Mandato del Cielo

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 25 julio 2017
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Disponible en otros idiomas: Inglés, Francés
King Wen of Zhou (by Unknown Artist, Public Domain)
Rey Wen de Zhou
Unknown Artist (Public Domain)

El Mandato del Cielo (Tianming), también conocido como mandato celestial, era la fuente divina de autoridad y el derecho a gobernar de los primeros reyes y emperadores de China. El antiguo dios o fuerza divina conocido como el Cielo había seleccionado a este individuo en particular para gobernar en su nombre en la tierra. Un elemento importante del mandato era que, aunque el gobernante había recibido un gran poder, también tenía la obligación moral de utilizarlo para el bien de su pueblo, ya que si no lo hacía, su estado sufriría terribles desastres y él perdería el derecho a gobernar.

Wen y la responsabilidad de gobernar

El primer gobernante chino que reivindicó que su posición y autoridad provenían directamente del Cielo, que era para los Zhou la fuerza divina suprema, fue el rey Wen de Zhou, el estado feudal predinástico del valle del río Wei en China. Sobre la base de una tradición bien establecida de culto a los antepasados, este legendario rey era conocido como el "Hijo del Cielo", como lo serían también sus sucesores. Se lo consideraba el jefe de la familia real, la nobleza, el estado, el poder judicial y la jerarquía religiosa. La idea de un favor divino a Wen se vio refrendada por la conjunción de los cinco planetas principales en el cielo nocturno en 1059 a.C. Cuando Wen y sus sucesores morían, se pensaba que subían al cielo y servían en la corte. Estos vínculos tan exaltados aseguraban que cualquier persona lo suficientemente afortunada como para entrar en contacto físico con los gobernantes y emperadores posteriores, los tratara con gran reverencia y temor.

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Wen se convirtió en un modelo para muchos reyes, emperadores, políticos e historiadores posteriores y en un símbolo del buen y benévolo gobierno.

Wen se convirtió en un modelo para muchos reyes, emperadores, políticos e historiadores posteriores y en un símbolo de buen y benévolo gobierno durante su largo y pacífico reinado en el siglo XI a.C. La virtud de su reinado contrastaba con la reputación de libertinaje que se había ganado su predecesor, el rey Chou. En el pensamiento confuciano posterior, Wen sería idealizado y a menudo fue citado por autores como Mencio como el gran ejemplo de un gobernante cuyas decisiones se basaban en los mejores intereses de su pueblo y que incluso compartía su parque de placeres con él. Mencio señalaba que "el cielo no crea al pueblo por el bien del soberano. El cielo creó al soberano por el bien del pueblo" (en Dawson, 8). Por tanto, el gobernante debe guiarse en todo momento por el principio de la benevolencia o jen. Es a la vez la madre y el padre del pueblo. Además, si había presagios adecuados, como inundaciones y sequías, y el gobernante se mostraba menos capaz de cumplir su mandato de lo que debería, entonces Mencio consideraba legítimo que el pueblo, si no derrocara realmente a su gobernante y encontrara uno nuevo, al menos mostrara su desaprobación mediante la rebelión y la protesta.

Los antiguos historiadores chinos también dirían más tarde que solo gracias al crédito moral acumulado por el reinado de Wen fue posible que su sucesor Wu Wang conquistara finalmente la dinastía Shang y estableciera la duradera dinastía Zhou. De hecho, el duque de Zhou describió el Mandato del Cielo junto con su obligación moral para con el pueblo Shang conquistado y así explicó el cambio de sus fortunas en los siguientes términos en su Anuncio de Shao:

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¡Ah! El Cielo de Agosto, Dios Supremo, ha cambiado a su hijo principal y ha revocado el Mandato de este gran estado de Shang. Cuando un rey recibe el Mandato, sin límite es la ansiedad del mismo. ¡Ah! ¡Cómo puede dejar de ser reverentemente cuidadoso!

El Cielo ha rechazado y terminado el Mandato de este gran estado de Shang. Así, aunque Shang tiene muchos reyes sabios anteriores en el Cielo, cuando sus reyes sucesores y el pueblo sucesor asumieron su Mandato, al final los hombres sabios y buenos vivieron en la miseria... El rey debe tener un cuidado reverente de su virtud.

Mira a los antiguos pueblos de la antigüedad, los Xia. El Cielo los guió, los consintió y los cuidó, para que se esforzaran en comprender lo que el Cielo favorece, pero a estas alturas han dejado caer su Mandato al suelo. Ahora mira a los Shang; el Cielo los guió, se mantuvo cerca de ellos, los alimentó, para que se esforzaran en comprender lo que el Cielo favorece; pero ahora han dejado que su Mandato caiga al suelo.

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Ahora un joven hijo sucede al trono; que no descuide, pues, a los ancianos y experimentados. No solo comprenden la virtud de nuestros hombres de antaño; es más, a veces son capaces de comprender los consejos que vienen del Cielo.

Aunque el rey sea joven, es el hijo principal del Cielo. Que sea grandemente capaz de estar en armonía con la gente pequeña. (en Ebrey, 21)

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Al igual que los Xia y los Shang habían perdido su mandato por su mal gobierno y su conducta inmoral, los gobernantes de los Zhou que siguieron al reinado de Wen eran muy conscientes de que, si no desempeñaban su función con corrección, también podrían perder el derecho a gobernar e, inevitablemente, serían conquistados por un estado rival más virtuoso. La otra cara de la moneda era que si gobernaban bien tenían una justificación divina para su superioridad y conquista de los mismos estados rivales, ya que ellos, a través de Wen, eran los únicos herederos del Mandato del Cielo.

La evolución del mandato

Aunque los primeros gobernantes del estado Qin durante el periodo de los Estados Combatientes afirmaban haber heredado el manto de los representantes del Cielo de los Zhou, los gobernantes posteriores, como el primer emperador chino Shi Huangdi (que gobernó del 221 a 210 a.C.) de los Qin y el emperador Han Gaozu (que gobernó del 202 al 195 a.C.) se preocupaban mucho menos por el aspecto moral de su legitimidad como gobernantes. Se inclinaban más por considerar que su posición era gracias a su supremacía militar y al destino, lo cual tenía sentido, ya que habían obtenido su derecho a gobernar mediante la conquista de estados rivales. Pensadores posteriores como los neoconfucianistas Liu Zongyuan (fallecido en el 819 d.C.) y Zhu Xi (1130-1200 d.C.) llegaron a afirmar que el emperador no era en absoluto un instrumento de la divinidad, sino un funcionario necesario del orden natural. Sin embargo, el concepto del Mandato del Cielo se siguió utilizando como un argumento útil para legitimar el gobierno de los emperadores e incluso de los conquistadores extranjeros de los emperadores hasta el siglo XIX.

Shi Huangdi
Shi Huangdi
Dennis Jarvis (CC BY-SA)

Además de la posición cambiante sobre cuál era la fuente de la autoridad del emperador, y a pesar de su poder absoluto, este no podía hacer lo que deseara. Tal era el tamaño del Estado y de su burocracia que dependía de asesores que lo mantuvieran al tanto de los asuntos y de partidarios leales para llevar a cabo sus políticas en el marco del gobierno tradicional. Como resume aquí el historiador R. Dawson

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Incluso el emperador más autocrático estaba inevitablemente limitado por las tradiciones, las convenciones y los precedentes, y por las presiones de los familiares, así como por la necesidad de contar con ministros bien informados. Aunque en ocasiones los emperadores podían comportarse con súbita dureza, su derecho a actuar de forma arbitraria servía de amenaza que rara vez se ponía en práctica. (15)

Por último, aunque el emperador seguía siendo una figura enormemente influyente y conservaba derechos como el de otorgar nombramientos y conceder favores, castigos e indultos, sus políticas también estaban circunscritas por las de sus predecesores, especialmente el fundador de la dinastía, al que se consideraba especialmente favorecido por el Cielo. Esto era una trampa para ser el instrumento de lo divino. Si todos los gobernantes tenían ese mandato, sus políticas se debían respetar. En consecuencia, incluso en la dinastía Ming, una política general del emperador fundador como la de defender sus fronteras pero no perseguir activamente al enemigo en su territorio, se debía considerar y a menudo respetar. Así, incluso el "Hijo del Cielo" tenía que trabajar dentro de sus limitaciones, al menos en ocasiones.

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Preguntas y respuestas

¿Qué era exactamente el Mandato del Cielo?

El Mandato del Cielo era la creencia de que el emperador chino tenía un derecho divino a gobernar que le otorgaba el dios o la fuerza divina conocida como el Cielo. El emperador tenía un poder absoluto, pero también la responsabilidad de gobernar por el bien de su pueblo.

¿El Mandato del Cielo era la única autoridad por la que gobernaba un emperador?

A partir del siglo III, los emperadores chinos no solo reclamaban la autoridad para gobernar en virtud del Mandato del Cielo, también creían que tenían derecho a gobernar por sus éxitos militares y su destino. Esto ayudaba a justificar que una dinastía sustituyera a otra.

¿Podía un emperador perder el Mandato del Cielo?

Sí, un emperador chino podía perder el Mandato del Cielo (su autoridad divina para gobernar) si su reinado era inmoral y gobernaba mal y en contra del bien del pueblo. Este era un argumento utilizado para justificar los cambios de dinastía.

¿Cuándo terminó el Mandato del Cielo?

El uso del Mandato del Cielo como medio para justificar el gobierno de un emperador chino terminó en el siglo XIX.

Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública y vive en Uruguay. Tiene estudios avanzados de lingüística, le encantan la historia y las humanidades en general. Es la editora de español de la World History Encyclopedia.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses principales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2017, julio 25). Mandato del Cielo [Mandate of Heaven]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16203/mandato-del-cielo/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Mandato del Cielo." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación julio 25, 2017. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-16203/mandato-del-cielo/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Mandato del Cielo." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 25 jul 2017. Web. 30 jun 2022.

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