Ryujin (también conocido como Ryu-o) es señor de las serpientes, el rey dragón y dios del mar en la mitología japonesa. Representa tanto las riquezas como los peligros del mar y con sus joyas mágicas es responsable de las mareas, por lo que era especialmente relevante para una antigua nación formada por islas como Japón. A menudo se asocia o identifica a Ryujin con Owatatsumi-no-kami (también llamado Watatsumi), otra deidad del agua en el sintoísmo. Se cree que tiene conocimientos útiles sobre medicina y se le considera el portador de la lluvia y los truenos. Ryujin es también el dios patrón o ujigami de varios grupos familiares japoneses.
Asociaciones
Ryujin es uno de los ocho reyes dragones que fueron importados originalmente de la mitología india a través de China y Corea. Es el señor del mar y de las serpientes, que pueden ser considerados sus avatares y que los antiguos japoneses veían como diferentes formas de dragón. Las serpientes también se consideraban mensajeras de Ryujin y proporcionaban al rey dragón un vínculo con el mundo exterior desde su residencia en un palacio bajo el mar o en el lago de un volcán extinto. Las profundidades del lago Biwa, al noreste de Kioto, se citan a menudo como el hogar de Ryujin. Las serpientes se asociaban con la muerte y los truenos, lo que se relaciona con el papel de Ryujin como portador de lluvia y tormentas. Se creía que aparecía en los sueños de las personas y brevemente en el momento de despertarse. El dios del mar también tiene un práctico dispensario de medicinas útiles, especialmente aquellas que pueden garantizar una larga vida. Por último, el dios se asocia a menudo con Suijin, el kami menor del agua dulce, los manantiales y los pozos.
El dios tiene santuarios por todo Japón, especialmente en las zonas rurales, donde la pesca y las lluvias para la agricultura son tan importantes para las comunidades locales. En el arte, Ryujin suele representarse como un dragón marino o una serpiente gigante. Puede llevar consigo la joya mágica redonda que representa el poder y la monarquía en Japón y con la que el dios puede controlar las mareas.
Mitos y héroes
Ryujin, como reflejo de la naturaleza impredecible del mar, puede ser tanto una fuerza siniestra como un gobernante benevolente que asiste a héroes en apuros.
Ryujin aparece en varios mitos japoneses como reflejo de la naturaleza impredecible del mar, siendo a veces una fuerza siniestra y otras, un gobernante benevolente que asiste a héroes en apuros. Por ejemplo, bajo la apariencia de Watatsumi, ayudó a Hoori contra su hermano Hoderi. Sin embargo, Ryujin también robó la joya que pertenecía a Kamatari, fundador del clan Fujiwara. La joya solo fue recuperada después de que la esposa de Kamatari se sumergiera en el palacio del dios bajo el mar y la recuperara, ahogándose trágicamente en el proceso.
En una historia más favorecedora, Ryujin le regaló una campana (aunque previamente la había robado) al héroe Tawara Toda (también conocido como Fujiwara Hidesato) en agradecimiento por haber salvado su palacio de un temible ciempiés cuyo cuerpo era tan largo que cubría toda una montaña. Este guerrero y héroe del siglo XI d. C. era famoso por su destreza con el arco, pero no fue hasta que untó mágicamente su cuarta y última flecha con su propia saliva cuando logró derribar a la gigantesca criatura. La campana se dejó en el templo Miidera, y es posible que el otro regalo de Ryujin, un enorme saco de arroz inagotable, explique el título del héroe como «Señor del Fardo de Arroz» (otra razón podría ser su reputada capacidad para levantar un fardo de arroz de 60 kilos / 132 libras). Otros regalos de Ryujin a Tawara Toda fueron un caldero mágico que podía cocinar sin necesidad de fuego y un rollo de brocado que nunca se acababa.
Urashimataro
Otro mito relacionado con el rey dragón es el de Urashimataro. Un día, el pescador vio a unos niños maltratando a una tortuga en la playa y los ahuyentó. En agradecimiento, la tortuga se ofreció a llevar a Urashimataro a un viaje por el mar y a una visita gratuita al palacio submarino de Ryujin. Al llegar, la hija del rey dragón ofreció un banquete al pescador y, cuando finalmente se marchó, le regaló un joyero como regalo de despedida. Cuando Urashimataro llegó a casa, vio que el pueblo había cambiado desde que se marchó, no podía encontrar su propia casa ni a su familia. Entonces se encontró con una anciana que apenas recordaba que de niña le habían contado la misteriosa desaparición de uno de los pescadores del pueblo. Además, cuando abrió el joyero, salió una niebla que lo convirtió instantáneamente en un anciano con una larga barba blanca. En el fondo del joyero había una sola pluma y, cuando Urashimataro la cogió, se transformó en una grulla, símbolo de la felicidad, que luego voló en dirección al lejano palacio de Ryujin.
Ryujin, esta vez como Watatsumi, ocupa un lugar destacado en la historia de Hoori (también conocido como Hoho-demi o Hikohohodemi) que se cuenta en el Kojiki («Registro de cosas antiguas»), compilado en el año 712 d.C. Hoori, el hijo menor de Ninigi (nieto de la diosa del sol Amaterasu), un día tomó prestado el anzuelo mágico de su hermano Hoderi. El anzuelo permitía al usuario pescar una gran cantidad de peces sin ningún esfuerzo. Sin embargo, inexplicablemente, cuando Hoori lo probó, el anzuelo no picó ni una sola vez y, para empeorar las cosas, el desventurado pescador lo dejó caer y se hundió en las profundidades del mar.
Hoderi, muy disgustado al descubrir lo que había ocurrido con su preciada posesión, rechazó la oferta de su hermano de fabricar con su espada rota un nuevo lote de 500 anzuelos. Sentado en la playa llorando, Hoori fue abordado por un kami que, al descubrir su angustia, le dijo que visitara a Watatsumi, quien seguramente podría encontrar y devolverle el anzuelo si se lo pedía con suficiente amabilidad. Así pues, Hoori construyó una pequeña embarcación y, tras un largo viaje, llegó finalmente al palacio del dios del mar. Allí fue recibido por Toyotama-hime la hija de Watatsumi e impresionado por la belleza de la princesa olvidó rápidamente el motivo por el que había navegado hasta allí.
Hoori y Toyotama-hime se casaron con la bendición de Watatsumi, quien les dio tantos regalos que se necesitaron 100 mesas para exhibirlos. Sin embargo, en su dichosa juventud, perdieron la noción del tiempo, de modo que pasaron varios años antes de que Hoori recordara que su hermano aún estaba esperando el anzuelo. Cuando se lo contó a Watatsumi, el dios reunió a todos los peces del mar y descubrió el anzuelo en la boca de una dorada. Maldijo el anzuelo y luego le entregó a Hoori, que se iba, dos joyas con las que podía controlar las aguas que regarían sus campos de arroz. De vuelta a casa, después de que un tiburón (o cocodrilo) le ayudara a llegar, las joyas mágicas hicieron que, mientras su hermano caía en la ruina, Hoori se hiciera muy próspero y viviera durante 500 años.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
Mark es el director de Publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 28 junio 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.