Las leyes intolerables, también conocidas como las leyes coercitivas, consistieron en cinco leyes aprobadas por el Parlamento de Gran Bretaña en 1774 para castigar a las Trece Colonias británicas en Norte América debido al Motín del té. Aunque estas leyes estuviesen principalmente dirigidas a la ciudad de Boston, en Massachusetts, encolerizaron a las colonias y ayudaron a prender la chispa de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783).
El Parlamento esperaba que Boston sirviese como ejemplo y se enfocó en la ciudad para las tres primeras leyes intolerables. En ellas se incluían: la Ley del Puerto de Boston, que bloqueó el comercio en el puerto de Boston hasta que se le indemnizara completamente a la Compañía de las Indias Orientales por el té destruido; la Ley de Gobierno de Massachusetts, que reemplazó el consejo local elegido por la colonia por uno nombrado por el gobernador militar, con lo que básicamente se eliminó el gobierno representativo en Massachusetts; y la Ley de Administración de la Justicia, que permitió a funcionarios británicos acusados de delitos capitales ser juzgados en Inglaterra y no en Massachusetts. La cuarta ley, la Ley de Alojamiento, se aplicó a todas las colonias y permitió que los oficiales británicos requisasen edificios en desuso para albergar a sus hombres. Se suele asociar una quinta ley, la Ley de Quebebc, a las leyes intolerables; aunque no se aprobó con la intención de castigar a las colonias, consiguió enajenarlas, pues, al parecer, favoreció los intereses de los nuevos súbditos católicos y francocanadienses de Gran Bretaña a costa de los colonos americanos.
Los colonos respondieron a estas leyes intolerables con la convocación del Primer Congreso Continental en Filadelfia, Pensilvania, donde los representantes se reunieron desde el 5 de septiembre hasta el 26 de octubre de 1774. Las tensiones causadas por las leyes intolerables derivaron en las batallas de Lexington y Concord (19 de abril de 1775), por lo que su implementación se convirtió en uno de los puntos de inflexión de la Revolución de las Trece Colonias (aproximadamente entre 1765 y 1789).
Contexto
a comienzos de 1764, las colonias se opusieron a los impuestos del parlamento de cualquier forma posible.
En el momento en el que se promulgaron las leyes intolerables en 1774, la enemistad entre el Parlamento británico y las Trece Colonias ya llevaba una década en pleno apogeo. Al reivindicar su papel como mayor órgano administrativo dentro del Imperio británico, el Parlamento había intentado imponer una serie de impuestos directos a las colonias para contribuir en el pago de la deuda británica provocada durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Estos impuestos incluían la Ley del Azúcar (1764), la Ley del Timbre (1765) y las Leyes Townshend (1767-1768). Los colonos americanos se habían opuesto a cada uno de estos impuestos. Alegaban que los intentos del Parlamento de gravarles violaban sus derechos constitucionales y naturales. En teoría, la autoridad del Parlamento debía de provenir del pueblo, pero, al no estar representados los colonos en él, afirmaban que no tenía ninguna potestad para cobrarles impuestos.
Por tanto, a comienzos de 1764, las colonias se opusieron a los impuestos del Parlamento de cualquier forma posible. Las asambleas legislativas coloniales publicaron unas resoluciones en las que declaraban inconstitucionales estos impuestos, los comerciantes se aliaron para boicotear las importaciones británicas y referentes coloniales como Samuel Adams y John Dickinson redactaron columnas y panfletos en los periódicos advirtiendo de que «los impuestos sin representación» equivalían a la esclavitud. A veces, estas propuestas derivaban en violencia física, sobre todo en la ciudad de Boston, la capital de la provincia de la bahía de Massachusetts. Incitados por una organización de agitadores políticos clandestinos que se llamaban a sí mismos «Hijos de la Libertad», la turba de Boston aterrorizaba a los agentes tributarios al colgar sus efigies y saquear sus casas. Las tensiones no hicieron más que agravarse cuando enviaron soldados británicos a Boston para restablecer el orden en 1768. Dos años después alcanzaron su punto más álgido con la masacre de Boston. El asesinato de cinco colonos americanos por parte de soldados británicos encolerizó a las colonias, lo cual intensificó el distanciamiento entre la madre patria y sus hijos.
Por varias razones, las tres leyes del Parlamento se derogaron o se reemplazaron con el tiempo por políticas menos problemáticas. Sin embargo, el Parlamento se aseguró de no renunciar nunca a su poder para cobrar impuestos a las colonias. Esta autoridad estaba recogida dentro de la Ley Declaratoria de 1766, en la que el Parlamento proclamaba tener la potestad de aprobar legislaciones vinculantes para todas las colonias británicas «en todos los casos que fueran» (Middlekauff, 118). En 1770, el nuevo ministerio de Lord North anuló todos los impuestos Townshend menos uno: el del té. Este único impuesto se mantuvo como un recordatorio de la autoridad que ejercía el Parlamento, así como una fuente de ingresos para pagar los sueldos de los funcionarios coloniales. De esta manera, estos pasarían a depender del Parlamento y del impuesto sobre el té, en lugar de depender de los colonos a los que gobernaban. La situación empeoró en mayo de 1773, fecha en la que el Parlamento aprobó la Ley del Té, la cual conservaba el impuesto sobre el té y, a la vez, galardonaba a la Compañía británica de las Indias Orientales con un monopolio en el comercio estadounidense del té.
Esto fue demasiado para los colonos. La Compañía de las Indias Orientales tenía autorización para vender el té a un precio bajo, por lo que cualquier estadounidense que comprase el té estaría pagando su impuesto y, por tanto, estaría reconociendo la autoridad del Parlamento sin darse cuenta. Para los patriotas colonos como Sam Adams, la Ley del Té no era nada más que «un dardo envenenado»; tan solo otro intento de Inglaterra de privar a los ameicanos de sus libertades. Por tanto, cuando tres embarcaciones que transportaban té de la Compañía de las Indias Orientales arribaron al puerto de Boston en diciembre de 1773, un grupo de colonos entró en los barcos, rompió a golpes 342 contenedores con té y arrojaron su contenido al puerto. Esta protesta, que pasó a conocerse como Motín del té, se celebró en todas las colonias. Aunque algunos patriotas americanos destacados, como George Washington, se sentían en secreto incómodos con la destrucción de la propiedad privada, se aseguraron de elogiar públicamente el acontecimiento de todos modos. Todos los involucrados sabían que una resistencia de tal magnitud al poder parlamentario no saldría impune y, al empezar el nuevo año, los colonos contuvieron la respiración mientras esperaban una respuesta desde el otro lado del Atlántico.
Las represalias del Parlamento
Las noticias sobre el Motín del té llegaron a Londres por primera vez a bordo de un barco que llegó el 19 de enero de 1774 del Nuevo Continente. Una semana después, el informe oficial de Thomas Hutchinson, el gobernador de Massachusetts, confirmó que los rumores eran ciertos. Para el Parlamento, no había ninguna duda de que se debían tomar medidas disciplinarias; la retórica empleada por los ministros del rey pintaba al Parlamento como un padre preocupado que tenía que disciplinar a sus hijos traviesos por su propio bien. Hasta los miembros del Parlamento que antes habían simpatizado con la postura estadounidense sobre los impuestos sintieron que la destrucción de la propiedad de la Compañía de las Indias Orientales era intolerable. Algunos comerciantes americanos se ofrecieron a pagar por el té destruido y olvidar el asunto, pero estas ofertas se rechazaron. Habría que dar ejemplo.
El objetivo principal de las represalias parlamentarias sería, por supuesto, Boston. El 14 de marzo de 1774, el ministerio de Lord North presentó un proyecto de ley que cerraría el puerto de Boston al comercio porque «el comercio de los súbditos de Su Majestad no puede transportarse allí con seguridad» (mountvernon.org). Solo se hicieron excepciones para los buques que transportaban provisiones para las tropas británicas acuarteladas en Boston, así como para las importaciones de combustible y alimentos necesarios para la supervivencia de la ciudad. Sin embargo, estas importaciones serían objeto de una estrecha vigilancia. El puerto permanecería cerrado hasta que Boston hubiera reembolsado íntegramente a la Compañía de las Indias Orientales los bienes destruidos, con un coste estimado de 10.000 libras (equivalentes a 1,7 millones de dólares en 2023). Pero incluso una vez pagada esta deuda, el puerto no podría reabrirse sin la aprobación del propio rey. Que Jorge III de Gran Bretaña (que reinó de 1760 a 1820) decidiera hacerlo dependería de si la autoridad real en Boston se había restablecido lo suficiente. Esta propuesta, conocida como la Ley del Puerto de Boston, se aprobó por ambas cámaras del Parlamento con un debate mínimo y el rey la ratificó el 20 de mayo. El cierre del puerto de Boston al comercio estaba previsto entrar en vigor el 15 de junio de 1774.
La Ley del Puerto de Boston tan solo fue la primera de cinco leyes que los colonos pronto apodaron como las «leyes intolerables». Las cuatro primeras se aprobaron con la intención de castigar a las colonias. No obstante, la quinta ley, llamada Ley de Quebec o Ley de Canadá, no se promulgó como forma de represalia. De hecho, el Parlamento ya la había estado considerando antes de que ocurriese el Motín del té. Pero, como la Ley de Quebec se aprobó a la vez que las cuatro leyes disciplinarias y enfureció a los colonos americanos casi tanto como estas, a menudo se la incluye entre las otras «leyes intolerables». Todas estas leyes se ratificaron entre finales de marzo y junio de 1774 y se hicieron conocidas en las colonias varias semanas después.
Las leyes intolerables
A continuación, se muestra una lista de las leyes intolerables en la que se incluyen las cláusulas y por qué los americanos detestaban cada una de ellas:
Ley del Puerto de Boston Esta ley bloqueó el comercio en el puerto de Boston hasta que se compensase por completo a la Compañía de las Indias Orientales por los daños de bienes cometidos durante el Motín del té y hasta que el rey Jorge III considerase que la ciudad ya había sido suficientemente castigada. Los americanos se opusieron a esta ley por el daño que ocasionaría en la economía de Boston y por ser un castigo para una protesta que muchos colonos consideraban totalmente justificada. Se aprobó el 31 de marzo de 1774, el rey la aceptó el 20 de mayo y entró en vigor a partir del 15 de junio.
Ley de Gobierno de Massachusetts Esta ley, la segunda de las medidas disciplinarias de la monarquía, suspendió eficazmente el gobierno representativo en la colonia de la bahía de Massachusetts. Los miembros del Consejo de Massachusetts, que antes se elegían mediante votación, ahora serían nombrados por el gobernador real de la colonia, así como también lo serían los jueces y los comisarios del condado. Asimismo, a estos comisarios se les daba poder para seleccionar a los miembros del jurado en un juicio, lo cual amenazaba con socavar la imparcialidad de los jueces. Además, solo se podían convocar asambleas populares una vez al año; las peticiones para más asambleas tendría que aprobarlas el gobernador. Esta ley se realizó con la intención de liberar a Massachusetts del gobierno de la turba y de preservar la «paz y el buen orden de dicha provincia» (mountvernon.org). Los colonos se opusieron a esta ley por infringir su derecho al autogobierno. Se aprobó el 20 de mayo de 1774.
Ley de Administración de la Justicia Esta ley permitió al gobernador de Massachusetts autorizar que los juicios de los funcionarios de la Corona acusados de crímenes tuvieran lugar en otra colonia, o incluso en Inglaterra, si consideraba que no podía haber un juicio justo en Massachusetts. Los americanos se opusieron a esta ley porque temían que los funcionarios de la Corona acusados de maltratar a los colonos escapasen de la justicia al ser juzgados en Inglaterra. También porque infringía el derecho de juicio por un jurado popular. Se aprobó el 20 de mayo de 1774.
Ley de Alojamiento Esta fue la única ley aplicada en todas las colonias y no solo en Massachusetts. Permitió a los militares británicos requisar edificios en desuso para albergar a sus soldados y a rechazar los alojamientos que les ofrecían los Gobiernos coloniales y que los militares consideraban inaceptables. A pesar de la creencia popular, esta ley no permitía a los soldados británicos alojarse en casas privadas. Los americanos se opusieron a esta ley al ser una extralimitación de la autoridad militar británica y parlamentaria. Se aprobó el 2 de junio de 1774.
Ley de Quebec Esta ley amplió las fronteras de la provincia de Quebec hasta el río Ohio, un territorio que ya había reclamado la Compañía de Ohio. La ley también protegía los derechos de los francocanadienses para profesar el catolicismo romano. Aunque la Ley de Quebec no estaba relacionada con las otras leyes intolerables, también enfureció a los colonos americanos. Al ser casi únicamente protestantes, desconfiaban del catolicismo y muchos todavía sentían rencor hacia los francocanadienses, que habían sido enemigos hace poco durante la guerra franco-india (1754-1763). Se aprobó el 22 de junio de 1774.
La reacción de las colonias y el Primer Congreso Continental
Las noticias de la estruendosa respuesta parlamentaria llegaron poco a poco a los puertos americanos y la nueva sobre el bloqueo del puerto de Boston se recibió el 10 de mayo. Tres días después, el general Thomas Gage, el comandante en jefe de las tropas británicas en el norte de América, llegó a Boston. Llevaba consigo una orden que lo nombraba gobernador militar de Massachusetts. Estas noticias eran lo suficientemente ominosas como para horrorizar a cualquier colono amante de la libertad, incluso antes de que se conociera el alcance total de las leyes intolerables. Como siempre, la voz grandilocuente de Sam Adams resonó por todo Boston, avivando la resistencia. Adams y el comité de correspondencia de Boston instaron a todos los comerciantes de Massachusetts a suspender por completo el comercio con Gran Bretaña y las Antillas británicas y animaron a los comerciantes de las demás colonias a hacer lo mismo. A principios de junio, el comité promovió una «Liga y Pacto Solemne», en la que los firmantes se comprometían a boicotear cualquier producto británico importado después del 31 de agosto y a no comerciar con ningún estadounidense que se negara a firmar. El 17 de junio, Adams y sus aliados organizaron una asamblea popular en la que los residentes de Boston votaron de forma abrumadora en contra de pagar el té.
Aunque muchos colonos estaban de acuerdo en que había que hacer algo para responder a las leyes intolerables, había desacuerdo sobre el qué.
Las otras colonias empatizaron con Boston, hasta el punto de que la Cámara de los Burgueses de Virginia declaró que Boston estaba pasando por una «invasión hostil» (Middlekauff, 239). Las otras asambleas coloniales (con unas respuestas menos dramáticas) se unieron a Massachusetts, pues entendían que, si Massachusetts perdía sus libertades, las otras colonias también lo harían. Sin embargo, aunque muchos colonos estaban de acuerdo en que había que hacer algo para responder a las leyes intolerables, había un gran desacuerdo sobre el qué. Los comerciantes colonos tenían dudas sobre implementar el boicot en todos los bienes británicos, como había instado Boston, pues les aterraba que los competidores se hiciesen con el negocio mientras el resto cumplían con el boicot.
Con la esperanza de encontrar una solución para este problema, las colonias decidieron mandar delegados a una convención en Filadelfia, en Pensilvania. Una reunión que pasó a conocerse como el Primer Congreso Continental. El congreso se convocó el 5 de septiembre de 1774 en Carpenter's Hall, Filadelfia, y en él se reunieron 56 delegados de doce de las trece colonias. La única colonia que no asistió fue Georgia, que ya estaba bajo amenaza en su frontera por una revuelta de la tribu amerindia creek y no quiso arriesgarse a perder la protección del ejército británico al enviar delegados a Filadelfia. De inmediato, el Congreso Continental afirmó que el Congreso de la Ley del Timbre había decidido nueve años antes que los intentos del Parlamento para cobrarle impuestos a las colonias constituían una violación a los derechos americanos.
No obstante, mientras que el Congreso de la Ley del Timbre de 1765 simplemente denegó el derecho del Parlamento a cobrarle impuestos a las colonias, varios delegados del Primer Congreso Continental desearon ir un paso más allá: denegar al completo la autoridad parlamentaria para legislar en nombre de Estados Unidos. Esta opinión no era, en absoluto, la mayoritaria, y la defendían los radicales más activos, como Roger Sherman, de Connecticut, y Patrick Henry, de Virginia. Sin embargo, el hecho de que se compartieran si quiera esas opiniones era de importancia, pues pocos se habían cuestionado anteriormente el lugar del Parlamento como superintendente del Imperio británico. Igual de sorprendentes fueron los que se atrevieron a echar parte de la culpa al rey por las leyes intolerables. Aunque no había llegado al punto en el que los colonos llamasen tirano a Jorge III, muchos, tanto en el Congreso como fuera de él, creían que el rey había sido engañado por sus ministros malintencionados. Por supuesto, también había delegados más conservadores que no deseaban nada más que revocar las leyes intolerables y volver al statu quo.
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Cuando el Primer Congreso Continental levantó la sesión el 26 de octubre de 1774, parecía haber logrado su objetivo principal. El congreso acordó un boicot general de las importaciones británicas con fecha de inicio para el 1 de diciembre de 1774 y también se comprometió a suspender las exportaciones a Gran Bretaña si las leyes intolerables no se revocaban para el 10 de septiembre de 1775. Si la situación no mejoraba, los delegados acordaron reunirse de nuevo en abril de 1775. Sin embargo, para entonces la situación ya se habría salido de control. El 19 de abril de 1775 ocurrieron las batallas de Lexington y Concord en Massachusetts, lo cual comenzó ocho años de enfrentamiento armado con Gran Bretaña. Por tanto, el conflicto que causaron las leyes intolerables fue uno de los detonantes inminentes para la guerra de Independencia de los Estados Unidos (1755-1783) y ayudó a las colonias a encaminarse a la independencia como una nueva nación: los Estados Unidos de América.
Las leyes intolerables, también conocidas como las leyes coercitivas, consistieron en cinco leyes aprobadas por el Parlamento de Gran Bretaña en 1774 para castigar a las Trece Colonias debido al Motín del té. Las leyes llevaron a la guerra de Independencia de los Estados Unidos.
¿Qué hicieron las leyes intolerables?
Las leyes intolerables incluyeron: el bloqueo al comercio del puerto de Boston; el reemplazo de los funcionarios elegidos de Massachusetts por candidatos designados por la Corona; el envío de funcionarios monárquicos a Inglaterra para juzgarlos, en lugar de hacerlo en Massachusetts; el alojamiento de soldados en edificios estadounidenses en desuso; la expansión de las fronteras de la provincia de Quebec hacia el río Ohio.
¿Cuándo se aprobaron las leyes intolerables?
El Parlamento británico aprobó las leyes intolerables entre marzo y junio de 1774, lo cual llevó a la guerra de Independencia de los Estados Unidos.
¿Por qué se convocó el Primer Congreso Continental?
El Primer Congreso Continental se convocó en septiembre de 1774 para que los colonos pudiesen elaborar una respuesta a las leyes intolerables del Parlamento, aprobadas a comienzos de ese mismo año.
Natalia es una estudiante de Traducción e Interpretación que adora por encima de todo cualquier cosa relacionada con las humanidades. También le encanta la literatura y, como fan de la historia, su género favorito es la fantasía épica.
Harrison Mark es un investigador histórico y escritor para World History Encyclopedia. Se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Oswego, donde estudió Historia y Ciencias Políticas.
Escrito por Harrison W. Mark, publicado el 30 noviembre 2023. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.