Halloween es la fiesta más popular del mundo después de Navidad (según el nivel de celebración y gasto del consumidor) y, cada vez más, la más lucrativa. Según la Federación Nacional de Minoristas, se espera que los estadounidenses gasten 13.100 millones de dólares en Halloween en 2025, a pesar de los precios más altos de todo, desde los caramelos hasta los disfraces o las decoraciones (FNM, 1).
Aunque las celebraciones modernas están basadas en el festival celta de Samhain, no se hicieron populares en Norteamérica hasta la década de 1950, e incluso entonces no era una celebración a nivel nacional. Hoy en día, Halloween marca un acontecimiento importante de otoño en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, y también se celebra en cerca de 40 países más alrededor del mundo.
No me cuesta entender la fascinación que produce. Halloween es mi celebración favorita del año y vivo en un pueblo pequeño que me alegra decir que siempre ha celebrado Halloween con luces, decoraciones, casas encantadas y un montón de dulces, fiestas y toda la diversión esperada. La gente de las ciudades de los alrededores se acerca a mi localidad en la noche de Halloween y creo que Staatsburg es el «pueblo de Halloween» extraoficial de la zona.
Hasta la llegada de Covid en 2020, Staatsburg parecía no reparar en gastos a la hora de celebrar Halloween. Desde entonces, todo se ha atenuado un poco, por desgracia, pero sigue siendo una noche divertida en la que la gente celebra tradiciones que se remontan décadas, siglos e incluso más al mantener vivos rituales cuyos orígenes, para muchos, son un misterio. A continuación, presento una selección de las tradiciones de Halloween, algunas de las cuales se siguen celebrando mientras que otras se han convertido en reliquias del pasado, junto con varios «datos divertidos» sobre Halloween, con el fin de añadir un poco más a las celebraciones de este año.
Samhain y los fantasmas
Se entiende que la celebración moderna se originó con Samhain, el festival del año nuevo celta, pero las creencias y rituales asociados con él probablemente son anteriores a la llegada de los celtas a Irlanda hace unos 2.500 años. Samhain (pronunciado «so-güen» o «sa-güein») significa «final del verano» y marcaba la transición de los días claros del verano y a los días oscuros del invierno.
Se entendía como una época de transición y transformación y, como tal, se convirtió en un espacio liminar, un «espacio entre medias» espiritualmente, durante el cual el velo entre la tierra de los vivos y la de los muertos era más delgado y los espíritus de los difuntos podían cruzar. Los seres queridos podían aparecer y serían bien recibidos, pero los espíritus más oscuros, así como aquellos a los que les habían tratado mal en vida o que, como mínimo, sentían rencor por algo, también podían aparecerse.
Para protegerse conta los malos espíritus, la gente se oscurecía la cara con ceniza de las hogueras, (una práctica conocida como guising en inglés) que más tarde se acabaría convirtiendo en la tradición de llevar máscaras. Una vez puesta la máscara, la gente podía hacerse pasar por uno de los malos espíritus y así evitar ser reconocida por cualquier espíritu que estuviera buscando venganza, a la vez que podía reconocer y dejarse ver por los espíritus de los amigos o familiares ya fallecidos. Con el tiempo, estas prácticas les dieron forma a los rituales de Halloween actuales, tales como las hogueras, los disfraces, las fiestas, los festivales comunitarios y, de manera directa o indirecta, casi todos los aspectos familiares de la noche de Halloween.
Hogueras y tortas de almas
Las hogueras eran un aspecto esencial del festival de Samhain y, tras la llegada del cristianismo a Irlanda en el siglo V, la práctica de quemar los huesos de los animales sacrificados para comer durante el invierno siguió adelante. De hecho, la palabra inglesa para hoguera, bonfire, deriva de esta práctica: «bone-fire», que quiere decir «quema o pira de huesos». Antes de la llegada del cristianismo, las hogueras celebraban la transición o transformación y honraban a una deidad específica, mientras que, después, se prendían en honor a los santos.
En el siglo VIII el papa Gregorio trasladó el Día de Todos los Santos del 13 de mayo al 1 de noviembre para que correspondiese con la fecha tradicional de Samhain, y el 31 de octubre se convirtió en la víspera de Todos los Santos. Para el siglo XVI, la práctica del souling, ir pidiendo de puerta en puerta, se había convertido en algo integral del Día de Todos los Santos. Los pobres del pueblo o la ciudad salían llamando a las puertas pidiendo una torta de alma (soul-cake) a cambio de una oración.
Las oraciones prometidas se decían para ayudar a las almas de los seres queridos del dueño de la casa en el purgatorio o, tras la Reforma protestante (cuando se rechazó la idea del purgatorio), por las almas de los que vivían en la casa. Recibir tortas de almas a cambio de oraciones influyó en la práctica moderna de practicar el truco o trato y, como todo el mundo sabe, un aspecto importante de salir en Halloween es el farol conocido como Jack-o'-Lantern.
Jack-o'-Lanterns
Los Jack-o’-Lanterns llegaron a Estados Unidos desde Irlanda. En un principio, los irlandeses vaciaban nabos y les ponían una vela encendida dentro para ahuyentar a Stingy Jack, un espíritu oscuro y timador que había engañado al Diablo para que le prohibiera ir al infierno, pero, como era demasiado malvado para ir al cielo, vagaba por la tierra y llevaba un nabo a modo de farol con una ascua del infierno dentro.
La gente llevaba sus propios nabos-farolillos cuando salía a pedir en la víspera de Todos los Santos porque creía que la luz espantaría al espíritu de Jack, al que llamaban «Jack of the Lantern» (Jack el del farol) y de ahí Jack-o'-Lantern. Una vez que los irlandeses se hubieron establecido en Estados Unidos, empezaron a utilizar la calabaza en vez del nabo porque era más fácil de tallar y porque, al ser más grande, daba más luz y así ofrecía una mayor protección contra los malos espíritus, ya fuera Jack o cualquier otro.
Los colores de Halloween y el truco o trato
Se ha dicho que los colores tradicionales de Halloween, el naranja y el negro, provienen de prácticas como esta (poner una calabaza naranja tallada y encendida para ahuyentar a los malos espíritus), pero en realidad los colores se remontan al festival de Samhain o, por lo menos, al festival tal y como se celebraba después de la cristianización. El negro estaba asociado con la muerte del verano y el naranja con la estación del otoño, la cosecha y el cambio de los colores de las hojas.
El origen de salir a pedir caramelos, una práctica conocida como truco o trato, se debate, pero parece que estar claro que la práctica tuvo una influencia del souling y fue una persona a la que iban a pedirle la que hizo que derivara en pedir dulces en vez de tortas de alma y, en vez de oraciones, lo que se prometía era no vandalizar la casa. La noche de Halloween a principios del siglo XX se había convertido en una noche de vandalismo y travesuras que a menudo ocasionaban miles de dólares de daños. Esta costumbre continuó con la «noche de las travesuras», la víspera de Halloween, que se sigue celebrando hoy en día, aunque normalmente de manera más mesurada.
Sin embargo, en algún momento entre 1920 y 1927, esta noche de destrucción se transformó en ir de puerta en puerta exigiendo dulces a cambio de la promesa de dejar la casa tranquila. La primera mención impresa de este «truco o trato» proviene de un periódico de Blackie en Alberta, Canadá en 1927, que incluía esa frase específica, pero no está claro cómo o por qué se produjo esta transición.
Maíz y cigarrillos dulces
El maíz y los cigarrillos dulces se contaban entre las golosinas más populares que llenaban las bolsas de los que salían a pedir. El maíz dulce lo inventó la compañía Wunderle Candy en la década de 1880, pero cuando se hizo popular fue en 1898, cuando la compañía Goelitz empezó a distribuirlo. En un principio se vendió con el nombre de «Pienso» (para aves), con el eslogan «Algo por lo que merece la pena cantar» y era un dulce otoñal popular que no estaba asociado específicamente con Halloween.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la producción de dulces se redujo considerablemente a causa del racionamiento del azúcar y el propio Halloween se suspendió, pero, cuando salir a pedir se reanudó en la década de 1950, el maíz dulce volvió con esta tradición y se comercializó directamente para esta fiesta; se convirtió en un producto clásico del festival y, en ocasiones, representaba los colores tradicionales de Halloween con blanco en la punta.
Otra golosina popular eran los cigarrillos dulces, que aparecieron por primera vez en los años 30 y siguieron siendo populares hasta los 70 y, como eran relativamente baratos, se convirtieron en un dulce de moda en Halloween. Los cigarrillos dulces iban envasados en cajas que se parecían a las de cigarrillos reales y venían en dos tamaños, un «paquete» grande de 10 o uno más pequeño de 4 y cada barrita estaba rematada con colorante rojo o rosa para dar la impresión de un cigarrillo encendido.
Sin embargo, surgió la preocupación de que estos dulces promovieran el uso de cigarrillos reales y normalizaran el tabaco entre los niños, así que se empezaron a comercializar como «palitos dulces», ya sin la punta roja, a partir de mediados de los 70. Los palitos dulces se siguen vendiendo hoy en día, solo que ahora van en cajas con superhéroes y otras figuras fantásticas. A mí me encantaban los cigarrillos dulces cuando era niño. Eran mi dulce favorito de Halloween. Realmente no puedo decir si llevaron o no a mi hábito de fumar toda la vida, porque mis hermanos pequeños, Jason y Charlotte, se comieron tantos Lucky Strikes, Camels y Kings de mentira como yo, y nunca empezaron a fumar.
Carnavales y desfiles escolares de Halloween
Un evento común de Halloween que ya no se celebra como antes era el carnaval de Halloween que normalmente contaba con un desfile de disfraces en las escuelas primarias. En Halloween o unos días antes o después, las escuelas celebraban carnavales con dulces, concursos de disfraces, juegos y venta de pasteles y a veces, o casi siempre, un desfile de disfraces.
Animaban a los niños a ir a la escuela disfrazados y, en un momento dado, una clase iba a la siguiente a recoger a todos los niños, se iban juntos a la siguiente, y luego a la siguiente hasta que toda la escuela se había unido al desfile. Una vez que la primera clase había llegado de vuelta a su aula, se sentaban mientras los demás seguían camino. El desfile seguía avanzando de un aula a la siguiente hasta que todo el mundo regresaba a su sitio.
Los carnavales de Halloween se siguen celebrando, pero no en las escuelas, y los desfiles de disfraces ya son cosa del pasado. El último desfile de disfraces y carnaval escolar que viví fue en algún momento antes de 1975 y, cuando le pregunté a mi hija Emily sobre ello cuando estaba en primaria a principios de los 2000, no sabía de qué le hablaba, pero, en su momento, era muy divertido.
Fiestas y comida para los muertos
Por su parte, las fiestas de Halloween siguen siendo populares y, aunque los festivales de Samhain se llevan celebrando más de 2.000 años antes de que tales fiestas llegaran a EE. UU., el origen de la fiesta moderna de Halloween se remonta a Elizabeth Krebs de Hiawatha, Kansas, «la madre del Halloween moderno», quien, en 1913 organizó una fiesta para los jóvenes del pueblo para evitar que lo vandalizaran. Esta primera fiesta se celebró en su casa, pero, después de asistir, los jóvenes destrozaron casas, tiendas y jardines igualmente.
En 1914 expandió la fiesta para que participara todo el pueblo y fue un gran éxito. Por primera vez en años, los habitantes de Hiawatha se levantaron la mañana del 1 de noviembre con un pueblo intacto. La victoria de Krebs sobre el vandalismo y las travesuras de Halloween no pasó desapercibida en otros pueblos y así nacieron las celebraciones de Halloween que involucraban a toda la comunidad.
Las fiestas de Halloween se llevaban celebrando mucho tiempo en las casas e incluían comida para los muertos. Como los espíritus de los seres queridos regresaban en la noche de Halloween, se preparaba su comida favorita y se compartía con los invitados. Se creía, y todavía se cree, que los espíritus que regresaban apreciarían ver a los demás disfrutar de su plato favorito y, por supuesto, la práctica también servía para conmemorar a los difuntos. Mi familia lleva casi 30 años celebrando Halloween en mi casa y yo lo celebro con pizza y platos de pasta, favoritos de muchos de los que he perdido, especialmente mi difunta esposa Betsy.
Morder la manzana y rituales de matrimonio
En estas fiestas residenciales, y ciertamente en las celebradas en centros de la comunidad, parques y escuelas, un elemento básico del entretenimiento de Halloween era morder la manzana. Se llenaba una tina grande de agua y luego se echaban manzanas. Los participantes se tenían que inclinar sobre la tina con las manos a la espalda e intentar agarrar las manzanas con la boca para ganar.
Se cree que esta práctica se originó en la antigua Roma en el Festival de Pomona, diosa de la agricultura, y que los romanos la llevaron a Gran Bretaña en torno a 43 d.C., donde se convirtió en una adición tardía a los rituales de Samhain. Esta práctica se asociaría con el matrimonio y se decía que el primero o la primera en agarrar una manzana sería el primero en casarse. Después, las chicas jóvenes pelaban las manzanas utilizadas para este juego y arrojaban la peladura por encima del hombro. La creencia era que, cuando la peladura tocaba el suelo, formaría la inicial de su futuro marido.
En los 70 se consideraba una actividad muy divertida, por lo menos en mi mundo, y el festival de Halloween organizado por la escuela siempre contaba con una tina grande de estaño para pescar manzanas. Lo más «divertido» de la velada era empujar a los amigos de cabeza al agua cuando se inclinaba y salir corriendo antes de que pudieran saber que habías sido tú.
Festivales de la cosecha y atracciones
Puede que este juego se siga realizando en algunos sitios, pero su popularidad empezó a decaer en los 80 cuando cada vez menos gente pensaba que era divertido meter la cara en agua fría para buscar la elusiva fruta. Las fiestas comunitarias de Halloween fueron tendiendo cada vez más hacia festivales de la cosecha con Halloween como un componente del festival. Y este festival de la cosecha no era nada nuevo. En América del Norte se llevaban celebrando desde el siglo XVII y en Europa desde mucho antes.
El «nuevo» festival de la cosecha puede contar con atracciones de feria, juegos, concursos y desfiles, pero casi siempre cuenta con un paseo en un carro con heno. Un granjero local ofrecía su tiempo, su tractor y un carro con fardos de heno y les daba paseos a los asistentes por el perímetro del festival. A veces, también había paseos «embrujados», con el mismo propósito que una casa encantada: asustar a los participantes mediante criaturas que colgaban de los árboles o gente disfrazada que saltaba desde las sombras.
Casas encantadas y laberintos
En algún tiempo las casas encantadas eran típicas de Halloween, ya fueran comerciales o en el jardín privado de alguien. Lo que hacían era instalar una estructura de madera o cartón en el jardín, o abrir su casa a los pedigüeños e ir asustándolos según avanzaban. En mi pueblo, cuando mi hija era pequeña, había dos vecinos que organizaban casas encantadas tan entretenidas que Emily todavía las recuerda como lo mejor de Halloween.
A veces los laberintos de paja formaban parte de la experiencia de la casa encantada y a veces iban aparte. El laberinto de paja, al igual que la casa encantada, podía ser comercial o residencial, pero, cuanto más largo y grande fuera, mejor. En el laberinto se podían poner figuras aterradoras o «criaturas» disfrazadas que saltaban de las sombras, o se podía dejar a la gente que encontrara cómo salir sin asustarla.
Desde hace tiempo, el laberinto está asociado con el concepto de transformación, de manera que, aunque puede que la gente pensara que no era más que algo divertido, el laberinto de paja de Halloween está relacionado con el significado original de Halloween que se remonta hasta el festival de Samhain: la transformación.
Conclusión
Para terminar, Halloween es una celebración de la transformación, el reconocimiento del paso del tiempo, del cambio, y una velada para hacer una pausa con amigos y familiares para recordar el pasado, a la gente que ya no está y para apreciar el presente y mirar hacia el futuro.
Uno de los propósitos de la tradición es formar un vínculo entre el presente y el pasado, establecer rituales que, al celebrarse, crean un espacio liminar en el que el pasado es el presente, en el que lo que se ha perdido se puede volver a experimentar y del que se puede sacar fuerza para seguir adelante.
No echo de menos las tradiciones de Halloween del pasado que han desaparecido porque se han sustituido por otras nuevas, y estas nuevas se acabarán sustituyendo por otras. Y así es como debería ser con un evento que siempre, de manera directa o indirecta, nos deja ver que el cambio es inevitable y que, aunque a menudo sea aterrador o doloroso, ofrece la posibilidad, la esperanza, de transformación y continuación, a través de este mundo y el siguiente.
