Artillería en la guerra de Independencia de los Estados Unidos

Harrison W. Mark
por , traducido por Xiana Conde
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La guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783) fue un conflicto prolongado y encarnizado entre Gran Bretaña y sus trece colonias norteamericanas por las libertades del pueblo estadounidense y, con el tiempo, por la independencia de Estados Unidos. La guerra se libró con tácticas lineales convencionales y propias de los guerrilleros, y se utilizaron varios tipos de armas para múltiples estilos de combate.

Delaware Regiment at the Battle of Long Island
El regimiento de Delaware en la batalla de Long Island Domenick D'Andrea (Public Domain)

Algunas de las armas utilizadas en la guerra de Independencia llevaban usándose en los conflictos europeos desde hacía tiempo. Las variantes del mosquete de chispa, por ejemplo, se usaban en combate desde principios del siglo XVII y se siguieron utilizando en los campos de batalla occidentales durante décadas después de la Revolución de las Trece Colonias. Otras armas, como el fusil largo de cañón estriado, eran relativamente nuevas; el rifle, usado de forma limitada durante la Revolución, se emplearía más en los campos de batalla de las guerras napoleónicas (1803-1815) y la Guerra de Secesión (1861-1865). Algunas armas tuvieron utilidad en combates en espacios cerrados, como bien lo fueron las bayonetas, las hachas de guerra (o tomahawks) o los sables. Por otra parte, los cañones tenían un efecto arrollador en distancias tanto cortas como largas. Ninguna de la artillería mencionada en este artículo se limitó a la Revolución de las Trece Colonias mismamente. Sin embargo, lo que puede ayudar al lector para entender mejor cómo podría haber sido estar en un campo de batalla durante la guerra de Independencia estadounidense es una breve descripción de los tipos de armas que se usaron en el conflicto.

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El mosquete de chispa

Ya para la época de la revolución, los fusiles de chispa eran, desde hacía mucho tiempo, el tipo de arma de fuego más popular.

El mosquete de chispa era el arma principal de los ejércitos de Europa en el siglo XVIII y, por lo tanto, ambos bandos la utilizaron durante la Revolución de las Trece Colonias. Un mosquete era un arma de avancarga y de ánima lisa que disparaba una gran bola de plomo con una precisión bastante certera. En la década de 1770, un mosquete típico pesaba alrededor de 4,5 kg (10 libras), medía aproximadamente 152 cm (5 pies) de largo y tenía un calibre de alrededor de 1,9 cm (0,75 pulgadas). Una bola de plomo típica pesaba alrededor de 28 g (1 oz). Como bien indica el nombre de «mosquete de chispa», esta clase de artillería depende de una llave de chispa para realizar un disparo. Se trataba de una pieza de pedernal que se encuentra dentro del percutor o del martillo del propio mosquete. Cuando se aprieta el gatillo, el martillo se balancea hacia adelante, lo que hace que el pedernal golpee una pieza de acero llamada «rastrillo». Esta acción creaba una chispa que caía en una cazoleta situada debajo, donde se encontraba una pequeña carga de pólvora negra. Esta chispa encendía la pólvora, que a su vez disparaba la bala desde el cañón de la pistola. Ya para la época de la revolución, los fusiles de chispa eran, desde hacía mucho tiempo, el tipo de arma de fuego más popular; el fusil de chispa había aparecido en Francia a principios del siglo XVII para sustituir a los mecanismos anteriores de mecha y de rueda, y su uso se prolongaría hasta mediados del siglo XIX.

Aunque el proceso de disparo de un mosquete de chispa suene algo complicado por escrito, un soldado del siglo XVIII que poseyese un buen entrenamiento podía, generalmente, disparar tres o cuatro tiros por minuto. Esto es bastante sorprendente, sobre todo tras considerar las implicaciones durante el proceso de carga. Primero, un soldado agarraría un cartucho de mosquete previamente laminado, un tubo de papel que contenía pólvora y una bala de plomo, y lo abriría con los dientes. A continuación, vertía una pequeña cantidad de pólvora en la cazoleta y echaba el resto por la boca del cañón. Luego, el soldado utilizaba una baqueta para introducir la bala, la pólvora y el papel del cartucho en la parte trasera. Un vez vuelta a colocar la baqueta en su sitio y amartillar completamente el gatillo, el soldado estaba listo para apuntar y disparar.

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El mosquete podía disparar con eficacia desde una distancia de unos 73 metros (80 yardas), aunque a veces podía ser eficaz a una distancia un poco más grande. Las balas de mosquete rara vez volaban a más de 137 metros (150 yardas). La precisión del mosquete dependía, por supuesto, en gran medida del soldado que lo empuñaba. Para aumentar la eficacia del arma, los ejércitos del siglo XVIII adoptaron la táctica de la guerra lineal: un mosquetero individual tenía menos probabilidades de causar daños que una línea de soldados que disparan a la vez. Una línea de batalla típica constaba de dos o tres filas de soldados hombro con hombro, con el espacio suficiente para que cada hombre pudiera presentar armas, disparar y recargar. Cuando el oficial daba la orden, la línea de soldados disparaba al unísono (lo que se conoce como «salva de mosquete»). A veces, la primera fila se arrodillaba para que la segunda pudiese disparar mejor y mantener una mayor cadencia de tiro.

Los tipos de mosquete

El modelo del mosquete estándar del Ejército británico era el British Land Pattern Musket, mejor conocido como «Brown Bess». Este mosquete de chispa, que es de un calibre de 0,75 pulgadas, se introdujo en el Ejército británico en el año 1722 y se siguió utilizando hasta 1838. En un principio, tenía un cañón de 116 cm (46 pulgadas) de largo, aunque a finales de la década de 1770 se acortó a unas 99 cm (39 pulgadas). El mosquete Brown Bess usaba «bridas» como forma de sostener la cazoleta, así como una baqueta de acero en lugar de una hecha de madera. Estos cambios, consecuentemente, aumentaron la eficacia y la durabilidad de estas armas. El sobrenombre de «Brown Bess» podría derivar del color marrón en el cañón del mosquete. Por su parte, el nombre «Bess» probablemente sea una acortación del término «buss», como en «blunderbuss», que en inglés significa «trabuco», es decir, otro tipo de arma de fuego de avancarga (Boatner, 118). También se especula que el mosquete recibió su nombre en honor a la reina Isabel I de Inglaterra (que reinó de 1558-1603), a quien a menudo se la llamaba «Good Queen Bess» (la «buena reina Isa»), a pesar de que esto ha sido objeto de controversia, ya que el mosquete se fabricó por primera vez más de cien años después de su reinado. Al igual que todos los mosquetes militares, el Brown Bess se podía equipar con una bayoneta de unas 40 cm (16 pulgadas), lo que permitía su uso en combates cuerpo a cuerpo.

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Brown Bess Musket
El mosquete Long Land Pattern (Brown Bess) Missouri History Museum (Public Domain)

El otro tipo principal de mosquete utilizado durante la Revolución fue el mosquete Charleville, un arma de origen francés. Desarrollado por primera vez en 1717, el mosquete Charleville fue el rifle estándar del Ejército francés hasta la década de 1840, aunque se usó años más tarde durante la guerra de Crimea (1853-1856). El Charleville, con un calibre de 1,75 cm (0,69 pulgadas), tenía un tamaño menor que el Brown Bess y su diseño tenía como objetivo que fuese más ligero de transportar. Durante la guerra de la Independencia, los estadounidenses utilizaron mosquetes tanto de la clase Brown Bess como su análogo Charleville. Cuando estalló la guerra, la monarquía francesa se mantuvo, aparentemente, en una posición neutral, aunque envió suministros militares a las colonias en secreto, incluidos cientos de mosquetes Charleville. En 1778, Francia entró oficialmente en la guerra del lado estadounidense y, lógicamente, sus soldados también iban armados con mosquetes Charleville.

Por supuesto, en Estados Unidos se usaba una buena variedad de tipos de mosquetes. Al comienzo del siglo, durante los conflictos coloniales, se esperaba que todos los colonos varones en edad militar se alistaran en la milicia local para proteger los asentamientos de colonos británicos de los ataques de los nativos americanos y de los franceses, que llevaban mucho tiempo compitiendo con Gran Bretaña por el control de América del Norte. Por esta razón, cuando estalló la guerra, muchos colonos poseían alguna variante del mosquete Brown Bess, que habían comprado cuando las colonias aún formaban parte del Imperio británico o que habían adquirido durante conflictos coloniales como la reciente guerra franco-india (1754-1763) en aquel periodo histórico. Asimismo, los estadounidenses utilizaban mosquetes Brown Bess que habían robado de los arsenales británicos o confiscado a los soldados prisioneros. También estaban equipados con los mosquetes Charleville que les habían proporcionado los franceses, así como con mosquetes fabricados por armeros estadounidenses. Estos mosquetes estadounidenses, que eran a menudo de peor calidad que los británicos y los franceses, rara vez llevaban la marca de los armeros, que temían ser vistos como traidores y, si los británicos ganaban la guerra, ser ejecutados por ahorcamiento. Por supuesto, los soldados del Ejército Continental y las milicias estadounidenses tenían frecuentemente una escasez de suministros, por lo que algunos se armaron con mosquetes de caza viejos y anticuados.

El rifle raramente se había utilizado como arma militar antes de la Guerra de Independencia.

Los rifles

El rifle raramente se había utilizado como arma militar antes de la guerra de Independencia. Aunque era bastante conocido en Europa, donde se utilizaba para cazar desde principios del siglo XVIII, en Estados Unidos seguía siendo mucho menos conocido; de hecho, en 1775, John Adams le escribió una carta a su esposa Abigail en la que le expresaba su fascinación por «una clase particular de mosquete, llamado rifle» (Boatner, 935). En realidad, el rifle era un tipo de mosquete de chispa. El rifle largo americano, también conocido como «rifle de Kentucky», se diferenciaba del mosquete normal en su cañón estriado o de hendiduras, lo que hacía girar la bala de plomo al salir del arma. Este giro le confería un alcance mucho más mayor, ya que la mayoría de los rifles alcanzaban una distancia de 228 metros (250 yardas). Este aumento del alcance y de la precisión convertían al rifle en un arma letal si estaba en las manos correctas. Sin embargo, el rifle tenía varias desventajas: recargarlo requería por lo menos el doble de tiempo que un mosquete estándar y no se le podía acoplar una bayoneta. Por ello, los fusileros eran vulnerables en el combate cuerpo a cuerpo y a menudo no podían resistir las cargas de bayoneta o de caballería. Por estos motivos, los fusiles se usaron de forma limitada durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, pero su uso prometedor en este conflicto llevó a un manejo más amplio de los fusiles militares en las guerras del siglo XIX.

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Al comienzo de la guerra, el Segundo Congreso Continental dio la orden de reclutar a varias compañías de fusileros de Pensilvania, Maryland y Virginia. Estas colonias fueron elegidas debido a sus colonizadores, algunos de los cuales estaban familiarizados con los fusiles; por ejemplo, con las armas de caza. La dura y pesada vida en la frontera había convertido a muchos colonizadores en tiradores expertos; había rumores de que un colonizador promedio podía alcanzar un objetivo del tamaño de una naranja desde una distancia de 182 metros (200 yardas). Estos fusileros, comandados por hombres como Daniel Morgan, sirvieron como francotiradores con el propósito de atemorizar y desmoralizar al enemigo, eliminando a soldados y a oficiales durante las batallas y los asedios. Esta táctica se empleó con gran eficacia en las batallas de Saratoga. Tuvieron lugar entre el 19 de septiembre y el 7 de octubre de 1777, y en ellas los fusileros de Morgan desorientaron a las tropas británicas, apuntando a los oficiales. Cuando el general británico Simon Fraser resultó herido de muerte por uno de los fusileros de Morgan, los soldados británicos entraron en pánico y se dieron a la fuga, lo que supuso una victoria definitiva para los estadounidenses. Los fusileros estadounidenses también servían como exploradores y escaramuzadores, además de ser tiradores de primera, y a menudo tenían el deber de proteger los flancos del ejército principal.

Kentucky Rifle
El fusil largo (o fusil Kentucky) John Spitzer / The Walters Art Museum (Public Domain)

Evidentemente, los británicos y sus aliados también hacían uso de los rifles. Los soldados auxiliares de Alemania que luchaban para los británicos contaban con compañías de los jägers (o «cazadores», traducido literalmente), quienes eran unos tiradores expertos que utilizaban rifles militares con una longitud de 114 cm (45 pulgadas) y cañones de 76 cm (30 pulgadas). Las tropas de jägers alemanas fueron especialmente eficaces a la hora de infundir miedo en los corazones de los soldados del Ejército Continental durante la batalla de Long Island (librada el 27 de agosto de 1776). Los británicos, aunque en menor medida, hicieron uso del rifle Ferguson, un arma de 3,1 kg (7 libras), 121 cm (48 pulgadas) de largo y calibre 0,650 (1,65 cm). Desarrollado por el comandante Patrick Ferguson, de origen escocés, en 1774, el rifle Ferguson se cargaba por la parte trasera (donde hay una cámara situada en el extremo del cañón del arma) en lugar de por la boca. Como resultado, un soldado podía cargar el rifle Ferguson mientras estaba tumbado, algo imposible con un rifle Kentucky de carga por la boca. Los fusiles Ferguson fueron utilizados por primera vez por los soldados británicos en la batalla de Brandywine (librada el 11 de septiembre de 1777); el propio comandante Ferguson usó uno para disparar a un oficial estadounidense porque creyó erróneamente que se trataba de George Washington. Sin embargo, solo se fabricaron unos 100 fusiles Ferguson durante la guerra, ya que su fabricación era cara y se averiaban fácilmente en combate; tras la muerte del comandante Ferguson en la batalla de King's Mountain (librada el 7 de octubre de 1780), la producción de su fusil se detuvo por completo.

Las armas de corto alcance

Pese a que las batallas se libraban principalmente entre filas de soldados que se disparaban salvas de mosquetes los unos a los otros, los enfrentamientos se convertían habitualmente en combates cuerpo a cuerpo brutales. Tal como se mencionó previamente, los combates cuerpo a cuerpo solían requerir el uso de la bayoneta, una hoja de acero de 40 cm (16 pulgadas) que se podía fijar al cañón de un mosquete (aunque no a un rifle durante el periodo revolucionario). Las bayonetas de virola se diseñaron para permitir que el mosquete siguiera disparando mientras se mantenía acoplado, de modo que los soldados pudiesen convertir sus mosquetes en armas de combate cuerpo a cuerpo en cualquier momento. Estas bayonetas solían tener una hoja triangular, con más resistencia que los modelos anteriores, que eran de un solo filo. En el siglo XVIII, los ataques ofensivos que integraban bayonetas se habían convertido en una táctica importante en el campo de batalla, creada para aterrorizar y romper la línea de los soldados enemigos. Las heridas causadas por las bayonetas, en algunas ocasiones, eran difíciles de curar con los suministros médicos de que disponían los cirujanos del Ejército, por lo que a menudo terminaban en infecciones y amputaciones.

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Soldiers at the Siege of Yorktown
Soldados en la batalla de Yorktown Jean-Baptiste-Antoine DeVerger (Public Domain)

Otros tipos de armas de combate cuerpo a cuerpo eran las pistolas de pedernal, las espadas y las lanzas, que solían ser portadas por los oficiales, ya que eran tanto un símbolo de rango como un arma de combate. También las utilizaban para dirigir a los soldados en el fragor de la batalla. Incluso, los soldados de caballería usaban pistolas y sables, aunque el sable de caballería tenía un tamaño más largo y un mayor peso que las espadas que empuñaban los oficiales. Los cuchillos y las hachas de guerra también estaban presentes en muchos campos de batalla revolucionarios. Lo más común es que estas armas las empuñaran los combatientes nativos americanos y fusileros, que las empleaban a modo de bayonetas.

La artillería

La artillería se llevaba usando, en varias de sus formas, durante las guerras europeas desde la introducción de la pólvora en la región; de hecho, el uso de la artillería en el campo de batalla europeo precede al de las armas de menor tamaño. Las guerras coloniales entre Gran Bretaña y Francia también introdujeron la artillería en los campos de batalla norteamericanos, y las tropas británicas y coloniales la usaron exitosamente durante el asedio de Louisbourg en 1745. En el preámbulo de la Revolución de las Trece Colonias, las autoridades militares británicas intentaron evitar que las piezas de artillería cayeran en manos de las milicias coloniales. La búsqueda de piezas de artillería llevó a los soldados británicos a saquear almacenes de armas coloniales, lo que culminó en las batallas de Lexington y Concord, ambas libradas el 19 de abril de 1775.

Durante los periodos posteriores al asedio de Boston (que ocurrió desde el 19 de abril de 1775 hasta el 17 de marzo de 1776), el Ejército Continental había atrapado al ejército británico en la ciudad de Boston, mas no disponía de suficiente artillería para poner fin al asedio. Por ello, se envió al coronel Henry Knox para que organizase la recogida de los cañones situados en el Fuerte Ticonderoga, entre los que se encontraban 44 cañones de campaña, 14 morteros y un único obús. En una de las mayores hazañas de perseverancia en la guerra, los hombres de Knox cargaron estas armas en 42 trineos y recorrieron cientos de kilómetros, teniendo que atravesar campos nevados, cordilleras y todo el río Hudson a temperaturas indudablemente gélidas, antes de llegar finalmente al cuartel general del Ejército Continental en Cambridge, Massachusetts (esta expedición se conoció como el «noble tren de artillería» del coronel Knox). Una vez allí, el general Washington situó estos cañones en lo alto de las montañas que se asomaban en Boston, por lo que las tropas británicas tuvieron que evacuar la ciudad para evitar un bombardeo devastador. Esto pone de manifiesto la gran importancia que tenía la artillería durante la época revolucionaria.

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Henry Knox Hauling Artillery to Boston
Transporte de artillería a Boston por parte de Henry Knox Unknown Artist (Public Domain)

La artillería desempeñó un papel importante en muchas otras batallas, como la de Princeton (librada el 3 de enero de 1777), la de Monmouth (librada el 28 de junio de 1778) y el asedio de Charleston (librado desde 29 de marzo hasta el 12 de mayo de 1780), por mencionar solo algunas. Los cañones de campaña eran la artillería estándar que se empleaba en los campos de batalla. Los cañones de campaña del ejército de Washington pesaban entre 3 y 24 libras y solían estar fabricados con bronce. Los británicos utilizaban la artillería estándar, así como un tipo de cañón de campaña de 3 libras al cual lo nombraron «Grasshopper» («saltamontes» en inglés), que se apoyaba sobre patas en vez de ruedas, y recibía este nombre porque saltaba cada vez que se disparaba. Por norma general, los cañones de campaña disparaban balas redondas (más conocidas como «bolas de cañón»), pero también se podían usar para disparar metralla compuesta de perdigones de piedra, hierro o plomo, especialmente contra ataques de la infantería. La metralla se refiere a varias balas pequeñas y otros proyectiles encapsulados en un casquillo que, cuando se disparan, salen propulsados en forma de cono, algo que causa heridas tremendamente horribles a los soldados que se acercan al tirador.

Asimismo, había armas más pesadas, como los obuses y los morteros, que se usaban habitualmente en los asedios. Estas armas tenían un alcance menor que los cañones de campaña, aunque podían acceder a ángulos de disparo mucho más mayores. Los morteros disparaban proyectiles explosivos, como bombas y balas de carcasa. Estas últimas fueron descritas por el historiador Nathaniel Philbrick como «unas cestas metálicas circulares llenas de pólvora, salitre y sebo» (423). A los británicos tan solo les hizo falta disparar dos proyectiles de este tipo para dejar la ciudad de Charlestown engullida por las llamas durante la batalla de Bunker Hill, librada el 17 de junio de 1775. El alcance de un cañón de campaña podía llegar hasta los 1.800 metros (2.000 yardas); los morteros y los obuses solían tener un alcance efectivo de unos 1.200 metros (1.300 yardas). Cuando los cañones eran manejados por artilleros sin entrenamiento previo (como solía ocurrir durante los primeros años desde la creación del Ejército Continental), el alcance efectivo se podía reducir a tan solo unas 365 metros (400 yardas).

Infantry of the Continental Army, c. 1779-1783
Unidades de infantería del Ejército Continental (circa 1779-1783) Henry Alexander Ogden, IV (Public Domain)

Conclusión

Pese a que las cifras oficiales no tienen en cuenta a las víctimas que murieron por enfermedad o mientras se encontraban en prisión, la guerra de Independencia dejó unos 25.000 soldados del Ejército Continental y milicianos estadounidenses muertos o heridos, frente a las 2.000 víctimas militares en Francia y más de 10.000 personas en Gran Bretaña (o Reino Unido) y Alemania. Las armas mencionadas anteriormente acabaron con la vida de estos hombres o la cambiaron de por vida. Desde mosquetes de chispa hasta carabinas de retrocarga, pasando por todo tipo de artillería, la guerra de Independencia de los Estados Unidos fue testigo del uso de armas convencionales y de las nuevas innovaciones con efectos catastróficos. La carnicería de este conflicto desolador no hizo más que empeorar en las próximas guerras, ya que las armas mencionadas en este artículo evolucionaron enormemente, lo que condujo a conflictos tan mortíferos como las guerras napoleónicas o la guerra de Secesión (guerra civil estadounidense).

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Preguntas y respuestas

¿Qué armas llevaban los soldados estadounidenses en la guerra de Independencia?

Durante dicho conflicto, los soldados continentales iban armados con mosquetes de chispa, la mayoría de ellos del tipo «Long Land Pattern» (conocido también como «Brown Bess»), de fabricación británica o del tipo «Charleville», de fabricación francesa.

¿Cómo se disparaba un mosquete de chispa?

Al apretar el gatillo, el martillo (que contiene una pieza de pedernal) golpea una pieza de acero llamada «rastrillo». Esta chispa cae en la cazoleta, donde se almacena una pequeña cantidad de pólvora. La pólvora se enciende y provoca la descarga de la bala.

¿Por qué no se utilizaron tanto los rifles durante la Revolución de las Trece Colonias?

Los rifles eran un arma relativamente nueva durante la Revolución de las Trece Colonias y se utilizaban con moderación porque tardaban mucho en recargarse y no se les podía poner una bayoneta.

Sobre el traductor

Xiana Conde
Xiana Conde es una estudiante de Traducción e Interpretación que trabaja como traductora literaria y audiovisual voluntaria. Es reconocida por sus obras traducidas al gallego, las cuales suponen su aportación a la lucha por la igualdad lingüística de las lenguas minoritarias.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark es historiador y escritor en World History Encyclopedia. Se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2026, enero 23). Artillería en la guerra de Independencia de los Estados Unidos. (X. Conde, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2420/artilleria-en-la-guerra-de-independencia-de-los-es/

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Mark, Harrison W.. "Artillería en la guerra de Independencia de los Estados Unidos." Traducido por Xiana Conde. World History Encyclopedia, enero 23, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2420/artilleria-en-la-guerra-de-independencia-de-los-es/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Artillería en la guerra de Independencia de los Estados Unidos." Traducido por Xiana Conde. World History Encyclopedia, 23 ene 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2420/artilleria-en-la-guerra-de-independencia-de-los-es/.

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