Owain Gwynedd (en torno a 1100-1170), también conocido como Owain ap Gruffudd, fue un líder galés y gobernante del reino de Gwynedd, conocido por su resistencia contra el rey Enrique II de Inglaterra (que reinó de 1154-1189). No se debe confundir con Owain ap Gruffydd, conocido como Owain Cyfeiliog.
Owain se convirtió en el tywysog (gobernante) del reino galés de Gwynedd tras la muerte de su padre en 1137 y se mantuvo en el trono hasta su muerte en 1170. Se lo recuerda por sus logros políticos y militares, por repeler las invasiones normandas y por su rol unificador en un Gales fragmentado. Lo han descrito como «capaz de ofrecerles [a los galeses] sabiduría y guía» (Lloyd, 487) y «digno de guiar a su nación» (Barbier, 15). Owain lideró a las tropas contra el rey Enrique II varias veces y buscó el apoyo diplomático de Luis VII de Francia (que reinó de 1137-1180). En sus últimos años, Owain se vio envuelto en una disputa con Tomás Becket, arzobispo de Canterbury, que condujo a su excomunión. Tras su muerte, de causas naturales, en 1170, el dominio de Owain se fracturó y sus hijos se lo disputaron.
La vida de Owain está recogida en las crónicas gales Brut y Tywysogion (La crónica de los príncipes) y en Annales Cambriae, y se pueden encontrar detalles de sus acciones militares contra Enrique en fuentes anglonormandas, tales como el Gesta Stephani, el Chronicon ex chronicis, las obras históricas de Gervasio de Canterbury, la crónica de Jocelin de Brakelond, los Anales de Roger de Hoveden y en Los historiadores eclesiásticos de Inglaterra de William de Newburgh. En cuanto a sus primeros años, se puede encontrar cierta información en la biografía de su padre, la Historia de Gruffydd ap Cynan, la única biografía contemporánea de un príncipe galés medieval que se conserva.
Primeros años y campañas
Se sabe muy poco de la juventud de Owain. El Brut y Tywysogion lo menciona por primera vez en 1124 y para entonces probablemente ya tenía 20 años. No existe ningún registro sobre su lugar de nacimiento.
Owain era hijo de Angharad ferch Owain y Gruffudd ap Cynan, tywysog de Gwynedd. Por parte de su padre descendía de Rhodri Mawr (Rhodri el Grande) y por parte de su madre de Hywel Dda (Hywel el Bueno). El padre de Owain, Gruffudd, nació en Dublín y fue exiliado a Cynan ab Iago, donde pasó dos décadas intentando recuperar sus tierras ancestrales en Gwynedd, cosa que consiguió por fin en 1099 y que mantendría hasta su muerte. Poco después de este logro en 1099 nació Owain.
A medida que Gruffudd se fue haciendo mayor y perdiendo la vista, fue delegando el liderazgo militar en sus hijos. Y es en este papel en el que aparece Owain por primera vez en los registros contemporáneos, liderando una campaña a Meirionnydd en 1124 junto a su hermano mayor, Cadwallon. Meirionydd, un cantref (región administrativa) en el sur de Gwynedd, había estado bajo el control del reino de Powys, pero este dominio se había debilitado a causa de una disputa en la sucesión. Owain y Cadwallon aprovecharon la situación: pusieron Meirionydd directamente bajo el control de Gwynedd y regresaron al norte con una caravana de cautivos.
En 1132, Cadwallon murió a manos de sus primos, Cadwgan ap Goronwy y Einion ab Owain, posiblemente a causa de un intento de expansión a Powys. Tras su muerte, Owain pasó a ser el heredero mayor de Gruffudd. Continuó liderando las fuerzas de su padre, pero ahora junto a su hermano menor, Cadwaladr. Sus talentos militares no tardarían en volverse útiles.
La muerte de Enrique I de Inglaterra en 1135 provocó un alzamiento nacional por todo Gales y no desaprovecharon la oportunidad de hostigar a los colonos normandos y recuperar la tierra perdida. Cuando el poderoso señor normando Richard fitz Gilbert fue asesinado de camino a defender las tierras de Ceredigion, una concesión de Enrique I, el control normando de Gales se debilitó aún más y así se presentó una nueva oportunidad de que los galeses frustraran en control normando.
Owain y Cadwaladr no perdieron el tiempo. En 1136 se dirigieron al sur a la cabeza de un ejército de Gwynedd en dirección a Ceredigion; asediaron varios castillos ocupados por los normandos y regresaron a casa victoriosos. El Brut y Tywysogion recoge sus logros con un elogio brillante en la que se describe a este par como «el esplendor de toda Gran Bretaña y su defensa y su fuerza y su libertad... defensores de las iglesias, guardianes de los pobres, asesinos de sus enemigos y domadores de guerreros... [tienen] la supremacía de todo Gales...» (Jones, 51).
Ese mismo año, Owain logró una de sus mayores victorias en la batalla de Crug Mawr. A su regreso a Ceredigion en el otoño de 1136, Owain y Cadwaladr se unieron a las fuerzas de Gruffydd ap Rhys, tywysog del reino de Deheubarth, Hywel ap Maredudd, señor de Meisgyn en el sur de Gales, y Madog ab Ibnerth, otra figura destacada que provenía de una parte central de las Marcas Galesas. Cerca de la colina de Crug Mawr, al norte de Cardigan, esta fuerza galesa combinada se encontró con la oposición normanda. El ejército defensor estaba liderado por una alianza de señores que esperaban cortar de cuajo la revuelta galesa y reafirmar el control normando. Sin embargo, la batalla acabó en una derrota para los normandos, que se vieron obligados a retirarse a la otra orilla del río Teifi. Mientras los normandos huían con los galeses en los talones, el puente que cruzaba el río Teifi colapsó y muchos murieron en el agua. Tanto las fuentes galesas como las normandas hablan de muchas pérdidas en el bando normando, donde los combatientes murieron aplastados, quemados, asesinados o fueron capturados. El Brut y Tywysogion afirma que habían muerto 3.000 normandos para cuando Owain y Cadwaladr «habían ganado una victoria honorable» (jones, 52) y regresaron a Gwynedd.
Ascenso a tywysog de Gwynedd
Cuando Gruffud ap Cynan se murió en 1137, su reino estaba dividido entre Owain y Cadwaladr. No solo los hijos y nietos de Gruffudd se pelearon regularmente por sus antiguas tierras tras su muerte, sino que la soberanía del norte de Gales también se vio amenazada por los anglonormandos del este.
En 1143 Owain tuvo la oportunidad de hacerse con el control de todo Gwynedd. Ese año, Anarawd ap Gruffydd, tywysog del reino de Deheubarth y aliado de Owain, fue asesinado por los seguidores de Cadwaladr. Owain había prometido casarse con una de las hijas de Anarawd, así que reaccionó ferozmente a la noticia de su asesinato. Este matrimonio habría unificado los dos reinos de Gwynedd y Deheubarth en una poderosa alianza. Por mucho que este insulto molestase a Owain, también le proporcionó los motivos necesarios para volverse contra su hermano y apoderarse de sus tierras. Ese mismo año, Hywel ab Owain, el hijo de Owain, intentó capturar las posesiones de Cadwaladr en Ceredigion y más adelante arrasó un castillo que perternecía a Cadwaladr en Aberystwyth. Poco después, Cadwaladr fue expulsado por Owain de todo el territorio de Gwynedd y huyó a Irlanda.
Expansión y conflicto familiar
Cadwaladr nunca recuperó el control de las tierras que había perdido y la relación entre los hermanos siguió siendo volátil el resto de sus vidas. En 1144, un año después de la muerte de Anarawd, Cadwaladr regresó de Irlanda tras reunir una flota y desembarcó en Abermenai en un intento de reclamar parte de Gwynedd. El conflicto se evitó y Owain le permitió a Cadwaladr regresar a Gales, pero esta reconciliación filial no traería consigo una paz duradera.
Owain siguió extendiendo su poder en Gwynedd tras la muerte de su padre a pesar de las luchas dinásticas con su hermano y sus sobrinos. En 1146, Hywil ab Owain, junto con el tywysog de Deheubarth, Cadell ap Gruffydd, consiguieron asediar y capturar el castillo de Carmarthen, en posesión de los normandos.
Ese mismo año, se murió el hijo mayor de Owain, Rhun, lo que lo sumió en una depresión persistente. El Brut y Tywysogion afirma que ni siquiera los tesoros, las actuaciones de los bardos o las visitas de los cortesanos consiguieron levantarle el ánimo. Este estado de ánimo deprimido continuó hasta finales de año, cuando descendió con sus soldados sobre el castillo de Mold, un bastión construido por los normandos al este de Gwynedd. Las fuerzas de Owain triunfaron donde otras habían fracasado; consiguieron echar a los normandos y poner el castillo bajo el control galés. Tras esta victoria, la pena pareció por fin dejar a Owain y volvió a recuperar su ánimo habitual.
Las luchas familiares continuaron cuando, en 1147, estalló el conflicto entre los hijos de Owain, Hywel y Cynan, y su tío, Cadwaladr. En 1149, Owain construyó un castillo en Iâl, Powys, mientras que Cadwaladr construyó otro en Llanrhystrud, Ceredigion. Un año más tarde, Owain encarceló a su propio hijo, Cynan, probablemente en respuesta al creciente poder de este último, mientras que Hywel, el segundo hijo de Owain, capturó a Cadfan, hijo de Cadwaladr, y se hizo con el control de sus tierras y su castillo.
La familia también tuvo que enfrentarse a las amenazas externas. En 1150 Owain aplastó un levantamiento de Madog ap Maredudd, el tywysog de Powys. Su victoria le permitió frenar el poder de Madog ap Maredudd y seguir extendiendo su influencia por Powys.
Parece que Owain también consideró que Cunedda, el hijo de su hermano muerto Cadwallon, también suponía una amenaza para su gobierno. En 1152 ordenó que lo cegaran y lo castraran. Ese mismo año volvió a exiliar a Cadwaladr y lo expulsó de Anglesey. Cuando Cadwaladr regresase de nuevo a Gwynedd, sería al servicio del rey Enrique II de Inglaterra.
Las invasiones de Enrique II
Owain no consiguió el poder que tenía sin hacer unos cuantos enemigos. El principal de todos era su hermano, que ahora se había unido a Madog ap Maredudd, el tywysog que acababa de perder su soberanía de Powys. Juntos, encontraron la manera de dar salida a su frustración en 1154, cuando Enrique II ascendió al trono de Inglaterra. Como quería reafirmar el control real sobre las Marcas y añadir Gales a sus dominios, recurrió a ellos. Enrique les prometió Gwynedd a Cadwaladr y Powys a Madog como vasallos a cambio de su servicio.
Después, lanzó su primera invasión de Gwynedd en 1157, que comenzaría con la batalla de Coleshill, también conocida como la batalla de Coed Ewloe. Dirigió a su enorme ejército por tierra hasta Tegeingl, un cantref fronterizo que recientemente había pasado al control de Owain, y envió una flota de apoyo hacia Anglesey. Como se esperaba la llegada de Enrique, Owain atrincheró a sus tropas al sur del río Dee a esperar a los ejércitos. Enrique decidió flanquear la posición galesa, liderando personalmente un destacamento hacia una marisma oculta a través del bosque de Coleshill. Sin embargo, Owain había anticipado tal maniobra y había enviado a sus hijos a liderar su propia banda al bosque para esperar la llegada del rey. La emboscada acabó en la derrota para Enrique. Las fuerzas galesas lo sorprendieron y estaba mal preparado para el terreno, de manera que las fuerzas reales sufrieron muchas bajas, incluidos varios señores normandos destacados. Enrique de Essex, el abanderado del rey, incluso dejó caer el estandarte real y huyó al creer que el rey había muerto. Enrique II consiguió escapar de milagro, se retiró del fragor de la batalla y huyó al sureste, donde volvió a reunir a sus tropas. Owain abandonó su posición atrincherada poco después y se movió hacia el oeste. El ejército de Enrique II lo siguió y, a medida que se adentraba en Gales, se vio acosado constantemente por las fuerzas de Owain.
Al contingente naval le fue aún peor. Tras desembarcar y saquear la isla, las fuerzas del rey se encontraron con los defensores de Anglesey, que los mataron a casi todos. Entre los muertos se encontraba Enrique FitzRoy, hijo ilegítimo de Enrique I.
Derrotado, Enrique II pidió la paz. Owain accedió a entregarles varios castillos en el noroeste a los normandos y a devolverle sus tierras a Cadwaladr. Pero siguió manteniendo el control de Gwynedd y, por el momento, la amenaza de la invasión anglonormanda quedó sofocada.
En 1163, Owain atendió el Concilio de Woodstock, en el que Enrique obligó a los gobernantes de Gales y de Escocia a rendirle homenaje. Sin embargo, la sumisión de los líderes galeses no fue más que en apariencia. Para 1165 la paz se había acabado y Owain, unido a Rhys ap Gruffudd, el tywysog de Deheubarth, quiso recuperar el territorio que le había quitado Enrique. Está claro que pensaban que el acuerdo de Woodstock no era más que una tregua temporal y obligada, así como tampoco aceptaron a Enrique como su señor supremo. Mientras que Rhys hizo campaña en Ceredigion, Owain envió a su hijo Dafydd a Tegeingl, donde saqueó las posesiones anglonormandas y se llevó cautivos. Temiendo por los castillos controlados por los normandos, Enrique regresó a Gales y pasó una breve temporada en Rhuddlan para fortalecer sus posesiones. Luego, regresó a Inglaterra para prepararse para el siguiente ataque.
Enrique regresó en 1165 y lideró a su ejército a través de Oswestry. Su reaparición galvanizó a la resistencia galesa y Owain lideró una amplia coalición en la que se contaban Rhys ap Gruffudd de Deheubarth, Owain Cyfeiliog, Iorwerth Goch ap Maredudd de Powys y, puede que de una manera sorprendente, también su propio hermano, Cadwaladr, que había cambiado otra vez de bando. Una vez en Gales, los hombres de Enrique talaron los bosques circundantes para evitar que los galeses los usaran para ocultarse. Mientras se esforzaban en esta tarea, los soldados del rey se encontraron con una partida galesa que obligó a Enrique II a retirarse a las montañas de Berwyn, donde se vio acosado por la falta de provisiones y el mal tiempo. El rey, acorralado, furioso y poco dispuesto a enfrentarse a sus oponentes, mutiló a los rehenes galeses que había llevado consigo, que probablemente había recibido en Woodstock. Entre ellos se contaban los hijos de Owain, Cadwallon y Cynwrig. Enrique se dio media vuelta y se retiró, decidido a regresar al año siguiente.
La cima del poder
El plan de Enrique de regresar a Gales nunca se materializó. Sus invasiones fallidas provocaron una revisión de esta política en Inglaterra y revitalizaron el deseo de unidad e independencia en Gales. Para asegurar su posición, Owain recurrió a medios diplomáticos con la decisión sin precedentes de buscar una alianza con Luis VII de Francia. No se conoce de ningún otro intento anterior de diplomacia internacional realizado por un gobernante galés nativo. En sus cartas a Luis, Owain habla de sí mismo como Waliarum princeps (príncipe de Gales), lo que constituye la primera instancia documentada de la adopción de este título por un gobernante galés.
Owain envió tres cartas a la corte de los Capetos: una a Luis y otra a su canciller. En ellas, les habla de sus logros militares, rechaza el dominio de Enrique, le ofrece su amistad a Luis y pide la ayuda del rey francés, comprometiéndose a actuar en contra de los intereses de Enrique si Luis emprende una guerra contra Inglaterra. Estas cartas demuestran la autoridad casi nacional que tenía Owain hacia el final de su reinado.
Si Luis llegó a responder, sus cartas se han perdido. Aun así, es evidente que Owain mantuvo su parte del trato propuesto. En 1166, Enrique se vio obligado a volver la atención a Francia y se pasó los siguientes cuatro años en el continente. Mientras tanto en Gran Bretaña no echaron a perder esa ausencia. Para 1167, Owain, junto a Cadwaladr y Rhys, habían logrado deshacerse de los últimos bastiones normandos en el norte de Gales: Prestatyn y Rhuddlan. Durante los tres últimos años de su vida, nadie desafió el control de Owain en el norte de Gales.
Sin embargo, tampoco se los pasó de brazos cruzados. Aunque había logrado fortalecer la independencia temporal de Gales, la independencia eclesiástica era más difícil de conseguir, y Owain se pasó esos últimos años enfrascado en una disputa con la Iglesia anglonormanda. Tras la muerte del obispo de Bangor en 1161, Owain se negó a aceptar un nuevo obispo normando, en desafío del arzobispo de Canterbury, Tomás Becket, y el papa Alejandro III. Owain insistió en que su propio candidato fuese consagrado por el arzobispo de Dublín, afirmando que la obediencia galesa a Canterbury era más un favor que un requisito.
Becket recurrió al papa en busca de ayuda y juntos hicieron más presión, denunciando el matrimonio de Owain con su segunda esposa, Cristin, y exigiendo que se separaran bajo el argumento de que eran primos. Owain se negó y poco después fue excomulgado. Sin embargo, esta sentencia no resultó efectiva. El clero galés se mantuvo a su lado y Dafydd de Bangor, a quien Becket había nombrado administrador de la sede, se había pasado al bando de Owain durante la disputa. Por tanto, en sus últimos años, Owain logró una victoria final contra las incursiones normandas al superar al arzobispo de Canterbury con su ingenio, igual que hiciera antes con el rey de Inglaterra con su espada.
Muerte, sucesión y legado
Owain murió en 1170 y fue enterrado, a pesar de la excomunión, en la catedral de Bangor. El Brut y Tywysogion lo conmemoró como «el bastión de todo Gales» e «indómito desde su juventud» (Jones, 65). Los poetas Gwalchmai ap Meilyr y Cynddelw Brydydd Mawr ambos elogiaron su destreza militar y su cualidad como gobernante, mientras que Gerardo de Gales elogió su sabiduría y su moderación, a pesar de condenar su matrimonio consanguíneo.
Parece que la reputación de Owain en su época está bien fundada. Expandió y fortaleció el reino que había heredado de su padre, aseguró el norte de Gales y proyectó su autoridad hacia el sur hasta que llegó a ser considerado como el principal líder nativo de Gales. Desafió a los líderes militares y eclesiásticos anglonormandos de Inglaterra y luchó tanto junto a otras potencias nativas galesas como contra ellas, dependiendo de las necesidades del momento. Impulsado por la independencia galesa, reclamó para sí, y recibió de sus pares, los títulos de rey de Gales y príncipe de los galeses. Su gobierno fue un anticipo de los logros de su nieto, Llywelyn ab Iorwerth, que ascendió a la posición de potencia dominante nativa de Gales casi 40 años tras la muerte de Owain.
En vida, Owain había mantenido a raya las incipientes ambiciones de sus hijos, pero, tras su muerte, estalló el conflicto abierto. Hywel, el hijo mayor de los que le sobrevivieron, murió a manos de sus medio hermanos Dafydd y Rhodri casi inmediatamente después de la muerte de su padre y la lucha de poder entre los descendientes de Owain no hizo sino continuar a partir de entonces. Tendrían que pasar décadas antes de que uno se alzara por encima del resto: El nieto de Owain, Llywelyn ab Iorwerth, que más tarde sería conocido como Llywelyn Fawr, Llywelyn el Grande.

