El asesinato de la familia Románov

Mark Cartwright
por , traducido por Rosa Baranda
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El brutal asesinato de toda la familia Románov fue la culminación de un profundo descontento en todo el Imperio ruso con el gobierno persistentemente autocrático del zar Nicolás II (que reinó de 1894-1917). Tras el desastre de la Primera Guerra Mundial (1914-18) y la abdicación del zar en 1917, los revolucionarios bolcheviques se hicieron con el poder. La nueva Rusia soviética se sumió inmediatamente en una guerra civil, y cuando los simpatizantes de la monarquía empezaron a acercarse a Ekaterimburgo, donde estaban retenidos el zar, su esposa y sus cinco hijos, el líder bolchevique Vladímir Lenin (1870-1924) ordenó su ejecución. El 17 de julio de 1918 los siete miembros de la familia real fueron fusilados y sus cuerpos enterrados en secreto. Las pruebas de ADN han confirmado los restos de todos ellos.

Russian Royal Family, 1913
Familia real rusa, 1913 Boasson and Eggler (Public Domain)

Un zar impopular

El zar Nicolás II llevaba gobernando el Imperio ruso como monarca absoluto desde 1894. Una combinación de problemas económicos, cambios sociales y un incremento importante de la población que resultó en una escasez de tierras llevó a ciertos grupos a exigir reformas. El zar escapó del derrocamiento por poco en la Revolución rusa de 1905. La masacre de protestantes desarmados, conocida como el Domingo Sangriento de 1905, desató una serie de disturbios y protestas en todo el país aquel año en las que participaron todas las clases de la sociedad rusa. Los intentos vagos del zar de hacer reformas políticas con un nuevo Parlamento representativo, su elección de ministros reaccionarios y la falta de éxito real de las Reformas de Stolypin, reformas sociales, económicas y de tierras instituidas por el primer ministro Pyotr Stolypin (1862-1911), supusieron que los sentimientos revolucionarios siguieran hirviendo a fuego lento bajo el gobierno autocrático de Rusia. Los asesinatos, incluido el de Stolypin en 1911, y el activismo de grupos comunistas como los mencheviques y los bolcheviques, mantuvieron la idea de cambio a la orden del día en la política rusa. Otra fuente de criticismo de Nicolás II era el papel misterioso del autoproclamado santo Grigori Rasputín (1869-1916), ya que todo el mundo se preguntaba exactamente cuánta influencia tenía este aldeano siberiano sobre la familia real.

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Aunque el campesinado ruso en general seguía respetando la santidad del papel del zar, la entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial (1914-18) fue desastrosa para Nicolás II y resultó ser la gota que colmó el vaso para los revolucionarios. Una vez más, al igual que había ocurrido con la humillante derrota en la guerra ruso-japonesa (1904-5), Nicolás quedó expuesto como un líder militar incompetente, incluso si él mismo no había querido meterse en este conflicto en particular. La decisión de Nicolás de hacerse con el control como comandante en jefe de las fuerzas armadas en septiembre de 1915 hizo que lo asociaran estrechamente con los fallos militares de Rusia. Estos fracasos conllevaron derrotas calamitosas en el campo de batalla, una incompetencia logística desastrosa y la muerte de más de 2 millones de soldados rusos. La Primera Guerra Mundial causó aún más estragos en el sector agrícola ruso y en la economía en general.

Como la guerra civil no les estaba yendo bien, los bolcheviques estaban decididos a que Nicolás II no se volviera el centro de unión para la oposición.

El resultado final de todo este sufrimiento fue la Revolución rusa de 1917 (en realidad, fueron dos revoluciones) que empezó con protestas por el pan en Petrogrado (San Petersburgo) en marzo de 1917 y que empeoró rápidamente cuando las tropas de la guarnición de Petrogrado se unieron a los protestantes. La revolución y el escaso apoyo con el que contaba el zar entre la élite política obligó a Nicolás a abdicar el 2 de marzo; también abdicó en nombre de su hijo y heredero, Alexei. No acababa de entender que los Románov estaban a punto de desaparecer de la historia, así que Nicolás eligió a su hermano como sucesor, el Gran duque Miguel Alexandróvich (1878-1918), que reinó un solo día como el zar Miguel II, aunque nunca se llegó a confirmar tal título. Los bolcheviques se aseguraron de que la monarquía rusa quedase abolida.

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Grand Duchess Olga, 1914
Gran duquesa Olga, 1914 Boasson and Eggler (Public Domain)

A Nicolás le aconsejaron que abandonara el país por su seguridad, pero se negó diciendo que «nunca abandonaría Rusia. La quiero demasiado» (Montefiore, 629). Nicolás tenía la idea algo ingenua de seguir llevando una vida tranquila en Crimea, donde estaba su madre, o en Kostroma, que tenía lazos históricos con los Románov.

Arresto domiciliario en Tsárskoye Seló

En vez de eso, obligaron al zar depuesto a mudarse al palacio de Tsárskoye Seló al sur de San Petersburgo. La familia estaba compuesta de Nicolás, su esposa Alejandra Fyodorovna (1872-1918), sus cuatro hijas, Olga (nacida en 1895), Tatiana (nacida en 1897), María (nacida en 1899) y Anastasia (nacida en 1901), y su hijo Alexei (nacido en 1904). En la práctica, los Románov eran presos del Gobierno provisional, establecido el 11 de marzo. Al principio, el confinamiento era soportable; Nicolás dijo con pesar, «¿acaso no he sido un prisionero toda mi vida?» (Montefiore, 631). Hubo una propuesta por parte del embajador británico que pensaba que el zar depuesto y su familia estarían mejor si los acogía Gran Bretaña; el rey Jorge V (que reinó de 1910-1936) era primo de Nicolás. Esta propuesta se comunicó al primer ministro británico y al rey, pero al final el plan fue rechazado, en gran medida por la preocupación del Jorge V de que la presencia del antiguo zar desencadenara ideas revolucionarias en las mentes de los obreros británicos. En cualquier caso, es poco probable que los bolcheviques le hubiesen permitido vivir en un país en el que podría haber conseguido los fondos para regresar con facilidad. Mientras tanto, los Románov pasaban el tiempo en arresto domiciliario plantando verduras y tomando el sol, y el verano en apariencia idílico tan solo se vio arruinado por una epidemia de sarampión entre los niños.

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Grand Duchess Tatiana, 1914
Gran duquesa Tatiana, 1914 Boasson and Eggler (Public Domain)

El 1 de agosto trasladaron a la familia real a Tobolsk en Siberia. Después de cinco días de viaje en tren, alojaron a los Románov, sus perros y 39 de sus sirvientes en la modesta mansión del gobernador de Tobolsk. Irónicamente, esta mansión, que contaba con una guardia de soldados constante, se conocía como la «Casa de la libertad». Confinados al jardín de la mansión, los Románov pasaban el tiempo jugando al dominó y al bezigue, mirando a la gente que pasaba con curiosidad y escribiendo cartas. Alejandra escribió en una carta: «Todo el pasado es un sueño. Solo me quedan lágrimas y recuerdos agradecidos. Una tras otra todas las cosas terrenales van desapareciendo» (Montefiore, 634).

Traslado a Ekaterimburgo

Tras la segunda revolución, la Rusia soviética se estableció el 7 de noviembre, con el líder bolchevique, Vladímir Lenin, a la cabeza. Lenin negoció un alto el fuego con Alemania en diciembre de 1917 y retiró a Rusia de la Primera Guerra Mundial formalmente con el Tratado de Brest-Litovsk, firmado el 3 de marzo de 1918. A finales de abril, la familia Románov fue trasladada a una nueva residencia en Ekaterimburgo, un fuerte bolchevique. Allí, en la Casa Ipátiev, que era la mansión de un comerciante local, la familia real se vio sometida a racionamientos y un tiempo limitado para caminar por el jardín, pero siguieron juntos hasta el final. Para mantener alejados a los curiosos, levantaron una valla en torno a la casa y pintaron las ventanas. Tal y como escribió Alejandra en su última carta, «he venido aquí perfectamente consciente de que no escaparé con vida... Aunque la tormenta que se avecina cada vez está más cerca, nuestras almas están en paz». (Montefiore, 636).

Grand Duchess Maria, 1914
Gran duquesa María, 1914 Boasson and Eggler (Public Domain)

Casi de inmediato tras hacerse con el poder, Lenin y los demás bolcheviques se enzarzaron en una guerra civil larga y cruenta. En la guerra civil rusa (1917-1922) había varios grupos distintos, entre los que destacaban los bolcheviques (los Rojos), los Blancos (dominados por elementos conservadores del Ejército y que contaban con el apoyo de los aliados decepcionados de Rusia durante la Primera Guerra Mundial) y varios movimientos separatistas en los que había estados que querían independizarse del Imperio ruso y que contaban con el apoyo de las Potencias centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio otomano). Como la guerra civil no les estaba yendo bien, los bolcheviques estaban decididos a que Nicolás II no se volviera el centro de unión para la oposición. De manera significativa, al antiguo zar ahora lo llamaban «ciudadano Románov», y el nombre en código que le dieron los bolcheviques a la familia era «el equipaje». El asunto llegó a su punto álgido cuando una fuerza checa a favor de los Blancos se apoderó de Simbirsk y avanzó hacia Ekaterimburgo. Lenin aprobó la ejecución del zar y su familia el 16 de julio de 1918. Dijo que el plan de ejecutar a la familia entera era «de una simplicidad genial» y justificó el asesinato con su creencia de que «la revolución no tiene sentido sin pelotones de fusilamiento» (Montefiore, 636). Lenin no era el único que opinaba así y ya se habían neutralizado varios planes de los bolcheviques locales para asesinar a los Románov. Al mismo tiempo, también se neutralizó un plan de los monárquicos de rescatar a la familia real y ponerla a salvo en un país extranjero. No obstante, no todos los bolcheviques estuvieron de acuerdo con la decisión final de Lenin. Una voz destacada que se opuso fue la de León Trotski (1879-1940), que había querido someter al zar a juicio para exponer públicamente su incompetencia y demostrar que la revolución era necesaria.

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Grand Duchess Anastasia, c. 1914
Gran duquesa Anastasia, en torno a 1914 Boasson and Eggler (Public Domain)

Muerte en el sótano

Yákov Yurovski, un comisario político bolchevique y miembro de la checa, la policía secreta de Lenin, fue el hombre encargado de asesinar a la familia real. Yurovski no tuvo problema alguno con su misión y llegó a decir lo siguiente: «Recayó en mí, el hijo de un obrero, ajustar las deudas de la Revolución con la casa imperial por los siglos de sufrimiento» (Montefiore, 643). La madrugada del 17 de julio, sacaron a los Románov y a algunos de sus sirvientes de la cama y los reunieron en el sótano de la mansión. Yurovski y diez u once hombres armados entraron en la habitación. Les indicó a todos que se pusieran en pie y leyó una declaración escueta: «En vista de que tus parientes continúan su ofensiva contra la Rusia soviética, el Presídium del Consejo Regional de los Urales ha decidido condenarte a muerte» (Montefiore, 4). Nicolás solo alcanzó a responder «¡Dios mío! ¿Qué?» (ibidem) y le pidió a Yurovski que lo repitiera, y así lo hizo. Acto seguido, Yurovski disparó al desconcertado exmonarca en el pecho y los demás hombres también le dispararon, ignorando en gran medida al resto de los prisioneros. Luego, Yurovski les ordenó que disparasen a los demás Románov y a los sirvientes, pero para entonces el sótano estaba lleno de humo. Abrieron una puerta para despejar la sala y siguieron disparando y apuñalándolos con las bayonetas. En secreto, las Románov se habían cosido las joyas de la familia en la ropa. Corsés, ropa interior, cinturones, sombreros y cualquier clase de costura ancha llevaba oculta gran cantidad de piedras preciosas, una impresionante obra de sastrería que la familia había designado «ordenar las medicinas». Estas joyas cosidas a la ropa protegieron en parte a las hijas del zar de los primeros disparos, así que tuvieron que dispararles a quemarropa. Esta matanza chapucera llevó diez minutos antes de que el sótano volviera a quedar en silencio. Mataron incluso a dos de los perros de la familia (un tercero se escapó y acabaría viviendo felizmente en el castillo de Windsor en Inglaterra).

Después, les quitaron los objetos de valor a los cuerpos; cosas como relojes, anillos y 7,7 kilos (17 libras) de joyas. Notaron que las cuatro hijas llevaban un amuleto al cuello con una foto del odiado Rasputín y las palabras de una de sus oraciones. Luego, desnudaron los cuerpos y los arrojaron a una mina abandonada, pero cuando descubrieron que no era demasiado profunda, los recuperaron y los cubrieron con gasolina y ácido. Después enterraron los restos en un bosque cercano. Otros parientes más lejanos del zar también fueron capturados y ejecutados; a Miguel Alexandróvich ya lo habían ejecutado. La dinastía Románov, que había gobernado Rusia desde 1613, tocó a su fin. Los bolcheviques anunciaron oficialmente que habían matado al exzar antes de que «bandas checoslovacas» se apoderaran de Ekaterimburgo. También se informó de que el resto de la familia imperial había sido evacuada. Lenin se aseguró de no implicarse directamente en el asesinato, y la noticia oficial era que el soviet de los Urales había actuado de manera independiente, algo que la mayoría de los historiadores consideran imposible.

Tsarevich Alexei, 1916
Zarévich Alexei, 1916 Unknown Photographer (Public Domain)

Se extendieron rumores persistentes de que Anastasia, la hija más joven del zar, había sobrevivido a la ejecución. En 1993 una prueba de ADN del lugar de enterramiento (que tenía en sus registros la KGB, la policía secreta de la URSS) confirmó que contenía los restos de Nicolás, Alejandra, Olga, Tatiana y María. El problema era que faltaban Anastasia y Alexei. El zar y su familia recibieron sepultura en la catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. En 2000, Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos fueron nombrados santos por la Iglesia Ortodoxa rusa. En 2007 se encontró un segundo lugar de enterramiento, cerca del primero que contenía lo que posiblemente eran los restos de los dos hijos que faltaban. La conclusión de este capítulo de la historia llegó finalmente en 2015 cuando las pruebas de ADN demostraron que los restos encontrados en la segunda tumba eran los de Anastasia y Alexei. Estos últimos restos se volvieron a enterrar en la tumba familiar de los Románov en la catedral de San Pedro y San Pablo.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2025, julio 16). El asesinato de la familia Románov. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2743/el-asesinato-de-la-familia-romanov/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "El asesinato de la familia Románov." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, julio 16, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2743/el-asesinato-de-la-familia-romanov/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "El asesinato de la familia Románov." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 16 jul 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2743/el-asesinato-de-la-familia-romanov/.

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