Heródoto sobre Lidia

Joshua J. Mark
por , traducido por Nikole Huaman Garcia
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF

La narración de Heródoto sobre Lidia ocupa casi la mitad del Libro I de sus Historias, y la sección dedicada al rey Creso es una de las más conocidas y a menudo antologadas. La última sección, en la que habla de las mujeres lidias como prostitutas, no es tan conocida, pero continúa con la crítica a la región que antes se reservaba solo para su rey.

Heródoto (en torno a 484-425/413 a.C.) visitó Lidia durante sus viajes y ofrece un relato en I.6-I.94 de Historias. En los dos últimos capítulos, describe a las mujeres de Lidia como prostitutas que se venden para reunir una dote para el matrimonio y luego analiza cómo se relaciona esto con la famosa tumba de Aliates, antes de pasar a discutir cómo los lidios reaccionaron ante la hambruna jugando a juegos para distraerse y algunos de ellos trasladándose y cambiando sus nombres.

Eliminar publicidad
Publicidad

Map of Lydia
Mapa de Lidia Roke (CC BY-SA)

Se cree que su descripción de las jóvenes de Lidia como prostitutas es precisa, ya que lo mismo mencionan Estrabón (en torno a 64 - c. 24 d.C.) y Eliano (175-235 d.C.) en relación con otras culturas: Estrabón en 11.14.16 de su Geografía y Eliano en 4.1 de sus Historias. Estrabón se refiere a Heródoto como preciso y, en 5.2.3, también respalda las afirmaciones de Heródoto (I.94) sobre los tirsenios que cambiaron su nombre de lidios después de abandonar la región.

Sin embargo, la académica Irene-Evangelia Georgiou y otros han señalado cómo Heródoto parece utilizar la descripción de la tumba de Aliates y cómo se financió principalmente con la prostitución para fomentar un sentimiento de superioridad entre sus lectores griegos a expensas de los lidios. En I.94 escribe: «Ahora bien, los lidios tienen casi las mismas costumbres que los helenos, con la excepción de que prostituyen a sus hijas», y luego continúa, tras haber descrito ya la práctica, sin más comentarios.

Eliminar publicidad
Publicidad
La historia de Creso se cuenta desde una perspectiva poco halagüeña, comenzando con el primer rey de la dinastía Mermnada.

Este silencio por parte de Heródoto ha llevado a algunos estudiosos, entre ellos Georgiou, a suponer que, en sus dos últimos capítulos sobre Lidia, Heródoto sugiere de forma poco sutil la superioridad griega, algo que no se aprecia en otras partes de su obra. Como señala Georgiou, «Heródoto da a entender que la forma de vida griega es la correcta», ya que, por muy rica y próspera que fuera Lidia, seguía practicando una costumbre que los griegos rechazarían por considerarla vergonzosa (201). Aunque esto puede ser cierto, la crítica de Heródoto a Lidia no se limita a los dos últimos capítulos de su narración. En realidad, comienza en I.6, continúa a lo largo de toda la obra y solo se pasa por alto porque, en la mayor parte del relato, se dirige contra Creso.

Heródoto sobre Creso

Heródoto dedica la mayor parte de su tiempo al reinado de Creso entre I.6 y I.92 y, a mitad de I.6, parece insinuar cómo va a retratar a los lidios ante su público griego cuando señala que «Creso fue el primer no griego que sometió a los griegos al pago de tributos». A partir de aquí, pasa a su ya famosa narración de la dinastía mermnada (en torno a 700-546 a.C.) y su caída. Puede que esta frase sobre el tributo no signifique mucho para un lector actual, pero para el público griego de Heródoto habría sido un recordatorio de la subyugación de los griegos jónicos por parte de Creso, cuya historia se cuenta luego de forma poco halagüeña, comenzando por el primer rey de la dinastía Mermnada.

Eliminar publicidad
Publicidad

Lydian Silver Stater
Estatero de plata de Lidia Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

La dinastía fue fundada por Giges (que reinó en torno a 680-645 a.C.), quien había asesinado al último rey de la dinastía heráclida, Candaules. El rey obligó a Giges, que había sido su guardaespaldas, a esconderse en los aposentos reales para que pudiera ver a la reina desnuda en secreto y así corroborar la afirmación de Candaules de que era la mujer más bella del mundo. Pero la reina se dio cuenta y, humillada por que su guardaespaldas la hubiera visto desnuda, le ofreció la opción de ayudarla a vengarse de su marido, ya que sabía que él había ideado el plan, o ser ejecutado en el acto. Giges eligió sobrevivir, mató al rey, se casó con su viuda y asumió el trono.

Giges y sus sucesores Ardis (que reinó de 644-637 a.C.) y Sadiates (que reinó de 637 a alrededor de 635 a.C.) murieron luchando contra los invasores cimerios, que saqueaban continuamente los asentamientos lidios. Los cimerios fueron derrotados por Aliates (que reinó en torno a 635-585 a.C.), padre de Creso (que reinó de 560-546 a.C.), quien se convierte en el protagonista de la primera parte del Libro I de las Historias de Heródoto. Bajo el reinado de Aliates se acuñaron las primeras monedas del mundo, hechas de electro, mientras que bajo el reinado de Creso se acuñaron monedas de oro.

Creso, como personaje central de la narración, se presenta continuamente como alguien torpe, malicioso y codicioso.

Tras una lucha de poder con su hermanastro Pantaleón, Creso ascendió al trono y comenzó a conquistar sistemáticamente las ciudades-Estado griegas de Asia Menor. Una vez sometida Jonia, firmó tratados con las ciudades insulares de la costa del Egeo y se benefició de estas alianzas para exigir tributos. Desde la mención de Heródoto de que Creso sometió a los griegos al pago de tributos en I.6, pasando por su descripción de las duras tácticas militares de Creso en su guerra con la colonia griega de Mileto en I.17 y las tácticas de sus predecesores en I.18-I.25, su entrevista con el legislador griego Solón el Sabio (I.29-I.33) y hasta I.94, Creso, al igual que sus predecesores, se describe como un tirano sin gracia e intrigante, mientras que los griegos, personificados en el encuentro con Solón, se muestran como sabios y reflexivos. Creso, como personaje central de la narración, se presenta continuamente como alguien torpe, malicioso y codicioso.

Eliminar publicidad
Publicidad

La caída de Creso

Heródoto se centra en la codicia de Creso en I.46-I.91, desde el momento en que contempla atacar a Ciro II (el Grande, que reinó entre 550 y 530 a.C.) del Imperio aqueménida hasta su derrota a manos de Ciro en la batalla de Timbrea en 547 a.C., el asedio de Sardes y su captura. Creso envió emisarios al Oráculo de Delfos para preguntarle si debía ir a la guerra contra Ciro y, con la esperanza de recibir una respuesta propicia, envió «una enorme cantidad de oro» (I.50), confiado en la riqueza futura que acumularía una vez que Ciro fuera derrotado y su joven imperio quedara bajo el control de Lidia.

Red-Figure Depiction of Croesus
Representación de Creso en cerámica de figuras rojas Marco Prins (Public Domain)

El Oráculo aceptó el oro y dio a los emisarios su famosa respuesta: «le dijeron a Creso que, si hacía la guerra a los persas, destruiría un gran imperio, y le aconsejaron que averiguara cuál era el estado griego más poderoso y se aliara con él» (I.53). Creso se alegró, lanzó su guerra contra Ciro y, tras su derrota en Timbrea y un asedio de 14 días, se encontró encadenado y a punto de ser ejecutado en una pira frente a Ciro.

En este punto, solo porque comienza a quejarse de la visita de Solón y de cómo debería haberle hecho caso en cuanto al error de creerse el hombre más feliz del mundo, Ciro suspende la ejecución y permite a Creso enviar al Oráculo para averiguar dónde se había equivocado. El Oráculo responde que Creso debería haber seguido su primera pregunta con otra: ¿qué imperio, el de Ciro o el suyo? Por lo tanto, la culpa era totalmente suya. El Oráculo también le informó de que su derrota estaba destinada desde el momento en que Giges asesinó a Candaules, usurpando un puesto al que no tenía derecho y traicionando la confianza de su amo, y que este castigo era simplemente justicia.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sin embargo, por mucho que el público actual pueda interpretar la historia de Creso, Heródoto se cuida de presentarla de una manera que no solo sea aceptable para sus lectores griegos, sino también satisfactoria. La historia podría interpretarse como que el tirano lidio recibió lo que se merecía por su trato a las ciudades-Estado griegas de Jonia. Heródoto se vuelve más directo en sus dos últimos capítulos, al menos en la forma en que los habría entendido el público griego antiguo, pero no son la crítica singular que algunos han afirmado.

La tumba de Aliates y las prostitutas

Tras una última discusión sobre las ofrendas dedicatorias de Creso en I.92, Heródoto pasa a su narración sobre la tumba de Aliates y cómo se financió, antes de concluir la narración con su relato de cómo los lidios hicieron frente a la desgracia, emigrando algunos de ellos a otras tierras. Los siguientes pasajes proceden de La historia de Heródoto, traducida al inglés por G. C. Macauly:

I:93. En cuanto a maravillas dignas de mención, la tierra de Lidia no tiene mucho que ofrecer en comparación con otras tierras, salvo el polvo de oro que se transporta desde Tmolos; pero tiene una obra que mostrar que es mucho mayor que cualquier otra, excepto las de Egipto y Babilonia: allí se encuentra el monumento sepulcral de Aliates, padre de Creso, cuya base está hecha de piedras grandes y el resto del monumento es de tierra apilada. Este fue construido con las contribuciones de los comerciantes, los artesanos y las muchachas que ejercían allí su oficio; y aún en mi época existían cinco piedras fronterizas erigidas sobre el monumento, en las que estaban grabadas inscripciones que indicaban la cantidad de trabajo realizado por cada clase; y al medirlas se comprobó que el trabajo de las muchachas era el mayor en cantidad. Porque las hijas del pueblo llano de Lidia se dedican todas a la prostitución para reunir su dote, y continúan haciéndolo hasta el momento en que se casan; y las muchachas se entregan en matrimonio. Ahora bien, el perímetro del monumento es de seis estadios y doscientos pies, y la anchura es de mil trescientos pies. Y junto al monumento hay un gran lago, que según los lidios tiene un suministro inagotable de agua, y se llama el lago de Giges. Tal es la naturaleza de este monumento.

I:94. Los lidios tienen casi las mismas costumbres que los helenos, con la excepción de que prostituyen a sus hijas; y fueron los primeros, hasta donde sabemos, en acuñar y utilizar monedas de oro o plata; también fueron los primeros comerciantes minoristas. Los propios lidios afirman que los juegos que ahora se practican entre ellos y entre los helenos fueron también inventados por ellos. Dicen que estos fueron inventados entre ellos al mismo tiempo que colonizaron Tirsenia, y esta es la explicación que dan de ellos: durante el reinado de Atis, hijo de Manes, su rey, se produjo una grave escasez en toda Lidia; y los lidios la soportaron durante un tiempo, pero después, como no cesaba, buscaron remedios; y uno ideó una cosa y otro ideó otra. Y entonces se descubrieron, según dicen, las formas de jugar con los dados, las tabas y la pelota, y todos los demás juegos excepto las damas (pues los lidios no reclaman el descubrimiento de este último). Estos juegos los inventaron como recurso contra la hambruna, y así solían hacer: un día jugaban todo el tiempo para no sentir la necesidad de comer, y al día siguiente dejaban de jugar y comían; y así continuaron durante dieciocho años. Sin embargo, como el mal no remitía, sino que se cernía sobre ellos cada vez con más fuerza, su rey dividió a todo el pueblo lidio en dos partes y, por sorteo, designó a una parte para que se quedara y a la otra para que abandonara la tierra; el rey se designó a sí mismo para dirigir a la parte que había sido elegida para quedarse en la tierra, y a su hijo para dirigir a la que se marchaba; el nombre de su hijo era Tirseno. Así, la parte que había obtenido la suerte de abandonar la tierra bajó al mar en Esmirna y construyó barcos, en los que colocaron todos los bienes muebles que tenían y zarparon en busca de medios de vida y una tierra en la que habitar. hasta que, después de pasar por muchas naciones, llegaron por fin a la tierra de los ombricanos, y allí fundaron ciudades y habitan hasta el presente; y cambiando su nombre, se los llamó, en honor al hijo del rey que los sacó de su patria, no lidios sino tirsenios, tomando el nombre de él.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Defeat of Croesus at Thymbra
Derrota de Creso en Timbrea Unknown Artist (Public Domain)

Conclusión

Los dos últimos pasajes sobre Lidia comienzan con el insulto de Heródoto respecto a que Lidia «no tiene grandes reservas» de maravillas en comparación con otras tierras, y luego pasan a la descripción de la tumba y cómo se financió su construcción. Señala que la mayor parte de las contribuciones procedían de prostitutas, es decir, de las jóvenes de Lidia, sin hacer ningún comentario, lo que, como se ha señalado, supone una desviación de su práctica habitual. Georgiou comenta:

[Heródoto, que no conocía el idioma] se conforma con las inscripciones de la tumba, que ni siquiera puede leer... Su actitud hacia la costumbre [de las mujeres lidias que se prostituían] no es en absoluto cautelosa, como lo era en otros casos, lo que suscita sospechas. Heródoto no ofrece una explicación financiera racional para su uso, como hace en el caso de la prostitución babilónica, ni una explicación religiosa, como en el caso del culto a Milytta. Parece como si mencionara la prostitución solo para describir cómo se construyó la tumba y explicar las inscripciones que hay en ella... La falta de una explicación racional por parte de Heródoto para la costumbre lidia [puede ser] para fomentar los prejuicios contra los lidios... ya que diferencia a los griegos y a los lidios precisamente por esta costumbre. (201-202)

Esta interpretación de I.93-I.94 es acertada, ya que Heródoto parece no haber mostrado interés en relatar nada sobre los lidios y sus costumbres desde I.6 hasta el comienzo de I.93. Al relatar la maravilla de la tumba de Aliates, parece sentirse repentinamente impulsado a comentar su costumbre de la prostitución y luego continúa en el siguiente capítulo hablando de cómo los lidios inventaron juegos para ayudarles a sobrellevar las penurias de la hambruna. Los juegos, tal y como los presenta Heródoto, en realidad no abordan la hambruna, que finalmente se resuelve cuando parte de la población emigra a otros lugares.

Nada de esto quiere decir que el relato de Heródoto sobre los lidios sea inexacto, sino que está cuidadosamente adaptado para un público griego. Heródoto parece decir a sus lectores griegos: «Sí, es posible que hayáis oído grandes cosas sobre Lidia, pero no hay nada de qué preocuparse, no están ni mucho menos al nivel de la civilización griega y nunca lo han estado», y deja claro este punto, como han señalado Georgiou y otros, en los dos últimos pasajes. Sin embargo, en realidad, su conclusión es simplemente su crítica más clara a Lidia, no la única, ya que desde el capítulo I.6 ha estado informando discretamente a su público griego de que son superiores a los lidios en todos los aspectos.

Eliminar publicidad
Publicidad

Eliminar publicidad
Publicidad

Preguntas y respuestas

¿De qué trata el relato de Heródoto sobre Lidia?

El relato de Heródoto sobre Lidia se centra principalmente en el ascenso y la caída del rey lidio Creso, pero incluye una crítica tácita a las costumbres lidias y a otros monarcas.

¿En qué parte de las Historias de Heródoto se encuentra la sección dedicada a Lidia?

Heródoto habla de Lidia en el libro I:6-94. La famosa respuesta del Oráculo de Delfos aparece en I.53.

¿Es preciso el relato de Heródoto sobre Lidia?

Sí. El relato de Heródoto sobre Lidia es preciso, pero está cuidadosamente presentado para atraer al público griego a costa de Lidia.

¿Dónde está Lidia hoy en día?

La región de Lidia se encuentra en la actual Turquía.

Sobre el traductor

Nikole Huaman Garcia
Nikole S. Huaman es traductora e intérprete. Estudió Traducción e interpretación en la Universidad César Vallejo (UCV). Ha viajado a muchos lugares y es originaria de Perú.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, agosto 03). Heródoto sobre Lidia. (N. H. Garcia, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-81/herodoto-sobre-lidia/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Heródoto sobre Lidia." Traducido por Nikole Huaman Garcia. World History Encyclopedia, agosto 03, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-81/herodoto-sobre-lidia/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Heródoto sobre Lidia." Traducido por Nikole Huaman Garcia. World History Encyclopedia, 03 ago 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-81/herodoto-sobre-lidia/.

Apóyanos Eliminar publicidad