintar un panorama apropiado de quiénes eran los denisovanos, cómo sería mirarlos a la cara, qué tan altos o fornidos eran, cómo era su estilo de vida y cultura en verdad, hasta dónde se habían diseminado por el mundo y con quién se cruzaron exactamente, necesitamos ponernos a investigar y tener mucha suerte. Más hallazgos relacionados con los denisovanos nos ayudarían a equilibrar nuestra información y extenderla más allá de la genética. Que venga el futuro para poder completar el pasado.

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Bibliografía

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  • Three new discoveries in a month rock our African origins (John Hawks), accessed 7 Sep 2017.
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Sobre el traductor

Eliana Rua Boiero
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.

Sobre el autor

Emma Groeneveld
Emma estudió Historia e Historia de la Antigüedad. Durante su maestría, se centró en Heródoto, así como en la jugosa política de las cortes antiguas, pero más recientemente ha estado inmersa en todo lo relacionado a la prehistoria.

Cita este trabajo

Estilo APA

Groeneveld, E. (2025, septiembre 01). Denisovano. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16302/denisovano/

Estilo Chicago

Groeneveld, Emma. "Denisovano." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, septiembre 01, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16302/denisovano/.

Estilo MLA

Groeneveld, Emma. "Denisovano." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 01 sep 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16302/denisovano/.

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